martes, 28 de septiembre de 2010

EVO MORALES PIDE TERMINAR CON "LA INJUSTA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA"

El presidente de Bolivia, Evo Morales, aseguró que no habrá cumplimiento de los Objetivos del Milenio “si no se acaba con la injusta distribución de la riqueza”.

Estas declaraciones fueron vertidas durante la Cumbre sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, organizada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York.

Durante su discurso, Morales cuestionó la privatización de los recursos naturales y de los servicios básicos, asimismo planteó cuatro medidas para bajar los índices de la pobreza en el mundo.

En primer término, indicó la necesidad de nacionalizar y recuperar los recursos naturales y a las empresas privatizadas, especialmente de servicios básicos “para que los dividendos que generen se queden y beneficien a nuestros pueblos”.

Como segundo punto, Morales pidió establecer reglas para la inversión extranjera que “aseguren que la mayoría de los beneficios sean para el Estado” y haya reinversión de las utilidades en el país. “En Bolivia queremos socios, no patrones”, expresó enfático.

En tercer término, el presidente boliviano aseguró que todos los servicios básicos deben ser considerados como derechos humanos. “Desde el momento que los servicios básicos son considerados un negocio, automáticamente directa o indirectamente violamos los derechos humanos”, expresó.

Por último, Morales pidió salir de la dependencia del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial y construir un Banco del Sur que financie a los países de Sudamérica, sin condiciones ni ajustes estructurales.

De acuerdo al informe de las Naciones Unidas “Situación y Perspectivas Económicas de Mundo para el 2010″, todos los países en desarrollo han transferido a los países desarrollados 891 mil millones de dólares durante el año 2008 y 568 mil millones de dólares en el 2009.

“Estas cifras son entre cinco y ocho veces más que toda la ayuda oficial que reciben los países en vías de desarrollo y que alcanza la cifra de sólo 120 mil millones de dólares al año”, informó el presidente boliviano.

lunes, 27 de septiembre de 2010

NO HABRÁ UN DÍA EN QUE TODOS

José Ignacio González Faus

Sí, querido Labordeta, ahora lo sabes aunque ya lo sabías: no habrá un día en que todos veremos una tierra que ponga libertad. Sólo podremos ver los islotes de siempre, ocupados por unos pocos desalmados que levantaron allí su bandera privada a la que llaman libertad. Y no vendrá ese día no porque no sea posible, sino porque nosotros no queremos. O mejor: no lo quiere una minoría de desalmados, pero que cuentan con nuestra complicidad gracias a un sistema perverso que nos induce a ella.
Porque para que venga ese día es indispensable que los que pertenecemos al veinte por cien de privilegiados de la humanidad (y nos creemos ser todo el género humano), bajemos claramente nuestro nivel de vida. Bajar no en lo necesario, pero sí en lo superfluo que tanto nos inunda a nivel personal y estructural.

Y ese descenso de nivel es imposible por dos razones: a) como dijo Voltaire, uno de los padres de nuestra modernidad, lo superfluo nos es lo más necesario. Y b) si descendemos y dejamos de consumir, se hunde nuestro sistema asentado todo él en nuestro consumo. Así nos hemos encerrado en un laberinto sin salida, más cruel que el de Creta.

Algunos ilusos intentan decirnos que, si seguimos creciendo mucho, habrá un día en que pueda llegar a todos esa libertad del pan, el agua, la salud y la educación. Pero también es falsa esa salida por dos razones: a) nuestro sistema sólo sabe crecer a condición de no distribuir: con un crecimiento que produzca ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más relativamente pobres. Y b) si seguimos con esos ritmos de crecimiento nos cargaremos el planeta (al que ya hemos puesto bastante enfermo) antes de que la libertad pueda llegar a todos.

Así estamos José Antonio. Tú lo sabías. Por eso seguiste cantando que no te ibas a rendir, que eras "como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar" y que "hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas en largo caminar", pero buscabas el modo de "echar nuevas raíces"... Por eso habías cantado antes que era posible que esa hermosa mañana de la libertad "ni tú ni yo ni nadie la lleguemos a ver" (aquí corrijo tu letra que decía "el otro" en lugar de nadie).

Pero seguías empeñado en que forjar esa mañana "como un viento que arranque los matojos diciendo la verdad". Esa verdad que intento proclamar en homenaje a ti: la hermosa mañana no vendrá porque nuestro sistema la impide; y sus guardianes (desde Bill Gates a Amancio Ortega) tienen suficientes armas de destrucción masiva para acabar con todos los que intenten el cambio.

Para vergüenza nuestra, ese cambio es posible, por difícil que parezca. Y para vergüenza de esta Cataluña desde la que te escribo, parte de esa alternativa ha sido elaborada aquí en Barcelona. Pero nos interesa menos que Messi o Espargaró y Ferrán Adriá. Y si no ¿quiénes conocen el libro Demcràcia económica. Vers una alternativa al capitalisme, elaborado aquí "a casa nostra", según tesis de D. Schweickart (Against capitalism, al que algunos calificaron como "El Capital" del siglo XX)?

¿Quién se preocupa de esas cosas, no ya entre los drogados por el volteriano "¡lo superfluo, tan necesario!", sino incluso entre los profesores de escuelas de negocios "católicas", o entre políticos que saben que perderán votos si abordan de esos asuntos?

Pero tú habías decidido que, aunque fuera a mano y sin maquinaria, ibas a seguir "limpiando los caminos de siglos de despojos contra la libertad". Gracias. Por eso evoco en homenaje a ti, que pocos días después de que te dieran no sé qué medalla de mérito oficial, un jesuita buen amigo tuyo y mío, Jesús Mari (el que nos presentó cuando coincidimos por el Paseo de Pamplona), fue a verte ya en tu enfermedad, para contarte que en El Salvador, habían sido recibidos en la casa presidencial los supervivientes y víctimas de una de tantas matanzas del ejército; y allí mismo comenzaron a cantar: habrá un día en que todos, al levantar la vista...

Me contó Jesús Mari que, cuando viste el correo electrónico de Jon Sobrino que contaba esa anécdota, le habías dicho con una lágrima en los ojos: "esto me consuela más que la medalla que me dieron el otro día".
Recordarás (o ya no necesitas recordarlo, porque ahora estás fuera del tiempo) cómo Jesús Mari mandó un correo a Jon Sobrino contándole lo que le habías dicho y cómo Jon, (que estuvo con los campesinos salvadoreños en la casa presidencial), te narró la anécdota en un correo que comenzaba simplemente: "querido Labordeta", y terminaba comentando así el episodio: "por supuesto no eran Pavarotti ni Caballé; pero la verdad es que sonaba bastante bien".

En fin: tú decías que estabas "regular, gracias a Dios". Nosotros seguimos "mal gracias al Capital". Pero hoy podemos unir tus versos a los del profeta Amós cuando cantaba: " venden al pobre por un par de hipotecas..., convierten los derechos en veneno y la justicia en amargura... Pero (Dios) jamás olvidará vuestras canalladas".

domingo, 26 de septiembre de 2010

PASEO POR LA MISERIA DE MADRID

Vicente Romero

Jean Ziegler había venido a Madrid para promocionar su último libro ("El odio a Occidente", editado por Península) y llevaba todo el día de entrevistas. Mañana y tarde exponiendo a un periodista detrás de otro las razones que el mundo empobrecido tiene para odiar a las naciones enriquecidas a su costa, resulta un trabajo agotador. Más aún para un hombre de 76 años, por vigoroso, inagotable y lúcido que sea. Sin embargo, el maestro revolucionario no se conformó con que cenáramos en un restaurante tranquilo donde hilvanar la charla con otro viejo defensor de los desposeídos, el sacerdote Ángel Olaran.

Misionero en Wukro (Etiopía), uno de los lugares más pobres de África, Olaran acababa de llegar a su Hernani natal de vacaciones, y vino en autobús a Madrid para conocer a Ziegler. Tenían que encontrarse y hablar porque, desde hace tiempo, el cura y el ensayista tienen muchos puntos de vista comunes: si Ziegler asegura que un "niño que muere de hambre en este mundo sobrado de recursos es asesinado", Olaran denuncia que "el hambre es un genocidio organizado por los poderosos".

Pero no se conformaron con un debate académico en torno a una mesa. Y me pidieron que les mostrase los dos mayores nidos de miseria que hay en Madrid: el poblado de gitanos rumanos en El Gallinero y, muy cerca, el supermercado de la droga en la Cañada Real. Así que allá nos fuimos, a las nueve y media de la noche, llevando como guía a Javi Baeza, cura de la iglesia vallecana de San Carlos Borromeo.

Durante largo rato, recorrimos esos infiernos urbanos que se ocultan a sólo diez minutos en coche del centro de Madrid. Entramos en las casas de cartón y tablas, hablamos con sus gentes y escuchamos sus testimonios sobre la prepotencia policial. Finalmente asistimos de cerca al impune mercadeo de la droga y al consumo desesperado de sus víctimas ante la pasividad de tres coches patrulla de la Policía Nacional. Baeza aportaba datos y nos presentaba gentes.

Ziegler no paraba de repetir una palabra: ‘increíble’. Olaran reflexionaba comparando esta desgarradora miseria en Europa con la que conoce y combate en Etiopía. La visita fue un acto de coherencia de los tres. Porque Ziegler no abandona su lucha como Vicepresidente del Consejo Asesor de Derechos Humanos de Naciones Unidas cuando acaba el horario laboral de los funcionarios internacionales. Y Olaran y Baeza tampoco conocen horas libres para hacer dejación de sus convicciones, de su profunda conciencia cristiana.

El improvisado recorrido nocturno no se hizo para la prensa. No hubo una sola cámara. Se supo porque al día siguiente Toni Garrido --a quien se lo contamos como amigo-- se empeñó en que habláramos de ello en Asuntos propios cuando entrevistó a Jean Ziegler sobre su libro. Hizo bien.

La actitud de los dos curas y el ensayista es todo un ejemplo en estos días difíciles que atravesamos. En estos meses de retrocesos sociales, en estos años de deterioro de la democracia, conviene mirar hacia adentro, a lo que se esconde a nuestro alrededor, para no perder de vista la realidad profunda del sistema criminal que rige nuestras vidas. Sobretodo cuando Sarkozy expulsa despiadadamente a los gitanos rumanos de Francia, sin que importe que sean ciudadanos europeos como ha señalado Javier Solana. Y, ¡ay!, cuando Zapatero le brinda su apoyo por "razones de estado".

viernes, 24 de septiembre de 2010

LOS PAÍSES RICOS RECORTAN LA AYUDA PARA COMBATIR LA POBREZA EXTREMA

La ONU reconoce "enormes deficiencias" para cumplir los objetivos del milenio

Quedan cinco años para que termine el plazo de consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que persiguen reducir la pobreza extrema a la mitad en 2015, y todo indica que lo conseguido hasta ahora hace difícil que la meta se alcance a tiempo. Naciones Unidas afirma en un informe publicado ayer que son "enormes las deficiencias" en el cumplimiento de esos objetivos. Uno de los puntos más conflictivos es la ayuda al desarrollo, que permaneció congelada en 2009 y sufrirá más este año. El organismo calcula que la cantidad donada este año por los países pobres será entre 13.700 y 15.200 millones de euros inferior al objetivo oficial previsto para todo el año, de unos 96.000 millones de euros.

"La continua crisis del empleo y el espacio fiscal cada vez más limitado no solo plantean riesgos para la recuperación de la economía mundial, sino que también dificultan el logro de los objetivos del milenio", afirma el organismo en su informe, presentado a una semana de la cumbre que tendrá lugar entre el 20 y el 22 de septiembre para revisar e impulsar los progresos en la lucha para sacar de la extrema pobreza a 1.400 millones de personas.

La ayuda al desarrollo está siendo una gran víctima de la crisis. En su informe, la ONU destaca que la ayuda fue de casi 91,7 millones de euros el año pasado, lo que supone un aumento de menos del 1% y deja la media en el 0,31% del PIB, muy por debajo del objetivo acordado del 0,7%, que solo cumplen Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, Holanda y Suecia. Para este año se espera también una evolución negativa, con un déficit de 13.000 a 15.000 millones sobre lo previsto (el 80% iba a África). "La crisis económica es una amenaza, aunque no sabemos cuál será la magnitud del impacto; una parte de las personas que han conseguido salir de la pobreza volverá a ella enseguida", explica Steve Groff, subdirector del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los efectos de la crisis han impactado en los más débiles. En 2009, el producto interior bruto (PIB) por habitante disminuyó en 54 economías en desarrollo. Y este año la crisis generará 64 millones de pobres más. Antes de la recesión, entre 1990 y 2005, el porcentaje de pobres registró una notable reducción: del 46% al 27%. "Los progresos en el cumplimiento de los objetivos del milenio han sido muy desiguales por regiones. Gran parte de la reducción de la pobreza en los últimos decenios se ha concentrado en China, India y Asia oriental, mientras ha habido aumentos de la pobreza en Asia central y África subsahariana", asegura Iliana Olivié, investigadora principal de cooperación internacional y desarrollo del Real Instituto Elcano. Mientras el porcentaje de pobres en Asia oriental ha pasado de 1990 a 2005 del 60% al 16%, en el África subsahariana ha caído del 58% al 51%. "Hay países que han conseguido reducir el porcentaje de pobres, pero tienen más desigualdades, como es el caso de India", añade Kattya Cascante, de la Fundación Alternativas. La ONU también está preocupada por la parálisis en las negociaciones para la liberalización del comercio mundial y por la situación de la deuda de los países pobres, otros dos escollos para conseguir sus objetivos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL HAMBRE PUEDE ESPERAR, LOS LÍDERES ESTÁN REUNIDOS

José Carlos Gª Fajardo

Cuando luchar contra el hambre es solo una estadística, nunca es una prioridad política. Mientras que usted leía la frase anterior ha muerto un niño a causa de la pobreza. Ya son dos después de la segunda y la cuenta sigue. Cada cinco segundos fallece un niño por causa de la miseria (22.000 niños al día, según UNICEF). En 10 días habrán muerto casi tantos como en el tsunami de 2004. No es una tragedia visible como un terremoto, es solo muerte lenta lejos de las noticias y de la atención política.

Si la reunión de Nueva York con más de 140 jefes de Estado y de Gobierno para hablar de los Objetivos del Milenio se celebrara en una aldea de Níger, y durase un mes, y cada uno de los líderes, asesores, jefes de presa e imagen y demás cohorte tuvieran que soportar durante ese tiempo razonable las condiciones de vida de una parte significativa de los habitantes del planeta, podríamos albergar ciertas esperanzas de que se les ocurra alguna idea.

Diez años después del alumbramiento de los objetivos se habla más de revisarlos (modernizarlos, ajustarlos; cualquier eufemismo del recorte) que analizar por qué se están incumpliendo. Si faltaron medios o sobró entusiasmo en las promesas ante las cámaras de televisión. Un título más acertado a la reunión convocada por el secretario general de la ONU sería Los fracasos del Milenio.

El primero de los objetivos era erradicar la pobreza extrema en 15 años. La realidad indica que en 10 años han aumentado en 100 millones la cifra de pobres, solo en el último 60 millones. Oxfam recuerda que de septiembre de 2010 a 2015 es probable que mueran 1,2 millones de niños menores de cinco años por falta de alimento y atención médica. Más de mil millones de personas carecen de acceso a agua potable. En 2015, la fecha-objetivo del Milenio, habrá 100 más. En esta página de RTVE, que incluye imágenes, se analizan el grado de (in)cumplimiento de los ocho objetivos.

Los países ricos se comprometieron en 2005 en la Cumbre de Gleneagles a aumentar en cinco años la ayuda al Tercer Mundo en 50.000 millones de dólares. Llegado 2010 faltan 20.000 millones. Fue una cita llena de frases hermosas y nulos resultados.

El relator especial de Naciones Unidas del derecho a alimentación, Oliver de Shutter, ha pedido en su informeprevio a la cumbre de Nueva York valentía en reconocer los fracasos. Este párrafo dedicado a la responsabilidad del Primer Mundo es certero:

En lugar de prometer apoyo a los objetivos humanitarios y lanzar dinero sobre los síntomas de la pobreza, los países ricos deben reconocer la urgencia de la eliminación de los obstáculos al desarrollo que tienen capacidad para abordar. Por ejemplo, todos los años los países en desarrollo pierden 124.000 millones de dólares de ingresos correspondientes a activos depositados en paraísos fiscales en el extranjero. Al no cerrar dichos paraísos fiscales, fomentamos activamente que las minorías dominantes y corruptas de esos países sigan engañando a sus poblaciones.

Algunas pinceladas de realidad:
La mitad del planeta, unos 3.000 millones de personas, vive con menos de 2,50 dólares al día (1,9 euros).
El 80% de la humanidad vive con menos de 10 dólares al día (7,64 euros).
El 20% de los ricos reúnen dos tercios de los ingresos.

martes, 21 de septiembre de 2010

OBJETIVOS QUE TARDARÁN UN MILENIO

Isaac Rosa 

Les recomiendo que esta semana no coman viendo el telediario, porque les van a fastidiar el cocido con las clásicas imágenes de niños hambrientos que todas las televisiones tienen en el fondo de armario. Nos esperan tres días de datos abrumadores, acompañados de discursos graves, buenas intenciones y campañas de sensibilización protagonizadas por famosos y deportistas.

Se reúne la Cumbre de Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, donde los gobernantes del planeta repasarán el grado de cumplimiento de todo aquello que prometieron hace diez años. Uno lee hoy los objetivos y le da la risa por no llorar: resulta que en 2000 se juntaron los mandamases planetarios y dijeron, venga, que nosotros podemos, que vamos a reducir la pobreza y el hambre a la mitad, universalizar la educación, reducir la mortalidad infantil, lograr trabajo decente para toda la humanidad, y frenar la malaria y el sida. Y un jamón, añadiría algún ministro gracioso en el brindis final.

Tal vez los participantes en aquella cumbre pensaron que lo de “objetivos del milenio” se refería al plazo en que debían cumplirlos: un milenio. Pero no, el plazo era mucho más corto: antes de 2015.

Y no crean que nos tomaban el pelo, ni que eran unos ingenuos. Según el FMI, que de estas cosas sabe un rato, las cosas iban bien, estábamos en el buen camino para cumplir los objetivos en plazo… Pero, ay, estalló la crisis y se fue todo al garete. Sólo en este año, 64 millones de personas más a la pobreza extrema, y lo mismo con el resto de indicadores. Pero ya digo, que si no llega a ser por la crisis, palabrita que tenemos un mundo sin miseria en cinco años.

Perdonen tanto sarcasmo, pero es que estos megaplanes me parecen una broma. Según el optimista Ban, bastarían 100.000 millones de dólares más los próximos cinco años para conseguir los objetivos; una minucia al lado de lo gastado en salvar el sistema financiero. Mientras no cambie un sistema económico que funciona como un balancín, haciendo necesarios millones de miserables abajo para que unos pocos nos mantengamos arriba, ya pueden prometer.

Artículo publicado en Público.

lunes, 20 de septiembre de 2010

GENEROSA ITURRI 53 años en Angola

Generosa Iturri,..la bondad natural,.....mas alla de la Liturgia.......mucho mas alla del poder,..y a demasiada distancia del Dogma excluyente.

Lleva más de medio siglo en su misión angoleña donde vivió 30 años de guerra civil. «Ya no hay tiros; hoy la gran amenaza es el sida y la pobreza»

Virginia Ródenas, en 'ABC'

Generosa, nunca encontré a nadie con un nombre tan bien puesto.
-Ay, cállate por favor (se ríe). ¡Si siempre protesté por el nombre, que no me gustaba nada!
-Pero si es una definición. El 8 de octubre se cumplen 53 años de su llegada a Angola.
-Vine voluntaria a las misiones en 1957, pero salí de España en el 54, para estudiar 3 años Enfermería en Lisboa. El barco partió un 22 de septiembre y llegamos a Lobito 16 días después.
-¿Su primera impresión?
-Me sobrecogió y me gustó porque supe que aquí tenía que trabajar, con tanta gente necesitada.
-¿Por qué teresiana?
-Verás. Quería ir a misiones y ellas habían fundado en Angola una comunidad. Yo era alumna suya, pregunté si podía ser misionera y dijeron que sí.
-Y se fue de cabeza a la guerra.
-Sí. Pero en la guerra colonial, en los 60, fue cuando más progresó Angola. Se trabajaba mucho, se asfaltaron carreteras, hubo industrialización... Y aunque no fueron tiempos fáciles y los padres nos pedían que guardáramos a sus hijas que corrían peligro en las aldeas, no sufrimos tiros ni esas cosas porque la guerra estaba en el norte y nosotras en el centro.
-Luego se desató la contienda civil.
-Horrible. Duró 35 años. La viví enterita, desde el primer día hasta el último.
-Resistieron tres decádas al fuego cruzado en Cubal, al borde de una carretera estratégica.
-Vivimos con muchos riesgos pero con muchas ganas de ayudar. Acudían a nosotras de todos los puntos porque era el único puesto médico abierto en 500 kilómetros. Logré que viniera la hermana Teresa López, que es médico, de Pamplona. Se atendía en tiendas de campaña, en quirófanos con techos de paja. No te imaginas lo que fueron las primera amputaciones de guerra, con Teresa operando mientras bombardeaban. Tremendo. Pero estábamos muy contentas de ayudar a un pueblo que sufría tanto. Corrimos muchos peligros, muchos, y aún no me explico cómo no nos tocó nadie, nadie nos hizo mal y pudimos socorrer a todos. ¡Nos salvamos de todo! Verdaderos milagros que le gente no comprende.
-Tras la batalla, lucharon por recomponer el paisaje humano, recoger los pedazos...
-Nos llegaban a decenas abandonados, huérfanos, solos, enfermos...
-Con ellos edificó San José.
-Tuvimos hasta doscientos niños, ancianos, mujeres... Levantamos un pequeño pabellón al que llamamos Barrio San José porque no queríamos que fuese un orfanato para niños o un asilo para mayores, sino casas para familias nuevas hechas con los que habían perdido a los suyos, con aquellos abandonados que no podían volver a sus tierras. Y en San José se hizo también el comedor para atender a los pobres que vivían alrededor.
-Entre tanto petróleo y diamante, un molino fue su esperanza y su salvación.
-Conociendo un poco el egoísmo humano acaba entendiéndose. Cuando tras la guerra todas las organizaciones internacionales se fueron nos preguntaban de qué viviríamos si ya no nos darían nada. Pero pensamos que algo saldría... y salió el molino, y una huerta grande para beneficio de los más pobres.
-Sobrevivió a minas antipersona, al contagio de tuberculosis, de fiebres hemorrágicas, de sida...
-Si ya te lo he dicho: un milagro. Me tocó lidiar con eso toda la vida. En guerra llegamos a tener hasta 900 tuberculosos internos. Pero había tanto trabajo que no tuve tiempo ni de contagiarme.
-¿Hay inmunidad frente al dolor y la tragedia?
-No. Lloro mucho. Para seguir hace falta la esperanza de que todo mejorará y deseos de justicia y paz.
-Teresa de Calcuta dudó y se preguntó por qué.
-Por qué, por qué... Es verdad. Claro que se duda porque las injusticias y todo lo demás mueven sentimientos y no se comprende nada. Horrible.
-¿La fe mueve montañas?
-Sí, sí. Nunca pensé que creería en eso tan ciegamente, pero lo he vivido. En la guerra, con muchos enfermos y la carretera cortada, nos quedamos con dos fardos de harina para alimentar a tantos. Pues ese día llegó un carguero con 200 sacos. ¿Qué te parece?
-Un milagro.
-Claro, y una fe muy grande. En guerra nunca nos faltó comida ni medicinas. Si eso no son milagros...