José Antonio Pagola.
La parábola de la viuda y el juez sin escrúpulos es, como tantos otros, un relato abierto que puede suscitar en los oyentes diferentes resonancias. Según Lucas, es una llamada a orar sin desanimarse, pero es también una invitación a confiar que Dios hará justicia a quienes le gritan día y noche. ¿Qué resonancia puede tener hoy en nosotros este relato dramático que nos recuerda a tantas víctimas abandonadas injustamente a su suerte?
En la tradición bíblica la viuda es símbolo por excelencia de la persona que vive sola y desamparada. Esta mujer no tiene marido ni hijos que la defiendan. No cuenta con apoyos ni recomendaciones. Sólo tiene adversarios que abusan de ella, y un juez sin religión ni conciencia al que no le importa el sufrimiento de nadie.
Lo que pide la mujer no es un capricho. Sólo reclama justicia. Ésta es su protesta repetida con firmeza ante el juez: «Hazme justicia». Su petición es la de todos los oprimidos injustamente. Un grito que está en la línea de lo que decía Jesús a los suyos: "Buscad el reino de Dios y su justicia".
Es cierto que Dios tiene la última palabra y hará justicia a quienes le gritan día y noche. Ésta es la esperanza que ha encendido en nosotros Cristo, resucitado por el Padre de una muerte injusta. Pero, mientras llega esa hora, el clamor de quienes viven gritando sin que nadie escuche su grito, no cesa.
Para una gran mayoría de la humanidad la vida es una interminable noche de espera. Las religiones predican salvación. El cristianismo proclama la victoria del Amor de Dios encarnado en Jesús crucificado. Mientras tanto, millones de seres humanos sólo experimentan la dureza de sus hermanos y el silencio de Dios. Y, muchas veces, somos los mismos creyentes quienes ocultamos su rostro de Padre velándolo con nuestro egoísmo religioso.
¿Por qué nuestra comunicación con Dios no nos hace escuchar por fin el clamor de los que sufren injustamente y nos gritan de mil formas: "Hacednos justicia"? Si, al orar, nos encontramos de verdad con Dios, ¿cómo no somos capaces de escuchar con más fuerza las exigencias de justicia que llegan hasta su corazón de Padre?
La parábola nos interpela a todos los creyentes. ¿Seguiremos alimentando nuestras devociones privadas olvidando a quienes viven sufriendo? ¿Continuaremos orando a Dios para ponerlo al servicio de nuestros intereses, sin que nos importen mucho las injusticias que hay en el mundo? ¿Y si orar fuese precisamente olvidarnos de nosotros y buscar con Dios un mundo más justo para todos?
viernes, 15 de octubre de 2010
CHANCHITOS PARA TODOS
Koldo Aldai, en 'Eclesalia'
“Vamos a rasguñar esta piedra todos los días para llegar a ustedes en muy poco tiempo", dijo el ministro de minería chileno a los siniestrados al comienzo del rescate. Tras 69 días y con el concurso de alta tecnología y todo un pueblo oficiando de matrona, la tierra parió uno a uno a todos los mineros. Ahora la muerte aguarda en otros frentes, agazapada en otras simas. Ahora con lo que queda de esas uñas, con las manos que aún no manchamos el resto del mundo, podemos “rasguñar” la dura piedra, la terca roca en otros desiertos, en otros rescates que nos competen a todos/as. A pie de esos abismos podemos apurarnos todas las gentes y naciones. Vamos a llegar también hasta ellos y ellas, hasta los últimos, los olvidados de la tierra.
Las montañas que ha movido Chile, la humanidad también las puede trasladar. No conviene olvidar su lección, el ejemplo de toda una nación unida para rescatar a los 33 trabajadores de las entrañas de la muerte. Chile ha conmovido al mundo en lo más profundo, ahora es preciso que el mundo afronte también sus urgentes retos globales y se conmueva a sí mismo, se estremezca de alivio, alegría y orgullo.
Más de mil millones de personas han seguido por televisión el histórico rescate. Más de mil millones de seres han apostado por la vida y enfocado su pensamiento para la resolución victoriosa de la operación. Ahora toca mover las máquinas, las mentes y los recursos a otros abismos, ahora prima generosidad para rescatar otros millones de urgidos. Chile nos ha enseñado que no hay imposibles capaces de doblegar una fuerte determinación colectiva a favor de la vida. Muy lejos de las cámaras y los objetivos, millones de humanos aguardan en lo profundo de sus propios abismos.
Otra gesta ejemplar, ésta ya de alcance planetario, nos desafía. ¿Y si movemos las perforadoras y si nos unimos no sólo una nación, sino toda la humanidad entera para también culminar con éxito el rescate de quienes aguardan sumidos en su angosto y olvidado agujero? Bien invertidos están los 15 millones de dólares para rescatar a los 33 mineros chilenos, pero tampoco deberíamos escatimar en invertir para devolver la vida a quienes tiritan en otras negras honduras. Fabriquemos, enviemos a esos avernos todas las cápsulas que devuelven al sol la vida.
925 millones de personas están atrapadas en la sima del hambre y la pobreza extrema, sin embargo no es necesario cavar tanto para salvarlas. El último informe de la FAO cifra en esa cantidad de seres humanos el objetivo de un rescate imprescindible. Según esta misma agencia de la ONU y según ese mismo informe de septiembre pasado, cada seis segundos muere un niño de malnutrición.
Podemos levantar otros campamentos a la esperanza en mitad de otros desiertos para asistir a otras porciones de humanidad. No tienen gafas negras, ni detrás el apoyo determinante de todo un pueblo y su gobierno, pero sí los mismos ojos, el mismo corazón, el mismo alma.
Hay treinta y tres cruces que no fueron, apunta el escritor chileno Hernán Rivera Letelier, hay muchas más tumbas que con coraje solidario y acción eficaz y coordinada a nivel planetario se pueden también evitar. Al igual que los chilenos, la humanidad aguarda manifestar la potencialidad profunda de su espíritu aunado. “Aquí no se trabajó buscando oro o petróleo o diamantes. Lo que se buscaba era vida. Y brotó vida, 33 chorros inmensos”, afirma el susodicho escritor que también fue minero en el mismo desierto de Atacama. Rivera menciona el monumento de vida que se ha alzado en mitad de ese páramo: “El rescate es una prueba de que cuando los hombres se unen a favor de la vida, cuando ofrecen conocimiento y esfuerzo al servicio de la vida, la vida responde con más vida”.
Queda unirnos en torno al resto de las vidas que zozobran, queda levantar monumentos a la vida sobre el subterráneo del abandono, el desamparo, el analfabetismo, el sufrimiento... Juntos/as podemos empujar las más poderosas perforadoras para arrancar millones de vidas a un destino incierto. Juntos podemos seguir burlando la desesperación y la muerte, vencer para siempre el hambre y el resto de lacras globales.
“Tenemos ricas empanadas esperándolos, asados y chanchitos..., mantengan la fe y el esfuerzo", decía también el mismo ministro Golborne a los mineros abismados, cuando aún no les habían pasado víveres. Ahora sí, florecidas las sonrisas sobre el desierto más árido, propinados y televisados por todo el planeta esos abrazos eternos, tapado el agujero de la mina de San José, ahora sí, “chanchitos” para todos, en toda la faz de la tierra, “asados y ricas empanadas” descendiendo a todas las profundidades, colmando todos los estómagos olvidados…
Las montañas que ha movido Chile, la humanidad también las puede trasladar. No conviene olvidar su lección, el ejemplo de toda una nación unida para rescatar a los 33 trabajadores de las entrañas de la muerte. Chile ha conmovido al mundo en lo más profundo, ahora es preciso que el mundo afronte también sus urgentes retos globales y se conmueva a sí mismo, se estremezca de alivio, alegría y orgullo.
Más de mil millones de personas han seguido por televisión el histórico rescate. Más de mil millones de seres han apostado por la vida y enfocado su pensamiento para la resolución victoriosa de la operación. Ahora toca mover las máquinas, las mentes y los recursos a otros abismos, ahora prima generosidad para rescatar otros millones de urgidos. Chile nos ha enseñado que no hay imposibles capaces de doblegar una fuerte determinación colectiva a favor de la vida. Muy lejos de las cámaras y los objetivos, millones de humanos aguardan en lo profundo de sus propios abismos.
Otra gesta ejemplar, ésta ya de alcance planetario, nos desafía. ¿Y si movemos las perforadoras y si nos unimos no sólo una nación, sino toda la humanidad entera para también culminar con éxito el rescate de quienes aguardan sumidos en su angosto y olvidado agujero? Bien invertidos están los 15 millones de dólares para rescatar a los 33 mineros chilenos, pero tampoco deberíamos escatimar en invertir para devolver la vida a quienes tiritan en otras negras honduras. Fabriquemos, enviemos a esos avernos todas las cápsulas que devuelven al sol la vida.
925 millones de personas están atrapadas en la sima del hambre y la pobreza extrema, sin embargo no es necesario cavar tanto para salvarlas. El último informe de la FAO cifra en esa cantidad de seres humanos el objetivo de un rescate imprescindible. Según esta misma agencia de la ONU y según ese mismo informe de septiembre pasado, cada seis segundos muere un niño de malnutrición.
Podemos levantar otros campamentos a la esperanza en mitad de otros desiertos para asistir a otras porciones de humanidad. No tienen gafas negras, ni detrás el apoyo determinante de todo un pueblo y su gobierno, pero sí los mismos ojos, el mismo corazón, el mismo alma.
Hay treinta y tres cruces que no fueron, apunta el escritor chileno Hernán Rivera Letelier, hay muchas más tumbas que con coraje solidario y acción eficaz y coordinada a nivel planetario se pueden también evitar. Al igual que los chilenos, la humanidad aguarda manifestar la potencialidad profunda de su espíritu aunado. “Aquí no se trabajó buscando oro o petróleo o diamantes. Lo que se buscaba era vida. Y brotó vida, 33 chorros inmensos”, afirma el susodicho escritor que también fue minero en el mismo desierto de Atacama. Rivera menciona el monumento de vida que se ha alzado en mitad de ese páramo: “El rescate es una prueba de que cuando los hombres se unen a favor de la vida, cuando ofrecen conocimiento y esfuerzo al servicio de la vida, la vida responde con más vida”.
Queda unirnos en torno al resto de las vidas que zozobran, queda levantar monumentos a la vida sobre el subterráneo del abandono, el desamparo, el analfabetismo, el sufrimiento... Juntos/as podemos empujar las más poderosas perforadoras para arrancar millones de vidas a un destino incierto. Juntos podemos seguir burlando la desesperación y la muerte, vencer para siempre el hambre y el resto de lacras globales.
“Tenemos ricas empanadas esperándolos, asados y chanchitos..., mantengan la fe y el esfuerzo", decía también el mismo ministro Golborne a los mineros abismados, cuando aún no les habían pasado víveres. Ahora sí, florecidas las sonrisas sobre el desierto más árido, propinados y televisados por todo el planeta esos abrazos eternos, tapado el agujero de la mina de San José, ahora sí, “chanchitos” para todos, en toda la faz de la tierra, “asados y ricas empanadas” descendiendo a todas las profundidades, colmando todos los estómagos olvidados…
jueves, 14 de octubre de 2010
LA POSADA DE LOS ABRAZOS
UNA RED DE CASAS AUTOGESTIONADAS QUE ACOGE A PERSONAS EXCLUIDAS SOCIALMENTE
“Abrimos espacios para quien venga”
Charlamos con algunas de las integrantes de esta red de acogida que apoya especialmente a mujeres que tratan de escapar de relaciones de maltrato.
Soraya González Guerrero, en el periódico 'Diagonal'
“Mamita, es el deber suyo saber qué hacer con su vida y cuidarse, yo no le puedo estar diciendo cada semana que su derecho es salir... Le pongo la cita el jueves, cuando yo pueda, no cuando la señora le diga”. Quien habla es Amparo Pimiento, fundadora del proyecto bilbaíno La Posada de los Abrazos, miscelánea de casas con las puertas abiertas a las personas excluidas socialmente, donde se les atiende como personas con derechos. Al otro lado del teléfono una joven boliviana que trabaja como interna en Barakaldo cambia por sexta vez la cita con Amparo para entrar en la Posada. Necesita un espacio para vivir porque se siente muy ahogada; en la casa donde trabaja como interna no le dejan salir.
Las personas que llegan a esta Posada se han enterado por el boca a boca y si se quedan es porque lo eligen. Buscan un lugar donde vivir dignamente y sentirlo como su casa; algo difícil de encontrar en los dispositivos institucionales de acogida. Son personas con momentos vitales diversos: con problemas graves de salud y adicción, mujeres y hombres migrados con pésimas condiciones de trabajo y existencia y, cada vez más, mujeres que tratan de escapar de relaciones de maltrato. “Aquí abrimos espacios, estamos abiertos a la gente, venga como venga, si viene deshecha, con hijos o hijas”, puntualiza Amparo. Esta aguerrida exiliada colombiana lleva el timón de la Posada desde que se abrió la primera casa en el año 2003. Cáritas le propuso la idea de una posada social autogestionada a Amparo y desde entonces, junto con un equipo de personas, da paso a la acogida de personas que solicitan espacio en la Posada. Primero se entrevista con ellas y, si hay sitio en alguna de las cinco casas en red, se consulta al resto de compañeros de piso y se acomoda el espacio.
Compromiso con una misma
Cada casa es un núcleo de convivencia donde se negocian las normas colectivamente y cada quien aporta económicamente en función de su condición física y económica. Las personas que deciden entrar no tienen fecha de salida, el único requisito es querer y saber participar. “Empezamos con un discurso de toma de conciencia. Nosotros no entramos con el ‘no a las drogas’. Decimos que vivimos en colectivo y que hay dos espacios que cuidar: el paisaje colectivo, que tiene que ser cuidado y mimado por todos y todas; y el paisaje individual, que es nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestra cabeza, ése lo tiene que cuidar el 90% cada uno y el 10% el resto les colaboramos... Se trata de defender el espacio y eso lleva a cada una a comprometerse consigo misma y con el otro y la otra”, “, nos explica Amparo, que entiende que esa el mejor forma de prevenir el consumo de drogas.
Una red de colectivos detrás
Un núcleo duro de personas comprometidas acompañan a la Posada a nivel financiero, humano y político. La asociación de mujeres Isaera de Deusto es la que viste las casas: cubre los gastos de ropa de cama y su limpieza a través de una lavandería asociativa del barrio, también ofrecen una comida los jueves y han conseguido entre sus redes sociales trabajos para las personas que habitan la posada. Las chicas de la Posada que trabajan en el servicio doméstico o sufren maltrato son asesoradas jurídicamente por la Asamblea de Mujeres de Bizkaia y, desde que se abrió una casa para mujeres que sufren violencia machista, Mujeres del Mundo ha acompañado a la Posada. También están las organizaciones de cristianos de base como Itaca, Comunidades de Vida Cristiana (CVX) que han hecho un fuerte aporte.
Amparo califica la respuesta de la sociedad vasca, cuando en 2004 se incendió una de las casas de la Posada, como “extraordianaria”. Incluso el gobierno donó dos viviendas y el Ayuntamiento otras dos, pero -matiza Amparo- “no hizo más que cumplir su deber, reconocer el trabajo y legitimar el derecho de ciudadanía a un fragmento de la población”. Sin embargo, en este momento, los recortes sociales a nivel estatal y las fuertes exigencias burocráticas están afectando a la Posada: “No podemos entrar en la perspectiva de propuesta del Estado, lo que llaman la ‘ventanilla única’, porque no tenemos los requisitos, piden pisos que tienen que tener tantos metros, tener ascensor... y nuestros pisos, en su mayoría, no tienen ese requerimiento arquitectónico que piden, por eso nos excluyen”.
Migradas que escapan de la violencia
Desde hace dos años y medio, a la Posada acuden mayoritariamente mujeres migradas. “Son mujeres que al partir tienen un proyecto de vida: vender su fuerza de trabajo en las tres áreas que les dejan: la prostitución, el trabajo doméstico y los cuidados de niños, personas enfermas y ancianas. Llegan con toda su capacidad de aporte, pero también con dolor, porque venimos fragmentadas, hay mujeres que dejan a sus hijos allá”, explica Amparo en primera persona como exiliada colombiana.
En la Posada se las acoge y acompaña en el manejo de ese dolor y el duelo de la partida. Para Amparo es clave devolverles la responsabilidad que tienen con ellas mismas: “Tratamos de hacerles entender que el proceso de vida que ellas viven aquí les ha tocado por un problema estructural de pobreza, pero que ellas tienen que ponerse como protagonistas de la historia. Y no permitir que ese protagonismo se lo quite el trabajo ni tampoco sus familias, porque si ellas no existen tampoco van a existir sus familias. Por ejemplo, con las remesas a veces les decimos que se guarden una parte, por si no tienen trabajo más tarde; les decimos que si la familia se acostumbra a que manden determinada cantidad luego no va a ser fácil mandar menos dinero”. Algunas vienen con el dolor de la violencia machista como el caso de A.M., que ha solicitado un cuarto para ella y su hija en una de las casas de mujeres de la Posada: “Un día llegué a querer tirarme por la ventana, pero miré a mi hija. Una amiga que está aquí me dijo ‘sal, corre, no te quedes más’. Me escapé y vine aquí. Me ha costado mucho salir, era mi casa, no dependía de la ayuda de nadie. Y llego aquí y no tengo trabajo, no tengo dónde ir, tengo a la niña y el resto de mi familia está en África. Hay momentos en los que me pongo a llorar, otros en los que soy fuerte. Sólo quiero una casa y vivir con mi hija tranquilamente”.
Charlamos con algunas de las integrantes de esta red de acogida que apoya especialmente a mujeres que tratan de escapar de relaciones de maltrato.
Soraya González Guerrero, en el periódico 'Diagonal'
“Mamita, es el deber suyo saber qué hacer con su vida y cuidarse, yo no le puedo estar diciendo cada semana que su derecho es salir... Le pongo la cita el jueves, cuando yo pueda, no cuando la señora le diga”. Quien habla es Amparo Pimiento, fundadora del proyecto bilbaíno La Posada de los Abrazos, miscelánea de casas con las puertas abiertas a las personas excluidas socialmente, donde se les atiende como personas con derechos. Al otro lado del teléfono una joven boliviana que trabaja como interna en Barakaldo cambia por sexta vez la cita con Amparo para entrar en la Posada. Necesita un espacio para vivir porque se siente muy ahogada; en la casa donde trabaja como interna no le dejan salir.
Las personas que llegan a esta Posada se han enterado por el boca a boca y si se quedan es porque lo eligen. Buscan un lugar donde vivir dignamente y sentirlo como su casa; algo difícil de encontrar en los dispositivos institucionales de acogida. Son personas con momentos vitales diversos: con problemas graves de salud y adicción, mujeres y hombres migrados con pésimas condiciones de trabajo y existencia y, cada vez más, mujeres que tratan de escapar de relaciones de maltrato. “Aquí abrimos espacios, estamos abiertos a la gente, venga como venga, si viene deshecha, con hijos o hijas”, puntualiza Amparo. Esta aguerrida exiliada colombiana lleva el timón de la Posada desde que se abrió la primera casa en el año 2003. Cáritas le propuso la idea de una posada social autogestionada a Amparo y desde entonces, junto con un equipo de personas, da paso a la acogida de personas que solicitan espacio en la Posada. Primero se entrevista con ellas y, si hay sitio en alguna de las cinco casas en red, se consulta al resto de compañeros de piso y se acomoda el espacio.
Compromiso con una misma
Cada casa es un núcleo de convivencia donde se negocian las normas colectivamente y cada quien aporta económicamente en función de su condición física y económica. Las personas que deciden entrar no tienen fecha de salida, el único requisito es querer y saber participar. “Empezamos con un discurso de toma de conciencia. Nosotros no entramos con el ‘no a las drogas’. Decimos que vivimos en colectivo y que hay dos espacios que cuidar: el paisaje colectivo, que tiene que ser cuidado y mimado por todos y todas; y el paisaje individual, que es nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestra cabeza, ése lo tiene que cuidar el 90% cada uno y el 10% el resto les colaboramos... Se trata de defender el espacio y eso lleva a cada una a comprometerse consigo misma y con el otro y la otra”, “, nos explica Amparo, que entiende que esa el mejor forma de prevenir el consumo de drogas.
Una red de colectivos detrás
Un núcleo duro de personas comprometidas acompañan a la Posada a nivel financiero, humano y político. La asociación de mujeres Isaera de Deusto es la que viste las casas: cubre los gastos de ropa de cama y su limpieza a través de una lavandería asociativa del barrio, también ofrecen una comida los jueves y han conseguido entre sus redes sociales trabajos para las personas que habitan la posada. Las chicas de la Posada que trabajan en el servicio doméstico o sufren maltrato son asesoradas jurídicamente por la Asamblea de Mujeres de Bizkaia y, desde que se abrió una casa para mujeres que sufren violencia machista, Mujeres del Mundo ha acompañado a la Posada. También están las organizaciones de cristianos de base como Itaca, Comunidades de Vida Cristiana (CVX) que han hecho un fuerte aporte.
Amparo califica la respuesta de la sociedad vasca, cuando en 2004 se incendió una de las casas de la Posada, como “extraordianaria”. Incluso el gobierno donó dos viviendas y el Ayuntamiento otras dos, pero -matiza Amparo- “no hizo más que cumplir su deber, reconocer el trabajo y legitimar el derecho de ciudadanía a un fragmento de la población”. Sin embargo, en este momento, los recortes sociales a nivel estatal y las fuertes exigencias burocráticas están afectando a la Posada: “No podemos entrar en la perspectiva de propuesta del Estado, lo que llaman la ‘ventanilla única’, porque no tenemos los requisitos, piden pisos que tienen que tener tantos metros, tener ascensor... y nuestros pisos, en su mayoría, no tienen ese requerimiento arquitectónico que piden, por eso nos excluyen”.
Migradas que escapan de la violencia
Desde hace dos años y medio, a la Posada acuden mayoritariamente mujeres migradas. “Son mujeres que al partir tienen un proyecto de vida: vender su fuerza de trabajo en las tres áreas que les dejan: la prostitución, el trabajo doméstico y los cuidados de niños, personas enfermas y ancianas. Llegan con toda su capacidad de aporte, pero también con dolor, porque venimos fragmentadas, hay mujeres que dejan a sus hijos allá”, explica Amparo en primera persona como exiliada colombiana.
En la Posada se las acoge y acompaña en el manejo de ese dolor y el duelo de la partida. Para Amparo es clave devolverles la responsabilidad que tienen con ellas mismas: “Tratamos de hacerles entender que el proceso de vida que ellas viven aquí les ha tocado por un problema estructural de pobreza, pero que ellas tienen que ponerse como protagonistas de la historia. Y no permitir que ese protagonismo se lo quite el trabajo ni tampoco sus familias, porque si ellas no existen tampoco van a existir sus familias. Por ejemplo, con las remesas a veces les decimos que se guarden una parte, por si no tienen trabajo más tarde; les decimos que si la familia se acostumbra a que manden determinada cantidad luego no va a ser fácil mandar menos dinero”. Algunas vienen con el dolor de la violencia machista como el caso de A.M., que ha solicitado un cuarto para ella y su hija en una de las casas de mujeres de la Posada: “Un día llegué a querer tirarme por la ventana, pero miré a mi hija. Una amiga que está aquí me dijo ‘sal, corre, no te quedes más’. Me escapé y vine aquí. Me ha costado mucho salir, era mi casa, no dependía de la ayuda de nadie. Y llego aquí y no tengo trabajo, no tengo dónde ir, tengo a la niña y el resto de mi familia está en África. Hay momentos en los que me pongo a llorar, otros en los que soy fuerte. Sólo quiero una casa y vivir con mi hija tranquilamente”.
lunes, 11 de octubre de 2010
PARA LOS POBRES, MERCADO
Atilio Boron, en 'Rebelion'
Son muchas las pruebas que, en la actualidad, demuestran la inviabilidad del capitalismo como modo de organización de la vida económica. Uno de sus máximos apologistas, el economista austríaco-americano Joseph Schumpeter, gustaba argumentar que lo que lo caracterizaba era un continuo proceso de “destrucción creadora”: viejas formas de producción o de organización de la vida económica eran reemplazadas por otras en un proceso virtuoso y de ininterrumpido ascenso hacia niveles crecientes de prosperidad y bienestar. Sin embargo, las duras réplicas de la historia demuestran que se ha producido un desequilibrio cada vez más acentuado en la ecuación schumpeteriana, a resultas del cual los aspectos destructivos tienden a prevalecer, cada vez con más fuerza, sobre los creativos: destrucción cada vez más acelerada del medio ambiente y del tejido social; del estado y las instituciones democráticas y, también, de los productos de la actividad económica mediante guerras, la obsolescencia planificada de casi todas las mercancías y el desperdicio sistemático de los recursos productivos.
Una nueva prueba de esta inviabilidad ya no a largo sino a mediano plazo del capitalismo lo otorga su escandalosa incapacidad para resolver el problema de la pobreza, tema que en estos días está siendo discutido en el marco de la Asamblea General de la ONU. A pesar de los modestos objetivos planteados por las llamadas “Metas del Milenio” para el año 2015 –entre los que sobresale la reducción de la población mundial que vive con menos de 1,25 dólares al día-, lo cierto es que ni siquiera tan austeros (por no decir insignificantes) logros podrán ser garantizados. De hecho, si a nivel mundial se produjo una relativa mejoría esto debe atribuirse a las políticas seguidas por China e India, que se apartaron considerablemente de las recomendaciones emanadas del Consenso de Washington. Más allá de esto sería interesante que los tecnócratas del Banco Mundial y del FMI explicaran cómo podría calificarse a una persona que habiendo superado el fatídico umbral del 1,25 dólar por día gana, por ejemplo, 1,50. ¿Dejó de ser pobre? ¿Es un “no-pobre” por eso? ¿Y qué decir de la estabilidad de sus misérrimos ingresos en un mundo donde aquellas instituciones pregonan las virtudes de la flexibilización del mercado laboral?
Esta incapacidad para enfrentar un problema que afecta a más de mil millones de habitantes –cifra que crecería extraordinariamente si, aún desde una visión economicista, situáramos la línea de la pobreza en los 2 dólares diarios- se torna motivo de escándalo y abominación cuando se recuerda la celeridad y generosidad con que los gobiernos del capitalismo avanzado se abalanzaron con centenares de miles de millones de dólares al rescate de los grandes oligopolios, arrojando por la borda toda la vacua palabrería del neoliberalismo. El rescate a los grandes oligopolios financieros e industriales, según informa la Agencia Bloomberg, de clara identificación con la “comunidad de negocios” norteamericana, costaba, hasta finales del año pasado y por diferentes conceptos, “un total de 12,8 millones de millones de dólares, una cantidad que se acerca mucho al Producto Interior Bruto (PIB) del país”. En cambio, la “Ayuda Oficial al Desarrollo” (AOD), que había sido fijada por la ONU en un irrisorio 0,7 % del PIB de los países desarrollados, sólo es respetada por los países escandinavos y Holanda. Datos de los últimos años revelan que, por ejemplo, Estados Unidos destinó a la AOD sólo una fracción de lo acordado: el 0,17 % de su PBI, mientras que España aportaba el 0,24 e Italia el 0,15 %. Los principales países de la economía mundial, nucleados en el G-7, dedicaron a la cooperación internacional apenas el 0,22 % de su PIB. A diferencia de lo ocurrido con las grandes empresas oligopólicas, el “rescate” de los pobres queda en manos del mercado. Para los ricos hay estado, los pobres tendrán que arreglárselas con el mercado. Y si aparece el estado es para reprimir o desorganizar la protesta social. Alguien dijo una vez que las crisis enseñan. Tenía razón.
Son muchas las pruebas que, en la actualidad, demuestran la inviabilidad del capitalismo como modo de organización de la vida económica. Uno de sus máximos apologistas, el economista austríaco-americano Joseph Schumpeter, gustaba argumentar que lo que lo caracterizaba era un continuo proceso de “destrucción creadora”: viejas formas de producción o de organización de la vida económica eran reemplazadas por otras en un proceso virtuoso y de ininterrumpido ascenso hacia niveles crecientes de prosperidad y bienestar. Sin embargo, las duras réplicas de la historia demuestran que se ha producido un desequilibrio cada vez más acentuado en la ecuación schumpeteriana, a resultas del cual los aspectos destructivos tienden a prevalecer, cada vez con más fuerza, sobre los creativos: destrucción cada vez más acelerada del medio ambiente y del tejido social; del estado y las instituciones democráticas y, también, de los productos de la actividad económica mediante guerras, la obsolescencia planificada de casi todas las mercancías y el desperdicio sistemático de los recursos productivos.
Una nueva prueba de esta inviabilidad ya no a largo sino a mediano plazo del capitalismo lo otorga su escandalosa incapacidad para resolver el problema de la pobreza, tema que en estos días está siendo discutido en el marco de la Asamblea General de la ONU. A pesar de los modestos objetivos planteados por las llamadas “Metas del Milenio” para el año 2015 –entre los que sobresale la reducción de la población mundial que vive con menos de 1,25 dólares al día-, lo cierto es que ni siquiera tan austeros (por no decir insignificantes) logros podrán ser garantizados. De hecho, si a nivel mundial se produjo una relativa mejoría esto debe atribuirse a las políticas seguidas por China e India, que se apartaron considerablemente de las recomendaciones emanadas del Consenso de Washington. Más allá de esto sería interesante que los tecnócratas del Banco Mundial y del FMI explicaran cómo podría calificarse a una persona que habiendo superado el fatídico umbral del 1,25 dólar por día gana, por ejemplo, 1,50. ¿Dejó de ser pobre? ¿Es un “no-pobre” por eso? ¿Y qué decir de la estabilidad de sus misérrimos ingresos en un mundo donde aquellas instituciones pregonan las virtudes de la flexibilización del mercado laboral?
Esta incapacidad para enfrentar un problema que afecta a más de mil millones de habitantes –cifra que crecería extraordinariamente si, aún desde una visión economicista, situáramos la línea de la pobreza en los 2 dólares diarios- se torna motivo de escándalo y abominación cuando se recuerda la celeridad y generosidad con que los gobiernos del capitalismo avanzado se abalanzaron con centenares de miles de millones de dólares al rescate de los grandes oligopolios, arrojando por la borda toda la vacua palabrería del neoliberalismo. El rescate a los grandes oligopolios financieros e industriales, según informa la Agencia Bloomberg, de clara identificación con la “comunidad de negocios” norteamericana, costaba, hasta finales del año pasado y por diferentes conceptos, “un total de 12,8 millones de millones de dólares, una cantidad que se acerca mucho al Producto Interior Bruto (PIB) del país”. En cambio, la “Ayuda Oficial al Desarrollo” (AOD), que había sido fijada por la ONU en un irrisorio 0,7 % del PIB de los países desarrollados, sólo es respetada por los países escandinavos y Holanda. Datos de los últimos años revelan que, por ejemplo, Estados Unidos destinó a la AOD sólo una fracción de lo acordado: el 0,17 % de su PBI, mientras que España aportaba el 0,24 e Italia el 0,15 %. Los principales países de la economía mundial, nucleados en el G-7, dedicaron a la cooperación internacional apenas el 0,22 % de su PIB. A diferencia de lo ocurrido con las grandes empresas oligopólicas, el “rescate” de los pobres queda en manos del mercado. Para los ricos hay estado, los pobres tendrán que arreglárselas con el mercado. Y si aparece el estado es para reprimir o desorganizar la protesta social. Alguien dijo una vez que las crisis enseñan. Tenía razón.
domingo, 10 de octubre de 2010
DÍA MUNDIAL CONTRA LA PENA DE MUERTE (10/10/2010)
Maite García Romero
Amnistía Internacional tuvo noticia de al menos 714 ejecuciones durante el año 2009, produciéndose la inmensa mayoría en Irán, Irak, Arabia Saudí y Estados Unidos. Este total no incluye las miles de ejecuciones que presumiblemente se consumaron en China. Además, se calcula que 2.001 personas fueron condenadas a muerte en 56 países.
Ahora bien, a mi parecer, el caso más inconcebible es el de EE.UU. Un país que supuestamente lidera las democracias libres; que la mayoría acepta la cosmovisión cristiana con relación a asuntos morales específicos, como el aborto; que practica casi todas las religiones del mundo; que ha sido cuna y lugar de desarrollo e incluso de nuevas religiones y que cuya costumbre enraizada en el sentimiento de sus gobernantes es invocar la bendición de Dios para su país, resulta que sigue manteniendo la pena de muerte, nada menos que en 37 Estados.
Desde el año 1976 que se reimplantó la pena capital, han sido ejecutadas 1.220 personas y más de 3.000 condenados esperan saber el día de su ejecución. La última llevada a cabo hace poco más de doce días, ha sido la de Teresa Lewis, de 41 años, que se encontraba en el corredor de la muerte desde 2003, tras declararse culpable de haber ordenado a dos hombres, uno de ellos su amante, que asesinaran a su marido y su hijastro, Julian y Charles Lewis, en 2002. Sus abogados mantuvieron hasta el último momento que su coeficiente intelectual, de 72, rozaba el límite legal del retraso mental, situado en 70, lo que le impedía planear una estrategia asesina y la convertía en víctima de la manipulación de uno de los autores materiales del crimen. Pues bien, ni las razones expuestas por sus abogados ni la intensa campaña que pedía clemencia por la supuesta discapacidad intelectual de la presa, ni la petición de la Unión Europea al gobernador McDonnell, de que conmutase la sentencia a cadena perpetua, logró impedir que Lewis fuese ejecutada con la inyección letal, el día 24 del pasado mes de septiembre en el Centro Greensville de Virginia (EE.UU)
Sesenta y una mujeres esperan su turno en el corredor de la muerte. Y son ya 38 las personas que han sido ejecutadas en EE UU en lo que llevamos de 2010. Jamás puede haber justificación para la pena de muerte. ¡Nunca! Ni la mayor o menor violencia del delito, ni las peculiaridades de la persona que delinque, ni el método empleado por el Estado en la ejecución. La pena capital es la negación más extrema de los derechos humanos: es un homicidio premeditado a sangre fría a manos de un Gobierno y en nombre de la justicia, y el castigo más cruel, inhumano y despreciable que existe. ¿Se puede cuantificar la tortura mental que supone permanecer en el corredor de la muerte durante años sin saber exactamente el día en el que te van a ejecutar? 25 años llevaba Lee Gardner en el corredor de la muerte cuando fue ejecutado el pasado 16 de junio en la prisión estatal de Utah (EE UU). Los abogados de Gardner que afirmaron que su cliente fue tratado injustamente durante el juicio porque carecía de fondos para pagarse una defensa legal competente, basaron sus solicitudes de clemencia o aplazamiento de la ejecución en los problemas sufridos en su juventud, cuando fue víctima de abusos y de la adicción a las drogas.
Reflexionemos sobre esta locura que es una muestra más de la falta de evolución del ser humano, y luchemos para que en un futuro próximo no tengamos que celebrar el día mundial contra la pena de muerte por la sencilla razón de que ya no exista en ningún lugar del mundo.
sábado, 9 de octubre de 2010
APOLOGÍA DEL RACISMO EN MADRID
Susana Hidalgo, en 'Público'
"Nos va a tocar a los valientes expulsar a los musulmanes de nuestro país", exclama Josep Anglada, líder del partido de ultraderecha Plataforma per Catalunya y candidato a la Generalitat, y las 300 personas que le escuchan en un hotel de Madrid rompen a aplaudir.
Él agita el dedo y alguien grita: "¡Y a los sudacas!". La xenofobia guió ayer el discurso de Anglada en la presentación de su libro, Sin mordaza y sin velo, en la que estuvo acompañado de lo más granado del panorama ultra de Madrid, desde el periodista deIntereconomía Enrique de Diegoa Miguel Bernat, secretario general del sindicato Manos Limpias. Faltó Jesús Neira, cuya presencia estaba anunciada desde hace días.
"Ha tenido a última hora un problema familiar y está en Ferrol", aseguraron desde la organización. La ausencia bajó la expectación por el acto, al que acudieron varios programas de televisión. Ante la decepción, algunos de los presentes quisieron levantar los ánimos: "Pero viene el nieto de Blas Piñar".
"¡Un musulmán siempre será un musulmán!"
"Hay que expulsar de una vez por todas a todos los inmigrantes ilegales"
Entre el público, muchos jubilados descontentos y mujeres con ganas de ver "al guapetón" de Anglada, como aseguró una al verle pasar. En el acto los presentes hicieron apología del racismo y proclamaron soflamas contra los musulmanes.
"Un moro por el simple hecho de hablar en nuestra lengua podría convertirse en catalán... Y yo digo que nada de eso, ¡que un musulmán siempre será un musulmán!", arengó un gesticulante Anglada.
"Aquí ya no cabe ni un solo inmigrante más, hay que expulsar de una vez por todas a todos los inmigrantes ilegales", aseveró. Su público le despidió al grito de "¡presidente, presidente!".
SOS RACISMO exige
La organización SOS Racismo ha exigido hoy a la clase política que se "posicione claramente" y condene el "discurso xenófobo" de Josep Anglada.
En un comunicado, SOS Racismo censura las declaraciones que hizo ayer Anglada cuando insistió en la expulsión de los musulmanes de España, durante la presentación de su libro. La ONG ha considerado "esencial" que la clase política y la sociedad se posicionen ante este tipo de mensajes racistas que desprecian el Estado de Derecho. "No podemos mirar hacia otro lado, no responder o hacerlo con tibieza a una provocación contra la igualdad de trato y de derechos".
"Nos va a tocar a los valientes expulsar a los musulmanes de nuestro país", exclama Josep Anglada, líder del partido de ultraderecha Plataforma per Catalunya y candidato a la Generalitat, y las 300 personas que le escuchan en un hotel de Madrid rompen a aplaudir.
Él agita el dedo y alguien grita: "¡Y a los sudacas!". La xenofobia guió ayer el discurso de Anglada en la presentación de su libro, Sin mordaza y sin velo, en la que estuvo acompañado de lo más granado del panorama ultra de Madrid, desde el periodista deIntereconomía Enrique de Diegoa Miguel Bernat, secretario general del sindicato Manos Limpias. Faltó Jesús Neira, cuya presencia estaba anunciada desde hace días.
"Ha tenido a última hora un problema familiar y está en Ferrol", aseguraron desde la organización. La ausencia bajó la expectación por el acto, al que acudieron varios programas de televisión. Ante la decepción, algunos de los presentes quisieron levantar los ánimos: "Pero viene el nieto de Blas Piñar".
"¡Un musulmán siempre será un musulmán!"
"Hay que expulsar de una vez por todas a todos los inmigrantes ilegales"
Entre el público, muchos jubilados descontentos y mujeres con ganas de ver "al guapetón" de Anglada, como aseguró una al verle pasar. En el acto los presentes hicieron apología del racismo y proclamaron soflamas contra los musulmanes.
"Un moro por el simple hecho de hablar en nuestra lengua podría convertirse en catalán... Y yo digo que nada de eso, ¡que un musulmán siempre será un musulmán!", arengó un gesticulante Anglada.
"Aquí ya no cabe ni un solo inmigrante más, hay que expulsar de una vez por todas a todos los inmigrantes ilegales", aseveró. Su público le despidió al grito de "¡presidente, presidente!".
SOS RACISMO exige
La organización SOS Racismo ha exigido hoy a la clase política que se "posicione claramente" y condene el "discurso xenófobo" de Josep Anglada.
En un comunicado, SOS Racismo censura las declaraciones que hizo ayer Anglada cuando insistió en la expulsión de los musulmanes de España, durante la presentación de su libro. La ONG ha considerado "esencial" que la clase política y la sociedad se posicionen ante este tipo de mensajes racistas que desprecian el Estado de Derecho. "No podemos mirar hacia otro lado, no responder o hacerlo con tibieza a una provocación contra la igualdad de trato y de derechos".
viernes, 8 de octubre de 2010
EL HAMBRE Y LOS MERCADOS
Honorio Cadarso, en 'Atrio'
Le Monde Diplomatique en su número de octubre 2010 publica este artículo de Martine Bulard. A lo mejor nos aclara un poco el destino de los recortes presupuestarios, de salarios y otros ingresos de los trabajadores, que se están efectuando entre nosotros. ¿Qué hacen con nuestro ese dinero los especuladores?
“Por primera vez en la historia, más de mil millones de personas se acostarán todas las noches con la tripa vacía”. De manera inesperada, esta constatación aplastante ha quedado establecida por M. Robert B. Zoelick, presidente del Banco mundial. El cual precisa que el Objetivo del milenio para el desarrollo –erradicar el hambre de aquí a 2015– no será alcanzado. Tras un neto retroceso en el curso del último decenio, la pobreza y la malnutrición se han relanzado a la alza desde 2008. Para sólo el año 2010 los expertos de la Banca Mundial prevén que sesenta y cuatro millones de personas más, el equivalente de la población francesa, habrán quedado sumergidas en la marmita de la pobreza extrema.
Así se vuelven a ver imágenes que creíamos retiradas al baúl de los recuerdos, de los malos recuerdos, como las revueltas del hambre en Mozambique el uno y dos de setiembrre pasados. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (Cruced) se ha quedado reducida a un balance en forma de eufemismo: “La seguridad alimenticia se mantiene cono un problema agobiante en muchos países en desarrollo”.
Hay factores naturales que acentúan estos desequilibrios. La recolección violenta en India y las inundaciones en Pakistán han destrozado las cosechas de arroz y té, cuyas cotizaciones han escalado más de un tercio de su precio en algunos meses. Los incendios han aniquilado los campos de trigo en Rusia, reduciendo las cosechas e impidiendo la sementera, lo que tendrá consecuencias también para la próxima cosecha.
Pero la actual escalada de los precios no debe gran cosa a estos fenómenos naturales, y mucho a la especulación. Las materias primas se han convertido en el nuevo terreno de juego y campo de regatas de los especuladores, que disponen de enorme liquidez ofrecida gratuitamente o casi por los bancos centrales. Después de haber arrasado en el sector inmobiliario, los aprendices de brujos de las finanzas se vuelven hacia los productos de base (metales no ferrosos) y los productos agrícolas.
Así, a mitad de setiembre, uno de los célebres fondos especulativos de Londres, Armajaro, h comprado el equivalente de un cuarto del stok europeo de cacao. Algunos días más tarde, los precios de la tonelada pulverizaban todos los records. Este fenómeno afecta igualmente al trigo, el arroz, la soja… [Se comenta que el precio del trigo ha subido ya un 50%. Nota de Atrio].
Los dirigentes europeos se han alarmado ante esto. Algunos han llegado hasta evocar la necesidad de un regulador. Ya se escuchaba esta musiquilla con ocasión de la crisis de las subprime, pero nada ha cambiado. Las consecuencias son tanto más graves para los países en desarrollo cuanto que el Fondo Monetario Internacional y la Banca mundial los habían forzado previamente a volverse hacia los mercados exteriores y abandonar sus cultivos propios. Con la punta de la pluma, la Cruced reconoce desde entonces que “una estrategia de crecimiento duradera exige una mayor atención a la demanda interior” y lanza una llamada a “revisar el paradigma del desarrollo a partir de la exportación”. Más vale tarde que nunca. Pero es una pena que nos estemos quedando en los sortilegios, que pueden nutrir las ilusiones pero ciertamente no alimentarán al planeta.
Le Monde Diplomatique en su número de octubre 2010 publica este artículo de Martine Bulard. A lo mejor nos aclara un poco el destino de los recortes presupuestarios, de salarios y otros ingresos de los trabajadores, que se están efectuando entre nosotros. ¿Qué hacen con nuestro ese dinero los especuladores?
“Por primera vez en la historia, más de mil millones de personas se acostarán todas las noches con la tripa vacía”. De manera inesperada, esta constatación aplastante ha quedado establecida por M. Robert B. Zoelick, presidente del Banco mundial. El cual precisa que el Objetivo del milenio para el desarrollo –erradicar el hambre de aquí a 2015– no será alcanzado. Tras un neto retroceso en el curso del último decenio, la pobreza y la malnutrición se han relanzado a la alza desde 2008. Para sólo el año 2010 los expertos de la Banca Mundial prevén que sesenta y cuatro millones de personas más, el equivalente de la población francesa, habrán quedado sumergidas en la marmita de la pobreza extrema.
Así se vuelven a ver imágenes que creíamos retiradas al baúl de los recuerdos, de los malos recuerdos, como las revueltas del hambre en Mozambique el uno y dos de setiembrre pasados. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (Cruced) se ha quedado reducida a un balance en forma de eufemismo: “La seguridad alimenticia se mantiene cono un problema agobiante en muchos países en desarrollo”.
Hay factores naturales que acentúan estos desequilibrios. La recolección violenta en India y las inundaciones en Pakistán han destrozado las cosechas de arroz y té, cuyas cotizaciones han escalado más de un tercio de su precio en algunos meses. Los incendios han aniquilado los campos de trigo en Rusia, reduciendo las cosechas e impidiendo la sementera, lo que tendrá consecuencias también para la próxima cosecha.
Pero la actual escalada de los precios no debe gran cosa a estos fenómenos naturales, y mucho a la especulación. Las materias primas se han convertido en el nuevo terreno de juego y campo de regatas de los especuladores, que disponen de enorme liquidez ofrecida gratuitamente o casi por los bancos centrales. Después de haber arrasado en el sector inmobiliario, los aprendices de brujos de las finanzas se vuelven hacia los productos de base (metales no ferrosos) y los productos agrícolas.
Así, a mitad de setiembre, uno de los célebres fondos especulativos de Londres, Armajaro, h comprado el equivalente de un cuarto del stok europeo de cacao. Algunos días más tarde, los precios de la tonelada pulverizaban todos los records. Este fenómeno afecta igualmente al trigo, el arroz, la soja… [Se comenta que el precio del trigo ha subido ya un 50%. Nota de Atrio].
Los dirigentes europeos se han alarmado ante esto. Algunos han llegado hasta evocar la necesidad de un regulador. Ya se escuchaba esta musiquilla con ocasión de la crisis de las subprime, pero nada ha cambiado. Las consecuencias son tanto más graves para los países en desarrollo cuanto que el Fondo Monetario Internacional y la Banca mundial los habían forzado previamente a volverse hacia los mercados exteriores y abandonar sus cultivos propios. Con la punta de la pluma, la Cruced reconoce desde entonces que “una estrategia de crecimiento duradera exige una mayor atención a la demanda interior” y lanza una llamada a “revisar el paradigma del desarrollo a partir de la exportación”. Más vale tarde que nunca. Pero es una pena que nos estemos quedando en los sortilegios, que pueden nutrir las ilusiones pero ciertamente no alimentarán al planeta.
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