viernes, 13 de septiembre de 2013

CAMINOS DE LIBERACIÓN, CON BUDA Y JESÚS

Compasión individual y transformación social
XXXIII Congreso de la Asoc. de Teólogos y Teólogas Juan XXIII


Juan Masiá

Compasión individual y transformación social es el tema central de mi exposición que, formulado de un modo más largo y menos atractivo para el programa de un congreso, es el siguiente: De la compasión puntual y la conversión personal a la liberación social y transformación estructural.

Estas reflexiones que comparto hoy con ustedes en el XXXIII Congreso de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, tienen como telón de fondo encuentros interculturales, en Japón, en el marco de la Conferencia Mundial de Religiones para la paz, en cuyo Instituto Interreligioso se investiga y promociona la implicación de las religiones en los problemas sociales de paz, justicia y derechos humanos.

-Como prólogo, comenzaré recordando brevemente dos parábolas muy conocidas, del Buda y de Jesús, que muestran la reacción compasiva y liberadora de sus respectivas espiritualidades ante el encuentro con víctimas de la injusticia.

En primer lugar, la parábola budista: A la orilla del camino se desangra un herido. Unos caminantes se detienen a socorrerle, pero él les dice: "No hagan nada para curarme. Busquen a los malhechores, quiénes son y por qué dispararon la flecha". "No, le dicen, lo urgente es curarte." El Buda, que ha contado esta parábola, predica así: lo primero, compasión y ayuda. Y después, para prevenir otras víctimas, recomienda reconocer las causas en el corazón de cada persona: "Desarraiguemos, dice, los tres venenos que causan víctimas: la codicia, el odio y el engaño (en sánskrito: lobha, dosa, moha).

A continuación, recordemos la parábola evangélica: A la orilla del camino, un hombre medio muerto; asaltado, apaleado y robado. Pasa un sacerdote y un levita, funcionarios del templo, aunque ven a la víctima, hacen como que no ven y pasan de largo. Pasa luego un extranjero; es samaritano, por lo que se supone su enemistad con los judíos que lo discriminarían. Se detiene, se compadece de la víctima, le cura las heridas con aceite y vinagre, le monta en su cabalgadura para llevarke a que le atiendan en la posada y paga la cuenta.. Dice el evangelista Lucas que Jesús cuenta esta parábola para tapar la boca al que preguntó: "¿Quién es mi prójimo?". Responde Jesús: Hazte prójimo (Lc 10, 25-37). Compadécete y ayuda. Y no causes tú víctimas, trata al prójimo como querrías que te tratasen a tí.

Hasta aquí las dos parábolas y enseñanzas del Buda y de Jesús que quisiera colocar en el frontispicio de estas reflexiones sobre compasión y liberación.


La compasión y liberación , hoy

Hoy, a cinco mil años del Buda y dos mil años de Jesús, la enseñanza de ambas parábolas sobre la liberación de las víctimas y la conversión para no causar más víctimas, sigue siendo válida. Pero hoy se acentúa, agranda y agrava, a escala mundial, la tarea ardua a la vez que necesaria y urgente, de compadecer eficazmente a las víctimas y confrontar la reforma de los agentes victimizadores para. Pero la sociedad de hoy es incalculablemente más compleja que la de los días del Buda o de Jesús. Hoy es más apremiante, a la vez que más difícil, conjugar la compasión puntual y la conversión personal con la liberación y transformación estructurales, porque hoy se plantea a escala globalizada el problema de la liberación de las víctimas de los sistemas y la transformación de los sistemas que causan víctimas. Hoy necesitamos crear estructuras de solidaridad para liberar víctimas y también tenemos que denunciar, criticar y desarraigar la injusticia dentro de los sistemas y los sistemas injustos. Cuanto más conscientes somos de esta necesidad actual de liberación, más abrumados nos sentimos por la dificultad de llevar a cabo la exigida transformación estructural de las sociedades.


¿Cómo contaría Jesús la parábola hoy?


En dicho contexto de urgencia y dificultad, nos planteamos la pregunta: ¿Cómo contaría Jesús aquella parábola del buen samaritano para el mundo de hoy? Es una forma de preguntar qué encargo de compasión y liberación nos daría Jesús hoy.

Esta cuestión que he dicho del planteamiento sobre víctimas y victimizadores en la dimensión estructural, no solo personal, ya empieza a aparecer en la citada parábola, si se la relee a la luz de la vida entera de Jesús. Jesús predica la bienaventuranza de la misericordia, que tiene dos caras: construir la paz y ser perseguido por causa de la justicia (tal como entiende Jesús la justicia, es decir, la justicia del Dios de Jesús, que opta preferentemente por ponerse de parte de las víctimas injusticiadas). Jesús no solo se compadece de las víctimas, sino denuncia a los sistemas victimadores.

En la parábola del buen samaritano, leída en el contexto de la vida entera de Jesús, un punto importante sobre la liberación de las víctimas y la confrontación con las causas victimizadoras, es la entrada en escena de esos dos personajes, que son el sacerdote y el funcionario del templo. Los dos pasan de largo, ignorando a la víctima. Estos dos personajes son representativos del templo, del sistema del templo. Sabemos que el templo es imagen del "Sistema" opresor. El templo de Jerusalén no era solo un centro religioso. Era el centro de un poder religioso casado con el poder económico y con el poder político del gobierno local y del poder colonizador romano. Centro también económico y financiero, como sugiere la imagen de los banqueros asentados en el templo para el cambio de moneda. Ya sabemos que contra esos arremetió Jesús unos días antes de que lo apresaran. Y no fue un simple "escrache", sino tirándoles el pupitre látigo en mano y llamando cueva de ladrones al templo y sede del pontífice. (Imagínense, qué pasaría si se presenta hoy Jesús a dar un puñetazo en alguna mesa de reunión donde confraternizan jerarquías eclesiásticas con banqueros, empresarios y políticos de ultraderecha...).

Pero, bromas aparte, quería fijarme en este punto: los representantes del sistema pasan de largo; tiene que ver con un tema principal de una teología liberadora, hoy. Es urgente hoy, como veíamos, la liberación de las víctimas de los "Sistemas" y la confrontación con los "Sistemas victimadores". ¿Cómo contaría Jesús, hoy, aquella parábola para encargarnos que nos hagamos prójimos, que nos hagamos cargo de las víctimas, como diría Ellacuría, y evitemos que "se sigan cargando" a más víctimas? ¿Habría que añadirle algo a la parábola? Por supuesto, los detalles de vida cotidiana serían distintos. El sendero hacia Jericó, una autopista. El samaritano iría en coche, y llamaría por el móvil una ambulancia. Pero no me refiero a estos detalles cotidianos, sino a la situación en la actualidad de las víctimas de injusticias y la condición de los sistemas victimizadores, por la complejidad de la sociedad actual.

Ya en tiempo de Jesús, se daba el problema de la liberación de las víctimas del sistema y la confrontación con el sistema causante de víctimas, como se ve en la condena a muerte de Jesús, víctima de esa confrontación. Jesús hizo primero la opción por ir a Galilea a ponerse de parte del pueblo injusticiado, a dar a las víctimas la buena noticia de que Dios está de su parte y quiere su liberación, y Jesús hizo después la opción de subir a Jerusalén y confrontar la institución del Templo, denunciar, criticar y llamar a la conversión al sistema victimizador. Y le costó morir ejecutado, víctima también él del sistema. Así que ya en tiempo de Jesús se plantea esta urgencia: no sólo compasión puntual y conversión personal, sino liberación de víctimas del sistema y transformación del sistema victimizador. Pero hoy la dimensión estructural, tanto para ayudar a víctimas como para desarraigar causas victimizadoras, obligaría a contar otra parábola, no de una sola víctima de unos pocos agresores, sino de innumerables víctimas de muchísimas estructuras o sistemas agresores.


La sociedad globalizada y anestesiada agrava el problema


En esta sociedad, que ya nos hemos acostumbrado a llamar como algo obvio la sociedad globalizada, se produce una globalización de las víctimas y de las causas victimizadoras, lo que obliga a plantear la liberación al nivel de las estructuras, las instituciones, los sistemas, las redes organizativas de la sociedad, que hay que asegurar que sean justas, en vez ser vehículo de injusticias estructurales, institucionales, sistemáticas. Y eso no se lleva a cabo solo con la compasión puntual y la conversión personal; aunque sea una compasión activa y eficaz, aunque sea un cambio interior sincero de cada persona. Esa compasión y cambio son necesarios; la liberación no se logra sin ellos. Pero tampoco se alcanza solamente con ellos.

Conjugar la compasión y conversión personales con la liberación y transformación estructurales es un desafío para una teología liberadora hoy, por la globalización de las víctimas y los victimizadores. Además, vivimos en una sociedad anestesiada, en la que hay una globalización de la indiferencia y del miedo, que frenan la liberación. Subrayemos estos cuatro rasgos actuales: globalización de las víctimas, de los victimadores, de la indiferencia y del miedo.


Dar ejemplos sería largo y faltaría tiempo. Baste un mínima muestra.


1) Primero, las víctimas. Hay una acumulación de injusticias y un aumento notable de víctimas injusticiadas. Las víctimas empobrecidas, oprimidas, explotadas, injusticiadas, hoy; víctimas de sistemas, estructuras, instituciones victimadoras, no cientos, ni miles, sino millones. Decir media humanidad es quedarse corto. Que el 20 por ciento más rico de la humanidad acapara el 80 por ciento de recursos del planeta es algo que a fuerza de oirlo repetir no nos impacta, pero el dato es más que impactante, es demoledor. Aquí habría que repetir los datos impresionantes que escuchamos en la ponencia de Juan Torres sobre la situación económica mundial y la necesidad de propuestas de alternativas. Para esta liberación no basta, aunque sean necesarias, la compasión puntual y la conversión personal. Hace falta mucha solidaridad compasiva, pero no basta, si no creamos estructuras de solidaridad y no desarraigamos las injusticias estructurales.

2) Segundo, los agentes victimizadores. El conjunto de agentes victimadores es muy complejo. Las víctimas de la estafa de las preferentes no eran solo víctimas de la persona que les hizo la póliza en la ventanilla, la cadena de victimadores nos lleva desde el director de la sucursal a la central, y de esta a la cúpula de la entidad bancaria, a toda la red de manipulación financiera, hacienda, y hasta a Wall Street, pasando por Bruselas...

Cuando los nómadas de Mongolia, arruinados y destruido su género de vida, no pueden llevar el ganado a los pastos, porque los terrenos han sido comprados y convertidos en propiedad privada, ¿quién es el agente victimizador? No es un rico terrateniente. Una multinacional compró terrenos, donde montarán instalaciones para extraer uranio. El gobierno mongol negocia con el japonés, interesado en comprar ese uranio para sus centrales nucleares, le promete a Mongolia montarle centrales nucleares a cambio de que Mongolia deje a Japón enterrar en el desierto del Gobi los desechos reactivos: es decir, tirar la basura del rico en el patio del pobre. Mientras tanto en Japón el gobierno hace oidos sorodos a las protestas cívicas contra las centrales nucleares tras la catástrofe de Fukushima. Dice el gobierno que son necesarias para tener energía eléctrica. Pero en los dos años siguientes al terremoto, con récord de calor en el verano y 54 centrales nucleares sin funcionar, no faltó electricidad. No era solo para electricidad. El uranio "reciclado" lo vende a Francia y USA para usos bélicos. Resulta que el proyecto de las minas de uranio en Mongolia y la oferta de nucleares a Mongolia a cambio de tirar allí la basura nuclear japonesa era parte de un proyecto común entre Japón, Francia y USA, llevado en secreto. Lo descubrió el periódico Mainichi y se apresuraron los ministros de economía de los repectivos países a decir que solo era un proyecto no aprobado y se silenció el tema en los medios. Al cabo de un año se sabe que el plan sigue adelante. ¿Quién es el agente victimizador? Desde luego, no es uno solo, es toda una red de intereses político-finacieros. No se arregla la injusticia con solo compadecer al nómada mongol víctima, ni siquiera indemnizándole para rescatar su economía familiar. Esta víctima es víctima de muchos agresores, de agresores en parte anónimos, los agentes victimizadores son sistemas, instituciones y estructuras victimadoras, que hay que analizar, denunciar, criticar, proponer alternativas para cambiarlas. Y a la hora de proponer alternativas, hay que crear también no solo estructuras de ayuda, recursos estructurales de ayuda, sino llevar a cabo cambios estructurales, cambios de sistema. Esto lo tendrían que hacer unas políticas con criterio ético y no víctimas de la dictadora de la economía, las finanzas y los mercados. Unas políticas ciudadanas a escala mundial para la globalización de la justicia.

Es lo que han hecho los ponentes que me han precedido y es para mí el resumen de las propuestas que les he escuchado estos tres días desde sus competencias concretas. Eso es lo que llenaría de contenido a este resumen tan general y tan abstracto que estoy haciendo. En realidad, no estoy más que recogiendo formulando en términos generales lo que en las diversas ponencias se ha planteado tan concretamente.

Otro ejemplo: ¿Quién es el agente victimizador de estas niñas tailandesas de doce años que ofrecen al turista servicios sexuales en Bangkok? El victimizador no es solo este cliente que la disfruta. Desde la mafia que las explota, pasando por la administración pública que hace la vista gorda y la economía del país que también se lucra, hasta las organizaciones japonesas de giras de turismo sexual por el sudeste asiático, la red de victimizadores implicados es compleja.Y ¿qué decir de que en Indonesia 60.000 de las setenta mil dedicadas a estos servicios sean menores de veinte años o de las doscientas mil mujeres del sureste asiático trabajando en Tokyo para alivio del ejecutivo nipón? ¿O de las trescientas chicas por mes que la red traficante compra en Bangladesh para satisfacer las necesidades de Pakistán?¿O de que el 30 por ciento de mujeres en prostitución en Cambodia sean menores de edad y alcance la cifra del millón la prostitución infantil en Taiwan, Filipinas y Tailandia?. Pero sin necesidad de que nos hablen de Thailandia podrían ustedes, aquí en Madrid, darse una vuelta por el polígono Marconi y preguntarse de qué nacionalidades o de qué regiones vienen las cerca de mil mujeres que en cualquier día de trabajo incluso a media mañana ofrecen sus servicios de prostitución por precio módico, qué redes mafiosas hay implicadas, qué hace, mejor dicho, qué no hace la administración pública, etc. Y se encontrarán con que la lista de agentes victimizadores es muy larga.

3) Globalización de la indiferencia en la sociedad anestesias. Las estadísticas de las víctimas, a fuerza de repetirse acaban por resbalarnos. Nos dicen que de los más de 42 millones de víctimas del SIDA la mitad son mujeres, que mueren de hambre más de 800 millones de personas o que hay 200 millones de niños y niñas con desnutrición y parece que de haberlo oido tanto nos hemos insensibilizado y no reaccionamos. O reaccionamos como aquel niño de cuatro años que oye la conversación de su madre con una amiga. ¿Sabes que ayer se murió Paquita? ¿Cómo, qué me dices, que ha muerto Paquita? Y el niño se vuelve y pregunta: Mamá, ¿Quién la mató? (No es chiste. Lo cuento porque me lo contó la madre de ese niño. Y me contó que otro día, viendo el telediario, dieron la noticia de un atentado en Afganistán y el pequeño dijo espontáneamente: Mira, mamá, Pun, otro coche bomba, ...) Insensibilizados ante la globalización de la violencia, caemos en la globalización de la indiferencia.

4) Globalización del miedo, utilizado por los poderes políticos como pretexto y arma de control social, y por los poderes económicos como recursos mercantil. El miedo al terrorismo ha servido de pretexto para multiplicar en las ordenanzas municipales formas de control social que violan derechos humanos. El miedo a quedarse en el paro obliga a aceptar condiciones de trabajo injustas o contratos basura. El miedo a la situación bélica lleva a huir de su país a millones de refugiados. Y un larguísimo etcétera.


Movimientos de liberación y teología de la liberación


Ante esta realidad de la victimización, quienes no pasan de largo, personas y comunidades con sensibilidad humana para dolerse, no solo se compadecen y se indignan, sino unen sus esfuerzos en los movimientos de liberación. Los movimientos de liberación surgen así de la sensibilidad humana para compadecer y de responder a la necesidad de liberación. Surgen de la ciudadanía que vive la experiencia de la compasión y la liberación. No son monopolio de la religión cristiana o la budista; ni siquiera de la teología de la liberación, sino anteriores a ella. Ahora bien, cuando personas y comunidades animadas por una fe religiosa se incorporan a estos movimientos de liberación humana y participan en la experiencia de la liberación, su fe refuerza ese compromiso. Así surgen en el seno del cristinismo las teologías de la liberación y en el seno del budismo los "budismos comprometidos" (engaged buddhism). A creyentes en el Dios de Jesús nos mueve la fe en el Dios de las víctimas y la experiencia humana de la urgencia de su liberación. Y cuando nos ponemos a pensar la fe, a hacer teología (hacer teología es pensar la fe desde la vida y para la vida), cuando nos ponemos a pensar la fe desde la experiencia humana de participar en el compromiso por la liberación, entonces surge una teología liberadora. Los dos motores de esta teología son: 1) dejarse liberar por el Evangelio de Jesús, y 2) aprender del pueblo que se esfuerza por su liberación. No es una moda teológica, sino un grito desde el Evangelio por la liberación humana. La fuente de esta teología son siempre estos dos manantiales: el Evangelio y la praxis de liberación. Desde esas dos experiencias hablaba Monseñor Romero cuando fue ejecutado, como Jesús, dando testimonio martirialmente de la fe y de la liberación.


¿Cómo implicarse en esta liberación las comunidades cristianas?

Con oídos y ojos, con boca y pies, oídos de fe y ojos de sociología, oidos de fe para escuchar el Evangelio y ojos de sociología para ver la realidad de la victimización y la injusticia... Y con boca, para denunciar y pies para movilizarse. No podrán dejar de indignarse y de involucrarse en la liberación. Pondrán en práctica el método propuesto por el Concilio Vaticano II (GS n 41): evangelio y experiencia humana, espiritualidad y análisis social para discernir la realidad victimizada, dolerse con ella y luchar por los cambios estructurales necesarios para su liberación. Así se aplicó en Medellín, en 1968, el mensaje conciliar sobre la iglesia ante los signos de los tiempos en el mundo de hoy, y así está interpelándonos, medio siglo después, el hermano Francisco.

Pero... hagamos una pausa, para que no ver fácilmente de color de rosa la relación de la liberación con las religiones.

En el cristianismo y en el budismo institucionales, surgen teologías de la liberación o ideologías de dominación. Hay budismos comprometidos y budismos de evasión. Hay cristianismos comprometidos y cristianismos de evasión. Desde la teología tenemos que discernirlos. Dentro de la misma iglesia, una parte de iglesia casada con el poder fáctico de la sociedad, prefiere, si no una telogía de la dominación, al menos una teología solamente de compasión o reconciliación, incluso de solidaridad; pero que no sea conflictiva por comprometerse con la transformación estructural, que no confronte el sistema injusto ni denuncie las injusticias del sistema.

Esto no nos tenía que extrañar, porque ya lo había predicho el mismo Jesús. No será el discípulo más que el maestro. Si a mí me persiguieron, a vosotros os perseguirán (Jn 15, 20) El que os persiga, creerá dar culto a Dios. (Jn 16, 2). Jesús chocó frontalmente con la cúpula dirigente de su religión y le tuvieron por blasfemo. Cuando un grupo religioso, inspirado por su espiritualidad y movido por el clamor de las víctimas, se implica en la praxis de liberación, desde una parte de la misma religión se le frena, por describir suavemente que se le acosa. Igual que hicieron con el maestro cuando se enfrentó a la institución del templo. Dentro de la misma iglesia católica, coexisten contradictoriamente las sensibilidades liberadoras y las ideologías legitimadoras de la dominación.

Aunque la espiritualidad que inspira una religión sea liberadora (tanto budista como cristiana), en la religión establecida como grupo social con poder (un poder que no debería tener, pero que, queriéndolo o no, de hecho tiene), en esa religión, surge (unas veces, en la cúpula jerárquica, otras veces, en grupos diversos) una parte que se compromete y una parte que se casa con los poderes fácticos y, traicionando su propia fe, se opone a los movimientos liberadores. Dice A. Pieris, uno de los principales teólogos de la liberación asiáticos: "La religión tiene una dimensión esclavizante y otra liberadora. Después de todo, ¿no ha producido la misma religión cristiana una teología de la dominación y una teología de la liberación?"

Dos casos concretos, uno de Tokyo y otro de Madrid. En Madrid, en febrero del año pasado la Delegación Diocesana de Pastoral del Trabajo publica un comunicado de la HOAC y la JOC sobre la reforma laboral. Al día siguiente una nota de la vicaría general de la archidiócesis la desautoriza. En Tokyo, en 2009, la comisión social de los obispos a una con la Comisión de Justicia y Paz, publica una declaración interpelando al gobierno y denunciando las causas de la crisis económica. Al día siguiente, grupos católicos tradicionalistas critican la declaración y rechazan la denuncia profética de la iglesia. Parecen casos opuestos, porque en el primero la denuncia profética surgió del laicado comprometido y la oposición vino de la cúpula eclesiástica, y en el segundo, la denuncia la hace el episcopado a una con el laicado concientizado y el rechazo viene de la minoría tradicionalista. Pero en ambos casos el hecho es que dentro de la misma iglesia surge una teología de la liberación y una ideología de la dominación, una iglesia que cumple su misión profética en la sociedad y otra iglesia que se casa con los poderes. ¿A cuál de las dos le dará Jesús la razón? A la que siga su encargo en Mc 10, 42-43: Los grandes jefes abusan de su autoridad. No ha de ser así entre vosotros...


Budistas y cristianos redescubren juntos su propia espiritualidad liberadora

Esta coexistencia, dentro de una misma religión, de sensibilidades en favor y en contra de la denuncia profética muestra la ambivalencia de las religiones, pero también obliga a hacer autocrítica para no caer en sentenciar: "el malo es el equipo contrario". Por eso quería evitar el dilema entre compasión y liberación o entre reforma interior y cambio estructural.

De hecho, en encuentros de cooperación cristiano-budista con personas de talante religioso y cultural muy diverso, pero que coincidían en estar socialmente muy comprometidas, he compartido la experiencia de la mutua transformación y el redescubrimiento de lo originario de sus respectivas tradiciones. En esos encuentros he pensado sobre este tema: la compasión sin liberación es alma sin cuerpo, insuficiente. La liberación sin compasión es contradictoria, cuerpo inanimado. Estoy hablando, como ven, en tono personal, no como en una ponencia académica sobre budismo y cristianismo, sino desde la experiencia de esos encuentros en que ambas partes se reconocen en la diferencia y se influyen mutuamente. Permítanme que les describa, citando desde mi cuaderno de notas de esos encuentros, un esbozo de estas conversaciones, lo hago citando desde mi cuaderno de notas en forma de diálogo entre el Sr. Suzuki (budista laico) y un servidor (J.M.):

Pregunta J. M.: Reconozco que vuestra dedicación y ayuda a los sin techo en este barrio es admirable, pero, ¿por qué no queréis sumaros a nuestras protestas ante el ayuntamiento y la comisaría ?

Responde Suzuki: Denunciar no es lo nuestro. Yo sí me sumaría, pero la cúpula de nuestro religión no lo hará, para no pronunciarse en favor de una parte, en vez de acoger con compasión universal. A veces me parecéis parciales cuando hablaís de la opción preferencial por las víctimas.

J. M. : Perdona que te diga, con la misma franqueza, que esa opción no excluye a nadie y brota de la fe en la misericordia de Dios que creo coincide con la del Buda.

S.: Dicho así, te comprendo, por eso estamos aquí en el barrio. Pero en lo de luchar contra los opresores noto algo violento, agresivo. Entonces, ¿cómo explicas lo que dice vuestro Jesús sobre amar a los enemigos. También el Buda lo diría, aunque admito que a nosotros como a vosotros nos cuesta practicarlo.

J.M.: Ninguno estamos libres de pecado. Me preguntan en Japón por las violencias cometidas por el cristianismo en nombre de la fe, y bajo la cabeza. Vosotros tenéis tradición de no violencia...

S.: Y también una historia que lo contradice. Dice así el Buda en el Dammapada, "El odio jamás se calma con el odio en este mundo. Solamente se vence al odio con la no violencia."i (I, 5). Esa es la tradición del Buda, pero ¿la practicamos?

J. M.: También nosotros traicionamos la tradición de Jesús.

S.: Te contaré un episodio, para que no te desanimes. El rey Dutta-Gamani va a la batalla contra un reino indio, enarbolando un estandarte con las reliquias de Buda y rodeado de monjes. Al prever el alcance de la matanza, le entra remordimiento al rey; pero los monjes lo tranquilizan. Los enemigos no son creyentes, dicen, se les puede considerar animales. Ya ves, ste parece ser lo que tú llamarías ideología legitimadora de la masacre.

J. M.: Ya veo, budistas que van a la guerra en nombre de Buda. Como los kamikaze japoneses se suicidaban por el emperador y en nombre del sintoismo. Y en mí país se peleaba en la Edad Media al grito de "Santiago y cierra España", y en los conflictos civiles cantando "Por Dios, por la patria y el rey"...

S.: Un ejemplo más cercano, el presidente Bush justificando como cruzada el injusto ataque preventivo cotra Irak.

J. M.: ¿Qué diría el Buda al día siguiente del atentado de las torres gemelas?

S.: Quizás diría que entre las víctimas estábamos tú y yo, porque todos deberíamos sentirnos víctima con las víctimas. Pero también diría que el avión de los terroristas lo pilótabamos tú y yo, porque tenemos en el corazón raíces de mal que nos conectan con los victimizadores.

J. M.: Escuchándote redescubo la parábola de Jesús sobre el trigo y la cizaña. Yo llevo dentro de mí la buena y mala hierba.

S.: Por eso digo que la compasión por víctimas y victimizadores mueve a ayudar a las víctimas y hacer por la conversión de los victimizadores. Pero me temo que tú vas a insistir en "luchar contra los victimizadores, y ahí ya no te sigo... ¿cómo casa eso con el amor a los enemigos según Jesús?

J. M.: Te agradezco que me recuerdes el evangelio. Claro que Jesús no dice que sintamos cariño hacia el enemigo, sino que oremos para que cambie. Así lo dicen Mateo y Lucas: Orad por los que os persiguen (Mt 5, 44 y Lc 6, 28). Sintiendo indignación hacia los victimizadores, oramos para que cambien y luchamos por hacerles cambiar. Ojalá podamos hacerlo como tú dices sin odiarles y sin combatir la violencia con violencia...

Hasta aquí la cita de mi cuaderno, redactada como ficción, pero con base real. Constato, junto con la coincidencia en lo fundamental, un talante religioso y cultural diferente. Pero lo mismo me ocurre en el diálogo con otras sensibilidades dentro del cristianismo. Concordamos al hablar de compasión y conversión, pero discrepamos al plantear la liberación, la denuncia, y la confrontación con las causas estructurales de la victimización. Conjugación compasión y liberación es tema clave de toda teología liberadora hoy. Por eso el último punto de mi exposición será una relectura del doble encargo de Jesús a los discípulos, las dos caras de la liberación, la doble misión terapéutica y profética de la comunidad cristiana en el mundo. Lo aprendemos en el capítulo 20 del evangelio según Juan.


Compasión y liberación en el encargo de Jesús a los discípulos

Jesús encarga a sus discípulos la doble misión de compasión y de liberación, en el v. 23, que se puede parafrasearse así: "Os envío como fui enviado. Id a compadeced a las víctimas del mal, id a denunciar y desarraigar el mal".

Las traducciones más corrientes dicen literalmente así: A quien perdonareis los pecados, perdonados les son; a quienes los retuviereis, retenidos quedan (Jn 20,23).

Leído así, se malentiende fuera de contexto. Parece como si dijera: "Os doy poder para que perdonéis a unas personas y condenéis a otras". Parte de la culpa de esta lectura estrecha la tiene el uso que se ha hecho de esta frase, desde los días del Concilio de Trento, para justificar la necesidad de la confesión sacramental y reforzar la dominación de las conciencias por la "institución eclesiástica".

Pero hay que entender bien el contexto de esta palabra dirigida a los discípulos, reunidos en el Cenáculo el primer día de la semana,. En ese momento, los discípulos no son la primera "jerarquía eclesiástica", sino la "primera comunidad". El encargo de ir al mundo, con la doble misión de reconciliar y transformar, es una misión dada a toda la comunidad, no una potestad privilegiada para el grupo dirigente.

Además, la frase anterior dice así: "Como me ha enviado el Padre, también yo os envío a vosotros..." (Jn 20, 21). Si les envía como Él ha sido enviado, no se puede decir que les encarga acoger a unas personas y condenar a otras, porque eso no seria hacer lo que hizo Jesús. A lo que les envía es a tratar el problema del mal del mismo modo que Jesús lo trató: compadeciendo y liberando, acogiendo y denunciando. Así trató Jesús el problema del mal, indidividual y el social o estructural. La exégesis bíblica muestra, en el evangelio según Juan, lo que hace Jesús ante el problema del mal individual y social, lo que hace ante sus víctimas y victimizadores, y cómo lo hace. No puedo repetir aquí largas investigaciones, pero resumiré lo principal (cf.J.Mateos-J.Barreto,El evangelio de Juan: análisis lingüístico y comentario exegético (cf. M.Hasitschka,Befreiung von Sünde nach dem Johannesevangelium).

¿Qué hizo ante el mal, ante el pecado, individual y social, ante las víctimas y los agentes victimizadores? Jesús actuó de dos maneras: 1) Reconciliando, acogiendo, liberando víctimas. 2) Denunciando, llamando a conversión y transformación a los agentes victimizadores.

Ejemplos de lo primero: libera a la mujer que iban a apedrear por adulterio, no la condena y le abre futuro (Jn 8, 1-11). Libera al ciego curado (Jn 9, 1.39), que no tenía pecado pero era víctima del pecado del mundo, del pecado estructural de quienes lo querían expulsar de la sinagoga. Libera al que se creía paralítico (Jn 5, 1-18) y le infunde ánimo para que se ponga en pie y se plante ante los líderes religiosos que preferían tenerle engañado en su miseria consolándole con la expectativa de una religión milagrera que le curase cuando un ángel agitara las aguas prodigiosas.

Ejemplos de lo segundo: Jesús denuncia y critica al sistema de los que, estando ciegos, presumen de ver y no se alegran de que el ciego se cure, ni se algran de que el paralítico eche a andar, no quieren la liberación del pueblo. Contra ellos dice Jesús: Yo he venido a este mundo para provocar una situación crítica de discernimiento (en griego, krisis). Para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos. Oyeron esto algunos de los fariseos que estaban con Él, y le dijeron: ¿Es que estamos ciegos? Díjoles Jesús: Si fuérais ciegos, no tendríais pecado: mas ahora decís: Vemos. Por eso os digo: Vuestro pecado permanece. (Jn 9,39-41). Es decir: Vuestro pecado "permanece", vuestros pecados quedan "retenidos" (en griego, kekrátentai), siguen estando ahí, tenéis que reconocerlo y cambiar. Esto explica la segunda parte del encargo: "a quienes retuviéreis" quiere decir " a quienes denunciáreis y llaméis a conversión".

Por tanto, podemos hacer la siguiente relectura de esas palabras que el evangelista pone en boca del Resucitado. Jesús da un doble encargo a la comunidad liberada y liberadora, seguidora de su obra.

La primera parte del encargo es: Id a perdonar, id a reconciliar. Id a liberar a las víctimas del mal, compadeciendo, acogiendo, reconciliando y librando del mal estructural y del "pecado del mundo".

La segunda parte del encargo es: Id a denunciar, id a transformar. Id a liberar a los agentes victimizadores, denunciando, criticando, llamando a la conversión y transformación de las estructuras injustas.

Hoy, la teología liberadora trata de vivir esta doble práctica de Jesús: id y liberad a las víctimas, id y confrontad a los victimizadores. Y se encuentra con el desafío y la dificultad de realizar esa doble tarea al nivel de las estructuras, las instituciones, los sistemas. Esta doble tarea no es meramente individual, ni meramente compasiva, es una labor de cambio estructural y de globalización de la justicia.

Es el encargo de Jesús a la iglesia, hoy como ayer. Esa es la tarea de la teología de la liberación, hoy. Ojalá nos animemos mutuamente a llevarla a cabo con la fuerza del Espíritu.

jueves, 12 de septiembre de 2013

EL TRÁFICO DE ARMAS AUMENTA, LA GUERRA ES UN BUEN NEGOCIO

Aleteia 10.09.2013 Lucandrea Massaro

Según los observadores internacionales la industria de las armas supone un 2’5% del PIB mundial. Desde 1994 hasta 2010 ha habido un aumento que ha afectado a todos los continentes, en especial a África, Asia y América. La caída (-5%) en estos últimos años ha correspondido al fin de la guerra de Irak, pero si USA gasta menos, Rusia y China aumentan sus reservas. En Europa, la mayoría de los países son también productores de armas. Por ejemplo en Italia, teniendo en cuenta que las industrias públicas Finmeccanica y Fincantieri son los principales protagonistas del sector (sin olvidar el lado “privado” como Iveco y Beretta) se calcula que en diez años se ha obtenido un beneficio de 36 billones de euros.

Según un informe de la revista “Missione Oggi”, las exportaciones legales desde los países de la Unión Europea en el periodo 2006-2010, registraron ventas por parte de : Arabia Saudí (12 billones de euros en gastos militares), Emiratos Árabes unidos (9 billones), India (5’6 billones, Pakistán (4 billones), Venezuela (1’6), China (1’2), Egipto (1’1), Libia (1) (La Stampa, 9 de septiembre).

Cifras importantes, por tanto, que hacen más inteligible el hecho de que en países como USA, sea todavía muy fuerte la presencia de las industrias armamentísticas. Y es interesante ver como hace algunos meses, en los Estados Unidos, hubo una gran oposición del lobby armamentístico al tratado de la ONU sobre el comercio, que intentaba establecer una regulación de la venta internacional de armas.

“Lo que no queremos es la inserción de la categoría de armas de fuego civiles en el ámbito de aplicación del tratado”, dijo Tom Mason, secretario ejecutivo del NRA (El lobby más importante de armas en USA) y su representante en las Naciones Unidas por casi dos décadas. El objetivo del lobby de las armas es el de distinguir lo que es un arma de fuego civil de las armas de la guerra que llevan a la violación de los derechos humanos.

La presidenta de Amnistía Internacional USA, Michelle Ringuette, dijo que no hay ninguna diferencia entre armas civiles y armas de guerra. “Tal distinción –dice- haría que el tratado fuese inoperante”. Las organizaciones humanitarias acusaron al gobierno de Obama de ceder ante las presiones del NRA. (The Post Internazionale, 18 de marzo)

Sobre esta base asume un nuevo significado la pregunta que el Papa Francisco dirigió al mundo durante el Angelus del domingo 8 de septiembre: “¿una guerra por problemas o es una guerra comercial para vender las armas en el comercio ilegal?”.

Sobre esto la intervención de mons. Silvano María Tomasi, observador permanente de la Santa Sede en la oficina de ONU de Ginebra es clara y atribuye a Occidente y a los productores la responsabilidad con respecto al Bien Común: “El beneficio se ha convertido en la ley suprema. Hay beneficios enormes que se producen a través del tráfico de armas: por tanto, hay quien “sopla sobre la llama” para poder vender más armas. Además, existe otra consideración que hay que hacer: se ignoran las consecuencias a largo plazo del comercio de armas; las armas refuerzan la criminalidad y alimentan a las mafias de distintos tipos. Intereses comerciales –como dice el Papa- juegan un papel importante en la compraventa de armas, pero también están los beneficios de los traficantes y además los intereses económicos de los estados que producen y venden armas, como Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, Alemania, Israel, China y otros. Son estados donde la industria de la producción de armas es un elemento significativo de la economía” (Radio Vaticana, 9 de septiembre).

“La denuncia del Papa Francisco de una guerra ‘comercial’ es tan veraz –explica Francisco Vignarca, coordinador de la Red italiana para el desarme- que hoy incluso prevemos las guerras estudiando los flujos del comercio de las armas y de los gastos militares”. “Siria –en los años anteriores al 2011, antes de que comenzase la guerra civil, aumentó su importación de armas, inclusive las producidas en Italia, un 580%, es decir casi seis veces. Negar que no haya un vínculo entre este comercio con las armas en algunas partes del globo y la explosión de los conflictos es negar la evidencia. Y, como decía Kofi Annan ‘las verdaderas armas de destrucción masiva son las armas ligeras’, armas que Italia produce y vende”, el mismo tipo de armas que la NRA quería que no pasasen los controles de la ONU en los tratados comerciales (Radio Vaticana, 9 de septiembre).

miércoles, 11 de septiembre de 2013

POSIBILIDADES Y LIMITACIONES DE NUEVO PAPADO, DE FRANCISCO

Vicenç Navarro, en Publico

La elección del nuevo Papa en la persona de Jorge Mario Bergoglio, conocido hoy como Papa Francisco, y sus declaraciones acentuando el compromiso de la Iglesia con los pobres, rechazando a la vez la pomposidad del poder con su ostentación de la riqueza y jerarquía que caracterizó a los papados anteriores de Juan Pablo II y Benedicto XVI, ha dado una gran esperanza a los movimientos progresistas dentro (y fuera) de la Iglesia Católica. Sus observaciones y declaraciones sobre la homosexualidad, alejándose de posturas condenatorias, así como su defensa del Estado laico con aceptación de la plurireligiosidad dentro de los Estados (entre otros cambios), han dado pie a una percepción modernizadora de la Iglesia que permita una mayor conexión de aquella institución con las sociedades laicas modernas en las que la Iglesia Católica está perdiendo su influencia entre las juventudes, educadas y expuestas a valores más progresistas que los identificados con la Iglesia Católica hasta ahora.

Solo cabe ver la incomodidad de la mayoría de la jerarquía católica española, liderada por el Cardenal Rouco (frente a bastantes de las reflexiones hechas por el Papa Francisco) para entender la percepción de cambio que Jorge Mario Bergoglio ha significado. Las autoridades eclesiásticas españolas, herederas de la Iglesia ligada y sostenedora de la Dictadura, son y continúan siendo las más conservadoras entre las existentes en la Europa occidental. Y para ellos, el nuevo Papa puede representar una pérdida de su gran poder e influencia sobre la población creyente de sensibilidad católica.

Critiqué al Obispo, y más tarde Cardenal Bergoglio, por su silencio frente a la dictadura argentina, un silencio que tiende a caracterizar a la gran mayoría de las autoridades eclesiásticas frente a las violaciones de los derechos humanos de los gobiernos dictatoriales de las ultraderechas, silencio que en muchas ocasiones incluye también la complicidad en dichas violaciones. El caso español y el de la mayoría de dictaduras latinas son ejemplo de ello. Y aun cuando se ha subrayado que Jorge Mario Bergoglio no era cómplice de esas violaciones, su silencio frente a la dictadura no fue edificante.

En esta gran esperanza que ha creado el Papa Francisco hay una cierta semejanza con la que despertó la elección del presidente Obama en EEUU en amplios sectores progresistas. Hoy creo acertado indicar que hay una gran decepción entre la mayoría de fuerzas progresistas de EEUU de que Obama no ha hecho lo que se esperaba de él.

Esta decepción, sin embargo, habla más del decepcionado que del decepcionador, pues parece ignorar cómo el poder se genera, reproduce y promueve en nuestras sociedades. Hacer tanto hincapié en las personalidades como los protagonistas del cambio transforma la historia humana en el listado de los grandes hombres (y de vez en cuando, grandes mujeres) que se supone escriben la historia de la humanidad. Esta historia –que es la más frecuente y la que suele enseñarse en las escuelas- es profundamente errónea, pues los personajes llamados históricos son portavoces de fuerzas políticas, económicas y financieras, así como de movimientos sociales, que son los que configuran aquella figura histórica y lo que dice y promueve. Esto aparece claramente en los personajes políticos. Sin infravalorar el valor de la persona Obama, el hecho es que sus políticas son bastante predecibles en base a lo que el establishment liberal estadounidense, apoyado por el capital financiero del este de Estados Unidos, considera necesario en aquel país.



Francisco como hijo de la Iglesia

Y un tanto semejante ocurre con el Papa Francisco. El Vaticano y la Iglesia Católica (su jerarquía) han estado dominados por un profundo conservadurismo durante los 35 años de papado de los dos Papas anteriores. La gran mayoría de las autoridades eclesiásticas han sido nombradas por tales Papas, cuyas posturas políticas, culturales y religiosas eran profundamente conservadoras. Y el propio Bergoglio fue nombrado por Benedicto XVI, uno de los Papas más conservadores teológica y políticamente. De ahí que es erróneo querer esperar grandes cambios en las áreas relacionadas con las grandes desigualdades existentes dentro de la Iglesia en cuanto a, por ejemplo, la mujer. Es muy improbable que el Papa Francisco permita la ordenación de mujeres en el sacerdocio. Ahora bien, que sea improbable que haya cambios revolucionarios dentro de la Iglesia no quiere decir que no puedan haber cambios significativos que permitan mayor sostenibilidad y continuidad de la Iglesia, algo que sus propias costumbres dificultan. Y uno de ellos es, por ejemplo, permitir el matrimonio de los sacerdotes, o dicho de otra manera, permitir que sacerdotes casados continúen siendo sacerdotes, cosa que ya ocurre en cierta manera cuando los pastores protestantes se convierten al catolicismo.

En realidad, la exigencia de celibato ha sido ya cuestionada por Bergoglio cuando en 2012, a raíz de una entrevista, indicó que “tal exigencia podría cambiar, pues es un tema de disciplina, no de fe” (citado por Damon Linker en New Republic, Septiembre 2012, p.31), lo cual quiere decir que no es parte del dogma católico ni de la Iglesia. En realidad, la exigencia de celibato no existió durante los primeros mil años de existencia del catolicismo. No hay duda de que esta exigencia es una de las causas del declive tan notable de vocaciones de sacerdocio. En EEUU el número de sacerdotes ha bajado de 59.000 a 39.000 desde 1975, un descenso mucho más marcado que las otras Iglesias cristianas no Católicas, que no tienen dicha exigencia. Los cambios del Papa Francisco irán más encaminados a cambios internos para modernizar elementos de la Iglesia que impiden su reproducción dentro del marco conservador de la Iglesia, que continuará inalterable. Su oposición al aborto (al cual ha definido como “asesinato”), por ejemplo, continuará.

Ahora bien, hay dos áreas que las fuerzas progresistas españolas deberían añadir a sus otras demandas y que deberían ser también puntos de referencia de su supuesto progresismo. Uno de ellos es su visión de los llamados “mártires de la Cruzada”. La continuación de su beatificación por parte del Vaticano (ignorando además a aquellos sacerdotes asesinados por la dictadura) representa la continuación de la visión de la Iglesia como “mártir y víctima en aquel conflicto”. El Papa Francisco debe denunciar, sin paliativos, el golpe militar que tuvo lugar en España con el apoyo de la Iglesia Católica y la identificación de la Iglesia con dicho régimen que dominó la vida de este país, empobreciéndolo. Continuar las beatificaciones y callarse, como hizo con la dictadura argentina, frente a la complicidad de la Iglesia española con la dictadura, es incoherente con su mensaje de apoyo a la justicia social y a los sectores más vulnerables de la sociedad, cuyos intereses quedaron dañados por ese régimen nacional-católico

Y el otro punto de referencia para las fuerzas progresistas es su actitud hacia la teología de la liberación, es decir, hacia el entendimiento de que no es suficiente expresar el amor al pobre si no va acompañado de la acción orientada a romper con las estructuras económico-políticas que determinan la pobreza. La Iglesia sabe mucho de ello porque en el mundo latino siempre fue parte de tales estructuras. Sería bueno que, por primera vez, estuviera al lado, no de los verdugos, sino de sus víctimas. Esperemos que así sea. Pero ayudará a que ello pase si los movimientos progresistas católicos se movilizan y ejercen presión para que eso ocurra.

martes, 10 de septiembre de 2013

ENTREVISTA AL NUEVO SECRETARIO DE ESTADO DEL VATICANO

Roberto Giusti, en El Universal

En los finales de la cincuentena y luego de vivir cuatro intensos años como Nuncio en Venezuela, Pietro Parolin recuerda que sólo una vez en su vida se topó con el ahora Papa Francisco. El para entonces Subsecretario para las Relaciones con los Estados recibió en su despacho al Arzobispo Bergoglio, quien venía por asuntos relacionados con Argentina. Después no hubo más contactos y por eso afirma, a veinte días de su marcha a Roma, que lo primero será "acostumbrarme a su estilo de trabajo".


-¿No adquiere su designación como Secretario de Estado una connotación especial si consideramos que se avizoran cambios en la Iglesia en los cuales tendrá usted un papel importante?

-A pesar de las reformas que quiere producir en la Iglesia, el papa Francisco se ha ceñido a criterios tradicionales según los cuales cuando tenemos un papa no italiano (y ya son tres, Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco) el secretario de estado es italiano. Eso limitaba la amplitud de la escogencia. Luego, otro criterio fue el de tomar en consideración a un miembro del servicio diplomático de la Santa Sede.

-Y usted lo es.

-Hablar de uno mismo es difícil y yo preferiría no hacerlo, pero me imagino, como él me ha dicho, que había varios candidatos para un cargo que significa ser el colaborador más cercano del Papa y que entraña grandísima responsabilidad. Me imagino que el Papa habrá pensado que yo podía ser, más o menos, la persona en capacidad de ayudarlo en esta obra de renovación que quiere hacer en la Iglesia Católica.

-Es decir, el Papa sabe de su afinidad con las ideas reformadoras.

-Probablemente el Papa se ha hecho este juicio. La verdad es que no he hablado mucho con él y pienso que cuando tenga la gracia y la oportunidad, le preguntaré el por qué de esta elección. Así que no sabría cuál fue la razón para que el Papa pensara en mí. Puedo decir, sin embargo, que me siento muy afín a su manera de entender la iglesia y sobre todo a su estilo de sencillez y de cercanía a las personas, a su ánimo de escucharlas y de intentar, de veras, que la Iglesia pueda volver a tener una presencia significativa en el mundo de hoy.

-¿Un papa, como dicen algunos teólogos, "en" la Iglesia y no "sobre" la Iglesia?


-Siempre lo hemos dicho en la teología tradicional. Es la fórmula para indicar la estructura de la Iglesia y el origen divino del Primado (el papa). Ahora, la Iglesia es una estructura muy especial y las categorías políticas para analizar la realidad de los estados no se le pueden aplicar automáticamente. Esta no es no es una monarquía ni una democracia en el sentido formal de la palabra.

-¿Qué es entonces?

-Una comunión donde hay diferentes responsabilidades, la última de las cuales recae sobre el papa. El está en comunión con los demás y no hay papa sin comunión.

-El teólogo Hans Kung ha escrito sobre la necesidad que tiene la Iglesia, si quiere integrarse al futuro de la humanidad, de un papa que se convierta en una suerte de Juan XXIV que convoque a un Concilio Vaticano III.

-Se ha hablado mucho de eso y también de la figura del Cardenal Martini, Arzopispo de Milán (quien antes de su muerte dijo que "la Iglesia está 200 años detrás de los tiempos", nota del periodista). También se manejó la idea del Concilio Vaticano III. Pero yo creo que debemos acudir al Concilio Vaticano II, el cual fijó las directrices para que la Iglesia cumpla su misión en el mundo de hoy. Es importante aplicarlas, como lo han dicho los papas anteriores, cada uno según su propio enfoque y eso es bonito porque la variedad es buena hasta donde se pueda. Allí están cuatro planteamientos fundamentales, una mina inagotable de enseñanzas que debemos poner en práctica.

-¿Cuáles son esas directrices y porqué no se ha cumplido luego de medio siglo?

-Siempre se ha dicho que toma bastante tiempo aplicar las decisiones de los concilios. Eso es normal. Así ocurrió con el Concilio de Trento (1545-1563), que implicó una profunda transformación, luego de la división de la Iglesia y el nacimiento del mundo protestante. Eso no es sorprendente. Además, la Iglesia es un organismo complejo y en su interior hay resistencia.

-Resistencia a los cambios.

-Así es. Pero esos cambios no pueden poner en peligro la esencia de la Iglesia, que tiene una continuidad en la historia proveniente de su fundación por Jesucristo. Entonces se debe ser fiel. La Iglesia nunca podrá cambiar al punto de adaptarse completamente al mundo. Si lo hiciera y se perdiera en él, ya no cumpliría su misión de ser sal y luz para todos.

-¿Quiere decir eso que el planteamiento de las reformas implica una vuelta al cristianismo primitivo?

-Sí. Tomando en cuenta que tenemos dos mil años de historia. Ahora, esta historia no ha pasado en balde. No se trata sólo de volver al pasado, por lo menos en las formas externas, sino de volver a los principios fundacionales de la iglesia. Y quiero subraya el tema de la continuidad porque a veces parece (y no se si exagero) que el Papa Francisco va a revolucionarlo todo, a cambiarlo todo.

-¿No es eso lo que se espera de él?

-Se espera que él ayude a la Iglesia a ser Iglesia de Jesús y a cumplir su función. Eso lo deben hacer todos los papas. Pero la Iglesia tiene una Constitución, una estructura, unos contenidos que son los de la fe y que nadie puede cambiar.

-¿No existen dos tipos de dogmas? ¿No hay dogmas inamovibles instituidos por Jesús y los que vinieron después, a lo largo de la historia de la Iglesia, creados por los hombres y por tanto susceptibles de cambios?

-Ciertamente. Hay unos dogmas definidos e intocables.

-El celibato no es....

-No es un dogma de la Iglesia y se puede discutir porque es una tradición eclesiástica.

-Que se remonta ¿a qué época?

-A los primeros siglos. Después la implementación se aplicó durante todo el primero milenio, pero a partir del Concilio de Trento se insistió mucho en eso. Es una tradición y ese concepto pervive en la Iglesia porque a lo largo de todo estos años han ocurrido acontecimientos que han contribuido a desarrollar la revelación de Dios. Esta finalizó con la muerte del último apóstol (san Juan). Lo ocurrido luego ha sido un crecimiento en la comprensión y actuación de la revelación.

-A propósito del celibato...

-El esfuerzo que hizo la Iglesia para estatuir el celibato eclesiástico debe ser considerado. No se puede decir, sencillamente, que pertenece al pasado. Es un gran desafío para el Papa porque él posee el ministerio de la unidad y todas esas decisiones deben asumirse como una forma de unir a la Iglesia, no de dividirla. Entonces se puede hablar, reflexionar y profundizar sobre estos temas que no son de fe definida y pensar en algunas modificaciones, pero siempre al servicio de la unidad y todo según la voluntad de Dios. No es lo que me plazca sino de ser fieles a lo que Dios quiere para su Iglesia.

-¿Y qué es lo que quiere?

-Dios habla de muchas maneras. Debemos estar atentos a esta voz que nos orienta sobre las causas y las soluciones, por ejemplo, de la escasez del claro. Entonces hay que tomar en cuenta, a la hora de adoptar decisiones, estos criterios (la voluntad de Dios, historia de la Iglesia), así como la apertura a los signos de los tiempos.

-Cuando el Papa se pregunta, "¿quién soy yo para juzgar a los gays"? ¿Qué no está diciendo?

-Está diciendo que la doctrina de la Iglesia es muy clara sobre este punto moral.

-Jesucristo nos acepta a todos tal y como somos.

-Sí, pero también nos pide que crezcamos y nos adecuemos a la imagen que él tiene de nosotros. La conducta de cada uno la juzga sólo Dios y esto lo ha dicho el Papa.

-Usted ha dicho que se deben lograr los cambios sin dividir a la Iglesia. ¿No cree que una manera de decidir sobre su aplicación sería consultando al grueso de la feligresía o al menos a los obispos? ¿No es necesaria una democratizaciòn?

-Ciertamente. Siempre se ha dicho que la Iglesia no es una democracia. Pero es bueno, en estos tiempos, que haya un espíritu más democrático en el sentido de escuchar atentamente y creo que el Papa lo ha indicado como uno objetivo de su pontificado. Una conducción colegiada de la Iglesia donde puedan expresarse todas las instancias. Luego le correspondería a él tomar una decisión.

-Cuando se plantea la necesidad de cambios uno se apercibe que el Papa, antes que hablar, ha dado muestras de esos cambios con su ejemplo de sencillez y austeridad. Ese comportamiento, que contrasta con el de la Curia, ¿no nos está diciendo que la Iglesia está lejos de la feligresía, que ha ido perdiendo contacto con la realidad social y que la reivindicación de los oprimidos está más lejana que nunca?

-Me parece fundamental la capacidad del Papa para inducir los cambios a través del testimonio personal.

-¿Algo sin precedentes en la historia de la Iglesia?

-No, pensamos en Juan XXIII. Pero a mí no me gusta contraponer. Hay estilos diferentes. Eso sí, lo debemos aceptar y es normal porque la Iglesia es un jardín donde hay flores de distintas formas, colores y perfumes. Entonces, hay diferencias entre los papas. Pero el Papa Francisco está incidiendo sobre algo tan importante como el acercamiento de la Iglesia a los más pobres. Ese es el sentido de la Iglesia, que no existe para sí misma sino para llevar a Jesús a la humanidad. Y que El sea vida abundante para la humanidad y sobre todo para quienes no tienen. La Iglesia es un puente, como lo es el papa, entre Dios y su revelación y redención de la humanidad.

-¿Otra señal de la determinación del Papa no está en su decisión de investigar los hechos de corrupción?

-El Papa siente de una manera muy especial el tema de la corrupción por venir de un continente donde el problema es muy grave y ese es uno de los grandes desafíos de América Latina. El lo ha enfrentado en Argentina, y ahora retoma lo que condenó como arzobispo. Este es un punto fundamental sobre el cual quiere trabajar porque la corrupción acaba con las sociedades y los estados.

-Luego está la sanción ejemplarizante a quienes han caído en la pedofilia.

-En esto el Papa está en línea con lo que se hace desde el tiempo de Benedicto XVI: tomar una postura fuerte y especialmente con las víctimas, para que no se repitan estos hechos.

-Me imagino que no resultó fácil.

-No lo ha sido. Yo espero que el país pueda superar la polarización y la conflictividad. Hay diferencias pero éstas no deben convertirse en divisiones y contraposiciones, sino en enriquecimiento mutuo. De manera que lo importante es que Venezuela propicie puntos de encuentro en un clima de justicia, democracia y solidaridad.

-Una tarea pendiente es la designaciòn de sus sucesor en Venezuela.

-Me imagino que podré indicar algunas personas que me parezcan aptas para este cargo, aunque al final la decisión le corresponde al Papa.

-¿Qué piensa va a ocurrir con otras confesiones? ¿Es posible la reunificación con la Iglesia Católica de Oriente? ¿Cómo se plantea las relaciones con el islamismo?

-El Papa mantuvo relaciones cercanas y fraternas con los representantes de otras religiones en Argentina. Además, esta es una clara directriz de El Vaticano II: diálogo interreligioso después del diálogo intrarreligioso. Con las confesiones cristianas el objetivo es la unidad. ¿Se podrá llegar a eso? Nosotros lo esperamos. Ya se ha recorrido mucho camino con los papas anteriores. Los tiempos son los tiempos de Dios. El Papa está haciendo lo posible por llegar a una unidad visible. En cuanto a los otras religiones, debemos colaborar para que Dios no desaparezca del horizonte porque hay una secularización, sobre todo en Europa, pero también en América Latina y Venezuela y eso significaría la pérdida del sentido de Dios.

-La pérdida de la fe.

-Sí, ese es un tema fuerte en Benedicto XVI. Y también el de la paz y la convivencia pacífica. En eso las religiones tienen una papel fundamental.

-El Papa ha demostrado un gran interés por la situación en Siria y usted sabe de eso.


-Ciertamente tengo cierta experiencia en ese tema. Como Iglesia tenemos en nuestras manos la posibilidad de participar en la vida internacional a través de la diplomacia.

lunes, 9 de septiembre de 2013

MENSAJE FINAL DEL 33 CONGRESO DE TEOLOGÍA DE LA ASOCIACION JUAN XXIII

"Pedimos la inmediata suspensión de las sanciones y la rehabilitación de todas las teólogos y los teólogos represaliados"
"Sólo son absolutos Dios, el hambre y la liberación"


Visto en Religión Digital

Del 5 al 8 de septiembre hemos celebrado en Madrid el 33 Congreso de Teología sobre "La teología de la Liberación, hoy", que ha reunido a mil personas procedentes de los diferentes países y continentes en un clima de reflexión, convivencia fraterno-sororal y diálogo interreligioso, intercultural e interétnico.

1. Vivimos en mundo gravemente enfermo, injusto y cruel, en el que la riqueza se concentra cada vez más en menos manos y crecen las desigualdades y la pobreza. Entre 40.000 y 50.000 personas mueren al día por hambre y guerras, cuando existen recursos suficientes para alimentar al doble de la población mundial. El problema no es, por tanto, la escasez, sino la competitividad, la acumulación desmesurada y la injusta distribución, generadas por el modelo neoliberal. Los gobernantes dejan que gobiernen los poderes financieros y la democracia no ha llegado a la economía. La crisis europea actual tiene como efecto el desmantelamiento de la democracia.

2. La crisis económica se ha convertido en una crisis de los derechos humanos. Los llamados eufemísticamente "recortes" en educación y salud son, en realidad, violaciones sistemáticas de los derechos individuales, sociales y políticos, que habíamos conseguido con tanto esfuerzo a lo largo de los siglos precedentes.

3. Pero esta situación no es fatal, ni natural, ni responde a la voluntad divina. Se pueden romper las inercias cambiando nuestro modo de vivir, de producir, de consumir, de gobernar, de legislar y de hacer justicia y buscando modelos alternativos de desarrollo en la dirección que proponen y practican no pocas organizaciones hoy en el mundo

4. Estos días hemos escuchado los testimonios y las voces plurales de las diferentes teologías de la liberación, que se cultivan en todos los continente y que intentan colaborar en la respuesta a los más graves problemas de la humanidad antes descritos: en América Latina, en sintonía con el nuevo escenario político y religioso y con las experiencias del socialismo del siglo XXI; en Asia, en diálogo con las cosmovisiones orientales, descubriendo en ellas su dimensión liberadora, en África, en comunicación con las religiones y culturas originarias, en busca de las fuentes de la vida en la naturaleza.

5. Hemos comprobado que la teología de la liberación sigue viva y activa frente a los intentos del pensamiento conservador y de la teología tradicional de condenarla y darla por muerta. La TL es histórica y contextual y se reformula en los nuevos procesos de liberación a través de los sujetos emergentes de transformación: mujeres discriminadas que toman conciencia de su potencial revolucionario; culturas otrora destruidas que reivindican su identidad; comunidades campesinas que se movilizan contra los Tratados de Libre Comercio; jóvenes indignados, a quienes se les niega el presente y se les cierra las puertas del futuro; naturaleza depredada, que grita, sufre, se rebela y exige respeto; migrantes maltratados que luchan por mejores condiciones de vida, religiones indígenas y afrodescendientes que renacen tras siglos de silenciamiento.

6. La TL es teología de la vida, que defiende con especial intensidad la vida más amenazada, la de los empobrecidos, que mueren antes de tiempo. Hace realidad las palabras de Jesús de Nazaret: "He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia". Llama a descubrir a Dios en los excluidos y crucificados de la tierra: esa es la misión fundamental de las Iglesias cristianas, de la que han estado muy alejadas

7. Los reformadores religiosos han abierto y siguen abriendo caminos de compasión y liberación integral, que deben traducirse política, social y económicamente en cada momento histórico, de manera especial Siddharta Gautama el Buda y Jesús de Nazaret el Cristo (tema de la última conferencia del Congreso).

8. Denunciamos la falta de ética en las políticas gubernamentales que presentan los recortes como reformas necesarias para la recuperación económica. Nuestra denuncia se extiende a los bancos, las multinacionales y los poderes financieros como verdaderos causantes de la actual crisis en connivencia con los gobiernos que lo permiten. Optamos por otro modelo económico cuyos criterios sean el principio del bien común, la defensa de los bienes de la tierra, la justicia social y el compartir comunitario.

9.. Denunciamos el uso de la violencia, el militarismo, el armamentismo y la guerra como formas irracionales y destructivas de solución de los conflictos locales e internacionales, a veces justificados religiosamente. Optamos por un mundo en paz, sin armas, donde los conflictos se resuelvan por la vía del diálogo y la negociación política. Apoyamos todas las iniciativas pacíficas que vayan en esa dirección, como la jornada de ayuno y oración propuesta por el papa Francisco. Rechazamos la teología de la guerra justa y nos comprometemos a elaborar una teología de la paz.

10. Denunciamos el racismo y la xenofobia, que se manifiesta de manera especial en las leyes discriminatorias, en la negación de los derechos de los inmigrantes, en el trato vejatorio a que son sometidos por las autoridades y en la falta de respeto a su estilo de vida, cultura, lengua y costumbres. Optamos por un mundo sin fronteras guiado por la solidaridad, la hospitalidad, el reconocimiento de los derechos humanos sin discriminación alguna y de la ciudadanía-mundo frente a la ciudadanía restrictiva vinculada a la pertenencia a una nación.

11. Denunciamos la negación de los derechos sexuales y reproductivos y la sistemática violencia contra las mujeres: física, simbólica, religiosa, laboral, ejercida por la alianza de los diferentes poderes: leyes laborales, publicidad, medios de comunicación, gobiernos, empresas, etc. Dicha alianza fomenta y refuerza el patriarcado como sistema de opresión de género. En la discriminación y el maltrato a las mujeres tienen una responsabilidad no pequeña las instituciones religiosas. La teología feminista de la liberación intenta responder a esa situación reconociendo a las mujeres como sujetos políticos, morales, religiosos y teológicos.

12. Pedimos la inmediata suspensión de las sanciones y la rehabilitación de todas las teólogos y los teólogos represaliados (de quienes han visto sus obras prohibidas, condenadas o sometidas a censura, de quienes han sido expulsados de sus cátedras, de aquellos a quienes se les ha retirado el reconocimiento de "teólogos católicos", de los suspendidos a divinis, etc.), sobre todo durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que fueron especialmente represivos en cuestiones de teología moral y dogmática, en la mayoría de los casos por su vinculación con la teología de la liberación e incluso por seguir las orientaciones del Concilio Vaticano II. Dicha rehabilitación es exigencia de justicia, condición necesaria de la tan esperada reforma de la Iglesia y prueba de la autenticidad de la misma. Reivindicamos, a su vez, dentro de las Iglesias, el ejercicio de los derechos y libertades de pensamiento, de reunión, de expresión, de cátedra, de publicaciones, no respetados con frecuencia, y el reconocimiento de la opción por l@s pobres como criterio teológico fundamental.

Con don Pedro Casaldàliga afirmamos que todo es relativo, incluida la teología, y que solo son absolutos Dios, el hambre y la liberación.

jueves, 29 de agosto de 2013

LA CIUDAD DE LOS HOMBRES CARACOL

La urbanización descontrolada ha multiplicado los barrios marginales en Sudáfrica | En 1990 la mitad del país era rural; hoy casi dos tercios vive en zonas urbanas | La urbanización en el África negra sextuplica la de los países desarrollados | Con la llegada de los negros, los blancos se trasladaron a barrios más 'seguros' | Siete millones de personas viven en zonas de chabolas o sin servicios mínimos

Xavier Aldekoa, en La Vanguardia

En Johannesburgo, cada día cientos de hombres se convierten en caracol. Aún de madrugada, se dirigen hacia los barrios del norte de la ciudad, a las casas ricas, con sus caparazones vacíos: una bolsa encima de una plataforma con ruedas. Cuando la ciudad despierta, los encuentra arrastrando su carga, de un cubo de la basura al siguiente.

A las seis de la mañana de los lunes, Richard Ndoluvu tira de su vida hacia la calle East Road. El sistema de recogida de residuos en la mayor ciudad de Sudáfrica -en los barrios con posibles, entiéndase- es el siguiente: cada barrio tiene asignado un día de la semana para colocar delante de las casas los cubos de basura y un camión pasa a recogerlos entre las siete y las nueve de la mañana. Ese lapso de tiempo es una oportunidad para los hombres caracol.

Ndoluvu hoy es feliz porque ha encontrado unas botas de fútbol viejas. Uno de los pies tiene un agujero en la punta y un suela está casi despegada. "Tengo un amigo zapatero que quizás...", recalca con humor.

Ndoluvu busca plástico y material para reciclar. Cuando el saco esté lleno, y entonces quizás pese más de cien kilos, lo empujará hasta un vertedero de Soweto, donde vende a peso lo que encuentra. Si trabaja cada día, unas diez o doce horas, y camina rápido, gana entre cien y ciento ochenta euros al mes. Desde que hace seis años llegó procedente de Lesoto, su país natal, buscando trabajo, ha vivido en el vertedero. Es una ciudad en la basura.

Cientos de pequeños refugios, levantados con palos, telas y plásticos, se desparraman entre los desperdicios. Tres niños juegan con una maleta vieja: el más pequeño está sentado encima y los otros lo arrastran y se ríen. Ninguna casa tiene agua corriente o electricidad. La educación es una imagen: una mujer quema las hojas de un libro para hervir huevos en una lata oxidada. "Aquí vivimos", dice.

Cuando acabó el apartheid, en 1990, la mitad de Sudáfrica era rural. Hoy casi dos tercios de la población vive en zonas urbanas. Thuthukani Ndebele, del Instituto de Relaciones Raciales de Sudáfrica, se lo veía venir: "La urbanización sudafricana es el resultado de la libertad de movimiento de después del apartheid, especialmente para los ciudadanos negros, de las zonas rurales a las urbanas. El crecimiento económico ha llevado a la gente a las ciudades en busca de trabajo, incluidos inmigrantes".

El ritmo de urbanización en los países subsaharianos es seis veces superior al de las ciudades del mundo desarrollado. No hay ningún lugar del mundo en el que las ciudades crezcan tan rápido como en África, y el ritmo actual seguirá así hasta el año 2050.

La rápida expansión ha cambiado el panorama demográfico del continente. A Catherine Nyakato, del Centro por el Derecho a la Vivienda y el Desalojo, se le amarga el capuchino cuando pone rostros a esas cifras. "Esa urbanización no tiene un crecimiento integrador, al contrario, crea barrios marginales, pobreza urbana y una desigualdad en aumento", dice. "El problema -remata- es grande. Y lo será más".

Ndoluvu se cruza a veces con Moisés en un semáforo de Joubert Street. Se refiere a él como "el viejo ciego del semáforo". Probablemente miles de personas en Johannesburgo le conocen así. Alto y delgado, tiene un mechón de pelo blanco en el flequillo y unas gafas de cristales anchos con los que apenas ve luces y sombras. Vive en la sexta planta de un edificio abandonado de Hillbrow, en el centro de la ciudad.

Con el fin del régimen racista y el inicio de la integración racial, miles de personas sin recursos llegaron a la parte vieja de la ciudad en busca de trabajo. Creció la tensión, la inseguridad y sobre todo el miedo. Muchos blancos abandonaron sus casas para instalarse en barrios más seguros. Edificios enteros, de nueve o diez plantas, están hoy llenos de okupas. En la habitación de Moisés viven otras dos familias. En el edificio, dice, hay entre ochocientas y mil personas, quizás más.

Huele mal porque viven delante de los lavabos. Se estropearon hace dos días y el suelo está inundado con dos dedos de agua turbia y orina. Moisés se ha puesto su único traje, viejo, para recibirnos y, cuando llamamos a la puerta entreabierta, vemos cómo deja un peine rosa en la mesilla. Moisés teme que le obliguen a marcharse. "Están renovando el centro de la ciudad -dice- y amenazan con echarnos a todos a la calle, pero no tenemos dónde ir".

El ministro de Presidencia, Trevor Manuel, dijo a principios de este año que, a pesar de que en los últimos dos decenios el Gobierno ha construido tres millones de casas para personas desfavorecidas, la urbanización no da tregua: el número de habitantes de asentamientos informales es prácticamente el mismo que en 1994, el año en que Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica.

Siete millones de personas viven en barrios de chabolas o edificios sin servicios mínimos en Sudáfrica. El ministro admitió fallos en la política de expansión urbana y en la gestión de recursos, pero repartió culpas con el diseño de unas ciudades, dijo, destinadas a una pequeña élite colonial y no para millones de personas.

Johannesburgo es el rostro de la urbanización de un continente. En los últimos diez años, la población de la ciudad ha crecido un 33%, según cifras oficiales. En los últimos años, algunos hombres de negocios están empezando a invertir en la renovación de los barrios del centro para convertirlos en una suerte de Soho neoyorquino. Arquitectos cool rediseñan apartamentos antiguos, los alquileres suben y, poco a poco, se abren tiendas y cafés de moda.

Moisés se amasa el mechón de pelo blanco con la mano y suspira. Si el centro vuelve a ser rico, no habrá sitio para él. Nos despide amablemente y nos acompaña a la puerta. Entra luz del sol por una ventana interior. Al fondo del patio de luces hay acumulada una montaña de basura y excrementos.

Vemos correr entre los residuos a una rata del tamaño de una botella de dos litros de Coca-cola.

martes, 27 de agosto de 2013

CONVERSACIONES ESPIRITUALES EN LAS FRONTERAS DEL COMPROMISO ECOLÓGICO IGNACIANO

Pedro Walpole, SJ, en ecojesuit.com

El encuentro de la familia de Comunidad de Vida Cristiana durante su decimosexta asamblea general en Beirut, Líbano, fue un encuentro cargado de energía con una extensa agenda de encuentros, reflexiones y hermandad. Lo hizo diferente el hecho que tuviera lugar en Beirut y poder escuchar a la comunidad local y a la de la vecina Siria.

La comunidad tuvo sustanciales contribuciones sobre globalización, la familia moderna y la reconciliación con la creación como las tres áreas centrales de interés, y con el nivel de compromiso y reflexión compartida, se han convertido en los signos de este tiempo. Tal vez sea el mejor resumen sobre la comunidad en un contexto profundo y diverso para una conversación espiritual, conscientes de su testimonio para servir a los demás.

Al reflexionar sobre la necesidad de sanar nuestra relación con la creación, con el vecino, y con Dios, la gente entendió la importancia de cambiar pequeñas cosas. Reconocieron que sus hijos les enseñan valores básicos, como por ejemplo considerar el impacto del derroche de agua. Esta forma de aprender valores y defenderlos con la práctica expresa un nuevo sentido común.

Lo que fue innovador para muchos fueron los debates sobre la degradación ambiental y la pobreza. No fueron conversaciones deprimentes, sino momentos para encontrar oportunidades de compromiso y esperanza. Los asuntos ambientales no son simplemente una cuestión de obtener triunfos ecológicos, sino una cuestión de sufrimiento cotidiano de muchos, teniendo que empezar a vivir dando nuevas respuestas y ganando corazones. No se trata de generar más carga de responsabilidades, sino de ser feliz pensando en hacernos cargo de los problemas ambientales y actuando de manera más sencilla, formando nuevas actitudes acerca de lo que necesitamos y pudiendo crear un acceso más local.

El padre General Adolfo Nicolás habló acerca de la profundidad, la simplicidad y como tenemos que encontrar un nuevo lenguaje para comunicar la experiencia que la gente experimenta sobre un sentido más profundo de la vida y de la compasión de Dios. Este es un valioso punto de partida desde el cual compartir la importancia de cómo estamos involucrados en lo que generalmente se denomina trabajo o defensa medioambiental.

Yo evolucioné desde esta simplicidad básica y desde una implicación desde el corazón. No tiene ningún sentido hacer todas estas cosas si no queremos lo que hacemos. Si no tenemos este amor, entonces nos olvidamos, ya que tenemos muchas cosas que hacer. Por tanto, no lo hacemos porque tenemos que hacerlo, sino porque deseamos hacerlo.

¿Tenemos realmente la fe por la cual experimentamos a Dios y la Creación? ¿Nos sentimos parte de todo esto? Si no lo experimentamos y sentimos, entonces nos podemos olvidar de todo lo que estamos hablando. ¿Tenemos tiempo para estar agradecidos? No hay nada en el movimiento ambiental que asegure que estamos escapando de este problema.

Por esta razón necesitamos una comprensión de Cristo en la creación, la encarnación, Jesús creciendo como un feto y de manera asombrosa en el interior de una mujer. La ciencia y la comprensión del desarrollo embrionario nos revela hoy los intrincados detalles de cómo se desarrolla un feto. Es algo asombroso ya solo imaginar una imagen de un feto de un mes de edad como el crecimiento de una nueva vida, y con dos meses la imagen de un sistema cardiovascular completamente formado y funcional. No podemos eliminar el asombro que produce la ciencia; el gran misterio y la belleza no es sólo un hecho biológico, sino algo que nos hace crecer la emoción y el sentido. Si esto no es suficientemente asombroso, ¡estas imágenes del crecimiento del feto humano son las visualizaciones de cómo Jesús también vino a este mundo! ¡Esto es cómo llegamos al mundo; esto es cómo Jesús vino al mundo! Estos hechos científicos tienen poder religioso y profundizan la maravilla de cómo Dios escogió para pasar a través del nacimiento y la muerte como un ser humano.

También vemos a Jesús caminar a lo largo la tierra con su misión en un fundamento diario de curación y dedicando tiempo para estar con su padre. Además lo vemos fracasar totalmente, sufrir y morir. Fue un fracaso para los romanos y los judíos, pero hubo personas que vieron más allá de este fracaso porque Jesús no estaba hablando de un reino terrenal. Sentimos en Jesús la plenitud de la vida eterna, no la ilusión de la mente humana. Este es el Cristo cósmico y nos sentimos atraídos por él, por toda la creación que crece.

Tenemos una fe que no se ve afectada por desastres ecológicos o estancamientos políticos, y los superamos no con temor, ansiedad o ira, sino por un testimonio continuado de honestidad, verdad y un esfuerzo prolongado para celebrar la vida por lo que es ahora.

Esto no es una cuestión de ganar, sino la sencillez de preocuparse por lo que uno hace, y hacerlo constantemente en las pequeñas cosas. El resultado puede que no sea inmediato, pero vemos donde podemos tener un impacto. Por ejemplo la separación de los deshechos no es la solución inmediata al problema de los residuos. El impacto de todo lo que hacemos se sobreentiende, y no es sólo un cambio de actitud que no tiene consecuencias. La idea de abordar el consumismo no es cerrar negocios para terminar con él, ni tampoco detener el consumo, sino redirigir lo que decidimos comprar, participando de forma responsable en la dinámica del mercado y averiguar cómo podemos ser provechosos y locales en nuestro consumo.

La asamblea mundial de la Comunidad de Vida Cristiana resaltó la importancia de la conversación espiritual, no simplemente realizar ejercicios espirituales o retiros individuales. Hay una amplia capacidad social comunitaria que empieza a conversar sobre preocupaciones básicas en nuestras vidas desde el lenguaje de la fe que nos enseña cómo abordarlos con nuestras limitaciones y fallos.

Esta conversación espiritual también permite a las personas una perspectiva compasiva, práctica, local y simple. Esta capacidad de comunicarse en el lenguaje cotidiano es lo que más valía tiene. El Padre Nicolás nos dijo en un momento dado que Ignacio fue interrogado hasta ocho veces, pero nunca fue intimidado o acorralado porque sus conversaciones eran espirituales y prácticas, y aunque había gente que le incomodaba la libertad con la que hablaba, no pudieron condenarlo, sólo lo silenciaron. No había nada malo en lo que estaba haciendo, pero temían su libertad y su capacidad de transformar el contexto alrededor suyo y revelar la presencia de Dios.

La aproximación a la sostenibilidad y la paz está unida a la curación social, extendiéndose a cómo la gente vive sobre la tierra, donde las relaciones se enriquecen a través de la conciencia espiritual, la integridad humana y el cuidado de la Creación. Nos basamos en pueblos diversos, en recursos, creencias, situaciones y aprendizajes. Hay muchos que ya están trabajando con gran integridad creando relaciones adecuadas en este ámbito. Sin embargo, a todos nosotros como jesuitas se nos pide en primer lugar establecer credibilidad en nuestros estilos de vida y en nuestros centros como base para involucrarnos más efectivamente en una mayor responsabilidad ecológica con los demás.

Para entrar en el compromiso de “reconciliación con la creación” hay que experimentar la metanoia. Para sentirse reconciliado es necesaria una transformación personal, y también en relación con el prójimo y la creación. Juntos en este mundo, con Dios, afirmamos el don y la unidad de vida dedicada a todos en un camino eterno.

Permítanme volver al principio de nuevo. “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1.31a.). Sí, el jardín que Dios nos regaló es un profundo agrado a lo divino. Teológicamente, nuestra comprensión de Dios ha crecido empezando con el libro del Génesis hasta llegar a los Evangelios y, al mismo tiempo, hasta la Reforma, el “Libro de la Naturaleza” en todo lo que nos rodea. Ahora es el “libro de la ciencia” el que nos enseña las maravillas del mundo. La ciencia nos desafía hasta los más recientes descubrimientos de la composición atómica y la expansión del universo de catorce mil millones de años. También tenemos el desafío de abordar las sistémicas intervenciones humanas y los cambios climáticos, culturales y la pérdida de ecosistemas.

Podemos explorar el proceso de nuestra respuesta y nuestra formación básica en la preocupación ambiental, en cuatro etapas. En primer lugar (a) mediante el establecimiento de una actitud más profunda más allá de gustos y preferencias a través de una perspectiva basada en la creación y la sabiduría. A continuación, (b) obteniendo información concreta mediante la cual podamos reconocer el contexto y la complejidad de los asuntos ambientales. Esto nos conduce a (c) una revisión de las experiencias de la gente, los impactos, las opciones y la conexión con las implicaciones ignacianas y socio-políticas con esta preocupación ambiental, lo que permite la integración de una voz común para la Comunidad de Vida Cristiana mientras se identifica qué estrategias ya están en acción en múltiples niveles. Y continuamos (d) viendo dónde estamos llamados a participar y cómo involucrarnos.

“El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano,” Salmo 92:12

Algunas partes de este texto son extractos de la presentación Creación, pobreza y la evolución de la frontera del compromiso ecológico ignaciano: aligerar las huellas del carbono y la Pobreza de nuestra generación, durante la 16ª Asamblea Mundial de la Comunidad de Vida Cristiana en Beirut, Líbano, julio de 2013.