Lily Muñoz
Casi siempre que se habla de la violencia contra las mujeres, en la opinión pública predomina la idea de un problema doméstico, intrafamiliar, del ámbito privado. Por eso, pareciera que la solución es tan sencilla como sensibilizar a los hombres para que no sean tan machistas y violentos y trabajar con las mujeres para que conozcan sus derechos.
Pero esa ha sido una concepción muy reduccionista del problema que no llega a examinar su raíz. Encerrar el problema de la violencia contra las mujeres entre las cuatro paredes de la casa es no sólo un error, sino que es también una trampa. Porque esa es sólo una parte del problema, que en realidad está presente en las vidas de las mujeres en la casa, en los lugares de trabajo, en la calle, en las veredas y caminos, en los centros de estudio, en las fincas, en las iglesias, en la organización y en todos los sitios donde las mujeres nos movemos en nuestro día a día.
Y es que la violencia contra las mujeres tiene muchas caras. La violencia física, la violencia psicológica, la violencia verbal, el incesto, la violación sexual, el acoso sexual, la pornografía infantil, la explotación sexual y/o laboral de las niñas y las mujeres, la heterosexualidad obligatoria, el embarazo forzado, el aborto forzado, las relaciones sexuales obligadas, la trata y el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual o laboral, la expropiación de bienes, el no acceso a la propiedad, los femicidios, las violaciones y abusos sexuales cometidos por los militares y paramilitares durante la época del genocidio, la violencia sexual cometida por las fuerzas de seguridad en el marco de las luchas por la defensa del territorio y los recursos naturales, son las caras más visibles de la violencia patriarcal contra las mujeres en nuestra sociedad.
Pero invisibilizar, negar o rechazar la participación de las mujeres en la historia, en la política, en la ciencia, en la filosofía, en la cultura, en la economía y en todos los ámbitos de la vida social, también es ejercer violencia contra ellas. La utilización de imágenes o discursos que denigran a las mujeres en los medios de comunicación, en las vallas y demás medios publicitarios, es violencia simbólica contra ellas, al igual que el uso generalizado del acoso disfrazado de “piropos”, los insultos, los chistes, las bromas y las canciones que ofenden la dignidad de las mujeres o reproducen los estereotipos y prejuicios que refuerzan y justifican la opresión y la discriminación de las mujeres en la sociedad.
Si la violencia contra las mujeres tiene tantas caras, tantos victimarios y tantos lugares comunes, es porque no se trata de un problema de los individuos sino de un problema social. Por eso he dicho antes que entender el problema de la violencia contra las mujeres como un problema privado es una trampa. Porque en realidad, es un problema estructural, un problema del sistema patriarcal en el que vivimos, un sistema que construye relaciones desiguales de poder entre las mujeres y los hombres, permitiendo que las mujeres vivamos en situaciones de opresión y discriminación, y los hombres, independientemente de la clase social y de la etnia a la que pertenezcan, siempre tengan el poder sobre las mujeres. Aun entre los grupos sociales más empobrecidos, es evidente que a las mujeres siempre les toca la peor parte, sufriendo hasta triple opresión, como en el caso de las mujeres indígenas empobrecidas. Es por eso que la autora mexicana Adriana Carmona afirma que la estructura patriarcal es una estructura de violencia que se aprende en la familia, se refuerza en la sociedad civil y se legitima en el Estado[1]. Eso significa que todas las personas participamos en la reproducción social del patriarcado en los distintos espacios sociales.
Significa también que la violencia patriarcal contra las mujeres es también un problema político. La filósofa alemana Hannah Arendt escribió que el poder nunca es propiedad de un individuo, [pues] pertenece a un grupo y sigue existiendo mientras que el grupo se mantenga unido[2]. El sistema patriarcal se ha mantenido por largos siglos, gracias a la forma en que ha sido estructurado y a una serie de estrategias que ha utilizado para perpetuarse, entre ellas, la violencia patriarcal contra las mujeres.
Por eso, para erradicar la violencia patriarcal contra las mujeres, es necesario avanzar hacia el desmantelamiento del sistema patriarcal y en la construcción de una nueva organización social, política, económica y cultural, con justicia e igualdad para todas y todos.
- Lily Muñoz es Investigadora Asociada de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala –AVANCSO.
jueves, 22 de diciembre de 2011
miércoles, 21 de diciembre de 2011
LOS MENSAJES QUE SUBYACEN EN LOS RELATOS MÍTICOS DE LA INFANCIA
Fray Marcos
Como estamos ya a las puertas de la Navidad, vamos a hacer una introducción general para todo este tiempo litúrgico. La mayoría de los textos que vamos a leer estos días, están tomados de lo que los exegetas llaman “evangelio de la infancia” de Mateo y Lucas. Es muy importante que tomemos conciencia del sentido no histórico ni científico de estos textos.
El anuncio del nacimiento de un hijo de dios, el nacimiento de una madre virgen, el nacimiento en una gruta, los pastores adorando al niño, el intento de matar al niño, la huída después de un aviso, la muerte de los inocentes, el anuncio por medio de una estrella, la adoración de unos magos, etc.; todos son relatos míticos ancestrales en las culturas del entorno. Ninguno es original del cristianismo. Lo original es la profunda verdad teológica que se esconde detrás de su escalofriante sencillez.
El decir “mítico” no quiere decir “mentira”. Este es el primer error a superar. El mito es un relato que intenta desvelar una verdad radical que atañe al hombre entero, y que no se puede explicar por medio de discursos científicos.
Al decir que estos relatos son míticos, no estamos devaluando su contenido, sino todo lo contrario; nos estamos obligando a descubrir el significado profundo y vital que para el ser humano tienen. Lo nefasto es considerarlo como crónicas de sucesos sin mayor alcance vital. Una vez más se hace cierto el proverbio: Cuando el sabio apunta a la luna, el necio se queda mirando al dedo.
Todo esto lo ha descubierto la exégesis hace muchas décadas. No acabo de comprender por qué existe tanto miedo a que el pueblo conozca la verdad. ¿No nos dice el mismo Jesús que la verdad os hará libres? ¿O es que lo que nos asusta es esa libertad?
Es verdad que la explicación del sentido profundo de estos textos no es sencilla, pero es precisamente esa dificultad la que debería espolearnos. He visto a la gente abrir ojos como platos cuando han comprendido la profundidad del mensaje.
En las lecturas de hoy destaca el contraste entre la actitud de David, que después de hacerse un palacio, decide hacer un favor a Dios, construyéndole un templo para que habite; y la actitud de María que ve sólo la gratuidad de Dios para con ella. La humildad de María hace posible el acercamiento a Dios. La soberbia de David, aleja de Él.
La lección es clara: nosotros no podemos hacer nada por Dios, es Él, el que lo hace todo por nosotros. Ni siquiera tenemos que comprar su voluntad a partir de sacrificios y oraciones. Él se nos da totalmente antes de que nosotros hayamos llegado a ser.
El texto evangélico que acabamos de leer, es uno de los más densos y ricos del NT. El mayor peligro que nos acecha al considerar estos relatos como crónica de sucesos, es que esperamos que Dios actúe de esa misma manera con nosotros.
Lo que Lucas nos propone, es una teología de la encarnación entendida desde el AT. Casi todas las palabras del relato hacen referencia a situaciones del AT. El evangelista acaba de narrar la concepción de Juan, que tiene como modelo la de Isaac. Para el relato de la concepción de Jesús, Lucas toma como modelo la creación de Adán. Como Adán, Jesús nace de Dios mismo, sin intermediarios; y como él va a ser el comienzo de una nueva humanidad. No es uno más de los grandes personajes de la historia de Israel. Esta es la clave de todo el relato.
“Ángel” (=mensajero) no tiene, en el AT, la misma connotación que tiene para nosotros. No debemos pensar en esos seres al servicio de Dios, sino en la presencia de Dios de una manera humana para que el hombre pueda soportarla.
Nazaret no es nombrado en todo el AT; es algo completamente nuevo. Galilea era la provincia alejada del centro de la religiosidad oficial, que era Judea y el templo. Quiere decir que la intervención divina en Jesús rompe con el pasado y va a constituir una auténtica novedad. Lejos del templo y los ambientes oficiales.
La escena se va a desarrollar en una casa sencilla de un pueblecito desconocido. “a una virgen”. Ninguna persona ligada a la institución, sino una doncella completamente anónima. Ni tiene ascendencia ni cualidad alguna excepcional. De los padres de Juan acaba de hacer grandes elogios, de María, ninguno.
Virgen no debemos entenderla según nuestro concepto actual. Alude a la absoluta fidelidad a Dios, por oposición a la imagen del pueblo rebelde, tantas veces representado por los profetas como la adúltera o prostituta. María representa al pueblo humilde, sin relieve social alguno, pero fiel.
“Alégrate, agraciada, el Señor está de tu parte”. Alusión también a los profetas: “Alégrate hija de Sión, canta de júbilo, hija de Jerusalén”.Es un saludo de alegría en ambiente de salvación. Cercanía de Dios a los israelitas fieles. Dios se ha volcado sobre ella con su favor.
La traducción oficial, “llena de gracia”, nos despista, porque el concepto que nosotros ponemos detrás de la palabra “gracia”, se inventó muchos siglos después. No se trata de la gracia, (un ser divino que hace al hombre hijo de Dios y heredero del cielo) sino de afirmar que María le ha caído en gracia a Dios.
Al contrario que en Mateo, José, descendiente de David, no tiene papel alguno en el plan de salvación anunciado en Lucas. María misma impondrá el nombre a Jesús (=Salvador). No será hijo de David, sino del Altísimo.
Ser Hijo, en el relato mítico, no significa generación biológica, sino heredar la manera de ser del padre, y tener por modelo al Padre. No será David ni cualquier otro ser humano, el modelo para Jesús, sino Dios. Jesús no puede tener padre humano, porque en ese caso tendría la obligación de obedecerle e imitarle.
El Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo son lo mismo. Cubrir con su sombra hace referencia a la gloria de Dios que en el relato del Génesis se representaba por una nube que era signo de la presencia activa de Dios.
Santo =“Consagrado”, “Hijo de Dios”, son designaciones mesiánicas. Son títulos que no podemos interpretar como afirmación de la divinidad de Jesús. ‘Consagrado’ hace referencia siempre a una misión. El rey ungido era desde ese instante considerado, hijo de Dios.
El relato no hace ningún hincapié en el aspecto biológico porque no tiene importancia ninguna.
Lo divino que se manifiesta en Jesús, se da en su humanidad gracias a una consagración, que es obra del Espíritu. El Espíritu no actúa sobre el cuerpo, sino sobre el ser de Jesús, dándole su calidad divina.
“De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu”, dice el evangelio de Juan. No es la carne de Jesús la que procede del Espíritu, sino su verdadero ser. “El Espíritu es el que da Vida, la carne no vale para nada”, dice el mismo evangelio. Claro que Jesús ‘fue engendrado’ por obra del Espíritu Santo, pero de un modo mucho más profundo de lo que pensamos.
“Aquí esta la esclava del Señor”. ¡Cuándo nos convenceremos de que la encarnación de Dios no depende de la perfección de la persona en que se encarna! Hemos insistido tanto en los privilegios de María como preparación para la encarnación, que hemos convertido en impensable la encarnación de Dios en alguien, que no sea perfecto.
Pablo nos habla del misterio escondido y revelado. El misterio mantenido en secreto por generaciones, es que Dios es encarnación. Dios salva pero desde dentro de cada persona, no desde fuera con actos espectaculares ni siquiera con la muerte de su propio Hijo.
La buena noticia es una salvación que alcanza a todos los hombres. Misterio que está ahí desde siempre, pero que muy pocos descubren. No es que Dios realice la salvación en un momento determinado, Dios no tiene momentos. Jesús lo vive en el tiempo y nos lo comunica.
Fijaros como cambia el concepto de Dios para el evangelista. El Dios que a través de todo el AT se manifiesta como el poderoso, el invencible, el dador de la muerte y la vida, pide ahora el consentimiento a una humilde muchacha para llevar a cabo la oferta más extraordinaria en favor de los hombres. Ese formidable cambio de la manera de concebir a Dios no siempre lo hemos comprendido los cristianos.
Una y otra vez, hemos querido volver al Júpiter tonante, que está a nuestro favor y en contra de nuestros enemigos si cumplimos su voluntad; pero que no dudará en estar contra nosotros si le fallamos.
No queremos comprender que Dios se hace presente en los acontecimientos más sencillos. Seguimos esperando portentos y milagros en los que se manifieste el dios que nos hemos fabricado. Ningún acontecimiento espectacular hace por sí mismo, presente al verdadero Dios. Al contrario en cualquier acontecimiento por sencillo que sea, podemos descubrirlo.
Somos nosotros los que ponemos a Dios allí donde lo vemos. Pascal dijo: “Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa”. Los budistas repiten: “Si te encuentras al Buda, mátalo”. Todo dios que percibimos viniendo de fuera, es un ídolo.
La presencia de Dios en la persona de Jesús, sigue siendo un misterio para nosotros porque no acabamos de dar el salto hacia el Dios que él manifiesta. El Dios de Jesús es un Dios “nadapoderoso” que está absolutamente a nuestro servicio. Solo de nosotros depende, que lo descubramos y lo hagamos visible o que permanezca oculto.
Como estamos ya a las puertas de la Navidad, vamos a hacer una introducción general para todo este tiempo litúrgico. La mayoría de los textos que vamos a leer estos días, están tomados de lo que los exegetas llaman “evangelio de la infancia” de Mateo y Lucas. Es muy importante que tomemos conciencia del sentido no histórico ni científico de estos textos.
El anuncio del nacimiento de un hijo de dios, el nacimiento de una madre virgen, el nacimiento en una gruta, los pastores adorando al niño, el intento de matar al niño, la huída después de un aviso, la muerte de los inocentes, el anuncio por medio de una estrella, la adoración de unos magos, etc.; todos son relatos míticos ancestrales en las culturas del entorno. Ninguno es original del cristianismo. Lo original es la profunda verdad teológica que se esconde detrás de su escalofriante sencillez.
El decir “mítico” no quiere decir “mentira”. Este es el primer error a superar. El mito es un relato que intenta desvelar una verdad radical que atañe al hombre entero, y que no se puede explicar por medio de discursos científicos.
Al decir que estos relatos son míticos, no estamos devaluando su contenido, sino todo lo contrario; nos estamos obligando a descubrir el significado profundo y vital que para el ser humano tienen. Lo nefasto es considerarlo como crónicas de sucesos sin mayor alcance vital. Una vez más se hace cierto el proverbio: Cuando el sabio apunta a la luna, el necio se queda mirando al dedo.
Todo esto lo ha descubierto la exégesis hace muchas décadas. No acabo de comprender por qué existe tanto miedo a que el pueblo conozca la verdad. ¿No nos dice el mismo Jesús que la verdad os hará libres? ¿O es que lo que nos asusta es esa libertad?
Es verdad que la explicación del sentido profundo de estos textos no es sencilla, pero es precisamente esa dificultad la que debería espolearnos. He visto a la gente abrir ojos como platos cuando han comprendido la profundidad del mensaje.
En las lecturas de hoy destaca el contraste entre la actitud de David, que después de hacerse un palacio, decide hacer un favor a Dios, construyéndole un templo para que habite; y la actitud de María que ve sólo la gratuidad de Dios para con ella. La humildad de María hace posible el acercamiento a Dios. La soberbia de David, aleja de Él.
La lección es clara: nosotros no podemos hacer nada por Dios, es Él, el que lo hace todo por nosotros. Ni siquiera tenemos que comprar su voluntad a partir de sacrificios y oraciones. Él se nos da totalmente antes de que nosotros hayamos llegado a ser.
El texto evangélico que acabamos de leer, es uno de los más densos y ricos del NT. El mayor peligro que nos acecha al considerar estos relatos como crónica de sucesos, es que esperamos que Dios actúe de esa misma manera con nosotros.
Lo que Lucas nos propone, es una teología de la encarnación entendida desde el AT. Casi todas las palabras del relato hacen referencia a situaciones del AT. El evangelista acaba de narrar la concepción de Juan, que tiene como modelo la de Isaac. Para el relato de la concepción de Jesús, Lucas toma como modelo la creación de Adán. Como Adán, Jesús nace de Dios mismo, sin intermediarios; y como él va a ser el comienzo de una nueva humanidad. No es uno más de los grandes personajes de la historia de Israel. Esta es la clave de todo el relato.
“Ángel” (=mensajero) no tiene, en el AT, la misma connotación que tiene para nosotros. No debemos pensar en esos seres al servicio de Dios, sino en la presencia de Dios de una manera humana para que el hombre pueda soportarla.
Nazaret no es nombrado en todo el AT; es algo completamente nuevo. Galilea era la provincia alejada del centro de la religiosidad oficial, que era Judea y el templo. Quiere decir que la intervención divina en Jesús rompe con el pasado y va a constituir una auténtica novedad. Lejos del templo y los ambientes oficiales.
La escena se va a desarrollar en una casa sencilla de un pueblecito desconocido. “a una virgen”. Ninguna persona ligada a la institución, sino una doncella completamente anónima. Ni tiene ascendencia ni cualidad alguna excepcional. De los padres de Juan acaba de hacer grandes elogios, de María, ninguno.
Virgen no debemos entenderla según nuestro concepto actual. Alude a la absoluta fidelidad a Dios, por oposición a la imagen del pueblo rebelde, tantas veces representado por los profetas como la adúltera o prostituta. María representa al pueblo humilde, sin relieve social alguno, pero fiel.
“Alégrate, agraciada, el Señor está de tu parte”. Alusión también a los profetas: “Alégrate hija de Sión, canta de júbilo, hija de Jerusalén”.Es un saludo de alegría en ambiente de salvación. Cercanía de Dios a los israelitas fieles. Dios se ha volcado sobre ella con su favor.
La traducción oficial, “llena de gracia”, nos despista, porque el concepto que nosotros ponemos detrás de la palabra “gracia”, se inventó muchos siglos después. No se trata de la gracia, (un ser divino que hace al hombre hijo de Dios y heredero del cielo) sino de afirmar que María le ha caído en gracia a Dios.
Al contrario que en Mateo, José, descendiente de David, no tiene papel alguno en el plan de salvación anunciado en Lucas. María misma impondrá el nombre a Jesús (=Salvador). No será hijo de David, sino del Altísimo.
Ser Hijo, en el relato mítico, no significa generación biológica, sino heredar la manera de ser del padre, y tener por modelo al Padre. No será David ni cualquier otro ser humano, el modelo para Jesús, sino Dios. Jesús no puede tener padre humano, porque en ese caso tendría la obligación de obedecerle e imitarle.
El Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo son lo mismo. Cubrir con su sombra hace referencia a la gloria de Dios que en el relato del Génesis se representaba por una nube que era signo de la presencia activa de Dios.
Santo =“Consagrado”, “Hijo de Dios”, son designaciones mesiánicas. Son títulos que no podemos interpretar como afirmación de la divinidad de Jesús. ‘Consagrado’ hace referencia siempre a una misión. El rey ungido era desde ese instante considerado, hijo de Dios.
El relato no hace ningún hincapié en el aspecto biológico porque no tiene importancia ninguna.
Lo divino que se manifiesta en Jesús, se da en su humanidad gracias a una consagración, que es obra del Espíritu. El Espíritu no actúa sobre el cuerpo, sino sobre el ser de Jesús, dándole su calidad divina.
“De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu”, dice el evangelio de Juan. No es la carne de Jesús la que procede del Espíritu, sino su verdadero ser. “El Espíritu es el que da Vida, la carne no vale para nada”, dice el mismo evangelio. Claro que Jesús ‘fue engendrado’ por obra del Espíritu Santo, pero de un modo mucho más profundo de lo que pensamos.
“Aquí esta la esclava del Señor”. ¡Cuándo nos convenceremos de que la encarnación de Dios no depende de la perfección de la persona en que se encarna! Hemos insistido tanto en los privilegios de María como preparación para la encarnación, que hemos convertido en impensable la encarnación de Dios en alguien, que no sea perfecto.
Pablo nos habla del misterio escondido y revelado. El misterio mantenido en secreto por generaciones, es que Dios es encarnación. Dios salva pero desde dentro de cada persona, no desde fuera con actos espectaculares ni siquiera con la muerte de su propio Hijo.
La buena noticia es una salvación que alcanza a todos los hombres. Misterio que está ahí desde siempre, pero que muy pocos descubren. No es que Dios realice la salvación en un momento determinado, Dios no tiene momentos. Jesús lo vive en el tiempo y nos lo comunica.
Fijaros como cambia el concepto de Dios para el evangelista. El Dios que a través de todo el AT se manifiesta como el poderoso, el invencible, el dador de la muerte y la vida, pide ahora el consentimiento a una humilde muchacha para llevar a cabo la oferta más extraordinaria en favor de los hombres. Ese formidable cambio de la manera de concebir a Dios no siempre lo hemos comprendido los cristianos.
Una y otra vez, hemos querido volver al Júpiter tonante, que está a nuestro favor y en contra de nuestros enemigos si cumplimos su voluntad; pero que no dudará en estar contra nosotros si le fallamos.
No queremos comprender que Dios se hace presente en los acontecimientos más sencillos. Seguimos esperando portentos y milagros en los que se manifieste el dios que nos hemos fabricado. Ningún acontecimiento espectacular hace por sí mismo, presente al verdadero Dios. Al contrario en cualquier acontecimiento por sencillo que sea, podemos descubrirlo.
Somos nosotros los que ponemos a Dios allí donde lo vemos. Pascal dijo: “Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa”. Los budistas repiten: “Si te encuentras al Buda, mátalo”. Todo dios que percibimos viniendo de fuera, es un ídolo.
La presencia de Dios en la persona de Jesús, sigue siendo un misterio para nosotros porque no acabamos de dar el salto hacia el Dios que él manifiesta. El Dios de Jesús es un Dios “nadapoderoso” que está absolutamente a nuestro servicio. Solo de nosotros depende, que lo descubramos y lo hagamos visible o que permanezca oculto.
martes, 20 de diciembre de 2011
50 ANIVERSARIO DE LA CONVOCATORIA DEL CONCILIO VATICANO II

Leandro Sequeiros
Fue el 25 de enero del año 1959, cuando Juan XXIII —sólo llevaba tres meses ocupando la Silla de Pedro—al finalizar las oraciones del Octavario por la unidad de los cristianos, en el día de la conversión del apóstol san Pablo, comunicaba por sorpresa a los allí presentes la convocatoria de un concilio ecuménico para toda la Iglesia católica. Convocatoria que el propio Papa hizo efectiva a los dos años, el día de Navidad de 1961, mediante la Bula PapalHumanae salutis (de 25-12-1961).
Con ella se ponía así en marcha un nuevo Concilio cuando oficialmente no se había aún clausurado el Vaticano I. En estas Navidades recordamos y celebramos la santa locura del que decían ser un Papa de transición. De la Bula seleccionamos una serie de párrafos más salientes.
1.- La Bula Humanae Salutis de Juan XXIII (25 diciembre 1961)
Convocar un Concilio Ecuménico no es una tarea sencilla. Exige una serie de formalidades legales para su validez. Pero además, lleva consigo una solemne proclamación dirigida a toda la cristiandad. Ese día nace el Salvador, pero también nacía una ilusión para todos aquellos deseaban aire fresco en la Iglesia tras el difícil pontificado de Pío XII.
Este es el título de la Bula: “Constitución Apostólica Humanae salutis de nuestro santísimo señor Juan por la divina providencia Papa XXIII, por la que se convoca el Concilio Vaticano II”. Consta de 24 párrafos numerados, en los que se expresan los motivos de esta convocatoria, los objetivos del Concilio y algunos de los medios para llevarlos a cabo.
El Papa inicia el texto de la Bula con un reconocimiento de que Dios es el Señor de la historia. Y prosigue:
“3. La Iglesia asiste en nuestros días a una grave crisis de la humanidad, que traerá consigo profundas mutaciones. Un orden nuevo se está gestando, y la Iglesia tiene ante sí misiones inmensas, como en las épocas más trágicas de la historia. Porque lo que se exige hoy de la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio. La humanidad alardea de sus recientes conquistas en el campo científico y técnico, pero sufre también las consecuencias de un orden temporal que algunos han querido organizar prescindiendo de Dios. Por esto, el progreso espiritual del hombre contemporáneo no ha seguido los pasos del progreso material. De aquí surgen la indiferencia por los bienes inmortales, el afán desordenado por los placeres de la tierra, que el progreso técnico pone con tanta facilidad al alcance de todos, y, por último, un hecho completamente nuevo y desconcertante, cual es la existencia de un ateísmo militante, que ha invadido ya a muchos pueblos”.
2.- Los signos de los tiempos son semillas de futuro
La Bula papal prosigue con un texto precioso en el que se vislumbran algunas ideas que más tarde emergerán en la Gaudium et Spes:
“4. La visión de estos males impresiona sobremanera a algunos espíritus que sólo ven tinieblas a su alrededor, como si este mundo estuviera totalmente envuelto por ellas. Nos, sin embargo, preferimos poner toda nuestra firme confianza en el divino Salvador de la humanidad, quien no ha abandonado a los hombres por Él redimidos. Mas aún, siguiendo la recomendación de Jesús cuando nos exhorta a distinguir claramente los signos... de los tiempos (Mt 16,3), Nos creemos vislumbrar, en medio de tantas tinieblas, no pocos indicios que nos hacen concebir esperanzas de tiempos mejores para la Iglesia y la humanidad. Porque las sangrientas guerras que sin interrupción se han ido sucediendo en nuestro tiempo, las lamentables ruinas espirituales causadas en todo el mundo por muchas ideologías y las amargas experiencias que durante tanto tiempo han sufrido los hombres, todo ello está sirviendo de grave advertencia. El mismo progreso técnico, que ha dado al hombre la posibilidad de crear instrumentos terribles para preparar su propia destrucción, ha suscitado no pocos interrogantes angustiosos, lo cual hace que los hombres se sientan actualmente preocupados para reconocer más fácilmente sus propias limitaciones, para desear la paz, para comprender mejor la importancia de los valores del espíritu y para acelerar, finalmente, la trayectoria de la vida social, que la humanidad con paso incierto parece haber ya iniciado, y que mueve cada vez más a los individuos, a los diferentes grupos ciudadanos y a las mismas naciones a colaborar amistosamente y a completarse y perfeccionarse con las ayudas mutuas. Todo esto hace más fácil y más expedito el apostolado de la Iglesia, pues muchos que hasta ahora no advirtieron la excelencia de su misión, hoy, enseñados más cumplidamente por la experiencia, se sienten dispuestos a aceptar con prontitud las advertencias de la Iglesia”.
3.- La Iglesia no ha estado dormida
Juan XXIII, con su espíritu positivo, valora esperanzadoramente la presencia histórica del mensaje de Jesús:
“5. Por lo que a la Iglesia se refiere, ésta no ha permanecido en modo alguno como espectadora pasiva ante la evolución de los pueblos, el progreso técnico y científico y las revoluciones sociales; por el contrario, los ha seguido con suma atención. Se ha opuesto con decisión contra las ideologías materialistas o las ideologías que niegan los fundamentos de la fe católica. Y ha sabido, finalmente, extraer de su seno y desarrollar en todos los campos del dinamismo humano energías inmensas para el apostolado, la oración y la acción, por parte, en primer lugar, del clero, situado cada vez más a la altura de su misión por su ciencia y su virtud, y por parte, en segundo lugar, del laicado, cada vez más consciente de sus responsabilidades dentro de la Iglesia, y sobre todo de su deber de ayudar a la Jerarquía eclesiástica. Añádense a ellos los inmensos sufrimientos que hoy padecen dolorosamente muchas cristiandades, por virtud de los cuales una admirable multitud de Pastores, sacerdotes y laicos sellan la constancia en su propia fe, sufriendo persecuciones de todo género y dando tales ejemplos de fortaleza cristiana, que con razón pueden compararse a los que recogen los períodos más gloriosos de la Iglesia.
4.- “Estamos ya maduros… para un Concilio”
Este párrafo nos parece central en la argumentación y propuesta:
“6. Ante este doble espectáculo, la humanidad, sometida a un estado de grave indigencia espiritual, y la Iglesia de Cristo, pletórica de vitalidad, ya desde el comienzo de nuestro pontificado —al que subimos, a pesar de nuestra indignidad, por designio de la divina Providencia— juzgamos que formaba parte de nuestro deber apostólico el llamar la atención de todos nuestros hijos para que, con su colaboración a la Iglesia, se capacite ésta cada vez más para solucionar los problemas del hombre contemporáneo. Por ello, acogiendo como venida de lo alto una voz intima de nuestro espíritu, hemos juzgado que los tiempos estaban ya maduros para ofrecer a la Iglesia católica y al mundo el nuevo don de un Concilio ecuménico, el cual continúe la serie de los veinte grandes Sínodos, que tanto sirvieron, a lo largo de los siglos, para incrementar en el espíritu de los fieles la gracia de Dios y el progreso del cristianismo”.
5.- Un Concilio, ¿para qué?
El Papa Roncalli, en la Bula, ofrece una serie de motivos sociales, teológicos y espirituales para convocar el Concilio:
“7. Así, pues, el próximo Sínodo ecuménico se reúne felizmente en un momento en quela Iglesia anhela fortalecer su fe y mirarse una vez más en el espectáculo maravilloso de su unidad; siente también con creciente urgencia el deber de dar mayor eficacia a su sana vitalidad y de promover la santificación de sus miembros, así como el de aumentar la difusión de la verdad revelada y la consolidación de sus instituciones.
Y prosigue:
“8. En un tiempo, además, de generosos y crecientes esfuerzos que en no pocas partes se hacen con el fin de rehacer aquella unidad visible de todos los cristianos que responda a los deseos del Redentor divino, es muy natural que el próximo Concilio aclare los principios doctrinales y dé los ejemplos de mutua caridad, que harán aún más vivo en los hermanos separados el deseo del presagiado retorno a la unidad y le allanarán el camino”.
La última razón:
“9. Finalmente, el próximo Concilio ecuménico está llamado a ofrecer al mundo, extraviado, confuso y angustiado bajo la amenaza de nuevos conflictos espantosos, la posibilidad, para todos los hombres de buena voluntad, de fomentar pensamientos y propósitos de paz; de una paz que puede y debe venir sobre todo de las realidades espirituales y sobrenaturales, de la inteligencia y de la conciencia humana, iluminadas y guiada por Dios, Creador y Redentor de la humanidad”.
lunes, 19 de diciembre de 2011
DIOS Y LAS DESGRACIAS
José Mª Castillo
Como ahora se habla tanto de la crisis, todo el mundo, a todas horas y por todas partes, quiere saber quiénes son los responsables de este desastre. Unos le echan la culpa a los políticos, otros dicen que los causantes de todo esto son los banqueros, los economistas, los ricos, etc, etc. Y a todo esto se ha venido a sumar, desde hace algunos meses, un nuevo responsable. Y ese responsable es nada menos que Dios. O eso es lo que se da a entender. Porque hay quienes aseguran que la causa de la crisis está en el olvido de Dios. Porque, como hemos abandonado las creencias religiosas, de forma que ya es demasiada la gente que no se acuerda de Dios y de sus mandamientos, por eso nos hemos hecho más egoístas, más codiciosos, más comodones y nos hemos puesto a vivir por encima de nuestras posibilidades. Por eso, el olvido de Dios nos ha hundido en esta miseria de crisis, de la que vamos a salir solamente el día que Dios quiera, como se dice en algunas hojas parroquiales o publicaciones parecidas.
Sin entrar en más profundidades, el lenguaje y las explicaciones que acabo de reproducir tienen un inconveniente que me preocupa: todo eso puede dar pie a que haya gente - quizá mucha gente - que, a partir de semejante discurso, en vez de acercarse a Dios, lo que haga sea alejarse más de Él. Es malo asociar a Dios con las desgracias, por ejemplo con los terremotos, las sequías, las enfermedades y todo lo malo que nos puede ocurrir en la vida.
Hacer a Dios responsable del sufrimiento humano es una falta de respeto a Dios. Y además es una solemne mentira. Porque si Dios es el responsable de los males y las desgracias, ¿cómo nos atrevemos a decir que Dios es bueno y nos quiere? ¿Es que un padre, que quiere a sus hijos, les manda sufrimientos y desgracias para mostrarles así su cariño? Y que nadie me diga que Dios “no quiere” los males, sino que “los permite”, para que así nos santifiquemos mediante el aguante y la paciencia. ¡Por favor! Permitir tanto sufrimiento es la prueba más clara de que quien hace eso, tiene muy malas entrañas. La lógica más elemental nos dice que el que permite tanto mal, es que debe ser muy malo.
Lo de los males y las desgracias tiene su explicación en que el mundo es como es, con sus limitaciones y contadas posibilidades. Y a eso hay que añadir la inclinación al mal que todos los humanos tenemos en nuestros sentimientos y deseos más comunes.
Pero, en el caso de la crisis que estamos sufriendo, hay que decir algo más. Los que peor lo están pasando son las víctimas de los que manejan el gran capital mundial. De donde resulta que los más culpables de la crisis son los que más están ganando y mejor lo están pasando. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Ahora va a ser verdad que los pobres, por ser pobres, son los que más merecido tienen el castigo de Dios? Esto sí que no cuadra, por muchas vueltas que le demos al asunto.
La primera petición, que le hacemos a Dios en el Padrenuestro, es: “santificado sea tu nombre”. Sea cual sea el sentido más técnico y profundo que tenga esa petición, por lo menos viene a decir que el primer deseo de todo buen cristiano debe ser éste: “no utilicemos nunca el nombre de Dios para lo que no debe usarse”. El nombre de Dios se utiliza mal cuando se blasfema. Pero también cuando se invoca a Dios para explicar o justificar criterios o formas de conducta que impulsan a la gente a alejarse de Dios, a hacer daño a los demás o simplemente a causar sufrimiento a quien sea y como sea.
Como ahora se habla tanto de la crisis, todo el mundo, a todas horas y por todas partes, quiere saber quiénes son los responsables de este desastre. Unos le echan la culpa a los políticos, otros dicen que los causantes de todo esto son los banqueros, los economistas, los ricos, etc, etc. Y a todo esto se ha venido a sumar, desde hace algunos meses, un nuevo responsable. Y ese responsable es nada menos que Dios. O eso es lo que se da a entender. Porque hay quienes aseguran que la causa de la crisis está en el olvido de Dios. Porque, como hemos abandonado las creencias religiosas, de forma que ya es demasiada la gente que no se acuerda de Dios y de sus mandamientos, por eso nos hemos hecho más egoístas, más codiciosos, más comodones y nos hemos puesto a vivir por encima de nuestras posibilidades. Por eso, el olvido de Dios nos ha hundido en esta miseria de crisis, de la que vamos a salir solamente el día que Dios quiera, como se dice en algunas hojas parroquiales o publicaciones parecidas.
Sin entrar en más profundidades, el lenguaje y las explicaciones que acabo de reproducir tienen un inconveniente que me preocupa: todo eso puede dar pie a que haya gente - quizá mucha gente - que, a partir de semejante discurso, en vez de acercarse a Dios, lo que haga sea alejarse más de Él. Es malo asociar a Dios con las desgracias, por ejemplo con los terremotos, las sequías, las enfermedades y todo lo malo que nos puede ocurrir en la vida.
Hacer a Dios responsable del sufrimiento humano es una falta de respeto a Dios. Y además es una solemne mentira. Porque si Dios es el responsable de los males y las desgracias, ¿cómo nos atrevemos a decir que Dios es bueno y nos quiere? ¿Es que un padre, que quiere a sus hijos, les manda sufrimientos y desgracias para mostrarles así su cariño? Y que nadie me diga que Dios “no quiere” los males, sino que “los permite”, para que así nos santifiquemos mediante el aguante y la paciencia. ¡Por favor! Permitir tanto sufrimiento es la prueba más clara de que quien hace eso, tiene muy malas entrañas. La lógica más elemental nos dice que el que permite tanto mal, es que debe ser muy malo.
Lo de los males y las desgracias tiene su explicación en que el mundo es como es, con sus limitaciones y contadas posibilidades. Y a eso hay que añadir la inclinación al mal que todos los humanos tenemos en nuestros sentimientos y deseos más comunes.
Pero, en el caso de la crisis que estamos sufriendo, hay que decir algo más. Los que peor lo están pasando son las víctimas de los que manejan el gran capital mundial. De donde resulta que los más culpables de la crisis son los que más están ganando y mejor lo están pasando. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Ahora va a ser verdad que los pobres, por ser pobres, son los que más merecido tienen el castigo de Dios? Esto sí que no cuadra, por muchas vueltas que le demos al asunto.
La primera petición, que le hacemos a Dios en el Padrenuestro, es: “santificado sea tu nombre”. Sea cual sea el sentido más técnico y profundo que tenga esa petición, por lo menos viene a decir que el primer deseo de todo buen cristiano debe ser éste: “no utilicemos nunca el nombre de Dios para lo que no debe usarse”. El nombre de Dios se utiliza mal cuando se blasfema. Pero también cuando se invoca a Dios para explicar o justificar criterios o formas de conducta que impulsan a la gente a alejarse de Dios, a hacer daño a los demás o simplemente a causar sufrimiento a quien sea y como sea.
viernes, 16 de diciembre de 2011
EL MILAGRO DEL FORO GOGOA DE PAMPLONA
José Manuel Vidal, en 'Religión Digital'
“Nos duele la Iglesia. Nos hemos desvivido pro ella y lo seguimos haciendo, pero nos duele verla así: triste, derechizada, politizada, agresiva, con el no siempre en la boca, encerrada en sí misma y sin capacidad de seducir, ilusionar y contagiar a Cristo a una sociedad como la nuestra que tanto lo necesita”. En estos o parecidos términos se expresan los católicos de Pamplona con los que ayer compartí una charla, organizada por el Foro Gogoa. Entre 450 y 500 personas, en un salón de actos en pleno centro de la ciudad. Gente de todas las edades, pero predominio de adultos. Y la mayoría, dolidos, como digo, pero también esperanzados y, sobre todo, “resistentes”.
El Foro Gogos los convoca. Es un Foro abierto, plural y de la “izquierda” eclesial, para entendernos. De los que tienen claro que hace falta un nuevo Concilio o, al menos, desarrollar todas las potencialidades, inéditas todavía, del Vaticano II. Gente comprometida que lleva años dando lo mejos de si mismos por invitar al seguimiento de Jesús a la gente que se cruza en su camino. Algunos están en sindicatos o partidos políticos. La mayoría, en oragnizaciones de base sociales y eclesiales. Desde miembros de Cáritas a catequistas.
Una pluralidad que se plasma en la propia Junta permanente del Foro. Con Roberto Oiz Ibarrola (presidente); Juan Pedro Urabayen Mihura (vicepresidente); Xabier Lasa Gorraiz (secretario); José Manuel Amigot Gracia (tesorero); Conchita Corera Oroz (vocal primero); María Jesús Leache Orbaiceta (vocal segundo); Guillermo Múgica Munárriz (vocal tercero); Javier Pagola Lorente (vocal cuarto). La mayoría, laicos comprometidos. Y un cura, también comprometido: Guillermo Múgica.
Desde hace 16 años (que se dice pronto), organizan una conferencia todos los meses. Con gran afluencia de público. Y un panel de conferenciantes del máximo prestigio. Tocan todos los palillos, pero siempre desde la vertiente de los valores cristianos. Por aquí pasaron “profetas mayores” como Sobrino, Gutiérrez, Boff, Arregui, Pagola…y otros muchos. Lo mejor de la Teología nacional e internacional. Y también presonalidades del mundo del periodismo, de las relaciones internacionales o del universo de la economía.
Sin subvenciones ni públicas ni eclesiásticas, se autofinancian y, de esta forma, mantienen su libertad y se han convertido, por derecho propio, en uno de los Foros cristianos de mayor prestigio del país. Es el milagro del Foro Gogoa, que ayuda a sus miembros y a la gente que gira a su alrededor a matenerse firmes en la militancia cristiana.
Son de los católicos a los que la militancia no ha escupido. Siguen en la brecha. Y, aunque el modelo eclesial vigente no los tiene en cuenta, los silencia, margina y ningunea, siguen impertérritos. En la mística de la resistencia activa. Reivindicando sus derechos en el seno de la Iglesia. Sin callar, sin someterse al chantaje de los bienpensantes y de los prudentes por conveniencia. Sin miedo y, a veces, jugándose el tipo, en una ciudad como Pamplona donde, al fin y al cabo, todos se conocen. No buscan cargos ni puestos ni subir en el escalafón. Sólo luchan por contagiar el Evangelio con su testimonio y por poner alguna flor en las paredes viejas y desconchadas de su casa-Iglesia.
Convencidos, enamorados de Jesús y de su Evangelio, se parten la cara (ahí fuera), defendiendo a la Iglesia. Conscientes de que, muchas veces, la Iglesia jerárquica no tiene defensa posible. En la base de la institución hay mucho bueno (parroquias, congregaciones religiosas, Cáritas, grupos…), pero sus buenas obras no salen en los medios, no son noticia. Sólo salen algunos obispos: Rouco, Camino y, en Navarra, su arzobispo, Francisco Pérez. “Y cada vez que salen baja el pan”, dicen muy graficamente. Al no salir lo bueno de las bases y publicitarse sólo la Iglesia derechizada y del no de la jerarquía, la desconfianza social y la falta de credibilidad en la institución suben día a día. Como la prima de riesgo.
Su arzobispo, monseñor Pérez, que tiene tortícolis de tanto mirar a Madrid, les tolera, pero, en el fondo, no los conisdera Iglesia. Y eso que, como queda dicho, todos son católicos comprometidos. Pero así són las cosas en el reino eclesial monocolor y donde reina ‘el estás conmigo o contra mí’ y el ‘eres de los míos o no te comes una rosca’. ¡Cuántes energías desperdiciadas! En vez de sumar, excluyen y desaprovechan las sinergias. Y, como es lógico, la evangelización y el Reino de Dios se resienten. Pero no parece importarles demasiado, porque siguen restando.
Y, a pesar de todo, los del Foro Gogoa siguen en la brecha. A veces, con la tentación de tirar la toalla, como es lógico. Pero, con sus altibajos, siguen esperando una nueva primavera conciliar. Una Iglesia que los vuelva a ilusionar, a apoyar y a querer. Una Iglesia de comunión, pueblo de Dios, donde todos, de verdad seamos iguales. Una Iglesia libre y samaritana, en la que la gente se sienta reflejada, protegida y, sobre todo, querida.
Se quejan (con razón) de la situación de la mujer e la Iglesia, que clama al cielo. es el gran escándalo eclesial de estos tiempos. O de la falta de democracia interna. Están convencidos de que el cambio eclesial tiene que venir de arriba y de abajo a la vez.
De arriba, con un nuevo Juan XXIII. Y eso que saben lo díficil que lo tiene el Espíritu Santo, para saltar por encima de los círculos de poder vaticanos y encontrar a un nuevo Papa Bueno. Y desde abajo, reivindicando la corresponsabilidad y el papel de los laicos en la institución. Y una Iglesia abierta, plural, circular, inclusiva, de hermanos, sin pirámides de mando o con los del mando convertidos en servidores. “El que quiera ser el mayor entre vostros, que sea vuestro servidor…” Tampoco es mucho pedir. O es pedir lo que Cristo pidió a los suyos. Ni más ni menos.
Hermanos del foro Gogoa gracias por vuestra cálida acogida. Me he sentido como en casa. Por vuestras confidencias, por vuestro cariño y, sobre todo, por vuestra capaciad de permanencia y de resistencia ilusionada. Contad conmigo en vuestra lucha por un mundo y por una Iglesia mejores. Seguimos conectados…en la mística de la resistencia activa.
“Nos duele la Iglesia. Nos hemos desvivido pro ella y lo seguimos haciendo, pero nos duele verla así: triste, derechizada, politizada, agresiva, con el no siempre en la boca, encerrada en sí misma y sin capacidad de seducir, ilusionar y contagiar a Cristo a una sociedad como la nuestra que tanto lo necesita”. En estos o parecidos términos se expresan los católicos de Pamplona con los que ayer compartí una charla, organizada por el Foro Gogoa. Entre 450 y 500 personas, en un salón de actos en pleno centro de la ciudad. Gente de todas las edades, pero predominio de adultos. Y la mayoría, dolidos, como digo, pero también esperanzados y, sobre todo, “resistentes”.
El Foro Gogos los convoca. Es un Foro abierto, plural y de la “izquierda” eclesial, para entendernos. De los que tienen claro que hace falta un nuevo Concilio o, al menos, desarrollar todas las potencialidades, inéditas todavía, del Vaticano II. Gente comprometida que lleva años dando lo mejos de si mismos por invitar al seguimiento de Jesús a la gente que se cruza en su camino. Algunos están en sindicatos o partidos políticos. La mayoría, en oragnizaciones de base sociales y eclesiales. Desde miembros de Cáritas a catequistas.
Una pluralidad que se plasma en la propia Junta permanente del Foro. Con Roberto Oiz Ibarrola (presidente); Juan Pedro Urabayen Mihura (vicepresidente); Xabier Lasa Gorraiz (secretario); José Manuel Amigot Gracia (tesorero); Conchita Corera Oroz (vocal primero); María Jesús Leache Orbaiceta (vocal segundo); Guillermo Múgica Munárriz (vocal tercero); Javier Pagola Lorente (vocal cuarto). La mayoría, laicos comprometidos. Y un cura, también comprometido: Guillermo Múgica.
Desde hace 16 años (que se dice pronto), organizan una conferencia todos los meses. Con gran afluencia de público. Y un panel de conferenciantes del máximo prestigio. Tocan todos los palillos, pero siempre desde la vertiente de los valores cristianos. Por aquí pasaron “profetas mayores” como Sobrino, Gutiérrez, Boff, Arregui, Pagola…y otros muchos. Lo mejor de la Teología nacional e internacional. Y también presonalidades del mundo del periodismo, de las relaciones internacionales o del universo de la economía.
Sin subvenciones ni públicas ni eclesiásticas, se autofinancian y, de esta forma, mantienen su libertad y se han convertido, por derecho propio, en uno de los Foros cristianos de mayor prestigio del país. Es el milagro del Foro Gogoa, que ayuda a sus miembros y a la gente que gira a su alrededor a matenerse firmes en la militancia cristiana.
Son de los católicos a los que la militancia no ha escupido. Siguen en la brecha. Y, aunque el modelo eclesial vigente no los tiene en cuenta, los silencia, margina y ningunea, siguen impertérritos. En la mística de la resistencia activa. Reivindicando sus derechos en el seno de la Iglesia. Sin callar, sin someterse al chantaje de los bienpensantes y de los prudentes por conveniencia. Sin miedo y, a veces, jugándose el tipo, en una ciudad como Pamplona donde, al fin y al cabo, todos se conocen. No buscan cargos ni puestos ni subir en el escalafón. Sólo luchan por contagiar el Evangelio con su testimonio y por poner alguna flor en las paredes viejas y desconchadas de su casa-Iglesia.
Convencidos, enamorados de Jesús y de su Evangelio, se parten la cara (ahí fuera), defendiendo a la Iglesia. Conscientes de que, muchas veces, la Iglesia jerárquica no tiene defensa posible. En la base de la institución hay mucho bueno (parroquias, congregaciones religiosas, Cáritas, grupos…), pero sus buenas obras no salen en los medios, no son noticia. Sólo salen algunos obispos: Rouco, Camino y, en Navarra, su arzobispo, Francisco Pérez. “Y cada vez que salen baja el pan”, dicen muy graficamente. Al no salir lo bueno de las bases y publicitarse sólo la Iglesia derechizada y del no de la jerarquía, la desconfianza social y la falta de credibilidad en la institución suben día a día. Como la prima de riesgo.
Su arzobispo, monseñor Pérez, que tiene tortícolis de tanto mirar a Madrid, les tolera, pero, en el fondo, no los conisdera Iglesia. Y eso que, como queda dicho, todos son católicos comprometidos. Pero así són las cosas en el reino eclesial monocolor y donde reina ‘el estás conmigo o contra mí’ y el ‘eres de los míos o no te comes una rosca’. ¡Cuántes energías desperdiciadas! En vez de sumar, excluyen y desaprovechan las sinergias. Y, como es lógico, la evangelización y el Reino de Dios se resienten. Pero no parece importarles demasiado, porque siguen restando.
Y, a pesar de todo, los del Foro Gogoa siguen en la brecha. A veces, con la tentación de tirar la toalla, como es lógico. Pero, con sus altibajos, siguen esperando una nueva primavera conciliar. Una Iglesia que los vuelva a ilusionar, a apoyar y a querer. Una Iglesia de comunión, pueblo de Dios, donde todos, de verdad seamos iguales. Una Iglesia libre y samaritana, en la que la gente se sienta reflejada, protegida y, sobre todo, querida.
Se quejan (con razón) de la situación de la mujer e la Iglesia, que clama al cielo. es el gran escándalo eclesial de estos tiempos. O de la falta de democracia interna. Están convencidos de que el cambio eclesial tiene que venir de arriba y de abajo a la vez.
De arriba, con un nuevo Juan XXIII. Y eso que saben lo díficil que lo tiene el Espíritu Santo, para saltar por encima de los círculos de poder vaticanos y encontrar a un nuevo Papa Bueno. Y desde abajo, reivindicando la corresponsabilidad y el papel de los laicos en la institución. Y una Iglesia abierta, plural, circular, inclusiva, de hermanos, sin pirámides de mando o con los del mando convertidos en servidores. “El que quiera ser el mayor entre vostros, que sea vuestro servidor…” Tampoco es mucho pedir. O es pedir lo que Cristo pidió a los suyos. Ni más ni menos.
Hermanos del foro Gogoa gracias por vuestra cálida acogida. Me he sentido como en casa. Por vuestras confidencias, por vuestro cariño y, sobre todo, por vuestra capaciad de permanencia y de resistencia ilusionada. Contad conmigo en vuestra lucha por un mundo y por una Iglesia mejores. Seguimos conectados…en la mística de la resistencia activa.
CAMBIO CLIMÁTICO: MARCHANDO HACIA EL PRECIPICIO
Noam Chomsky
Una tarea de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, que en la actualidad está teniendo lugar en Durban, Sudáfrica, es extender las decisiones políticas previas, limitadas en alcance y solamente parcialmente aplicadas.
Estas decisiones se remontan a la Convención de 1992 de la ONU y al Protocolo de Kyoto de 1997, al que Estados Unidos rehusó unirse. El primer periodo de compromiso del Protocolo de Kyoto termina en 2012.
El ambiente más o menos general anterior a la conferencia fue capturado por The New York Times en un titular: "Asuntos urgentes, pero bajas expectativas"
Conforme los delegados se reúnen en Durban, un informe sobre un nuevo resumen actualizado de sondeos realizados por el Consejo de Relaciones Exteriores y el Programa sobre Actitudes Políticas Internacionales (PIPA, por sus siglas en inglés) revela el público de" todo el mundo y de Estados Unidos dice que sus gobiernos deben dar a una prioridad más alta al calentamiento global y apoyan vigorosamente acciones multilaterales para atenderlo".
La mayoría de los ciudadanos estadunidenses está de acuerdo, aunque el PIPA aclara que el porcentaje "ha estado declinando durante los últimos años, de forma que la preocupación de Estados Unidos es significativamente más baja que el promedio mundial -79 por ciento, en comparación con 84 por ciento-".
"Los estadunidenses no perciben que hay un consenso científico acerca de la necesidad de acción urgente sobre el cambio climático... Una gran mayoría piensa que se verá afectada personalmente eventualmente por el cambio climático, pero sólo una minoría cree que está siendo afectada ahora, contrariamente a la opinión de la mayoría de los demás países. Los estadunidenses tienden a subestimar el nivel de preocupación de otros estadunidenses".
Estas actitudes no son accidentales. En 2009 las industrias de energía, apoyadas por el cabildeo corporativo, lanzaron varias grandes campañas que arrojan dudas sobre el casi unánime consenso científico sobre la severidad de la amenaza de calentamiento global inducido por los seres humanos.
El consenso solo es casi" unánime" porque no incluye a los muchos expertos convencidos de que las advertencias acerca del calentamiento global no son suficientemente fuertes, y por el grupo marginal que niega por completo la validez de la amenaza.
"La cobertura habitual de este problema", dijo, se basa en lo que se llama mantener un "balance": la abrumadora mayoría de los científicos en un lado, y los "negadores" en el otro. Los científicos que emiten las advertencias más sombrías son ignorados en su mayor parte.
Un efecto de esto es que escasamente una tercera parte de la población de EEUU cree que existe un consenso científico sobre la amenaza del calentamiento global, mucho menos que el promedio mundial, y radicalmente inconsistente con los hechos.
No es un secreto que el gobierno estadunidense está arrastrando los pies en cuanto a asuntos climáticos. "Los públicos de todo el mundo han criticado en gran parte la forma en que Estados Unidos está manejando el problema del cambio climático", según el PIPA. "En general, Estados Unidos se percibe ampliamente como el país que ha tenido el efecto más negativo sobre el ambiente del mundo, seguido por China. Alemania ha recibido las mejores calificaciones".
A veces es útil, para tener una perspectiva de lo que está ocurriendo en el mundo, adoptar la posición de observadores extraterrestres inteligentes que contemplan las extrañas ocurrencias en la Tierra. Observarían, asombrados, que el país más rico y poderoso en la historia del planeta ahora encabeza a los lemmings en su alegre avance hacia el precipicio.
El mes pasado, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), formada en 1974 a instancias del secretario estadunidense de Estado Henry Kissinger, emitió su informe más reciente sobre el acelerado incremento de las emisiones de carbono provenientes del uso de combustible fósil.
LA AIEA calculó que si el mundo sigue avanzando por su ruta actual, el "presupuesto de carbono" se habrá agotado para 2017. El presupuesto es la cantidad de emisiones que puede mantener el calentamiento global en un nivel de 2 grados Celsius, considerado el límite de seguridad.
El economista en jefe de la AIEA, Fatih Birol, dijo: "La puerta se está cerrando... Si no cambiamos la dirección ahora en cuanto a cómo usamos la energía, terminaremos más allá de lo que los científicos nos han dicho que es el mínimo (de seguridad). La puerta se habrá cerrado para siempre".
También el mes pasado, el Departamento de Energía estadunidense informó acerca de las cifras de emisiones para 2010. Las emisiones "aumentaron en la mayor cantidad registrada hasta ahora", citó la Associated Press, lo que significa que "los niveles de gases de invernadero son más elevados que el peor de los escenarios posibles" anticipados por el Panel Internacional sobre Cambio Climático en 2007.
John Reilly, codirector del Programa sobre Cambio Climático del Instituto de Tecnología (IPCC, por sus siglas en inglés) de Massachusetts, dijo a la Ap que los científicos han considerado, en general, que las predicciones del IPCC pecan de conservadoras -a diferencia del pequeño grupo que "negadores" que atraen la atención pública-. Reilly informó de que el escenario del peor de los casos estaba aproximadamente a la mitad de los cálculos de posibles resultados dados a conocer por científicos del MIT.
A medida que estos ominosos informes se daban a conocer, el diario Financial Times dedicó una plana entera a las optimistas expectativas de que Estados Unidos podría llegar a ser independiente en cuanto a energía durante un siglo con la nueva tecnología para la extracción de combustibles fósiles estadounidenses.
Aunque las proyecciones son inciertas, informa el Financial Times, Estados Unidos podría "pasar de un salto sobre Arabia Saudí y Rusia para convertirse en el mayor productor del mundo de hidrocarburos líquidos, contando tanto el petróleo crudo como los líquidos ligeros de gas natural".
De ocurrir este feliz suceso, Estados Unidos podría conservar su hegemonía mundial. Más allá de algunos comentarios sobre el impacto ecológico a escala local, el Financial Times nada dijo acerca de qué tipo de mundo emergería de esas emocionantes perspectivas. La energía es para quemarse, y que se lleve el diablo al ambiente global.
Prácticamente todos los gobiernos están dando al menos pasos vacilantes para hacer algo acerca de la catástrofe que se avecina. Estados Unidos está la cabeza en esto -al revés-. La Cámara de Representantes de Estados Unidos, dominada por los republicanos, ahora está desmantelando las medidas ambientales introducidas por Richard Nixon, que en muchos aspectos fue el último presidente liberal.
Este comportamiento reaccionario es una de muchas señales de la crisis de la democracia estadunidense durante la generación pasada. La brecha entre la opinión pública y la política pública ha crecido hasta convertirse en un abismo en asuntos centrales del debate político actual, como el del déficit y los empleos. Sin embargo, gracias a la ofensiva propagandística, la brecha es menos de lo que debería en el asunto más serio de la agenda internacional hoy en día, y posiblemente en la historia.
Se puede perdonar a los hipotéticos observadores extraterrestres si llegan a la conclusión de que al parecer estamos infectados por algún tipo de locura letal.
(El libro más reciente de Noam Chomsky es 9-11:Was there an Alternative?)
*Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts
Una tarea de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, que en la actualidad está teniendo lugar en Durban, Sudáfrica, es extender las decisiones políticas previas, limitadas en alcance y solamente parcialmente aplicadas.
Estas decisiones se remontan a la Convención de 1992 de la ONU y al Protocolo de Kyoto de 1997, al que Estados Unidos rehusó unirse. El primer periodo de compromiso del Protocolo de Kyoto termina en 2012.
El ambiente más o menos general anterior a la conferencia fue capturado por The New York Times en un titular: "Asuntos urgentes, pero bajas expectativas"
Conforme los delegados se reúnen en Durban, un informe sobre un nuevo resumen actualizado de sondeos realizados por el Consejo de Relaciones Exteriores y el Programa sobre Actitudes Políticas Internacionales (PIPA, por sus siglas en inglés) revela el público de" todo el mundo y de Estados Unidos dice que sus gobiernos deben dar a una prioridad más alta al calentamiento global y apoyan vigorosamente acciones multilaterales para atenderlo".
La mayoría de los ciudadanos estadunidenses está de acuerdo, aunque el PIPA aclara que el porcentaje "ha estado declinando durante los últimos años, de forma que la preocupación de Estados Unidos es significativamente más baja que el promedio mundial -79 por ciento, en comparación con 84 por ciento-".
"Los estadunidenses no perciben que hay un consenso científico acerca de la necesidad de acción urgente sobre el cambio climático... Una gran mayoría piensa que se verá afectada personalmente eventualmente por el cambio climático, pero sólo una minoría cree que está siendo afectada ahora, contrariamente a la opinión de la mayoría de los demás países. Los estadunidenses tienden a subestimar el nivel de preocupación de otros estadunidenses".
Estas actitudes no son accidentales. En 2009 las industrias de energía, apoyadas por el cabildeo corporativo, lanzaron varias grandes campañas que arrojan dudas sobre el casi unánime consenso científico sobre la severidad de la amenaza de calentamiento global inducido por los seres humanos.
El consenso solo es casi" unánime" porque no incluye a los muchos expertos convencidos de que las advertencias acerca del calentamiento global no son suficientemente fuertes, y por el grupo marginal que niega por completo la validez de la amenaza.
"La cobertura habitual de este problema", dijo, se basa en lo que se llama mantener un "balance": la abrumadora mayoría de los científicos en un lado, y los "negadores" en el otro. Los científicos que emiten las advertencias más sombrías son ignorados en su mayor parte.
Un efecto de esto es que escasamente una tercera parte de la población de EEUU cree que existe un consenso científico sobre la amenaza del calentamiento global, mucho menos que el promedio mundial, y radicalmente inconsistente con los hechos.
No es un secreto que el gobierno estadunidense está arrastrando los pies en cuanto a asuntos climáticos. "Los públicos de todo el mundo han criticado en gran parte la forma en que Estados Unidos está manejando el problema del cambio climático", según el PIPA. "En general, Estados Unidos se percibe ampliamente como el país que ha tenido el efecto más negativo sobre el ambiente del mundo, seguido por China. Alemania ha recibido las mejores calificaciones".
A veces es útil, para tener una perspectiva de lo que está ocurriendo en el mundo, adoptar la posición de observadores extraterrestres inteligentes que contemplan las extrañas ocurrencias en la Tierra. Observarían, asombrados, que el país más rico y poderoso en la historia del planeta ahora encabeza a los lemmings en su alegre avance hacia el precipicio.
El mes pasado, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), formada en 1974 a instancias del secretario estadunidense de Estado Henry Kissinger, emitió su informe más reciente sobre el acelerado incremento de las emisiones de carbono provenientes del uso de combustible fósil.
LA AIEA calculó que si el mundo sigue avanzando por su ruta actual, el "presupuesto de carbono" se habrá agotado para 2017. El presupuesto es la cantidad de emisiones que puede mantener el calentamiento global en un nivel de 2 grados Celsius, considerado el límite de seguridad.
El economista en jefe de la AIEA, Fatih Birol, dijo: "La puerta se está cerrando... Si no cambiamos la dirección ahora en cuanto a cómo usamos la energía, terminaremos más allá de lo que los científicos nos han dicho que es el mínimo (de seguridad). La puerta se habrá cerrado para siempre".
También el mes pasado, el Departamento de Energía estadunidense informó acerca de las cifras de emisiones para 2010. Las emisiones "aumentaron en la mayor cantidad registrada hasta ahora", citó la Associated Press, lo que significa que "los niveles de gases de invernadero son más elevados que el peor de los escenarios posibles" anticipados por el Panel Internacional sobre Cambio Climático en 2007.
John Reilly, codirector del Programa sobre Cambio Climático del Instituto de Tecnología (IPCC, por sus siglas en inglés) de Massachusetts, dijo a la Ap que los científicos han considerado, en general, que las predicciones del IPCC pecan de conservadoras -a diferencia del pequeño grupo que "negadores" que atraen la atención pública-. Reilly informó de que el escenario del peor de los casos estaba aproximadamente a la mitad de los cálculos de posibles resultados dados a conocer por científicos del MIT.
A medida que estos ominosos informes se daban a conocer, el diario Financial Times dedicó una plana entera a las optimistas expectativas de que Estados Unidos podría llegar a ser independiente en cuanto a energía durante un siglo con la nueva tecnología para la extracción de combustibles fósiles estadounidenses.
Aunque las proyecciones son inciertas, informa el Financial Times, Estados Unidos podría "pasar de un salto sobre Arabia Saudí y Rusia para convertirse en el mayor productor del mundo de hidrocarburos líquidos, contando tanto el petróleo crudo como los líquidos ligeros de gas natural".
De ocurrir este feliz suceso, Estados Unidos podría conservar su hegemonía mundial. Más allá de algunos comentarios sobre el impacto ecológico a escala local, el Financial Times nada dijo acerca de qué tipo de mundo emergería de esas emocionantes perspectivas. La energía es para quemarse, y que se lleve el diablo al ambiente global.
Prácticamente todos los gobiernos están dando al menos pasos vacilantes para hacer algo acerca de la catástrofe que se avecina. Estados Unidos está la cabeza en esto -al revés-. La Cámara de Representantes de Estados Unidos, dominada por los republicanos, ahora está desmantelando las medidas ambientales introducidas por Richard Nixon, que en muchos aspectos fue el último presidente liberal.
Este comportamiento reaccionario es una de muchas señales de la crisis de la democracia estadunidense durante la generación pasada. La brecha entre la opinión pública y la política pública ha crecido hasta convertirse en un abismo en asuntos centrales del debate político actual, como el del déficit y los empleos. Sin embargo, gracias a la ofensiva propagandística, la brecha es menos de lo que debería en el asunto más serio de la agenda internacional hoy en día, y posiblemente en la historia.
Se puede perdonar a los hipotéticos observadores extraterrestres si llegan a la conclusión de que al parecer estamos infectados por algún tipo de locura letal.
(El libro más reciente de Noam Chomsky es 9-11:Was there an Alternative?)
*Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts
martes, 13 de diciembre de 2011
¿ES POSIBLE ALIMENTAR A SIETE MIL MILLONES DE PERSONAS?
Leonardo Boff
Ya somos 7 mil millones de personas. ¿Habrá alimentos suficientes para todos? Hay varias respuestas. Escogemos una del grupo Agrimonde (véase Développement et civilisations, septiembre 2011) con base en Francia, que estudió la situación alimentaria de seis regiones críticas del planeta. El grupo de científicos es optimista, incluso para cuando seamos 9 mil millones de habitantes. Propone dos caminos: profundizar la conocida revolución verde de los años 60 del siglo pasado y la llamada doble revolución verde.
La revolución verde tuvo el mérito de refutar la tesis de Malthus, según la cual ocurriría un desequilibrio entre el crecimiento poblacional de proporciones geométricas y el crecimiento de alimenos en proporciones aritméticas, produciendo un colapso de la humanidad. Comprobó que con las nuevas tecnologías, una mayor utilización de las áreas agrícolas cultivables y una masiva aplicación de tóxicos, antes destinados a la guerra y ahora a la agricultura, se podía producir mucho más de lo que la población demandaba.
Tal previsión demostró ser acertada, pues hubo un salto significativo en la oferta de alimentos, aunque por causa de la falta de equidad del sistema neoliberal y capitalista, millones y millones de personas siguen teniendo una situación de hambre crónica y de miseria. Bien es verdad que ese crecimiento alimentario ha tenido un costo ecológico extremadamente alto: se envenenaron los suelos, se contaminaron las aguas, se empobreció la biodiversidad además de provocar erosión y desertificación en muchas regiones del mundo, especialmente en África.
Todo se agravó cuando los alimentos se volvieron una mercancía como cualquier otra en vez de ser considerados como medios de vida que, por su naturaleza, jamás deberían estar sujetos a la especulación de los mercados. La mesa está puesta con suficiente comida para todos pero los pobres no tienen acceso a ella por falta de recursos monetarios. Continúan hambrientos, y su número crece. El sistema neoliberal imperante apuesta todavía por este modelo, pues no necesita cambiar de lógica, tolerando convivir cínicamente con millones de personas hambrientas, consideradas irrelevantes para la acumulación sin límites.
Esta solución no sólo es miope, sino falsa, además de ser cruel y sin piedad. Los que todavía la defienden no toman en serio que la Tierra está innegablemente a la deriva y que el calentamiento global produce gran erosión de suelos, destrucción de cosechas y millones de emigrados climáticos. Para ellos la Tierra no pasa de ser un mero medio de producción, no la Casa Común, Gaia, que deber ser cuidada.
A decir verdad, quienes entienden de alimentos son los agricultores. Producen el 70% de todo lo que la humanidad consume. Por eso, deben ser oídos e incluidos en cualquier solución que sea tomada por el poder público, por las empresas, y por la sociedad, pues se trata de la supervivencia de todos.
Dada la superpoblación humana, cada pedazo de suelo debe ser aprovechado pero dentro del alcance y de los límites de su ecosistema; se deben utilizar o reciclar lo más posible todos los residuos orgánicos, economizar al máximo la energía, desarrollando las energías alternativas, favorecer la agricultura familiar, las cooperativas medianas y pequeñas. Y finalmente, ir hacia una democracia alimentaria en la cual productores y consumidores tomarán conciencia de las respectivas responsabilidades, con conocimiento e información acerca de la situación real de sostenibilidad del planeta, consumiendo de forma diferente, solidaria, frugal y sin desperdicios.
Tomando en cuenta tales datos, Agrimonde propone una doble revolución verde en el siguiente sentido: acepta prolongar la primera revolución verde con sus contradicciones ecológicas, pero simultáneamente propone una segunda revolución verde. Ésta implica que los consumidores incorporen hábitos cotidianos diferentes de los actuales, más conscientes de los impactos ambientales y abiertos a la solidaridad internacional para que el alimento sea de hecho un derecho accesible a todos.
Siendo optimistas, podemos decir que esta última propuesta es razonablemente sostenible. Se está organizando, de manera embrionaria en todas las partes del mundo, a través de la agricultura orgánica familiar, de pequeñas y medianas empresas, de la agricultura ecológica, de las ecovillas y otras formas más respetuosas con la naturaleza. Es viable y tal vez tenga que ser el camino obligatorio para la humanidad futura.
Ya somos 7 mil millones de personas. ¿Habrá alimentos suficientes para todos? Hay varias respuestas. Escogemos una del grupo Agrimonde (véase Développement et civilisations, septiembre 2011) con base en Francia, que estudió la situación alimentaria de seis regiones críticas del planeta. El grupo de científicos es optimista, incluso para cuando seamos 9 mil millones de habitantes. Propone dos caminos: profundizar la conocida revolución verde de los años 60 del siglo pasado y la llamada doble revolución verde.
La revolución verde tuvo el mérito de refutar la tesis de Malthus, según la cual ocurriría un desequilibrio entre el crecimiento poblacional de proporciones geométricas y el crecimiento de alimenos en proporciones aritméticas, produciendo un colapso de la humanidad. Comprobó que con las nuevas tecnologías, una mayor utilización de las áreas agrícolas cultivables y una masiva aplicación de tóxicos, antes destinados a la guerra y ahora a la agricultura, se podía producir mucho más de lo que la población demandaba.
Tal previsión demostró ser acertada, pues hubo un salto significativo en la oferta de alimentos, aunque por causa de la falta de equidad del sistema neoliberal y capitalista, millones y millones de personas siguen teniendo una situación de hambre crónica y de miseria. Bien es verdad que ese crecimiento alimentario ha tenido un costo ecológico extremadamente alto: se envenenaron los suelos, se contaminaron las aguas, se empobreció la biodiversidad además de provocar erosión y desertificación en muchas regiones del mundo, especialmente en África.
Todo se agravó cuando los alimentos se volvieron una mercancía como cualquier otra en vez de ser considerados como medios de vida que, por su naturaleza, jamás deberían estar sujetos a la especulación de los mercados. La mesa está puesta con suficiente comida para todos pero los pobres no tienen acceso a ella por falta de recursos monetarios. Continúan hambrientos, y su número crece. El sistema neoliberal imperante apuesta todavía por este modelo, pues no necesita cambiar de lógica, tolerando convivir cínicamente con millones de personas hambrientas, consideradas irrelevantes para la acumulación sin límites.
Esta solución no sólo es miope, sino falsa, además de ser cruel y sin piedad. Los que todavía la defienden no toman en serio que la Tierra está innegablemente a la deriva y que el calentamiento global produce gran erosión de suelos, destrucción de cosechas y millones de emigrados climáticos. Para ellos la Tierra no pasa de ser un mero medio de producción, no la Casa Común, Gaia, que deber ser cuidada.
A decir verdad, quienes entienden de alimentos son los agricultores. Producen el 70% de todo lo que la humanidad consume. Por eso, deben ser oídos e incluidos en cualquier solución que sea tomada por el poder público, por las empresas, y por la sociedad, pues se trata de la supervivencia de todos.
Dada la superpoblación humana, cada pedazo de suelo debe ser aprovechado pero dentro del alcance y de los límites de su ecosistema; se deben utilizar o reciclar lo más posible todos los residuos orgánicos, economizar al máximo la energía, desarrollando las energías alternativas, favorecer la agricultura familiar, las cooperativas medianas y pequeñas. Y finalmente, ir hacia una democracia alimentaria en la cual productores y consumidores tomarán conciencia de las respectivas responsabilidades, con conocimiento e información acerca de la situación real de sostenibilidad del planeta, consumiendo de forma diferente, solidaria, frugal y sin desperdicios.
Tomando en cuenta tales datos, Agrimonde propone una doble revolución verde en el siguiente sentido: acepta prolongar la primera revolución verde con sus contradicciones ecológicas, pero simultáneamente propone una segunda revolución verde. Ésta implica que los consumidores incorporen hábitos cotidianos diferentes de los actuales, más conscientes de los impactos ambientales y abiertos a la solidaridad internacional para que el alimento sea de hecho un derecho accesible a todos.
Siendo optimistas, podemos decir que esta última propuesta es razonablemente sostenible. Se está organizando, de manera embrionaria en todas las partes del mundo, a través de la agricultura orgánica familiar, de pequeñas y medianas empresas, de la agricultura ecológica, de las ecovillas y otras formas más respetuosas con la naturaleza. Es viable y tal vez tenga que ser el camino obligatorio para la humanidad futura.
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