sábado, 14 de julio de 2012

POBRE CLASE MEDIA

Ana Muñoz Álvarez

Más de 400.000 familias viven gracias a la pensión de los abuelos. El 22% de la población está en riesgo de pobreza y, según la ONU, la pobreza infantil afecta al 26% de los niños y niñas. No estamos hablando de un lejano país asiático o de la pobreza en África. Son cifras de España, la hasta ahora cuarta economía de la zona euro.

La crisis ha alterado la agenda y el calendario de muchas familias. Personas que hasta ahora vivían bien, tenían su trabajo, su casa, sus hijos, su hipoteca… y que hoy tienen que acudir a organizaciones, como Cáritas o Cruz Roja, para poder dar de comer a sus hijos. Un millón setecientas mil familias españolas tienen a todos sus miembros en situación de desempleo y seiscientas mil familias no tienen ningún ingreso. Las organizaciones de la sociedad civil española ya venían alertando de la situación que se podría llegar a vivir en España. "La crisis lo que ha hecho en sacar a la luz cosas que estaban ahí: desigualdades, injusticias…”, explican desde Cáritas. Informes de antes de 2008, cuando empieza la crisis, hablaban de que en España no se estaban reduciendo los índices de pobreza. Y era en época de bonanza. Hoy, recogemos lo sembrado. Se crecía, había trabajo… pero eran empleos precarios y de baja cualificación.

Los niños y los mayores son los grupos más vulnerables ante cualquier crisis, y también lo son en el caso español. Más de dos millones de niños, según Unicef, viven en hogares que no llegan a fin de mes, que han recortado la lista de la compra o que no pueden hacer frente a los gastos del material escolar. Pero lo peor, dicen los expertos está por llegar y explican que la pobreza infantil aún puede crecer más. Hasta hace un par de años, el perfil de pobreza infantil era el de un niño de clase baja, de familias desestructuradas o unifamiliares. En la actualidad, ese rostro ha cambiado. Son niños de clase media que han vivido bien, han tenido de todo… pero sus padres han perdido el trabajo y se enfrentan a una realidad difícil. Desde Cáritas, explican que muchos niños que sufren fracaso escolar lo hacen como reflejo al fracaso social y familiar que viven. Sin embargo, desde las organizaciones se hace hincapié en que no se trata de un fracaso del individuo sino que es un fracaso colectivo, del conjunto de la sociedad que no ha sabido crear las redes suficientes para que las familias no caigan al vacío.

Las pensiones de los abuelos son para muchas familias el único ingreso que reciben. Los mayores vuelven a ejercer el papel de padres, los padres el de hijos mayores y los nietos a ser los hijos pequeños. Para los mayores, es ya la cuarta crisis grave que han vivido en democracia, personas que han trabajado durante toda su vida, vuelven hoy a dar sostén a la familia, pagan las hipotecas de los hijos, ayudan a llenar el carro de la compra… Un cesto que ha descendido. Cruz Roja alerta que el 23% de los hogares no pueden comer ningún tipo de proteína a la semana, ni pollo ni embutidos. Muchas familias no pueden encender la calefacción ni calentar el agua caliente.

El rostro de la pobreza ha cambiado en los últimos años. Hoy, por fin, nos hemos dado cuenta que cualquiera de nosotros podemos llegar a hacer fila para recoger alimentos de la "caridad”. El egoísmo, la avaricia, el individualismo, un capitalismo llevado al extremo… nos ha traído una sociedad donde las desigualdades crecen. Estamos recogiendo lo sembrado. Pero, aún podemos cambiar las cosas. Unámonos para que la voz del pueblo sea escuchada porque queremos otra Europa, otra sociedad, otra manera de hacer política y de vivir. Y hoy más que nunca porque es necesario.


martes, 10 de julio de 2012

COMUNICADO EN APOYO A LOS MINEROS

Publicado en www.joc.es / Descargar en pdf

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC), como movimientos de Acción Católica Especializada, iglesia presente en el mundo obrero, queremos expresar públicamente nuestra solidaridad con la lucha de los mineros.




La Marcha Negra de los mineros hacia Madrid

Hoy esta lucha cobra protagonismo por su presencia en Madrid, tras varias jornadas de marcha desde sus lugares de trabajo, así como los distintos encierros mantenidos en las comarcas mineras afectadas. Hacemos nuestras sus justas reivindicaciones en defensa de sus de puestos de trabajo, que les permitan vivir tanto a ellos como a sus familias con dignidad. La decisión del Gobierno de recortar en un 63% las ayudas al carbón para este año ha soliviantado una vez más a las cuencas mineras, que ven su desaparición más cerca que nunca, de espaldas al trabajo y a las necesidades de la ciudadanía.



La situación dramática que se vive hoy día en nuestro país, con las alarmantes cifras de paro y la destrucción de empleo, hace que nos unamos a las palabras recientemente pronunciadas por el arzobispo de Oviedo, Monseñor Jesús Sanz: “el mundo del trabajo atraviesa un difícil momento, y tiene su perfil propio en las cuencas mineras asturianas. Detrás de un conflicto laboral serio, hay siempre un drama que genera dolor en personas concretas, en sus familias.”

Llamamos con urgencia a la búsqueda de soluciones por parte del Gobierno y de los trabajadores, a través del diálogo para este conflicto que abarca siete comarcas mineras: Asturias, Galicia, Castilla y León, Aragón, Cataluña, Castilla-La Mancha y Andalucía. El gobierno, una vez más, no puede ni debe hacer oídos sordos ante tanto clamor.

La lucha de los mineros nos manifiesta la solidaridad y el ejercicio comunitario que supone la huelga o la marcha. Los gestos de acogida que se han repetido a lo largo de su caminar hacen visible esa solidaridad. Son capaces de renunciar al interés particular en la búsqueda del bien común, algo a lo que la Doctrina Social de la Iglesia nos invita de manera reiterada.

Los cristianos, los que queremos seguir a Jesús de Nazaret, ¿cómo serviremos a la sociedad si no hacemos realmente nuestra la causa de la afirmación de la dignidad de las personas en el trabajo, si no defendemos con todas nuestras fuerzas la centralidad para la vida social de los derechos laborales y sociales de las personas? “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo…” (Concilio Vaticano II).

GOLPES QUE DESPIERTAN...

Margot Bremer rscj

Hoy Paraguay canta: “Oh pueblo mío, sólo te queda resistir…” Pues, fiel a la Constitución, pero vaciada de su espíritu, el Senado (latín senatus = asamblea de ancianos en función de dirigir el Estado), un pequeño grupo que entró “por la puerta chica” -listas sábanas- en el Parlamento, hizo salir “por la puerta grande” en menos de 24 horas al nuestro legítimo presidente: Fernando Lugo. Este golpe exprés interrumpió un proceso de construcción de democracia, iniciado hace 4 años. En realidad fue un golpe a todo el pueblo que había elegido a este presidente libre y legítimamente en 2008. Pero en vez de anestesiar, el golpe tuvo efectos contrarios: el pueblo, ya herido por la masacre de Curuguaty, se despertó y se levantó con un grito de dolor e indignación. El médico1 se equivocó gravemente, tanto en su diagnóstico como en su tratamiento y más todavía en el resultado. Con esto perdió toda su autoridad. El pueblo, auto-convocado y de pie en la plaza, siguiendo con preocupación e impotencia la transmisión del show de un “juicio exprés”, no aceptó aquella sentencia infundada. Todo fue y sigue siendo al revés. El pueblo, condenado en la persona de Lugo y presente en la plaza en la diversidad de redes sociales y miembros de base de todos los partidos, también los dos tradicionales, invirtió el escenario en un juzgado: era el pueblo que condenó a los de adentro - Congreso, aunque sin efecto material, pero sí, moral. No aceptaron la sentencia y con ella tampoco al nuevo presidente quien inmediatamente asumió el poder.

El pueblo se despertó de golpe al ver “golpeado” su incipiente democracia. Y al protestar, sufrió inmediatamente una represión al estilo de la dictadura, con gases lacrimógenos, más adelante corte de luz, presiones de renuncias, etc. La TV Pública, medio que consiguió que el pueblo aprendiese a expresarse públicamente mediante el “micrófono abierto”, fue intervenida enseguida. Pero “cuánto más les oprimían, más crecían y se multiplicaron” (Ex 1,12). Más resistencia se generó mediante el “micrófono abierto” en la calle, múltiples manifestaciones, hasta festiva, marchas por las calles, pinturas concientizadoras en paredes, nuevas canciones que brotaron del luto y de la resistencia, cortes de ruta en el Interior, eran manifestaciones públicas del repudio al golpe. Abiertamente siguen a partir de entonces las renuncias de miembros de base de los partidos que habían puesto en escena toda esa tragicomedia, también comunicaron por internet renuncias de funcionarios en los ministerios públicos; tampoco faltaron lamentos de fieles católicos sobre la postura de sus representantes y del Vaticano por su adhesión inmediata al nuevo gobierno golpista. Estas crecientes demostraciones públicas en el Paraguay fueron confirmadas y reforzadas por los pronunciamientos y tomas de medidas de los países de Unasur y Mercosur que se habían reunido oportunamente.

Muchos son los motivos que llevaron a este golpe premeditado que indignó no solamente al pueblo paraguayo, sino a las naciones de América Latina y de otros Continentes. Una de ellas fue la masacre de Curuguaty, que refleja la deplorable distribución de tierra en un país con una producción exuberante que puede alimentar a todos sin que nadie sufra hambre. Sin embargo, miles de hectáreas de tierras mal habidas, llenas de impunidad, están en manos de aquellos que hicieron el juicio. La lucha por la justa distribución de tierra está íntimamente unida con la convivencia democrática.



Juicio al pueblo en la Biblia

La Biblia presenta el paradigma de un pueblo que quiere vivir el proyecto de convivencia inherente a la Creación. Luchaba, resistía, defendía y renovaba permanentemente durante los siglos su proyecto profundamente democrático, llamado “Pueblo de Dios”, especialmente en momentos de intromisión y acaparamiento de poder de ambiciosos de adentro y/o de afuera. La forma alternativa de convivencia de aquel pueblo molestaba y peligraba el sistema explotador y opresor de las monarquías que basaron su poder en la centralización de privilegios y tierras, una pequeña oligarquía representada en la figura del rey. El pueblo de Israel, sin embargo, concedió privilegios a los pobres para garantizar de esta manera la igualdad. Se había constituido en una confederación de doce tribus de diversas culturas. El número 12 es una de las constantes en la Biblia que simboliza ese proyecto popular descentralizado que siempre necesitaba reconquistar2. Otro símbolo de ese proyecto popular es la distribución igualitaria de la tierra (Jos 18,1-10), mantenida mediante constantes reformas agrarias a los 7 y 50 años (año sabático, año jubilar), proyecto totalmente alternativo a las monarquías vecinas que activaban y justificaban religiosamente la concentración de tierras en manos de la oligarquía.

El proyecto alternativo de aquel pueblo estaba en permanente peligro de ser derribado por sus propios a compueblanos que pusieron sus intereses personales encima de las comunitarias. A ellos convenía introducir el sistema monárquico en su pueblo para poder acaparar privilegios, poder y tierras con fundamentos religiosos.

La historia de la Viña de Nabot (1 Re 21,1-21) pone en escena la resistencia del pueblo que defiende su proyecto democrático contra tal sistema monárquico, ya introducido anteriormente (cf. 1 Sam 8,1-3).

Bajo la influencia de su esposa, la reina Jezabel de Fenicia, el rey Ajab de Israel quería servirse de los “privilegios del rey ”3 del Oriente, a costa de “los privilegios de los pobres”. Ajab se sentía en el derecho de acaparar más tierra por su status de monarca y ofreció al campesino Nabot dinero para comprar su viña4. Nabot, en representación de su pueblo, rechazó la petición del rey, invocando a Dios que le libre de tal traición a la constitución de su pueblo (1 Re 21, 3). Rechazó colaborar con el debilitamiento y desequilibrio del poder popular. La reina extranjera, sin embargo, animaba a su esposo de imponerse como el más poderoso: “¿Acaso no eres tú el que manda en Israel?” (v.7). Ella utilizó las estructuras democráticas del pueblo de su esposo, la “asamblea de los ancianos” (senado). Con facilidad consiguió a coimear a aquellos venerables “ancianos” y encontrar a dos testigos fraudulentos para hacer el juicio al ciudadano Nabot, todo según la ley, pero vaciándola de espíritu -como en el juicio político a Lugo-, ya que “jueces” y “testigos” fueron comprados. Nabot fue condenado a muerte por supuesta maldición a Dios y al rey, acusación totalmente tergiversada -como ocurre en nuestros “grandes” medios de comunicación-. Pero según el código de las monarquías orientales, oponerse al rey era sinónimo a oponerse a Dios; mientras que según el código del “Pueblo de Dios” oponerse al rey significaba resistencia para defender los derechos del pueblo. Nabot tenía que sufrir la condena de muerte porque el rey se había “vendido” a otro sistema político foráneo, traicionando a su propio pueblo (v.10.13). Sin embargo, la Biblia constata que aquellos que realizan por intereses propios un juicio al pueblo, serán juzgados por el mismo.

El juicio al pueblo evoca el juicio del pueblo

El rey, después de la ejecución de Nabot, suponía ya no encontrar más obstáculos para apropiarse de la tierra del difunto. Sin embargo, al tomar posesión de la viña de aquel - momento más esperado y gozado - tuvo que enfrentarse con otro representante del pueblo, el profeta Elías. Encuentro desagradable en que los papeles cambiaron entre juez y acusado -así como en la plaza de armas el día del juicio al pueblo-. Ahora era Elías quien, en nombre de Dios y del pueblo, juzgó al rey Ajab acusándole de ser además de asesino, ladrón (v.19). Pues, ni siquiera por su status de rey tenía el derecho de apropiarse de la tierra del ejecutado. Continuaría siendo tierra del pueblo -como “tierra fiscal” y en asamblea se decidiría sobre su uso (plaza, cementerio, etc.) Apoderarse de la tierra del pueblo, convertiría la “Tierra Prometida” en “Tierra Malhabida”, que sería “Tierra Maldecida”, ya que traicionaría el proyecto popular. El intento del rey de “privatizar” tierra del pueblo era un “robo”, según su constitución. Tan rápido como la corte real había hecho el juicio al pueblo en la figura de Nabot, ahora el pueblo, en la figura de Elías, hizo el juicio al enemigo del pueblo, el rey Ajab. Éste, al haber querido comprar la tierra del pueblo, en realidad se había “vendido” (v.20). Comprar y vender son dos verbos de negocio, propio del país de su esposa fenicia, país de comerciantes. Ajab se había vendido a un poder colonizador, traicionando el proyecto de su propio pueblo. Elías finalmente le anunció que ni él ni su casa (su partido) jamás tendrán futuro (vv. 21-24).

Este texto bíblico expresa en dos figuras simbólicas la eterna resistencia del pueblo contra los usurpadores de sus derechos, presentado mediante el símbolo de tierra. Impulsado por la indignación frente a los atropellos, el pueblo se levanta -en la figura de Elías- y se defiende, invirtiendo el rol de acusado en acusador. Aunque reprimido y condenado, el pueblo crece en resistencia la que contagia y se multiplica: “Cuánto más les oprimían, más crecían y se multiplicaron” (Ex 1,12). Así comenzó la fundación del pueblo y así comienzan todos sus intentos de refundación.

Nuevo juicio

En el NT el símbolo de autogestión del pueblo sigue con el número 12, pero no se habla más de la tierra, sino del pan5. Jesús, hijo y heredero de la resistencia del pueblo de Nabot, compartía diariamente el pan con los suyos. En la así llamada “multiplicación de los panes”, al organizar a la gente según su sistema cultural6, él consiguió el milagro de que su pueblo recuperara la autogestión al compartir y repartir ellos mismos entre sí el “pan” que habían traído. A los fariseos y los demás del Sanhedrin, institución religiosa-jurídica de aquellos tiempos, les molestaba la (re-construcción) del Pueblo de Dios que Jesús estaba animando y practicando con el término político de “Reino”, pero totalmente alternativo a los existentes. Aquellos religiosos del Sanhedrin querían mantener la dependencia religiosa, jurídica y económica del “populacho” al que necesitaban pero en el fondo despreciaban, asegurando de ese modo su popularidad para continuar enriqueciéndose. Aquel sistema religioso, en alianza con el colonizador y explotador, el imperio romano, también hizo un juicio falso al pueblo en la persona de Jesús. Habían creído que pudieron liquidar con él el sueño del pueblo, pero consiguieron lo contrario: Él resucitó y está presente en todos aquellos que luchan por una convivencia democrática, justa, igualitaria, fraterna y solidaria: su · “reino”, que él en nombre de Dios y como Hijo suyo, inauguró para que crezca y llegue a la plenitud.

Último juicio inconcluso

Vemos que los golpes que el pueblo sufre mediante un “Juicio político”, no siempre adormecen como fue premeditado, sino despiertan y provocan resistencia. El pueblo comienza a pensar con cabeza propia, y a partir del NO a cualquier golpe exprés, comienza a rescatar sus raíces y valores propios, rechazando lo foráneo impuesto a su identidad. Esta resistencia debe ser motivada por la búsqueda y defensa de una re-existencia. Por eso no estará lejos el día en que el pueblo invertirá el juicio –a partir de esa resistencia - elaborando y poniendo en práctica un proyecto propio para poder articularse con aquellos países latino-americanos que comparten semejante sueño.


1 Federico Franco, ex vicepresidente y, de y con golpe, presidente actual, es médico de profesión.

2 El NT Jesús asume este número en la elección de 12 discípulos, para rescatar y refundar este sueño del pueblo. También se usa este número simbólico en la perícopa de la hija enferma de Jairo con 12 años, que representa el sueño frustrado del pueblo, aparentemente muerto, al que Jesús resucitó. También las 12 canastos llenos después de la multiplicación de los panes (Mc 6, 43). En Apc el número 12 tiene una gran importancia en los 24 (2x12) ancianos (Apc 5,8); los 144(12.000 x 12.000mil, mil de cada una de las 12 tribus(7,5-8). El canto nuevo de los 24 ancianos para los 144.000 rescatados (Apc 14,3) .

3 Cf. 1 Sam 8,11-18, ley practicada por los reyes orientales, documentada únicamente en la Biblia.

4 Viña en la cultura israelita es el símbolo de una alianza entre Dios y su pueblo que se debe reflejar en la convivencia igualitaria y solidaria del pueblo; es totalmente otra clase de alianza que aquella entre el rey, traidor del proyecto de su pueblo y la reina, impositora de un proyecto colonial en contra del pueblo.

5 Hay que tener en cuenta que los evangelios fueron escritos en ciudades para gente urbana que ya habían perdido la conexión con la tierra; tenían que comprar el pan, fruto de la tierra en el trigo.

6 El evangelista Marcos (Mc 6,40) indica que Jesús les organizó en grupos de 50 y 100, número de los clanes durante la época de la Confederación de Tribus, único momento en que vivían, aún a trancas y barrancas, el proyecto del “Pueblo de Dios”.



sábado, 7 de julio de 2012

EL RELATIVISMO ES BELLO

ES NECESARIO DESACRALIZAR EL ESPACIO PÚBLICO Y DEVOLVER SUS VERDADES A UNA DELIBERACIÓN RACIONAL

Javier Gomá Lanzón, en 'Babelia' El País

Si la figura de Juan el Bautista —vox clamantis in deserto— produjo fortísima conmoción entre los judíos piadosos de su época se debió a que con él, tras largos siglos de silencio, parecía haber regresado a Israel el espíritu de Dios. La profecía había abundado antes, durante e inmediatamente después de la deportación de los judíos a Babilonia (siglo VI antes de Cristo), pero en una etapa más tardía se había apagado la llama de esa inspiración y había sido reemplazada por un legalismo casuístico. El profeta genuino no se caracteriza por pronosticar el futuro, como de ordinario se cree, sino por la denuncia de los abusos y las corruptelas de los poderosos. El poder ambiciona siempre obtener obediencia y, como tiende a expandirse y ocupar todo espacio disponible, su pretensión última es hacerse poder absoluto y conseguir una sumisión también absoluta. El mayor refinamiento del poder, su auténtica obra maestra, se consuma cuando logra suscitar en sus súbditos no ya obediencia, sino sincero amor, el edificante espectáculo de los siervos enamorados de sus cadenas y mirando con arrobo a sus carceleros. Para ese propósito, nada mejor que inventarse un mito legitimador que habilite al poder para reducir a los ciudadanos al estado de menores de edad y a tutelar sus vidas como si estuvieran incapacitados para administrarse a sí propios.

La función de esos dichos mitos políticos es convertir lo público en un espacio sagrado y hacer que las leyes no solo reglamenten la libertad exterior de las personas, sino que sus mandatos vinculen también a sus conciencias, e inversamente, que los incumplimientos de las leyes, además de merecer castigo jurídico, sean reputados adicionalmente profanación, sacrilegio o herejía. Por supuesto, el poder ha utilizado explícitamente la coartada religiosa para el sometimiento político, pero incluso ahora, en una época secularizada, bien establecida la separación entre los ámbitos civiles y religioso, cunde la sacralización de lo público. Yo, que me considero un hombre religioso, estoy totalmente a salvo de esa supuesta “nostalgia de lo absoluto” que los críticos del relativismo imaginan en la naturaleza humana; es más, estimo que nada hay más nefasto para la convivencia que ese absolutismo que diviniza y, por tanto, expulsa de la discusión determinadas verdades que advienen desde ese momento intangibles. Como escribiera Pseudo-Dioniso, uno de los grandes de la llamada teología negativa o apofántica, si crees saber lo que es Dios, es que no es Dios. Por consiguiente, nada más oportuno que el retorno de un cierto don de profecía a este Occidente rutinizado. No invoco a un profeta que nos augure un porvenir terrorífico —de esos tenemos en abundancia y la mayoría trabaja en los medios de comunicación—, sino a uno que clame con potente voz contra la idolatría que nos imponen los poderosos de este mundo para sojuzgarnos y nos recuerde que no es Dios aquello a lo que adoramos y rendimos culto: las mercancías, los Estados, incluso la cultura. En su Novum organum(1620), Francis Bacon puso las bases de una instauratio magna que tenía como presupuesto el derrumbamiento de los ídolos que nos tiranizan, siendo el primero de ellos los idola tribus, aquellos inherentes a la condición humana que tan sabiamente usan a su conveniencia quienes desean ser obedecidos. Voz profética será hoy aquella que desacralice el espacio público, desdivinice los principios que lo constituyen, devuelva sus verdades a una deliberación racional y, en todo lo atañedero a la vida colectiva, propicie un sano relativismo. Porque el relativismo es bello, me atrevería a decir emulando el célebre eslogan de un modisto español.

No puede ser casual que el triunfo del denostado relativismo en Occidente coincida cronológicamente con la entronización social de la paz como bien supremo y con la consolidación contemporánea de la democracia. A los integrismos —partidarios de las verdades últimas y necesarias— subyace siempre alguna forma de elitismo autoritario. Las democracias, en cambio, se edifican sobre el suelo firme de las verdades penúltimas y contingentes, y su éxito consiste en equilibrar el carácter incondicional de la dignidad de los individuos con la pluralidad de sus intereses, los cuales, al ser muchos y diversos, mutuamente se relativizan. Suele argüirse que el relativismo conduce a un nihilismo del todo vale, pero esto no es cierto. Que todo lo humano sea histórico y provisional no implica que la moralidad se diluya en una multiplicidad infinita de posibilidades de igual valor y mérito. Al contrario, la historia muestra que en el curso de milenios el hombre ha sido capaz de alumbrar un número escaso y manejable de ideales morales y es el relativismo precisamente el que permite comparar a posteriori entre esas diferentes opciones en pugna y, a la vista de tal confrontación, acordar entre todos qué es lo bueno, lo noble y lo justo para nosotros. Solo si concedemos a las ideas un peso relativo nos está permitido discutir sobre ellas, juzgarlas, revisarlas y, en su caso, rechazarlas, de manera que el relativismo es la condición de posibilidad de una conciencia crítica, prerrequisito a su vez de la deseable emancipación ciudadana.

Necesitamos, pues, un profeta que nos recuerde a cada instante algo tan sencillo como que lo humano es humano y no divino. El remedio más recomendado contra la idolatría —y, en este sentido, de una eficacia profética punzante y sin parangón— es, a mi juicio, el sentido del humor, que desdramatiza cualquier pretensión humana excesiva (hybris): por eso lo detestan los totalitarismos de toda laya y se apresuran a perseguirlo. Ahora bien, como el profeta, por lo habitual, declara sus denuncias de una forma demasiado insolente y áspera, el importuno suele pagar el atrevimiento con la muerte. Eso le pasó al pobre Juan el Bautista, cuya cabeza fue rebanada por Herodes a instancias de la lúbrica Salomé. Me dicen que en un lugar de Asturias se venera la pequeña cabeza de Juan el Bautista, niño. Pena que no pudiéramos conseguir la del profeta ya adulto, con sus melenas hirsutas y barbas severas.



EL DINERO Y EL EVANGELIO: lavado de dinero

José M. Castillo

El Moneyval, departamento del Consejo de Europa que evalúa si los Estados miembros hacen frente al lavado de dinero o, por el contrario, lo permiten o fomentan, acaba de enviar al Vaticano un informe sobre este turbio asunto. La Santa Sede tiene que responder, antes de un mes, para ser incluida o no en la “lista blanca” de Estados que cumplen los estándares de transparencia financiera. Por lo visto, en el Consejo de Europa se tienen serias dudas sobre esa transparencia en el caso del banco del Estado pontificio.

Como es sabido, en las últimas semanas, se viene hablando de las crisis del banco del papa, el IOR (Instituto para las obras de la Religión). El presidente del banco, Ettore Gotti Tedeschi, fue despedido el pasado 24 de mayo, por incompetente y problemático. Lo mismo Gotti que Paolo Cipriani, director general del banco, están siendo investigados por magistrados de Roma, que, en 2010, congelaron 23 millones de euros, que el banco vaticano tenía en bancos italianos. ¿Dónde está el fondo del problema? ¿Tiene todo esto algo que ver con los conflictos por el poder, que, a duras penas, se intentan ocultar en la cúpula de la Iglesia?

Todo esto, como es lógico, da que pensar. Porque todos sabemos que hay paraísos fiscales, que han colaborado activamente con los mayores canallas de la “economía canalla” que nos ha hundido en la crisis. Pero, que el banco del papa esté en la “lista negra” de semejantes activistas de la desvergüenza, eso es fuerte. Muy fuerte. Por eso, me ha venido a la cabeza la sorprendente frecuencia y la provocativa claridad con que los evangelios hablan del tema del dinero. Sin duda, a Jesús le preocupaba el asunto de la economía bastante más de lo que imaginamos. No sólo porque, como es lógico, el dinero está en la base del “problema social”, sino, además de eso (y antes que eso), porque el asunto del dinero adentra sus raíces en el “problema humano”. Nuestra actitud y nuestra conducta ante el dinero es de lo que más nos “humaniza” o, por el contrario, nos “deshumaniza”.

Para empezar -en entradas sucesivas seguiré analizando este asunto-, es ilustrativo repasar el vocabulario que utilizan los evangelios para referirse a la “riqueza” y otros términos relacionados con ella. Ante todo, es significativo que el término, que usan los evangelios, para hablar del “dinero” es “mamônas”, una palabra extraña, que se suele asociar con la adquisición no honrada de bienes y que aparece únicamente en palabras de Jesús (Mt 6, 24; Lc 16, 9. 11. 13), destacando que el “dinero injusto” es incompatible con Dios.

La “riqueza” (“ploûtos”) (Mc 4, 19; Mt 13, 22; 19, 23. 24; Lc 8, 14) o el “rico” (“ploúsios”) (Lc 12, 16 ss; 16, 19-31), que, en el lenguaje de este evangelio, designa en realidad al enemigo de Jesús. De ahí que la liberación de la riqueza (caso de Zaqueo) es lo que aporta la salvación (Lc 19, 8; 14, 12-14).

Por supuesto, el vocabulario de los evangelios relativo al dinero y la riqueza es mucho más amplio. Seguiremos con este asunto en próximas entradas de este blog. De momento, y para terminar por hoy, sólo dos observaciones: 1) Jesús no estaba contra el crecimiento y la prosperidad económica. ¿Cómo se puede pensar semejante disparate? Lo que Jesús no quería, en modo alguno, era la abundancia económica de unos cuantos a costa de la injusticia y el sufrimiento que padecen los demás. 2) Si hablamos, no ya de los ciudadanos en general, sino de quienes se consideran “creyentes” en Dios o “seguidores” de Jesús, entonces el juicio del Evangelio es distinto. No porque Jesús fuera un tipo extraño, enemigo del bienestar y de la felicidad de la vida. Todo lo contrario: lo que Jesús vio con claridad es que el “deseo” y la “codicia” de dinero es el origen y la causa mayor de nuestra deshumanización. Un volcán inagotable de violencias, injusticias y sufrimientos. Por eso, los que pretenden ser seguidores de Jesús, lo primero que tienen que hacer es dejar patente su relación real y transparente ante el dinero y la riqueza.



miércoles, 4 de julio de 2012

SOLA FRENTE A GOLIAT

Eloy Roy

Tapándose la cabeza con el pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo, y sin otra arma que un cartel que lleva las fotos de su marido y de los otros 30 desaparecidos de su ciudad, Olga Arédez emprende entonces su larga marcha contra el "imperio" Ledesma. Y también en contra de todo cuanto se le asemeja en el mundo.

Con una dignidad de estatua griega y una pasión sin límites por la verdad y la justicia, reclama que la luz se haga sobre las desapariciones de su marido y de los otros. Pide que los culpables, que son bien conocidos en el medio y que en toda libertad se la pasan lindo gracias a jugosas pensiones del Estado, sean llevados a los tribunales y reciban los castigos contemplados por la ley.

Pero, aterrorizados por el "imperio" azucarero, los habitantes de Ledesma quedan encerrados en sus casas y dejan a Olga completamente sola en la lucha. Ella, lejos de desanimarse, cada jueves que esté en el pueblo, y a la misma hora, hace su ronda de protesta pacífica por la plaza; a veces un perro vago se arriesga a acompañarla.

Al mismo tiempo que se gana la vida como odontóloga entre amenazas, insultos y toda clase de acosos, se la ve caminando en el barro de los barrios populares para acompañar a la gente de la base, participando de sus organizaciones, asesorándolos, apoyando en particular a los desocupados y a las comunidades indígenas.

Se la ve en las escuelas haciendo descubrir a los jóvenes la verdadera historia de su pueblo y abriéndoles la mente a valores distintos de los que el sistema les vende. No se pierde tampoco un solo foro social internacional del altermundialismo. Allí donde se lucha por los Derechos y la dignidad de la persona humana y se reflexiona sobre cómo parir un mundo que sea viable para las mujeres, los indígenas, los desocupados y todo cuanto hay de marginados bajo el cielo, allí está Olga.

El "bagazo"

El "bagazo" es el bacilo de la caña de azúcar que, día y noche y desde hace más de un siglo, las chimeneas del "imperio" escupen sobre Ledesma. No se cuentan las víctimas de esa contaminación que siempre ha sido denegada por la empresa y por los médicos contratados por ella.

Por más que Olga se desviva para que se pongan filtros a las chimeneas asesinas, ningún caso le hacen, y ahora le toca a ella sufrir en carne propia las consecuencias de tan cruel insensibilidad. En julio de 2003, en una de las mejores clínicas de Córdoba se le diagnostica la presencia en los pulmones de un tumor provocado por el bagazo.

Una muy delicada operación se impone sin demora, pero, como el corazón da señales de socorro, la operación se posterga. Unos días en terapia intensiva parecen haber restablecido las condiciones para pasar a la operación, pero Olga tiene otros planes y decide dejar el hospital.

La está esperando en Ledesma una cita sagrada que por nada en el mundo se va a perder. Los médicos y familiares ponen el grito en el cielo, hablan de suicidio, intentan por todos los medios disuadirla, pero Olga ya está en el camino de vuelta a la ciudad del bagazo.

En ese lugar hace un calor como en ninguna otra parte del mundo, y sin embargo, a la cabeza de 3.000 manifestantes venidos de los cuatro ángulos del país para conmemorar con ella la siniestra Noche de los Apagones en que la empresa azucarera hizo desaparecer a su marido y a más de otras 300 personas, Olga recorre a pie 14 Km. Al final de la marcha, como cada año desde hace más de 20 años, ella misma anima por la tarde un congreso popular sobre los Derechos Humanos.

A cuatro patas

Que ese esfuerzo sobrehumano no la haya matado es un milagro, pero nadie piensa que haya ayudado a mejorarle la salud. Olga lo sabe y se apresura en hacer la valija para volver al hospital de Córdoba.

Está por salir cuando se entera de que, en ese mismo día, el nuevo Presidente del país va a llegar a Jujuy para una visita relámpago. Olga se olvida enseguida del hospital, salta en su coche y a toda velocidad se dirige a 200 Km. de Ledesma para ir a encontrarse con el Presidente y entregarle una nota en manos propias. Otras cuatro Madres de Plaza de Mayo la acompañan.

Pero en la ruta, a 4 Km. del lugar adonde el Presidente debe desembarcar, la policía no deja pasar los autos. Es una medida de seguridad que no admite excepciones. Olga lo entiende. Como no tiene un segundo que perder, agarra de la mano a la mejor caminadora de entre sus compañeras y se lanza a pie hacia su meta mientras el mercurio pasa de los 30º C.

Al llegar cerca del edificio donde el Presidente está por llegar, Olga se topa con una muchedumbre compacta que le impide avanzar. En el bullicio pierde a su compañera. No se detiene por ello y mal que mal se abre paso a codazos. Unos nostálgicos de la dictadura que han divisado su pañuelo blanco, la inundan de injurias. Como lo han hecho durante 27 años, le gritan de todo: ¡"Loca!" ¡Comunista! ¡Traidora a la patria! ¡Vendida!"...

Curtida contra los insultos, Olga no hace caso y forcejea aún más para llegar hasta la casa. Pero de pronto choca con un cordón de policías armados hasta los dientes que le oponen una verdadera muralla. Ella les suplica que la dejen pasar, pero la muralla no se mueve. Entonces, sin más rodeos, Olga se tira al suelo y como un perrito se cuela entre las botas de los guardias, pegando gritos de muerte. La misma muchedumbre se asusta.

De pronto Olga reconoce a un Ministro sobre la tribuna y le llama por su nombre. El ministro sorprendido la reconoce también y va a correr en su ayuda cuando aparece el Presidente. El Ministro le susurra una palabra al oído y es el Presidente quien acude hacia Olga, la ayuda a levantarse, la abraza y le dice: "Quédese tranquila, señora, soy uno de ustedes".

Se imaginarán la emoción. En lágrimas Olga entrega su famosa nota en que le pide al Presidente que autorice el acceso público a los archivos de la represión en la Provincia de Jujuy durante la última Dictadura, y además, que reclame de Estados Unidos o de Panamá la extradición inmediata del prófugo ex Comisario Ernesto Haig, que, en esa época, fue uno de los peores asesinos de la Provincia.

El Presidente promete encargarse personalmente de ese asunto, anima a Olga a seguir su combate para que la memoria no se pierda nunca, y le asegura que, desde ya, las puertas de la Casa Presidencial están abiertas para ella.

No puedo dejar de mencionarlo, esa anécdota me recuerda a aquella mujer cananea que a gritos logra acercarse a Jesús, se tira a sus pies y, para arrancarle el favor que quería de él, le dice con una sencillez desarmante: "También los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos"... (Mt 15, 21-28) -
El sol de noche

En Buenos Aires, algunos días después de este acontecimiento, se estrena un documental sobre Olga. Tiene como título: "Sol de noche". Dicho sol es ella naturalmente, pero Olga no está allí en esa noche de estreno. Acaba de internarse otra vez en el hospital. Su estado es de lo más grave. Los médicos dudan. Se cree que el fin se acerca. Por unos interminables días la vida y la muerte libran en Olga una verdadera batalla. Pero, sorpresivamente, la vida logra ventaja y se estima que se puede arriesgar la operación.

Antes de dormirla, el cirujano le pregunta a Olga qué piensa hacer si logra salir de ese trance. Ella le contesta con picardía: "Voy a seguir peleando al lado de los desocupados". El médico sonríe, persuadido de que ese mal no tiene remedio.

La operación es un éxito. Olga sorprende a todo el mundo saliendo de terapia intensiva seis días antes de lo previsto y acortando en dos semanas su estadía en el hospital.

Lo peor ha sido evitado. Pero por el momento solamente, porque el tumor se ha revelado canceroso. No importa. Luego de una convalecencia sin problemas, Olga vuelve a sus actividades como si nada.

Final o comienzo

Pero, al cabo de un año y medio, el cáncer se reactiva. No hay más esperanza. 27 años de lucha contra viento y marea, en soledad y en solidaridad y con una fe inquebrantable en lo imposible, han llegado a su término. Olga entra en la eternidad con toda su belleza de estatua griega, llevando en su corazón la carta de toda una vida convertida en su solo grito por la verdad y la justicia y por la liberación de todos los oprimidos del mundo.



lunes, 2 de julio de 2012

IDENTIDADES QUE MATAN E IDENTIDADES POROSAS

gastarlavida

Jaume Flaquer. “Identidades que matan” es el título de uno de los libros de Amín Maalouf, e “Identidades porosas” fue el título de uno de los grupos de expertos del reciente Congreso “Edificar la Paz en el siglo XXI” celebrado en Barcelona entre el 23 y 25 del pasado mes de abril. Estos son los comentarios que me han sugerido.

El elemento religioso es a menudo causa (¡y excusa!) de conflictos, pero normalmente lo es en la medida en que se vive como una identidad cerrada junto con otros elementos culturales e ideológicos. De hecho, lo que es susceptible de ser tomado como causa de conflicto es todo aquello alrededor de lo cual se estructura una identidad determinada. Si una sociedad estructura su identidad alrededor de la religión, ésta será tomada como “excusa” para el conflicto cuando se sienta amenazada o cuando quiera expandirse. Desde el siglo XIX un cierto número de sociedades ya no se estructuran entorno a la religión, y por ello los nuevos elementos causantes de conflictos son la ideología, la lengua, la tierra o territorio, los símbolos nacionales, etc.

Solamente hemos de ver cómo hemos reaccionado en España frente a la nacionalización de la YPF argentina. ¿Por qué se ha vivido casi como una declaración de guerra? Porque España ha puesto parte importante de su identidad y orgullo en las empresas de bandera española, de la misma manera que la pone en la “Armada” de Tenis de la Copa Davis o en la Selección de Fútbol. ¿No ha generado el caso de YPF el mismo “casus belli” (causa de guerra) que si un árbitro anulase un gol claro de la Selección en una final de un mundial y corriesen rumores de un partidismo del árbitro?

El elemento religioso era antes el elemento identitario central. Hoy ya no lo es, y por ello hay otros que producen las mismas reacciones. De hecho, después del siglo XX, podemos ver que las ideologías marxistas (URSS de Stalin, Pol Pot de Cambodia…), fascistas (nazismo), anarquistas (guerra civil española) y nacionalistas (tanto de izquierdas como de derechas) han producido tantas muertes como las religiones.

En el Congreso por la paz, uno de los ponentes animó a trabajar por las “identidades porosas” citando el Tao te King: “El sabio es capaz de ver lo que une mientras que el necio no ve más que lo que separa”.

Así es. El problema es que los conflictos identitarios no se dan porque tengamos muchas diferencias con alguien o con algún grupo, sino porque éste atenta contra algo que yo tomo como fundamental, por más que éste sea el único elemento de disparidad.

El profesor Xavier Marín utilizó una metáfora de Platón que encontró un cierto éxito en la sala, comparando los elementos exteriores identitarios con una pintura: cuando un muro se pinta, las capas sobrepuestas de ésta acaban por esconder totalmente el soporte. El ejercicio crítico de preguntarse por las cosas permite traspasar las capas de pintura para llegar al soporte, es decir, permite ir más allá de las capas identitarias para adentrarse en aquello que es más esencial.

Una de las causas de los conflictos identitarios, a mi entender, es la confusión entre el concepto de “identidad” y el de “definición” que se da en todo estadio adolescente de una persona o de un grupo. El adolescente necesita “defin-irse”, es decir, responder a la pregunta de “¿Quién soy yo?”, buscando aquello que le de-fine, es decir, determinando dónde acaba él (su fin) y dónde comienza el otro. Haciéndolo así, buscando lo que es más específico de él, estable su identidad por diferencia y contraposición.

Pero, el problema (¡y la bendición!) es que aquello que me de-fine, aquello que es más específico mío, no es normalmente lo más importante mío, lo más esencial. ¡¡¡El turbante de los Sikhs es lo más específico de ellos pero no lo más importante!!! El fundamentalismo consiste precisamente en confundir lo específico con lo esencial.

La idea de trabajar por unas “identidades porosas” consiste precisamente en descubrir que aquello más esencial de mi identidad no se ha construido sin la aportación y influencia de muchas otras identidades.

El yo no es un ente cerrado, sino que es fruto y existe gracias a otros. Por ello, el yo es en realidad un nosotros. El yo es un don.

De hecho, si una parte de los conflictos son provocados por estados de adolescencia buscando afirmar la propia identidad, cuando se llega a la adultez con una identidad pacificada, se busca, de manera natural, la unión (y no la separación) con el otro. Es el momento en el que las culturas abren los ojos maravillados por la alteridad cultural, y se exalta la diversidad como riqueza. En este momento, igual que una pareja entra en crisis cuando un miembro se impone y anula al otro, también las culturas que se han abierto a la pluralidad (por medio de migraciones o por exaltación del multiculturalismo) pueden de repente experimentar un hermetismo regresivo si ven peligrar su identidad. Sin duda, es lo que está experimentando Europa hoy en día.

Grupo de expertos:

- Francesc Torralba ha sido el coordinador del grupo de expertos. Los participantes eran de gran nivel. Destacamos Lü Longgen (Catedrático de la Univ. D’Estudios Internacionales de Beijing – China), Mustapha Cherif (Ex – ministro de cultura de Argel. Dir. Académico del Máster Internacional de Estudios Islámicos i Árabes de la UOC), David Álvarez (Decano de la Facultad de Ciencies i Humanidades de la Univ. PUCMM – Rep. Dominicana), Carlos Giménez (Catedrático de antropologia de la Univ. Autónoma de Madrid), Ma. José Cano (Catedrática de Estudios Semíticos de la UGr. Subdirectora del Instituto de la Paz y los Conflictos de la UGr.), Xavier Marín (Prof. de Filosofía de la Univ. Ramon Llull), Fahdhila Mammar (dir. Del servicio de Madiación Social Intercultural de Madrid) i Jaume Castro (Presidente de la Fundación Sant Egidi en Barcelona).