lunes, 13 de septiembre de 2010

OTRA VIOLENCIA IGUALMENTE SEXISTA

José Ignacio González Faus

A TODOS LOS PERIODICOS

Llevo diez años colaborando en este diario. Pensé varias veces en un artículo como el de hoy; pero temía que no lo publicaran o me agradecieran los servicios prestados. Y he aquí que ahora comienza el tema a romper el cascarón de silencio en el que estaba encerrado...

El próximo 23 de septiembre se celebra el día contra la trata de seres humanos. Con este motivo me dirijo hoy a toda la prensa escrita que, a la hora de escribir sus editoriales, nunca deja de proclamar altos criterios éticos (aunque suele tolerar las críticas aún menos que la santa madre iglesia). Quisiera hacer una petición casi desesperada, para que todos los diarios dejen de publicar anuncios de prostitución, camuflados bajo eufemismos de encuentros, contactos y demás.

La trata de mujeres constituye una de las esclavitudes más ominosas de nuestro tiempo. La prostituta de hoy ya no es la Manon Lescaut del s. XVIII; ni siquiera la Sonia de Dostoyevski del XIX.

Según testimonio de Iñaki Gabilondo, en un telediario de la Cuatro, más del 90% de las mujeres que ejercen la prostitución en nuestro país, lo hacen a la fuerza. La mitad son auténticas esclavas, traídas desde fuera con engaños, secuestradas, sin documentación y obligadas, además, a pagar una supuesta deuda contraída por el pasaje a España.

Otras acabaron así por culpa del paro, o por la necesidad de enviar dinero a la familia en Nigeria o Colombia. Su jornada “laboral” es extenuante, expuesta a mil humillaciones de clientes que, en el fondo, se odian a sí mismos, y a contraer el SIDA por puro capricho o comodidad del que paga.

Debajo del dibujo que insinúa unos pechos o una sonrisa laten verdaderos torrentes de lágrimas; y más al fondo se mueven unas mafias tan crueles y poderosas como las del narcotráfico. Podemos defender la libertad sexual, pero contribuir a una esclavitud sexual en nombre de la libertad sexual es pura hipocresía. Y publicar anuncios que dicen: “quince jóvenes deliciosas, precios anticrisis” degrada la dignidad de la mujer y de quien publique ese anuncio.

Sin embargo, tanto el mundo de la progresía como el de la moralidad antigua tienden un pudoroso velo sobre este drama. Hacemos campañas extemporáneas contra un burka absurdo pero muy minoritario, y no movemos un dedo para evitar que tengan que quitarse la ropa infinidad de pobres criaturas que no son propiedad de un marido machista y celoso sino de una mafia tiránica y avarienta.

Damos horrorizados cifras de violencia de género, pero callamos sobre esta otra violencia igualmente sexista.

Dedicamos páginas y páginas al mundial de fútbol: si le duele tal o cual músculo a alguno de nuestros ídolos a punto para el próximo partido; pero ni una palabra sobre el transporte obligado de mujeres a Sudáfrica para relajar a jugadores millonarios e hinchas locos, extenuados por el esfuerzo.

Por suerte, la ministra de igualdad parece que está ¡por fin! ocupándose del tema; con mucho retraso pero más vale tarde que nunca. Y hablo de retraso porque éste es un problema mucho más urgente que el aborto (que a ella le parecía “ya superado”); y más urgente que dedicar, en plena crisis económica, varios miles de euros a un estudio sobre la estimulación sexual femenina (¿o es que lo hizo pensando entretener a las mujeres que habrán de gastar menos durante la crisis…?)

Quede claro que no estoy hablando en general de legalizar o no la prostitución. Ese es otro tema más amplio. Ahora se trata sólo de una parte de él que es un auténtico terrorismo interesadamente oculto.

No sé calcular cuántas pérdidas supondría para los diarios renunciar a estos anuncios: me dicen que más de las que sospecho. Pues estoy dispuesto a renunciar a la modesta contribución que percibo por mis artículos, si ello puede aliviarles algo... También sé que suprimir esos anuncios no solucionaría el problema de la trata de mujeres, pero creo que aumentaría nuestra dignidad. Y si no, me atrevo a preguntar a cualquier director o accionista de un periódico qué haría si uno de esos anuncios fuese de su propia hija.

Hace poco me vi con una muchacha admirable de un instituto secular que se dedica, entre otras cosas, a ayudar a estas mujeres. Me contó que había venido hasta muy cerca del lugar donde estábamos citados, acompañada por una chica de su barrio que iba a hacer la calle. “Tú vas a ver a un amigo y yo voy a hacer de puta”, le dijo al separarse. Y al contármelo se le asomaba una lágrima a los ojos, a pesar de tanto y tanto como lleva visto.

Al despedirnos comentamos que hubo un “líder religioso” al que ambos intentamos seguir, que merecería el mayor aplauso y la mayor admiración aunque fuera sólo por haber dicho simplemente: “las prostitutas irán al Reino de los cielos delante de todos vosotros” (Mt 21,31).

Y termino con esa frase: porque añadir algo sería estropearla.

JON SOBRINO DENUNCIA QUE EL PODER ECLESIÁSTICO "HA TRAICIONADO A JESÚS"

El congreso de teólogos reclama menos silencio y más testimonio y compromiso

Juan Bedoya, en 'El País'

Jesús, el fundador cristiano, se alzó contra la casta sacerdotal de su tiempo. Los teólogos de la Asociación Juan XXIII lo hacen ahora contra el poder episcopal. Ayer lo confirmaron con un manifiesto en el que lanzan "un reto" a los creyentes en el nazareno crucificado cerca de Jerusalén hace algo más de dos mil años. "Se ha acabado el tiempo de los silencios. Son tiempos de testimonio, de compromiso, de avivar la fe en Jesús, de seguir sus huellas, de hacer nuestras las demandas de servicio y solidaridad con los más deprimidos, y de ayudar a implantar el reino de Dios entre nosotros como reino de justicia, de paz, de libertad, de igualdad y de fraternidad-solidaridad", proclama el mensaje final del trigésimo congreso de la organización.

Poco antes, el jesuita Jon Sobrino había dicho en su lección de clausura que "la Iglesia ha traicionado a Jesús". "Esta Iglesia no es la que Jesús quiso. Esta es la idea que tengo ahora, viejo y medio ciego, en espera de la muerte", dijo a los congresistas. Más tarde, en la colecta celebrada durante la eucaristía aportaron 17.000 euros, que se destinarán a proyectos de solidaridad con África, América Latina y Asia.

El paraninfo del sindicato Comisiones Obreras en Madrid se quedó pequeño para acoger a los pensadores cristianos convocados por la Asociación Juan XXIII para reflexionar sobre Jesús de Nazaret. Se esperaba. Nadie como el fundador cristiano concita en la Iglesia católica tanto entusiasmo y tanta polémica, desde quienes subrayan su faceta humana, radical, valiente, combativa contra los poderosos, y los que lo prefieren como un ser supremo y divinamente pacificador. Gran parte de las sanciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es como se llama ahora el viejo y siniestro Santo Oficio de la Inquisición, tiene origen en escritos sobre el famoso nazareno crucificado.

Para curarse en salud, el mensaje del congreso se inicia con una proclamación del Concilio de Calcedonia, del año 451. "Nos reafirmamos en la doctrina de que Jesucristo es perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre, por lo cual sus dos naturalezas, la divina y la humana, están unidas sin confusión".

Los teólogos funden así el Jesús histórico y el Cristo de la fe, pero no renuncian a sus principios, que tanto incomodan a sus obispos. "A la pregunta de Jesús a sus discípulos: 'Y vosotros ¿quién decís que soy?', creyentes católicos, ortodoxos y protestantes, en una manifestación de ecumenismo activo, han expresado la dimensión de la fe en un Jesús liberador, compañero de viaje, con plena actualidad para un mundo que sufre la violencia, la discriminación, la intolerancia, los fanatismos, los abusos hacia las clases más desfavorecidas, el hambre...", añaden.

Tampoco se olvida el manifiesto del discreto papel de las mujeres en la Iglesia romana. "Jesús abre una puerta de esperanza y produce seguridad, respeto y dignidad a la mujer en medio de una sociedad que con frecuencia la rechaza, y en la que los órganos de decisión y poder procuran convertirla en instrumento de placer o servicio, reduciéndola a un plano de subordinación con respecto al varón; todo lo contrario a la práctica de la lapidación o a la negativa a la ordenación de mujeres, considerada arteramente por la jerarquía como un grave delito, al mismo nivel que la pederastia".

Jesús mantuvo una relación de amistad con las mujeres, "en la que queda patente la complicidad y la sintonía", añade el mensaje. La teóloga Mariola López Villanueva, de la congregación de los Sagrados Corazones, había planteado antes que, quizás, en vez de preguntarse qué enseña Jesús a las mujeres, sería mejor preguntarse qué aprendió Jesús de las mujeres.

El congreso también aprobó un mensaje de solidaridad con el teólogo José Arregi, forzado a abandonar la orden franciscana por el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. Antes, los congresistas habían subrayado "la actitud dialogante, acogedora y respetuosa de Jesús ante los disidentes". Sobre el castigo a Arregi, se afirma que el ya ex franciscano "aceptó con humildad el silencio impuesto por la autoridad eclesiástica, pero se rebeló frente a la humillación de que fue objeto al ser acusado por el obispo de ser 'agua sucia". "Es antievangélico el comportamiento inmisericorde del poder eclesiástico contra creyentes sinceros testigos de Jesús con su vida y sus enseñanzas", concluye el congreso.


LA RESISTENCIA DE UN TESTIGO DE MÁRTIRES

Jon Sobrino, uno de los grandes de la Teología de la Liberación, conmovió ayer el corazón de los más de mil asistentes a la clausura del congreso de pensadores cristianos celebrado este fin de semana en el paraninfo de Comisiones Obreras, en Madrid. Nacido en Barcelona en 1938, en el seno de una familia vasca, el famoso teólogo jesuita había pasado gran parte de la noche anterior en un hospital y pronunció su discurso con voz quebrada. En una de sus manos era visible la jeringuilla que lleva a sus venas el suero que le ayuda a vivir.

En el punto de mira, desde hace décadas, de los inquisidores romanos por sus escritos sobre un Jesús demasiado humano, Sobrino es, además, un testigo de mártires, un superviviente de milagro. También a él lo buscaban los escuadrones paramilitares salvadoreños que, instigados por extremistas cristianos, entraron a tiros el 16 de noviembre de 1989 en la residencia de jesuitas donde vivía con otros siete compañeros. Murieron todos: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín Baró, Amando López y Joaquín López, y también la mujer, Elba Ramos, encargada de la casa, y su hija menor de edad, Celina. Él se salvó porque aquel día estaba en Tailandia dando una conferencia.

Estrecho colaborador del arzobispo de San Salvador Óscar Romero, asesinado también en 1980, Jon Sobrino se hizo jesuita a los 18 años y viajó a El Salvador en 1957. Más tarde cursó estudios de ingeniería en la universidad jesuita de San Luis, en los Estados Unidos, y de teología en Fráncfort del Meno, Alemania.

La Congregación para la Doctrina de la Fe (el viejo Santo Oficio de la Inquisición), lo ha molestado varias veces, hasta concluir en 2006, en una polémica Notificación aprobada por el papa Benedicto XVI, que en algunas de sus obras Sobrino "subraya en demasía la humanidad de Cristo, ocultando su divinidad".

LAS ZAPATILLAS DE SAN IGNACIO

La marca de la casa de Tino Viñuela es un compromiso total con los débiles de la sociedad

Artículo aparecido en 'El Comercio' de Asturias
     En la iglesia del Gesu, en Roma, pueden verse las zapatillas de San Ignacio de Loyola. El santo murió en ese convento y allí se le recuerda con orgullo y veneración, en medio de la capital del catolicismo, cerca del Papa con quien la Compañía de Jesús tuvo siempre unas relaciones complejas. Las zapatillas del fundador de los jesuitas son simples babuchas de jubilado, austeras y gastadas. Sin embargo, dan la impresión de que, si alguien volviera a calzarlas, darían servicio durante varios siglos más con pasos firmes y sigilosos. Los pasos de esas zapatillas, ascéticas como las de un santo y sólidas como las de un guerrero, han marcado la vida de muchos hombres. Uno de ellos es Constantino Viñuela, director durante más de diez años del Hogar de San José de Gijón y miembro de ese ejército que algunos han llamado los 'marines' de Cristo. Tino Viñuela deja ahora el cargo para dedicarse a otros menesteres. Obediencia obliga.

     Viñuela no ha cumplido aún los 50 años. Es leonés y lleva toda la vida en la Compañía de Jesús, el lugar en que ha encontrado esa cosa llamada vocación, que viene a ser como una novia de toda la vida con la que uno se casa y que sabe al dedillo todos los defectos de su acompañante.
Como casi todos los jesuitas a los que uno ha conocido, hay en la forma de ser de Constantino Viñuela una mezcla de razón cartesiana, de formación tallada a base de muchas horas de aula y biblioteca, de espiritualidad cribada con largas raciones de acción y oración y, asunto fundamental: un compromiso con los débiles de la sociedad, que es la marca de la casa.
     La Compañía de Jesús tiene en su alineación todo lo que se pueda pedir: intelectuales que llevan en la cabeza el Cosmos completo, teólogos que le aguantan el tipo al más curtido de los racionalistas, astrónomos, médicos, físicos, poetas, matemáticos o músicos. Todos ellos han visto las zapatillas de San Ignacio y, mirándolas, han entendido que no se puede ser jesuita sin estar en el mundo, sin patear las calles hasta gastar las suelas. Saben que la vida real está poblada en su mayoría por seres que nunca llegarán a tener ni unos malos zapatos, seres que piden ayuda y que necesitan ser defendidos.
     Constantino Viñuela ha entendido el mensaje y se ha volcado durante estos años en un trabajo tan complicado como el de ser la familia de quienes no tienen familia. Viñuela ha convivido con esos pedazos de la sociedad que Serrat ha llamado «niños silvestres, lustrabotas y rateros» que «se venden por piezas, o enteros», niños, adolescentes y jóvenes que son carne de chatarrería social antes de tener la oportunidad de ensamblarse como adultos. El Hogar de San José es desde hace más de medio siglo un riguroso taller de reparaciones humanas al que llegan vidas destrozadas y del que se consigue sacar personas de una pieza que rehacen su vida y la de otros.
     Viñuela ha sido padre y madre de todos ellos, con la misma bondad que dureza, con tanto cariño como rigor. Ha sido también quien les ha buscado trabajo, quien se ha alegrado con sus éxitos y ha pasado noches en blanco como cualquier cabeza de familia al que no le salen las cuentas. Los llamados 'hogarinos' son los ex alumnos de esta casa que se siguen reuniendo de año en año y recordando lo mucho que deben al Hogar de San José.
     Tino Viñuela es un hombre querido en su casa y en El Natahoyo porque los vecinos respetan y aprecian la labor del Hogar y del 'Gedo'. Hace muchos años que los jesuitas llegaron al barrio y comenzaron a andar en zapatillas entre la gente, como un vecino más. Viñuela forma parte de ese grupo humano que ejerce cristianismo de proximidad como primer santo y seña, como Jesús y como Ignacio de Loyola. Tino se empeñó, y lo consiguió, en celebrar una misa en la que se mezclaba el rito católico con versos del Corán. Contra la intolerancia, cercanía. No gustó a todos, pero alguien tenía que dar el paso. Habla de manera pausada, directa y transmite la sensación de tener las ideas claras, a veces a su pesar. La lucidez revela a veces una realidad demasiado dura. Al padre Viñuela le ha tocado bregar con los hijos de la crisis, con los niños malqueridos de la reconversión familiar o con los emigrantes africanos de cayuco y patera que empezaron su periplo en Canarias y terminaron en Asturias. Los años, la estatura, la planta firme, la brega con las pendientes de la vida y la barba que luce a veces le dan un aire de montañero en plena travesía que no suele asustarse de nada.
     La educación y la paciencia han dado al Hogar de San José un índice de éxitos (si es que se puede hablar en estos términos) muy aceptable. Constantino Viñuela habla de la familia no como una institución, sino como una realidad tan importante como escurridiza. Su púlpito son el medio centenar de chavales que cada año ha tenido a su cargo. Una conversación con el hasta ahora director del Hogar de San José deja claro que hay otra Iglesia posible, una Iglesia que habla un idioma comprensible y anda por la sociedad en zapatillas, sin estridencias, con cariño y al ritmo de los más débiles.

domingo, 12 de septiembre de 2010

MENSAJE DEL XXX CONGRESO DE TEOLOGÍA

Al finalizar las sesiones del XXX Congreso de Teología sobre Jesús de Nazaret, celebrado los días 9 al 12 de septiembre de 2010, que ha contado con una asistencia creciente con respeto a los últimos años, queremos hacer público un resumen de las reflexiones que han dado sentido a este congreso:

1.-Siguiendo el Concilio de Calcedonia (año 451), aceptado por las diferentes Iglesias cristianas, reafirmamos en la doctrina de que Jesucristo “es perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre”, por lo cual sus dos naturalezas, la divina y la humana, están unidas “sin confusión”. Se funden el Jesús histórico y el Cristo de la fe.

2.-Desde planteamientos testimoniales, procedentes de cristianos de diferentes confesiones, comprometidos tanto en su dimensión espiritual como social, se reivindica, y reivindicamos, la figura de Jesús en la experiencia cristiana, como el objeto central de la fe y redentor de la humanidad. Hemos enfatizado la plena vigencia y actualidad de la figura de Jesús.
3.-A la pregunta de Jesús a sus discípulos: “Y vosotros ¿quién decís que soy?”, creyentes católicos, ortodoxos y protestantes, en una manifestación de ecumenismo activo, han expresado la dimensión de la fe en un Jesús liberador, compañero de viaje, con plena actualidad para un mundo que sufre la violencia, la discriminación, la intolerancia, los fanatismos, los abusos hacia las clases más desfavorecidas, el hambre… Un Jesús con frecuencia invisible pero que sigue estando próximo a quienes le invocan; un Jesús que dejó una herencia incorruptible: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.
4.-Las mujeres han ocupado un papel relevante, tanto por su presencia, como por las intervenciones femeninas en diversas sesiones del Congreso. Jesús mantuvo una relación de amistad con las mujeres, una relación en la que queda patente la complicidad y la sintonía que había entre ellos; capacidad de diálogo y de convivir en el silencio. La casa de Betania, con Marta y María, se convierte en un lugar de intimidad y de paz. Jesús de Nazaret abre una puerta de esperanza y produce seguridad, respeto y dignidad a las mujeres en medio de una sociedad que con excesiva frecuencia la rechaza, y en la que los órganos de decisión y poder procuran someterla y convertirla en instrumento de placer o servicio, reduciéndola a un plano de subordinación con respecto al varón; todo lo contrario a la práctica de la lapidación o a la negativa a la ordenación de mujeres, considerada arteramente por la jerarquía como un grave delito, al mismo nivel que la pederastia.
5.-Los jóvenes han tenido una presencia activa, igualmente desde la dimensión ecuménica, en distintos momentos del Congreso, sobre todo en la parte festiva y en las mesas redondas. Son jóvenes que viven la fe en sus lugares de estudio o de trabajo, colaborando solidariamente en proyectos de testimonio y servicio, tanto en el terreno educativo como el social. Ellos también han dado respuesta a la pregunta ¿quién es Jesús para mí? Y ante las dificultades de diálogo entre generaciones, lanzan un reto: es más importante hablar con los jóvenes que hablar de los jóvenes. Es una juventud comprometida con la fe más allá de tomar la religión como un simple club social.
6.-No ha faltado la perspectiva de Jesús desde otras latitudes, como ya es tradicional en estos congresos: África, un continente en guerra permanente, sometido a la explotación al servicio de multinacionales, y Latinoamérica, que lucha denodadamente por liberarse de leyes despiadadas del mercado al servicio de los poderosos. Jesús sigue presentándose como: camino de liberación para las clases más oprimidas, anunciando el Reino de Dios que, aún siendo una pequeña semilla, se afirma contra los imperialismos de toda índole; reafirmación de la intervención de Dios en la historia para producir una honda transformación; programa para construir una sociedad alternativa y contribuir a la solución de los desequilibrios sociales que existen entre el primer y el tercer mundo.
7.-La actitud dialogante, acogedora, pacífica y respetuosa de Jesús ante los disidentes, adversarios e incluso enemigos, constituye la alternativa y el mejor antídoto frente a los fundamentalismos que resurgen con violencia y están instalados en las cúpulas de las religiones, de la economía y de la política. La voz de Jesús nos convoca a no olvidar el diálogo interreligioso como medio de aproximación y forma de resolver los conflictos ideológicos.
8.-Revindicamos la hospitalidad como una de las actitudes fundamentales de Jesús de Nazaret que cuestiona en su radicalidad los comportamientos xenófobos y racistas de un sector importante de la ciudadanía y de algunos gobiernos europeos, que expulsan de su territorio a etnias y pueblos y enteros.
9.-Desde el XXX Congreso de Teología se lanza un reto a los creyentes en Jesús: se ha acabado el tiempo de los silencios. Son tiempos de testimonio, de compromiso, de avivar la fe en Jesús de Nazaret, de seguir sus huellas, de hacer nuestras las demandas de servicio y solidaridad con los más deprimidos, de ayudar a implantar el Reino de Dios entre nosotros como reino de justicia, de paz, de libertad, de igualdad y de fraternidad-sororidad


SOLIDARIDAD CON JOXE ARREGI-XXX Congreso de Teología

1. Queremos expresar nuestra solidaridad con Joxé Arregi en un momento doloroso de su vida en que se ha visto obligado a abandonar la Orden Franciscana, que ha dado enteramente forma a su ser, para recuperar su libertad y seguir viviendo el verdadero espíritu de San Francisco de Asís. ¡Qué contradicción!

2. José Arregi aceptó con humildad el silencio impuesto por la autoridad eclesiástica, pero se rebeló frente a la humillación de que fue objeto al ser acusado por el obispo de San Sebastián de ser “agua sucia”. Fue entonces cuando rompió el silencio para defender su dignidad, que había sido pisoteada.

3. Nos parece antievangélico el comportamiento inmisericorde del poder eclesiástico contra creyentes sinceros testigos de Jesús de Nazaret con su vida y sus enseñanzas, como es el caso de José Arregi.

4. Lejos de aplicar el bálsamo de la misericordia, de practicar el método del diálogo y de respetar el legítimo pluralismo, la jerarquía recurre a las sanciones y condenas, impone el pensamiento único, exige obediencia ciega, no permite el disenso ni la crítica y se comporta autoritariamente. Estas actitudes represivas demuestran la falta de libertad de expresión, reunión y asociación y la conculcación sistemática de los derechos humanos por parte de la jerarquía.

5. Rechazamos enérgicamente este modo de proceder autoritario y anti-democrático que lamentablemente viene siendo habitual en la jerarquía católica.

5. Coincidimos con Arregi en que “los dogmas y el magisterio no los puso Jesús”, que la Iglesia se ha tomado muchas libertades para contradecir a Jesús, que la idolatría de la doctrina nos amordaza y resulta anacrónica y contraria al evangelio.

6. Valoramos muy positivamente la actitud respetuosa, e incluso la generosidad, que ha demostrado Arregi ante el comportamiento represivo del actual obispo de San Sebastián, a quien llama hermano y le desea lo mejor y su compromiso de “seguir siendo franciscano, un simple franciscano sin hábito”.

7. Apoyamos el derecho a la insumisión en el seno de la Iglesia siempre que se transgreda el espíritu del evangelio, se ejerza la represión, se aleje de los pobres.

sábado, 11 de septiembre de 2010

JESÚS ESTARÍA INCOMODÍSIMO EN LA IGLESIA DE HOY

Jesús Bastante

"Jesús estaría incomodísimo en la Iglesia de hoy", sostiene el teólogo Federico Pastor, presidente de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, que este jueves arranca su XXX Congreso, dedicado en esta ocasión a la figura de Jesús de Nazaret, una figura "que interpela y que sigue de actualidad".

Después de varias ediciones en las que se ha tratado de las relaciones entre el Cristianismo y la política o la realidad social, "hay algún momento en que tienes que volver a las raíces: en qué creemos, qué queremos transmitir a la gente, en la vida, y en la política, en la sociedad...". Para ello, el plantel de ponentes es interesante: Mayor Zaragoza, Rafael Aguirre. González Faus, Jon Sobrino... "También muchas mujeres".

¿Quién es Jesús para Federico Pastor? "Para mí, es el personaje, y el mensaje, que da sentido a mi vida, y a la vida de muchísimos millones de personas. La figura histórica de Jesús tiene más fiabilidad que la de Julio César, por ejemplo. Existió, y se pueden saber muchas cosas de Jesús". Eso sí "no podemos saberlo todo, ni coger los Evangelios como si fueran una biografía de Jesús. Pero sí su ambiente geográfico, las líneas fundamentales de su mensaje... y la aceptación de la fe".

No resulta fácil hablar de Jesús hoy, "aunque es una figura que interpela mucho. Que una persona que ha vivido hace 2.000 años, en un ambiente totalmente diferente al nuestro, nos siga interpelando e interesando a tanta gente, te hace pensar", resalta el presidente de la asociación. Sí añade que "es mucho más fácil presentar el Cristianismo con base en Jesús que con base en la Iglesia. La Iglesia tiene la importancia que tiene, pero en ningún caso puede sustituir a Jesús, aunque en muchos ambientes, sobre todo oficiales, da la impresión e que primero es la Iglesia, y luego Jesús. Y eso es una salvajada".

¿Dónde estaría Jesús en la Iglesia de hoy? "Estaría incomodísimo, seguro -apunta Pastor-, pero no sólo hoy. Si a Jesús le pones en el Vaticano del siglo XVI, o en las cruzadas... Da la impresión de que lo que transmite la Iglesia de hoy tiene muy poco que ve con lo que dijo Jesús en aquel tiempo. O le falta muchísimo. No creo que sea demasiado fácil la convivencia de Jesús en la Iglesia".

Sin embargo, Pastor ve "difícil" la existencia de un Cristianismo sin institución. "Aun los movimientos que surgieron de la Reforma y que bajaron el nivel jerárquico, acabaron recuperándolo para sobrevivir", sostiene. Una cosa es eso, aclara, y otra "una hipertrofia y centralismo de la Iglesia. Hoy por hoy, la estructura de la Iglesia es absurda. Que en el siglo XXI haya un señor, que es el Papa, que manda todo en más de mil millones de católicos, no es viable. Tampoco pertenece al mensaje básico de Jesús. Esa papolatría que existe en ciertos sectores no tiene mucho que ver con lo de Jesús".

Desde la asociación no se han planteado ningún movimiento de cara a las próximas visitas de Benedicto XVI a España. Sin embargo, Pastor incide en que "todos estos viajes me parecen superfluos, inútiles, costosos y a veces hasta contraproducentes, porque llaman a los convencidos y alejan a los que están fuera. No las comparto ni remotamente".

¿Cuál es la misión de los cristianos hoy? "Tenemos varias responsabilidades -afirma el presidente de la Asociación Juan XXIII-. Inicialmente, ser adultos, críticos, analizar las cosas que ocurren con sinceridad y sencillez, sin agresividad. Vivir desde un punto de vista humano adulto. Decirlo. Uno de los males más gordos que existen en la Iglesia actual es ese respeto a no querer decir las cosas porque van a hacer daño. A veces hace más daño no decir algo que está viendo todo el mundo. Y luego, una clara oposición a las múltiples decisiones que se toman, sobre todo por la parte jerárquica, de manera injusta, con falta de conocimiento o respeto humano. Hoy día, sobre todo en la Iglesia española, hay tal cantidad de cosas que se hacen mal...."

Hablamos de una Iglesia antigua, anquilosada, y sin embargo Federico Pastor considera que "el Concilio Vaticano II está en pañales". Lo que fue "una bocanada de aire fresco", ha terminado con "unas semillas que no se han desarrollado en absoluto. Es más, hemos asistido a una involución". Del famoso aggiornamento de Juan XXIII, "no queda nada, se ha dado marcha atrás".

Pastor también percibe una "enorme lejanía de la gente joven, la indiferencia... y observa cómo no se intenta, por parte de los que tienen la misión un cambio auténticamente fuerte para superar la situación". "Da la impresión de que se sigue diciendo lo mismo, que da muy poco de sí. Te quedas con los ya convencidos, y te olvidas del resto. Eso no lo entiendo. Lo de Jesús es para la gente", añade.

Durante el congreso, se tendrá un recuerdo a la figura de dos presidentes de la Juan XXIII fallecidos a lo largo del pasado curso: Enrique Miret Magdalena y José María Díez-Alegría. "Uno era laico desde siempre, y el otro no dejó de ser jesuita, y los dos trabajaron por mejorar la presencia del Cristianismo en el mundo actual. Y los dos lo hicieron". Treinta años dan para un balance, que Pastor califica de "testimonial. Nosotros somos pocos -los años que más se reunirán 1.200 personas-. No son grandísimas cifras, ni tenemos una repercusión brutal en los medios. En lo cuantitativo no es mucho, pero sí es importante que haya voces que rompan la uniformidad existente en la jerarquía actual. Hacer presente a la gente que se puede ser cristiano, en el contexto actual, y de una manera moderna, crítica, adulta. Normal".

miércoles, 8 de septiembre de 2010

TAMBIÉN DESNUDOS

Koldo Aldai

Te seguiremos Joxe. Al igual que tú, todos nos desnudaremos el hábito, de tela el más fácil, de vida el más complicado. Dejaremos viejo hábito y tomaremos nuevo. Tomaremos, como tú, el nuevo hábito de abrazar también lo diferente. Dejaremos el hábito de repetir, de reproducir lo viejo, lo caduco y tomaremos el nuevo de explorar, compartir, también de cocrear. En realidad está todo por levantar: la nueva tierra de fraternidad, la nueva espiritualidad sin nombre, ni etiquetas.

Dejaremos el hábito de imponer y tomaremos el hábito de callar, de aprender de todo lo puro, lo genuino, lo sagrado que salga a nuestro paso. Cada día mudaremos. Que podamos saludar el sol de cada mañana sencillos, humildes, desnudos de creencias absolutas y catecismos medievales. Que cuando de Arriba nos llamen se hayan caído, se nos hayan deslizado por el cuerpo todos los hábitos, que nos encuentren vacíos, por supuesto de abalorios, pero también de dogmas y cultismos, de interesadas verdades, de lastrados conocimientos.

Nos habremos de desnudar siempre un poco si de verdad queremos avanzar al encuentro del otro. Desnudos ante Jesús, desnudos ante Dios, empezaremos de nuevo. Al desplomarse lo viejo, nunca nos debe faltar la fuerza y la fe para comenzar de cero. Aprenderemos de nuestros errores, de cuando pensábamos que el mundo debía mirar con nuestra mirada, cuando creíamos que las únicas colinas sagradas eran las de Samaria y Galilea. Jesús, nuestro Jesús no creó institución alguna, sólo nos contagió acogedora y tierna mirada, sólo creó linaje de puro e incondicional amor.

Crearemos nueva Iglesia, red de comunión, amplio círculo de fraternidad, Joxe; nueva Iglesia sin muros, ni defensas, una nueva casa de anchos aleros. Los pájaros de Asís volarán a nuestro tejado, quiero decir, al tejado de todos, de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, al tejado compartido con todos los credos auténticos. Y en su sencillo altar, los libros sagrados de las grandes tradiciones. Como en Vitoria, ¿te acuerdas, Joxe…?

Construiremos nueva Iglesia, una alianza de universal amor, tal como Jesús nos enseñó. Construiremos nueva Iglesia con jerarquía que sólo sabe de servicio y entrega, que se remanga la camisa y lava los pies y las frentes, los vasos y los platos, jerarquía que escucha, comprende y después comparte.

Construiremos nueva Iglesia con Su Soplo, Joxe. Sin Su Aliento de Eterna Vida no somos nada. La construiremos en consonancia con el valor excelso de la unidad en la diversidad, unidad en la esencia, pluralidad y riqueza en las formas. De pronto sólo veremos en esta vida los cimientos, pero se expandirá esa nueva hermandad hasta el último rincón de la tierra, porque es la nota de este nuevo y glorioso tiempo, porque nada se puede sostener en el futuro, si no es en esa superior unidad.

No haremos leña del pasado. Cada quien se envuelve en las llamas que enciende. Cada quien labra su propio futuro. Cada quien su cárcel o su templo. Nuestro templo nuevo no admite ninguna piedra de rencor. No confrontaremos la Iglesia de ayer, la de los días contados, la de “tú para América porque me resultas incómodo”… Crearemos una nueva. Cada quien responde sobre cómo resuelve sus “incomodidades”… Hay demasiado horizonte por delante para vivir mirando hacia atrás.

Construiremos una nueva Iglesia, Joxe, y habrá muchos colores, muchas lenguas, muchos cantos y en medio del círculo ancho, amplio, verde, tú nos hablarás de Jesús, de Francesco y de sus pájaros. ¿Como en el círculo de Estella, te acuerdas…?

Triunfan quienes ceden. Ceder no es rendición. Es dar la pompa y el privilegio, es regalar la “última verdad” y los altares de oro… Nosotros nos vamos junto al río en el que te conocimos. Allí sólo verde y ancho prado, sólo una llama de amor, sólo corazones reunidos.

La historia se repite una y otra vez. Conocemos ya el relato de un clero imponiéndose a la fuerza en el territorio libre de las almas. ¿Cómo moverse y servir en una casa en la que ya no hay aire, o lo que es lo mismo, libertades? Volvamos al campo también desnudo, para ellos la mitra y el trono, la prole silente y el micrófono único.

Crearemos una nueva Iglesia y tú nuestro franciscano sin sotana… Nos acercamos ya con los pies desnudos, con el alma en la mano. Ya vuelan los pájaros de Asís al nuevo alero… Ya vuelan a nuestra nueva casa, vienen a quedarse. Creo que vienen por tiempo.

POLÍTICA Y ESPIRITUALIDAD, Un encuentro necesario

Pablo de la Iglesia

Compartimos este oportuno artículo de nuestro amigo Pablo de la Iglesia, Coordinador de la Universidad por el Despertar. Los últimos escritos de Pablo insisten en la necesidad de una "espiritualidad socialmente comprometida", idea que compartimos en el blog. Agradecemos su permiso para reproducir el artículo. Los enlaces son añadidos, no están en la versión original:

La espiritualidad, de acuerdo a nuestra vieja visión del mundo, es un compartimiento estanco; igual que lo es la economía, la ecología, la medicina... ¡y la política!

La espiritualidad, con frecuencia, nos sigue pareciendo cosa de gente buena y ajena a lo mundano. El estereotipo de la política es que es algo sucio y para gente dudosa de reputación. ¡Y así creamos esta realidad! Predicamos la Unidad y estamos enfermos de separación.

La política, etimológicamente ética de la polis, debe nutrirse de los mejores ciudadanos elegidos por sus congéneres para guiar a la sociedad hacia sus mejores destinos; muchos de nosotros, hemos abandonado nuestro deber cívico y eso sin duda es un escollo en nuestra evolución.

Si no podemos abrazar la “POLITICA - ESPIRITUALIDAD”, al menos animémonos a aceptar que la política debe tener en cuenta a la espiritualidad y viceversa. Como sostiene el pensador catalán, Antoni Gutiérrez Rubí, “Todo estriba en hacer lo que el filósofo Peter Singer define como ‘ampliar el círculo del nosotros’, aumentando la cantidad de personas que consideramos parte de nuestro grupo.”


La Carta de la Tierra, por citar un valioso instrumento creado para afianzar este encuentro, es una declaración de principios orientadores para promover una sociedad global justa, sostenible y pacífica; el enfoque de este documento apunta a despertar un sentido de interdependencia global y de responsabilidad compartida.

Los valores que impulsa la Carta de la Tierra responden a valores espirituales universales que son el producto de un profundo diálogo intercultural en el proceso de su redacción; por ser un documento político que llama a la acción, sobresale el sentido de esperanza en la humanidad en tanto su capacidad de crear bienestar para todos los que vivimos en este planeta y para las futuras generaciones.

La Carta de la Tierra establece pautas generales basadas en principios universales necesarios para establecer alrededor de todo el planeta estilos de vida sostenibles y eficaces para responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo, tales como el calentamiento global, la pobreza o la inequidad en la distribución de los recursos; no se trata de reglas, sino más bien de principios éticos globales que nos pueden guiar en un mundo complejo a la hora de tomar decisiones.

La Unidad es un concepto que estimula la búsqueda de muchos movimientos espirituales en nuestro tiempo y refleja ese anhelo de “aumentar el círculo de nosotros” y la Carta de la Tierra la promueve políticamente enfatizando la gran comunidad de la vida con la cual la gran familia humana se desarrolla en forma interdependiente.

Uno de los pensadores más estimulantes en este sentido es Leonardo Boff, quien sostiene que “dos principios son fundamentales en la superación de la crisis actual por la que pasa el planeta Tierra: la sostenibilidad y el cuidado.”

Define la sostenibilidad como el resultado del uso de la razón analítica y procura lo necesario para garantizar la vida para el presente y el futuro. Por otra parte, el cuidado, tiene que ver con lo que emana de nuestra inteligencia emocional y espiritual y está definida por la forma en que nos relacionamos con las otras personas y la naturaleza.

Este pensador brasileño sostiene que articulando estos dos principios podemos devolver el equilibrio y la vitalidad a la tierra desde la toma de conciencia de nuestros propios actos cotidianos como base para un cambio total de todo el sistema.

Sin lugar a dudas, más allá de una crítica superficial a cualquier sistema económico y político, ha sido la falta de una conciencia integral en la toma de decisiones la que nos indujo a crear el escenario actual; la humanidad, a través de las búsquedas espirituales emergentes pareciera estar resolviendo este punto, aunque nos queda la duda si llegaremos a tiempo.

Ha sido fundamentalmente la visión polarizada en el aspecto puramente materialista y el olvido del propósito de nuestra existencia lo que nos condujo a esta situación; con todo, habiendo sido nuestra amputada visión materialista lo que provocó el desastre, son muchos los que aún insisten en resolverlo desde la misma lógica que lo ha creado.

En las cosas de la gente común hay un muchas iniciativas transformadores que nos ofrecen respuestas, sin embargo esto aún apenas se ve reflejado en los actos de la vieja dirigencia mundial que sigo sosteniendo lo que el pensador italiano Antonio Gramsci describió como que “lo viejo se resiste a morir y lo nuevo no consigue nacer”. Sin embargo, la dirección del futuro parece aclararse cada día más, tan sólo es nuestra resistencia la que impide que se exprese plenamente aquí y ahora.

Será imposible superar la crisis de representatividad política hasta que no permitamos que se ilumine con el amor que pone el sello a los actos más trascendentes de la humanidad; si la política no nos gusta simplemente recordemos que "es la condición humana de cada individuo la que resulta en la condición del colectivo" y hagámonos cargo de lo que nos toca.