domingo, 12 de septiembre de 2010

MENSAJE DEL XXX CONGRESO DE TEOLOGÍA

Al finalizar las sesiones del XXX Congreso de Teología sobre Jesús de Nazaret, celebrado los días 9 al 12 de septiembre de 2010, que ha contado con una asistencia creciente con respeto a los últimos años, queremos hacer público un resumen de las reflexiones que han dado sentido a este congreso:

1.-Siguiendo el Concilio de Calcedonia (año 451), aceptado por las diferentes Iglesias cristianas, reafirmamos en la doctrina de que Jesucristo “es perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre”, por lo cual sus dos naturalezas, la divina y la humana, están unidas “sin confusión”. Se funden el Jesús histórico y el Cristo de la fe.

2.-Desde planteamientos testimoniales, procedentes de cristianos de diferentes confesiones, comprometidos tanto en su dimensión espiritual como social, se reivindica, y reivindicamos, la figura de Jesús en la experiencia cristiana, como el objeto central de la fe y redentor de la humanidad. Hemos enfatizado la plena vigencia y actualidad de la figura de Jesús.
3.-A la pregunta de Jesús a sus discípulos: “Y vosotros ¿quién decís que soy?”, creyentes católicos, ortodoxos y protestantes, en una manifestación de ecumenismo activo, han expresado la dimensión de la fe en un Jesús liberador, compañero de viaje, con plena actualidad para un mundo que sufre la violencia, la discriminación, la intolerancia, los fanatismos, los abusos hacia las clases más desfavorecidas, el hambre… Un Jesús con frecuencia invisible pero que sigue estando próximo a quienes le invocan; un Jesús que dejó una herencia incorruptible: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.
4.-Las mujeres han ocupado un papel relevante, tanto por su presencia, como por las intervenciones femeninas en diversas sesiones del Congreso. Jesús mantuvo una relación de amistad con las mujeres, una relación en la que queda patente la complicidad y la sintonía que había entre ellos; capacidad de diálogo y de convivir en el silencio. La casa de Betania, con Marta y María, se convierte en un lugar de intimidad y de paz. Jesús de Nazaret abre una puerta de esperanza y produce seguridad, respeto y dignidad a las mujeres en medio de una sociedad que con excesiva frecuencia la rechaza, y en la que los órganos de decisión y poder procuran someterla y convertirla en instrumento de placer o servicio, reduciéndola a un plano de subordinación con respecto al varón; todo lo contrario a la práctica de la lapidación o a la negativa a la ordenación de mujeres, considerada arteramente por la jerarquía como un grave delito, al mismo nivel que la pederastia.
5.-Los jóvenes han tenido una presencia activa, igualmente desde la dimensión ecuménica, en distintos momentos del Congreso, sobre todo en la parte festiva y en las mesas redondas. Son jóvenes que viven la fe en sus lugares de estudio o de trabajo, colaborando solidariamente en proyectos de testimonio y servicio, tanto en el terreno educativo como el social. Ellos también han dado respuesta a la pregunta ¿quién es Jesús para mí? Y ante las dificultades de diálogo entre generaciones, lanzan un reto: es más importante hablar con los jóvenes que hablar de los jóvenes. Es una juventud comprometida con la fe más allá de tomar la religión como un simple club social.
6.-No ha faltado la perspectiva de Jesús desde otras latitudes, como ya es tradicional en estos congresos: África, un continente en guerra permanente, sometido a la explotación al servicio de multinacionales, y Latinoamérica, que lucha denodadamente por liberarse de leyes despiadadas del mercado al servicio de los poderosos. Jesús sigue presentándose como: camino de liberación para las clases más oprimidas, anunciando el Reino de Dios que, aún siendo una pequeña semilla, se afirma contra los imperialismos de toda índole; reafirmación de la intervención de Dios en la historia para producir una honda transformación; programa para construir una sociedad alternativa y contribuir a la solución de los desequilibrios sociales que existen entre el primer y el tercer mundo.
7.-La actitud dialogante, acogedora, pacífica y respetuosa de Jesús ante los disidentes, adversarios e incluso enemigos, constituye la alternativa y el mejor antídoto frente a los fundamentalismos que resurgen con violencia y están instalados en las cúpulas de las religiones, de la economía y de la política. La voz de Jesús nos convoca a no olvidar el diálogo interreligioso como medio de aproximación y forma de resolver los conflictos ideológicos.
8.-Revindicamos la hospitalidad como una de las actitudes fundamentales de Jesús de Nazaret que cuestiona en su radicalidad los comportamientos xenófobos y racistas de un sector importante de la ciudadanía y de algunos gobiernos europeos, que expulsan de su territorio a etnias y pueblos y enteros.
9.-Desde el XXX Congreso de Teología se lanza un reto a los creyentes en Jesús: se ha acabado el tiempo de los silencios. Son tiempos de testimonio, de compromiso, de avivar la fe en Jesús de Nazaret, de seguir sus huellas, de hacer nuestras las demandas de servicio y solidaridad con los más deprimidos, de ayudar a implantar el Reino de Dios entre nosotros como reino de justicia, de paz, de libertad, de igualdad y de fraternidad-sororidad


SOLIDARIDAD CON JOXE ARREGI-XXX Congreso de Teología

1. Queremos expresar nuestra solidaridad con Joxé Arregi en un momento doloroso de su vida en que se ha visto obligado a abandonar la Orden Franciscana, que ha dado enteramente forma a su ser, para recuperar su libertad y seguir viviendo el verdadero espíritu de San Francisco de Asís. ¡Qué contradicción!

2. José Arregi aceptó con humildad el silencio impuesto por la autoridad eclesiástica, pero se rebeló frente a la humillación de que fue objeto al ser acusado por el obispo de San Sebastián de ser “agua sucia”. Fue entonces cuando rompió el silencio para defender su dignidad, que había sido pisoteada.

3. Nos parece antievangélico el comportamiento inmisericorde del poder eclesiástico contra creyentes sinceros testigos de Jesús de Nazaret con su vida y sus enseñanzas, como es el caso de José Arregi.

4. Lejos de aplicar el bálsamo de la misericordia, de practicar el método del diálogo y de respetar el legítimo pluralismo, la jerarquía recurre a las sanciones y condenas, impone el pensamiento único, exige obediencia ciega, no permite el disenso ni la crítica y se comporta autoritariamente. Estas actitudes represivas demuestran la falta de libertad de expresión, reunión y asociación y la conculcación sistemática de los derechos humanos por parte de la jerarquía.

5. Rechazamos enérgicamente este modo de proceder autoritario y anti-democrático que lamentablemente viene siendo habitual en la jerarquía católica.

5. Coincidimos con Arregi en que “los dogmas y el magisterio no los puso Jesús”, que la Iglesia se ha tomado muchas libertades para contradecir a Jesús, que la idolatría de la doctrina nos amordaza y resulta anacrónica y contraria al evangelio.

6. Valoramos muy positivamente la actitud respetuosa, e incluso la generosidad, que ha demostrado Arregi ante el comportamiento represivo del actual obispo de San Sebastián, a quien llama hermano y le desea lo mejor y su compromiso de “seguir siendo franciscano, un simple franciscano sin hábito”.

7. Apoyamos el derecho a la insumisión en el seno de la Iglesia siempre que se transgreda el espíritu del evangelio, se ejerza la represión, se aleje de los pobres.

sábado, 11 de septiembre de 2010

JESÚS ESTARÍA INCOMODÍSIMO EN LA IGLESIA DE HOY

Jesús Bastante

"Jesús estaría incomodísimo en la Iglesia de hoy", sostiene el teólogo Federico Pastor, presidente de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, que este jueves arranca su XXX Congreso, dedicado en esta ocasión a la figura de Jesús de Nazaret, una figura "que interpela y que sigue de actualidad".

Después de varias ediciones en las que se ha tratado de las relaciones entre el Cristianismo y la política o la realidad social, "hay algún momento en que tienes que volver a las raíces: en qué creemos, qué queremos transmitir a la gente, en la vida, y en la política, en la sociedad...". Para ello, el plantel de ponentes es interesante: Mayor Zaragoza, Rafael Aguirre. González Faus, Jon Sobrino... "También muchas mujeres".

¿Quién es Jesús para Federico Pastor? "Para mí, es el personaje, y el mensaje, que da sentido a mi vida, y a la vida de muchísimos millones de personas. La figura histórica de Jesús tiene más fiabilidad que la de Julio César, por ejemplo. Existió, y se pueden saber muchas cosas de Jesús". Eso sí "no podemos saberlo todo, ni coger los Evangelios como si fueran una biografía de Jesús. Pero sí su ambiente geográfico, las líneas fundamentales de su mensaje... y la aceptación de la fe".

No resulta fácil hablar de Jesús hoy, "aunque es una figura que interpela mucho. Que una persona que ha vivido hace 2.000 años, en un ambiente totalmente diferente al nuestro, nos siga interpelando e interesando a tanta gente, te hace pensar", resalta el presidente de la asociación. Sí añade que "es mucho más fácil presentar el Cristianismo con base en Jesús que con base en la Iglesia. La Iglesia tiene la importancia que tiene, pero en ningún caso puede sustituir a Jesús, aunque en muchos ambientes, sobre todo oficiales, da la impresión e que primero es la Iglesia, y luego Jesús. Y eso es una salvajada".

¿Dónde estaría Jesús en la Iglesia de hoy? "Estaría incomodísimo, seguro -apunta Pastor-, pero no sólo hoy. Si a Jesús le pones en el Vaticano del siglo XVI, o en las cruzadas... Da la impresión de que lo que transmite la Iglesia de hoy tiene muy poco que ve con lo que dijo Jesús en aquel tiempo. O le falta muchísimo. No creo que sea demasiado fácil la convivencia de Jesús en la Iglesia".

Sin embargo, Pastor ve "difícil" la existencia de un Cristianismo sin institución. "Aun los movimientos que surgieron de la Reforma y que bajaron el nivel jerárquico, acabaron recuperándolo para sobrevivir", sostiene. Una cosa es eso, aclara, y otra "una hipertrofia y centralismo de la Iglesia. Hoy por hoy, la estructura de la Iglesia es absurda. Que en el siglo XXI haya un señor, que es el Papa, que manda todo en más de mil millones de católicos, no es viable. Tampoco pertenece al mensaje básico de Jesús. Esa papolatría que existe en ciertos sectores no tiene mucho que ver con lo de Jesús".

Desde la asociación no se han planteado ningún movimiento de cara a las próximas visitas de Benedicto XVI a España. Sin embargo, Pastor incide en que "todos estos viajes me parecen superfluos, inútiles, costosos y a veces hasta contraproducentes, porque llaman a los convencidos y alejan a los que están fuera. No las comparto ni remotamente".

¿Cuál es la misión de los cristianos hoy? "Tenemos varias responsabilidades -afirma el presidente de la Asociación Juan XXIII-. Inicialmente, ser adultos, críticos, analizar las cosas que ocurren con sinceridad y sencillez, sin agresividad. Vivir desde un punto de vista humano adulto. Decirlo. Uno de los males más gordos que existen en la Iglesia actual es ese respeto a no querer decir las cosas porque van a hacer daño. A veces hace más daño no decir algo que está viendo todo el mundo. Y luego, una clara oposición a las múltiples decisiones que se toman, sobre todo por la parte jerárquica, de manera injusta, con falta de conocimiento o respeto humano. Hoy día, sobre todo en la Iglesia española, hay tal cantidad de cosas que se hacen mal...."

Hablamos de una Iglesia antigua, anquilosada, y sin embargo Federico Pastor considera que "el Concilio Vaticano II está en pañales". Lo que fue "una bocanada de aire fresco", ha terminado con "unas semillas que no se han desarrollado en absoluto. Es más, hemos asistido a una involución". Del famoso aggiornamento de Juan XXIII, "no queda nada, se ha dado marcha atrás".

Pastor también percibe una "enorme lejanía de la gente joven, la indiferencia... y observa cómo no se intenta, por parte de los que tienen la misión un cambio auténticamente fuerte para superar la situación". "Da la impresión de que se sigue diciendo lo mismo, que da muy poco de sí. Te quedas con los ya convencidos, y te olvidas del resto. Eso no lo entiendo. Lo de Jesús es para la gente", añade.

Durante el congreso, se tendrá un recuerdo a la figura de dos presidentes de la Juan XXIII fallecidos a lo largo del pasado curso: Enrique Miret Magdalena y José María Díez-Alegría. "Uno era laico desde siempre, y el otro no dejó de ser jesuita, y los dos trabajaron por mejorar la presencia del Cristianismo en el mundo actual. Y los dos lo hicieron". Treinta años dan para un balance, que Pastor califica de "testimonial. Nosotros somos pocos -los años que más se reunirán 1.200 personas-. No son grandísimas cifras, ni tenemos una repercusión brutal en los medios. En lo cuantitativo no es mucho, pero sí es importante que haya voces que rompan la uniformidad existente en la jerarquía actual. Hacer presente a la gente que se puede ser cristiano, en el contexto actual, y de una manera moderna, crítica, adulta. Normal".

miércoles, 8 de septiembre de 2010

TAMBIÉN DESNUDOS

Koldo Aldai

Te seguiremos Joxe. Al igual que tú, todos nos desnudaremos el hábito, de tela el más fácil, de vida el más complicado. Dejaremos viejo hábito y tomaremos nuevo. Tomaremos, como tú, el nuevo hábito de abrazar también lo diferente. Dejaremos el hábito de repetir, de reproducir lo viejo, lo caduco y tomaremos el nuevo de explorar, compartir, también de cocrear. En realidad está todo por levantar: la nueva tierra de fraternidad, la nueva espiritualidad sin nombre, ni etiquetas.

Dejaremos el hábito de imponer y tomaremos el hábito de callar, de aprender de todo lo puro, lo genuino, lo sagrado que salga a nuestro paso. Cada día mudaremos. Que podamos saludar el sol de cada mañana sencillos, humildes, desnudos de creencias absolutas y catecismos medievales. Que cuando de Arriba nos llamen se hayan caído, se nos hayan deslizado por el cuerpo todos los hábitos, que nos encuentren vacíos, por supuesto de abalorios, pero también de dogmas y cultismos, de interesadas verdades, de lastrados conocimientos.

Nos habremos de desnudar siempre un poco si de verdad queremos avanzar al encuentro del otro. Desnudos ante Jesús, desnudos ante Dios, empezaremos de nuevo. Al desplomarse lo viejo, nunca nos debe faltar la fuerza y la fe para comenzar de cero. Aprenderemos de nuestros errores, de cuando pensábamos que el mundo debía mirar con nuestra mirada, cuando creíamos que las únicas colinas sagradas eran las de Samaria y Galilea. Jesús, nuestro Jesús no creó institución alguna, sólo nos contagió acogedora y tierna mirada, sólo creó linaje de puro e incondicional amor.

Crearemos nueva Iglesia, red de comunión, amplio círculo de fraternidad, Joxe; nueva Iglesia sin muros, ni defensas, una nueva casa de anchos aleros. Los pájaros de Asís volarán a nuestro tejado, quiero decir, al tejado de todos, de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, al tejado compartido con todos los credos auténticos. Y en su sencillo altar, los libros sagrados de las grandes tradiciones. Como en Vitoria, ¿te acuerdas, Joxe…?

Construiremos nueva Iglesia, una alianza de universal amor, tal como Jesús nos enseñó. Construiremos nueva Iglesia con jerarquía que sólo sabe de servicio y entrega, que se remanga la camisa y lava los pies y las frentes, los vasos y los platos, jerarquía que escucha, comprende y después comparte.

Construiremos nueva Iglesia con Su Soplo, Joxe. Sin Su Aliento de Eterna Vida no somos nada. La construiremos en consonancia con el valor excelso de la unidad en la diversidad, unidad en la esencia, pluralidad y riqueza en las formas. De pronto sólo veremos en esta vida los cimientos, pero se expandirá esa nueva hermandad hasta el último rincón de la tierra, porque es la nota de este nuevo y glorioso tiempo, porque nada se puede sostener en el futuro, si no es en esa superior unidad.

No haremos leña del pasado. Cada quien se envuelve en las llamas que enciende. Cada quien labra su propio futuro. Cada quien su cárcel o su templo. Nuestro templo nuevo no admite ninguna piedra de rencor. No confrontaremos la Iglesia de ayer, la de los días contados, la de “tú para América porque me resultas incómodo”… Crearemos una nueva. Cada quien responde sobre cómo resuelve sus “incomodidades”… Hay demasiado horizonte por delante para vivir mirando hacia atrás.

Construiremos una nueva Iglesia, Joxe, y habrá muchos colores, muchas lenguas, muchos cantos y en medio del círculo ancho, amplio, verde, tú nos hablarás de Jesús, de Francesco y de sus pájaros. ¿Como en el círculo de Estella, te acuerdas…?

Triunfan quienes ceden. Ceder no es rendición. Es dar la pompa y el privilegio, es regalar la “última verdad” y los altares de oro… Nosotros nos vamos junto al río en el que te conocimos. Allí sólo verde y ancho prado, sólo una llama de amor, sólo corazones reunidos.

La historia se repite una y otra vez. Conocemos ya el relato de un clero imponiéndose a la fuerza en el territorio libre de las almas. ¿Cómo moverse y servir en una casa en la que ya no hay aire, o lo que es lo mismo, libertades? Volvamos al campo también desnudo, para ellos la mitra y el trono, la prole silente y el micrófono único.

Crearemos una nueva Iglesia y tú nuestro franciscano sin sotana… Nos acercamos ya con los pies desnudos, con el alma en la mano. Ya vuelan los pájaros de Asís al nuevo alero… Ya vuelan a nuestra nueva casa, vienen a quedarse. Creo que vienen por tiempo.

POLÍTICA Y ESPIRITUALIDAD, Un encuentro necesario

Pablo de la Iglesia

Compartimos este oportuno artículo de nuestro amigo Pablo de la Iglesia, Coordinador de la Universidad por el Despertar. Los últimos escritos de Pablo insisten en la necesidad de una "espiritualidad socialmente comprometida", idea que compartimos en el blog. Agradecemos su permiso para reproducir el artículo. Los enlaces son añadidos, no están en la versión original:

La espiritualidad, de acuerdo a nuestra vieja visión del mundo, es un compartimiento estanco; igual que lo es la economía, la ecología, la medicina... ¡y la política!

La espiritualidad, con frecuencia, nos sigue pareciendo cosa de gente buena y ajena a lo mundano. El estereotipo de la política es que es algo sucio y para gente dudosa de reputación. ¡Y así creamos esta realidad! Predicamos la Unidad y estamos enfermos de separación.

La política, etimológicamente ética de la polis, debe nutrirse de los mejores ciudadanos elegidos por sus congéneres para guiar a la sociedad hacia sus mejores destinos; muchos de nosotros, hemos abandonado nuestro deber cívico y eso sin duda es un escollo en nuestra evolución.

Si no podemos abrazar la “POLITICA - ESPIRITUALIDAD”, al menos animémonos a aceptar que la política debe tener en cuenta a la espiritualidad y viceversa. Como sostiene el pensador catalán, Antoni Gutiérrez Rubí, “Todo estriba en hacer lo que el filósofo Peter Singer define como ‘ampliar el círculo del nosotros’, aumentando la cantidad de personas que consideramos parte de nuestro grupo.”


La Carta de la Tierra, por citar un valioso instrumento creado para afianzar este encuentro, es una declaración de principios orientadores para promover una sociedad global justa, sostenible y pacífica; el enfoque de este documento apunta a despertar un sentido de interdependencia global y de responsabilidad compartida.

Los valores que impulsa la Carta de la Tierra responden a valores espirituales universales que son el producto de un profundo diálogo intercultural en el proceso de su redacción; por ser un documento político que llama a la acción, sobresale el sentido de esperanza en la humanidad en tanto su capacidad de crear bienestar para todos los que vivimos en este planeta y para las futuras generaciones.

La Carta de la Tierra establece pautas generales basadas en principios universales necesarios para establecer alrededor de todo el planeta estilos de vida sostenibles y eficaces para responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo, tales como el calentamiento global, la pobreza o la inequidad en la distribución de los recursos; no se trata de reglas, sino más bien de principios éticos globales que nos pueden guiar en un mundo complejo a la hora de tomar decisiones.

La Unidad es un concepto que estimula la búsqueda de muchos movimientos espirituales en nuestro tiempo y refleja ese anhelo de “aumentar el círculo de nosotros” y la Carta de la Tierra la promueve políticamente enfatizando la gran comunidad de la vida con la cual la gran familia humana se desarrolla en forma interdependiente.

Uno de los pensadores más estimulantes en este sentido es Leonardo Boff, quien sostiene que “dos principios son fundamentales en la superación de la crisis actual por la que pasa el planeta Tierra: la sostenibilidad y el cuidado.”

Define la sostenibilidad como el resultado del uso de la razón analítica y procura lo necesario para garantizar la vida para el presente y el futuro. Por otra parte, el cuidado, tiene que ver con lo que emana de nuestra inteligencia emocional y espiritual y está definida por la forma en que nos relacionamos con las otras personas y la naturaleza.

Este pensador brasileño sostiene que articulando estos dos principios podemos devolver el equilibrio y la vitalidad a la tierra desde la toma de conciencia de nuestros propios actos cotidianos como base para un cambio total de todo el sistema.

Sin lugar a dudas, más allá de una crítica superficial a cualquier sistema económico y político, ha sido la falta de una conciencia integral en la toma de decisiones la que nos indujo a crear el escenario actual; la humanidad, a través de las búsquedas espirituales emergentes pareciera estar resolviendo este punto, aunque nos queda la duda si llegaremos a tiempo.

Ha sido fundamentalmente la visión polarizada en el aspecto puramente materialista y el olvido del propósito de nuestra existencia lo que nos condujo a esta situación; con todo, habiendo sido nuestra amputada visión materialista lo que provocó el desastre, son muchos los que aún insisten en resolverlo desde la misma lógica que lo ha creado.

En las cosas de la gente común hay un muchas iniciativas transformadores que nos ofrecen respuestas, sin embargo esto aún apenas se ve reflejado en los actos de la vieja dirigencia mundial que sigo sosteniendo lo que el pensador italiano Antonio Gramsci describió como que “lo viejo se resiste a morir y lo nuevo no consigue nacer”. Sin embargo, la dirección del futuro parece aclararse cada día más, tan sólo es nuestra resistencia la que impide que se exprese plenamente aquí y ahora.

Será imposible superar la crisis de representatividad política hasta que no permitamos que se ilumine con el amor que pone el sello a los actos más trascendentes de la humanidad; si la política no nos gusta simplemente recordemos que "es la condición humana de cada individuo la que resulta en la condición del colectivo" y hagámonos cargo de lo que nos toca.

lunes, 6 de septiembre de 2010

XXX CONGRESO DE TEOLOGÍA

JESÚS DE NAZARET


9 al 12 de septiembre de 2010
Convoca la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII
Lugar: Comisiones Obreras Madrid-Región, c/ Lope de Vega, 40. Madrid


PROGRAMA

JUEVES, 9

17,00-19,00        
Inscripciones

19,00-19,15        
Saludo de bienvenida y presentación del Congreso.
Federico Pastor,
Presidente de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII
19,15-20,45        
Actitudes ante la figura de Jesús de Nazaret en la sociedad española.
Federico Mayor Zaragoza.
Ex Secretario General de la UNESCO y Presidente de Cultura de Paz

VIERNES, 10

10,00-11,30
Comunicaciones: Testigos de Jesús de Nazaret
Fernando Bermúdez - Movimiento Apostólico Seglar (MAS)
Hermanitas de Jesús
Esther Pina Trejo - Fundación Vicente Ferrer
12,00-13,30
Mesa redonda: La experiencia de Jesús de Nazaret en las Iglesias cristianas
Félix González Moreno - Iglesia Evangélica
Teófilo Moldován - Iglesia Ortodoxa
Mari Paxi Ayerra - Iglesia Católica
17,00-18,30
Mesa redonda: Los jóvenes ante Jesús de Nazaret
Rubén Le More - Grupos Bíblicos Universitarios (GBU)
Saúl Pérez Martínez - JOC
Leire Calvillo - Colegio Mayor Chaminade
19,00-20,30
La búsqueda del Jesús histórico.
Rafael Aguirre
Profesor de Sagrada Escritura. Universidad de Deusto. Bilbao.

SÁBADO, 11

10,00-11,30
Jesús de Nazaret en África: liberación y diálogo interreligioso.
Clarisse Tchala Kabanga
Teóloga. República Democrática del Congo
12,00-13,30
Jesús y las mujeres.
Mariola López
Teóloga. Alicante
17,00-18,30
El seguimiento de Jesús, ayer y hoy.
José Ignacio González Faus.
Profesor emérito de Teología. Facultad de Cataluña
19,00-20,00
TESTIMONIOS PROFÉTICOS
Centenario del Nacimiento de monseñor Proaño.
Nidia Arrobo.
Presidenta de la Fundación Pueblo Indio de Ecuador.
30 Aniversario del asesinato de monseñor Romero.
Ion Sobrino.
Profesor de Teología. UCA. San Salvador (El Salvador)
20,00-21,00
Festival musical.
Luis Guitarra y Una + Una


DOMINGO, 12

10,30-11,30
Jesús de Nazaret en América Latina: liberación y solidaridad.
Ion Sobrino.
Profesor de Teología. UCA. San Salvador (El Salvador)
12,00
Celebración de la Eucaristía y colecta solidaria



Matrícula
25 € todo el Congreso
34 € todo el Congreso actas incluidas
20 € sábado y domingo

Actas del Congreso
Se pueden pedir al Centro Evangelio y Liberación 
precio: 10 € más gastos de envío

jueves, 2 de septiembre de 2010

EL HÁBITO QUE JOXE ARREGI NO PUEDE COLGAR

Pedro M. Lamet

Otro que no puede más. Siete meses después de que José Ignacio Munilla tomara posesión de su cargo como obispo de Donostia, el teólogo Joxe Arregi cuelga los hábitos tras cincuenta años de sacerdocio. Se va y se queda. Como le sucedió a Díez-Alegría. Como hizo a su modo Raimon Panikaar. Como está planteándose hace años Juan Masiá. “No he necesitado de grandes discernimientos: o acataba o me iba”. Son palabras del propio Arregi hechas públicas ayer en su -Franciscano sin hábito- en el que da cuenta de los motivos que han provocado su abandono. “Dejaré la orden, y con ello pierdo mucho, pero quién sabe si, al final, el perder no será una ganancia también esta vez”, reflexiona este lúcido fraile, en un discernimiento y elección de”la vida con todos sus riesgos”.

Sus discrepancias se habían convertido en irreconciliables enfrentamientos con la postura oficial de la Iglesia, en concreto, con el obispo Munilla. Sus compañeros y amigos sienten con dolor este desgarro pero no están sorprendidos. El propio Arregi reconocía ayer que era “previsible” un desenlace de esta naturaleza desde aquel 23 de diciembre, en el que le impusieron guardar silencio para evitar medidas más drásticas. El teólogo era por aquel entonces uno de los sacerdotes guipuzcoanos que más decididamente criticó la designación de Munilla como obispo de la Diócesis de Donostia, lo que le condenó al silencio.

Pero el obispo dio una vuelta más de tuerca afirmando “bien claramente que Arregi en su diócesis no podría ni enseñar ni predicar”, una decisión sin salida. Ante la gravedad de la situación, responsables de la provincia franciscana intentaron mediar, solicitando a su “amigo” que, de algún modo rectificara sus posturas. La respuesta de Arregi no fue dar marcha atrás, sino todo lo contrario. Acatar la orden impuesta era algo más que callarse. No poder predicar para un sacerdote es negar su esencia. Por otra parte supongo que la situación era tan tensa que la atmósfera se le había hecho irrespirable.

El 17 de junio Arregi dio un paso que le dejaba ya con pie y medio fuera de la orden. Fue cuando hizo público el escrito Tomo la palabra, donde llegó a denunciar que el obispo exigió su destierro, un obligado despeje a córner, un destino por obediencia a América. “Tomé la palabra, no porque tenga algún mensaje profético urgente que pregonar, sino simplemente porque ya pasaron los tiempos en que la libertad de palabra pudiera ser impedida en la Iglesia de Jesús”.

Arregi declara que “basta conocer la historia para saber cómo han cambiado las cosas, o basta gustar del Espíritu de Dios para saber cómo han de cambiar. Quien no conoce la historia, que guste al menos del Espíritu; quien no guste del Espíritu, que conozca al menos la historia”. Todo ello, prosigue Arregi, para concluir “¡Cuán anacrónica y contraria al evangelio es esta idolatría de la doctrina que nos tiene amordazados!”.

El teólogo explica que por eso dijo “no callaré”. Era consciente de que aquel paso equivalía a una insumisión, y “en la iglesia institucional que tenemos no hay lugar para insumisos. Tampoco hay lugar para insumisos en la orden franciscana que tenemos”, algo de lo que, dice, fue plenamente consciente.

Así las cosas los responsables franciscanos, aun en contra de su voluntad, “y como única forma de evitar un grave conflicto interno”, se vieron obligados a exigirle sumisión a las órdenes del obispo. “No he necesitado, pues, de grandes discernimientos: o acataba o me iba”. En su despedida, el franciscano tiene palabras también para el obispo Munilla, a quien le desea “lo mejor”. Y lo mejor, a su entender, pasa por “escuchar, respetar y secundar la voz de la inmensa mayoría de su comunidad diocesana”, de la que Arregi dice que seguirá formando parte activa (Esto, dicho sea de paso, me parece igualmente problemático que si se quedara dentro de la orden). El religioso confiesa que se ha propuesto asumir todos sus riesgos. “No sé qué será de mí, pero allí donde vaya Dios vendrá conmigo, y si en el camino me pierdo, Él me encontrará”, concluye. Ése es el hábito que José Arregui no puede colgar.

¿Qué está pasando en nuestra Iglesia? ¿Por qué ahora las ventanas abiertas de Juan XXIII se han cerrado y ya no dejan entrar un resquicio de luz y aire fresco? ¿Por qué una buena persona no puede dialogar, disentir, aportar opiniones distintas desde dentro? ¿Cuándo se va a acabar este invierno de la Iglesia que denunció Karl Rahner? ¿Por qué la ortodoxia se ha convertido en un muro inexpugnable? ¿Por qué quieren meter a Dios en un kindergarten?

Solo aceptan reglamentación, doctrina cerrada, agua bendita y golpes de pecho “todo esto dicho y hecho con devoción”.

Me recuerda una maravillosa frase de mi madre:

“Hijo mío, con agua bendita no se fríen huevos”.

Los que abrimos el corazón a un Dios mayor y queremos sacarlo de ese corral de catecismo parvulario tan lejano a los horizontes de Galilea, te abrimos los brazos a ti amigo Joxe Arregui y a cuantos buscan la verdad en conciencia y libertad.

(Mi amigo González-Buelta debe estar contento desde Cuba -donde ahora instruye a los jesuitas en su último año de “probación”- por el uso que haces de su oración-poema)

FRANCISCANO SIN HÁBITO

"Voy a dejar la Orden Franciscana"
"A mi obispo y hermano José Ignacio Munilla le deseo lo mejor"

José Arregui, 01 de septiembre de 2010 a las 15:30

En la iglesia institucional que tenemos no hay lugar para insumisos, y yo lo sabía 

Hace un tiempo que corrían los rumores como vuelan las golondrinas, tan rápidas y libres, sin otra guía que el certero instinto de la vida (por cierto, ¡cómo se han multiplicado las golondrinas en Arantzazu, y aún siguen criando! Dios os bendice). Pero una vez desatados los rumores, a veces inocentes, a veces intencionados, es más difícil detenerlos que detener el vuelo de las aves.

Pues bien, la noticia ha estallado en todos los sentidos y, en contra de mi intención primera, no puedo menos de confirmarla ya: voy a dejar la Orden Franciscana. De paso, pido disculpas por alguna declaración mía ambigua que algunos pudieron entender como un desmentido. No quería serlo.

Voy a dejar la Orden franciscana. Lo he meditado mirando adentro entre mis luces y sombras, mirando afuera la montaña y el cielo, y las golondrinas. Lo he compartido con las personas que más me quieren y en las que más confío. Lo he hablado con los responsables de mi provincia franciscana que son también mis amigos. Dejaré este Arantzazu del alma, donde he vivido 17 años de los 57 que tengo; dejaré la Provincia franciscana que ha sido mi familia y mi hogar desde los 10 años; dejaré la Orden franciscana que ha dado enteramente forma a mi ser. No diré que la decisión no me produzca dolor y vértigo, pero doy el paso en paz.

Era previsible desde aquel 23 de diciembre en que me impusieron y yo prometí silencio para un año. Y era irreversible desde aquel 17 de junio en que rompí mi voto de silencio porque, previamente, mi obispo había derogado las condiciones que lo justificaban. Tomé la palabra, no porque tenga algún mensaje profético urgente que pregonar, sino simplemente porque ya pasaron los tiempos en que la libertad de palabra pudiera ser impedida en la Iglesia de Jesús con pretextos de dogmas y magisterios.

Los dogmas y el magisterio no los puso Jesús. Muy al contrario, enseñó que no se ha de identificar la palabra de Dios con tradiciones humanas (Marcos 7,7-13), y denunció a los maestros de la ley que se apoderan de la cátedra y del magisterio (Mateo 23,2), prohibió tajantemente que nadie se llamara maestro o padre (Mateo 23,8-9), declaró solemnemente que "todo ser humano es señor del sábado" (Marcos 2,28), es decir, señor de toda ley religiosa por sagrada que fuere, y al sordomudo le dijo en arameo: Effeta, "ábrete", "escucha y habla" (Marcos 7,34).

Es más, y la Iglesia debiera reconocerlo ya sin más dilación: aunque Jesús hubiera establecido dogmas y magisterios -que ciertamente no estableció-, éstos no serían de ningún modo inamovibles, pues Jesús no tuvo otra ley ni otro criterio que el Espíritu de Dios, y el Espíritu es como el aire y el agua, y siempre se mueve. Y por si hiciera falta, lo dijo San Pablo: "Donde está el Espíritu de Jesús, hay libertad" (2 Cor 3,17).

Claro que la Iglesia, como todo grupo humano, requiere estructuras y un lenguaje más o menos común, pero las estructuras habrían de ser flexibles y móviles, como todo lo vivo, y los dogmas deberían poder ser comprendidos y expresados en palabras siempre nuevas, como todo misterio; y en primer lugar debiera cambiar una Iglesia autoritaria en una Iglesia democrática, como la quiso Jesús.

Y la Iglesia, que se ha tomado tantas libertades para contradecir a Jesús, con mucha más razón debiera ser libre para secundar el Espíritu de Jesús. Basta conocer la historia para saber cómo han cambiado las cosas, o basta gustar del Espíritu de Dios para saber cómo han de cambiar. Quien no conoce la historia, que guste al menos del Espíritu; quien no guste del Espíritu, que conozca al menos la historia. ¡Cuán anacrónica y contraria al evangelio es esta idolatría de la doctrina que nos tiene amordazados!

Simplemente por eso dije: "No callaré". Y eso equivalía a una insumisión, y en la iglesia institucional que tenemos no hay lugar para insumisos, y yo lo sabía. Tampoco hay lugar para insumisos en la Orden franciscana que tenemos, y también esto lo sabía: los responsables franciscanos, aun en contra de su voluntad, y como única forma de evitar un grave conflicto interno, se verían obligados a exigirme sumisión a las órdenes del obispo. No he necesitado, pues, de grandes discernimientos: o acataba o me iba. Pensé que no debía acatar, para ser fiel al seguro Jesús, a mi insegura conciencia, a mi humilde misión, pero no quería ser así motivo de conflicto para los franciscanos, que son mis amigos y hermanos. La opción no era fácil, pero resultaba forzosa y simple.

Dejaré la Orden, y con ello pierdo mucho, pero quién sabe si, al final, el perder no será una ganancia también esta vez. Quiero escoger la vida con todos sus riesgos, incluida la palabra. No sé qué será de mí (¿quién sabe qué será de sí?), pero allí donde vaya Dios vendrá conmigo, y si en el camino me pierdo Él me encontrará. Quiero seguir siendo discípulo de Jesús de Nazaret, el hombre bueno y libre. ¡Oh, cuán lejos me siento de él! Pero él está cerca de mí, de ti. Jesús es el prójimo y todo prójimo es Jesús. Con él, como él, quiero seguir siendo Iglesia sin esas torpes dicotomías de clérigos y laicos, religiosos y seglares, fieles y herejes, creyentes e increyentes.

A mi obispo y hermano José Ignacio Munilla le deseo lo mejor, y pienso que lo mejor pasa por escuchar, respetar, secundar la voz de la inmensa mayoría de su comunidad diocesana, de la que seguiré formando parte activa. La voz de la comunidad es la voz del Espíritu, mucho más que la voz de Madrid o de Roma.

Ah, y quiero seguir siendo franciscano, un simple franciscano sin hábito. ¡Paz y Bien!

José Arregi

Para orar

Esta mañana
enderezo mi espalda,
abro mi rostro,
respiro la aurora,
escojo la vida.

Esta mañana
acojo mis golpes,
acallo mis límites,
disuelvo mis miedo,
escojo la vida.

Esta mañana
miro a los ojos,
abrazo una espalda,
doy una palabra,
escojo la vida.

Esta mañana
remanso la paz,
alimento el futuro,
comparto alegría,
escojo la vida (Benjamín González Buelta, SJ)