domingo, 19 de octubre de 2008

EL RELATIVISMO Y LAICIDAD DE ROUCO



El cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, en sus palabras ante el Sínodo Mundial de los Obispos, ha vuelto a acusar al laicismo de querer hacer realidad “la dictadura del relativismo ético“. El aspecto más grave de esta verdadera dictadura laicista sería, en palabras suyas, el “tratamiento legal dado al derecho a la vida, como si el Estado pudiera disponer ilimitadamente de él”.

Evidentemente, a Su Eminencia se le escapa que sólo se puede hablar de dictadura cuando a los ciudadanos se les obliga a aceptar, contra su voluntad, las decisiones de un poder autoritario. Por ejemplo, si un Estado obligase a todas las mujeres, independientemente de su voluntad, a abortar siempre que ya tengan un hijo, sería (incluso si estuviera justificado por motivos gravísimos de explosión demográfica) un caso de dictadura, aunque el Estado en cuestión fuera democrático. Ahora bien, el famoso relativismo laicista no pretende jamás obligar a nadie. Al contrario, en los lugares en los que, hasta ahora, ha logrado prevalecer, ese relativismo -que es lo mismo que el carácter pluralista de una sociedad abierta- ha permitido que cada mujer escoja con libertad si quiere llevar a término su embarazo o no. Lo cual es todo lo contrario de una obligación impuesta y sancionada por el Estado.

El derecho del Estado “a disponer ilimitadamente de la vida” se hace realidad, en todo caso, en otras ocasiones: en la guerra, cuando hay un servicio militar obligatorio, en la pena de muerte o, peor aún, en la legalización de la tortura a los detenidos. Pero Su Eminencia Rouco Varela sabe a la perfección que la Iglesia católica no ha condenado hasta hace muy pocos años, y con una formulación ambigua, la pena de muerte (que estuvo en vigor en la Ciudad del Vaticano hasta 1969), y también sabe que la introducción del derecho a la objeción de conciencia para no hacer el servicio militar es, precisamente, una de las grandes batallas laicas en las que la Iglesia católica NO ha participado.

La amenaza totalitaria se hace realidad tan sólo cuando una institución pretende decidir en lugar del ciudadano cómo debe ser su vida. Porque, ¿quién puede disponer sobre la vida salvo quien la vive? Entre dos seres humanos, tú y yo, ¿qué aberración justifica que yo pueda decidir sobre tu vida? Y lo de menos es que ese yo que pretende decidir de forma totalitaria tu vida sea un individuo, sea el Estado o sea la Iglesia.

Confío en que Su Eminencia el cardenal Antonio María Rouco Varela no responda que el que dispone sobre mi vida, como de la vida de cualquiera, no es quien la vive sino Dios. Porque Dios no habla, sino que son siempre seres humanos los que hablan en su nombre (cosa que, aparte de todo, es una forma de delirio de omnipotencia).

En segundo lugar, porque Dios existe para unos pero no para otros, y todos son ciudadanos, por lo que Dios, en una democracia, no puede convertirse en argumento, ya que ello discriminaría manifiestamente a los no creyentes.

En tercer lugar, porque cada uno tiene su propio Dios, que impone distintos derechos y obligaciones (el dios judío otorga el derecho al divorcio, el dios cristiano ordena el matrimonio indisoluble, el dios islámico da derecho a tener cuatro esposas… Y, sobre asuntos como el aborto y la eutanasia, cada una de las iglesias tiene un punto de vista diferente).

Y, por último, porque la vida es un regalo, y un regalo se puede rechazar; si no, se llama condena.

En resumen, el derecho de cada uno a decidir sobre su propia vida (hasta la eutanasia) es un derecho primordial e inalienable que constituye la base de todos los demás.

Su Eminencia está a favor de “un diálogo sincero entre fe y razón” que “haga presente en la vida pública la verdad de Dios Creador y Redentor del hombre: del Dios que es amor”. Pero esta verdad de fe no puede ser una verdad de razón, porque, de ser así, cada ateo sería un minus habens desde el punto de vista psíquico.

El diálogo sincero, por consiguiente, implica que la Iglesia del cardenal Antonio María Rouco Varela renuncie a forzar a quien no es creyente a aceptar decisiones sobre su vida, su nacimiento y su muerte, a través de la violencia que representa una imposición de Estado, que es lo que trata de hacer la Iglesia católica en España y en Italia, en Polonia y en Irlanda, y en cualquier lugar en el que se siente suficientemente fuerte.

Lo irónico es que se hable de “un Dios que es amor” para obligar a los condenados a muerte por una enfermedad terminal a sufrir horas, días, semanas e incluso meses una tortura a la que su libertad desearía poner fin. Es un amor verdaderamente extraño éste que se atribuye a Dios.

Si no fuera porque, al atribuir a Dios una crueldad semejante, demuestran ser los herederos -claramente no arrepentidos-, no de Francisco de Asís, sino del inquisidor Torquemada.


viernes, 17 de octubre de 2008

QUÉ IGLESIA


Entre el modelo carismático itinerante de Jesús, las comunidades en las casas de Pablo, de Juan y de los helenistas y este modelo de Iglesia supercentralizado, férreamente normatizado y estructurado, existen enormes diferencias, incluso algunos antagonismos ¿Qué justifica esos cambios en la comunidad de los discípulos de Jesús de Nazareth?

¿ Qué es esencial? qué es aquello que es accidental, de estos cambios? ¿Es simplemente la respuesta de la comunidad a la realidad que cambia?¿ hay otros ingredientes?… ¿Cuál de todos los modelos de Iglesia existentes hoy responde con más claridad a la realidad de nuestro mundo globalizado,
pero enormemente dividido e injusto? 

Un mundo con grandes muchedumbres marginadas del sistema y con un proceso de creciente concientización de algunos sectores sociales de la necesidad de movilizarse y actuar contra el sistema y sus injusticias, un mundo plural, multicolor y multicultural y necesitado de una pluralidad de diálogo religioso, que a su vez implica un dialogo intercultural, 
¿Cuál debería ser nuestra repuesta eclesial?

El sistema que intenta aislarnos, que fomenta las actividades individuales sobre las grupales, que utiliza el temor, o la saturación de consumo tecnológico, para evitar que se multipliquen los lugares en donde la gente se reúna, pueda tomar contacto con la realidad y elaborar su propio diagnostico para actuar en consecuencia.-

En un mundo dividido se crean y multiplican instrumentos que intentan fragmentar, dividir, encerrar.- En grandes zonas del planeta se aísla a las familias y a los individuos, y éstos se convierten en manipulables, egoístas, encerrados en sus propias realidades, sin dinámicas de comunicación con la realidad.-

Pero existen otros lugares de encuentro, quizás más personalizados, las comunidades donde el pueblo se organiza y participa y, específicamente, las comunidades eclesiales de base, las comunidades populares, algunos movimientos laicales…

Son ámbitos de encuentro personalizantes, pero que ayudan a superar el individualismo al que nos quiere someter el Sistema. Para poder entender esta forma de vida en comunidad que nos ayude a superar el aislamiento y la soledad, debemos hacerlo con fórmulas imaginativas y nuevas. Las comunidades deben estar en contacto con la lucha cotidiana de su pueblo, procurando la transformación de la sociedad en una sociedad más justa 

(“La salvación cristiana, para ser salvadora, tiene que ser universal y total. En consecuencia, la salvación, en el sentido de algo que nos realiza, debe implicar como requisito mínimo que ningún grupo se realice a expensas de otro. Esto no supone que la salvación cristiana pueda reducirse a la construcción de una sociedad humana universalmente justa. Pero sí implica que la construcción de tal sociedad constituya un ingrediente mínimo en la salvación cristiana”. Edward Schillebeecks - Concilium. Revista Internacional de Teología. Nº Extraordinario 138-B. Madrid, 1978)

Si continuamos en la línea de Schillebeecks, un paso necesario al Reino, es el aportar la capacidad que tenemos para transformar la realidad.
La Gadium et Spes, nos dice claramente en su Nº 1, que esa transformación de la realidad, debe implicar necesariamente nuestra inserción en ella y que está motivada, “porque todo lo verdaderamente humano, encuentra eco en nuestro corazón”, porque primero lo encontró en el corazón de Cristo.-

Es un dato de ciencia sociológica, que si un cuerpo normativo o una estructura con larga y rica historia, pretenden tener una relevancia dentro de la cultura, deberá aggiornarse a la cambiante realidad.

La Iglesia institucional, debe transformar ciertas rigideces normativas, estructurales y de lenguaje…para poder presentarse como madre entrañable a los hombres que viven, luchan y sueñan en este tercer milenio. Parecería que una pequeña comunidad fraterna, humana y acogedora ha sido en el pasado y puede ser hoy un lugar en donde confrontar la vida y la Palabra, una comunidad necesariamente abierta a la realidad del mundo que la rodea, inserta en la lucha por la construcción de una sociedad humana universalmente justa. Que hoy pasa, por convertir al sistema neoliberal verdadera cultura de la muerte, en un sistema que comparta en justicia e igualdad. Donde los países y los pueblos puedan acceder a una relación económica, política y social más justa - verdadera cultura de la Vida-, es una respuesta válida al desafió que el Maestro nos presenta desde el corazón mismo de nuestro tiempo, no sólo en su dimensión antropológica, sino en su dimensión espiritual y teológica.

Si sentimos que esas pequeñas comunidades, pueden ser una respuesta válida, deberemos intentar, liberarles, del rígido marco institucional y normativo, permitir que existan ciertas flexibilidades y conexiones empáticas, entre las comunidades, la lucha cotidiana de todos los hombres y la institucionalidad. Que nos permitan ir incorporando a la institucionalidad paulatinamente, la praxis de las comunidades y elaborar así un marco de comunión con esas comunidades, que normalmente se reúnen en la casas…

Esto implicará no sólo un esfuerzo de dialogo entre las comunidades y la institucionalidad, sino también con la personas comunes (sea cuál sea su tradición religiosa, incluso con ateos) y con un ingente porción del Pueblo de Dios, que se inserta en la Iglesia, a través de formas más tradicionales, evitando siempre que las Comunidades de base puedan difuminarse e integrarse en la institucionalidad, con el riesgo de poder dejar de ser ellas mismas en su fidelidad al compromiso con los sectores más empobrecidos y en la vivencia de una vida en comunidad mucho más rica por la intercomunicación ( de vida, de bienes y de acción) y en la creatividad que expresan los miembros de la comunidad en los signos de expresión de la fe.
Nos parece que deberemos realizar un creativo esfuerzo de dialogo en comunión, cuyo sustento sea el respeto, el amor y la apertura al Espíritu de Dios.

Por todo el mundo hoy, desde la frontera, se multiplican en la Iglesia las experiencias de comunidades que se reúnen en las casas o en otros lugares. 
Podemos ignorarlas, combatirlas , perseguirlas o intentar imponerles una normatización rígida…o entender que son un signo de los tiempos y potenciarlas y fomentarlas en mutua interpelación.
El camino que elijamos, construirá nuestra respuesta de Iglesia a este tiempo que nos toca vivir.-

Gabriel Sánchez.- Montevideo (Uruguay)
Juan Cejudo- Cádiz (España)


jueves, 16 de octubre de 2008

DERECHO A LA ALIMENTACIÓN


El derecho a la alimentación sigue siendo una utopía, un sueño inalcanzable para millones de personas en todo el planeta. Los objetivos del milenio fijados por la ONU están muy lejos de cumplirse. Los últimos informes sitúan en 925 millones las personas que padecen hambre. Hoy se celebra el Día Mundial de la Alimentación.


El 16 de octubre de 1979, la Conferencia de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) proclamó este día como el Día Mundial de la Alimentación. La fecha coincide con la fundación de este organismo en 1945.

La presente edición, que tendrá como elemento central el cambio climático y la bioenergía, se celebra en plena crisis financiera. Hace escasamente un mes, el director general de la FAO, Jacques Diouf, dio a conocer nuevas y alarmantes cifras sobre el incremento del hambre, que afecta ya a 925 millones de personas. Tan sólo en el último año, han muerto 75 millones por esta causa.

Diouf ha acusado a los líderes mundiales de ignorar las advertencias lanzadas por su agencia. En su opinión, lo que verdaderamente hace falta es voluntad política y medios. «Los países más pobres son las principales víctimas del cambio climático; los fenómenos meteorológicos extremos afectarán a los pequeños productores agrícolas y forestales, ganaderos y pescadores con las consiguientes repercusiones negativas para acceder a los alimentos», constata.

Critica que la inversión en la agricultura entre 1980 y 2006 haya caído del 17% al 3% y que los biocarburantes hayan privado al mundo de cien millones de toneladas de cereales básicos como el maíz y el trigo. «Que el hambre afecte a casi mil millones de personas en todo el mundo debería obligar a todos los proveedores de fondos a revisar la orientación de la ayuda y a ocuparse nuevamente de la agricultura, un poco descuidada», considera Stéphane Delpierre, del servicio de ayuda humanitaria de la UE.

Erika Wagner, de la Fundación Clinton, afirma que «la reactivación de la pequeña agricultura y la lucha con programas coordinados contra la desnutrición que amenaza de muerte a 19 millones de niños deben ser las prioridades para hacer frente a la crisis».

En términos similares, Caroline Wilkinson, de Acción contra el Hambre, considera que «si bien los programas de reactivación agrícola son extremadamente importantes, la urgencia hoy es tratar a los 55 millones de niños que sufren de desnutrición».

Mientras hoy se hablarán de estos temas sin llegar a ninguna parte, miles de estómagos vacíos seguirán a la espera de un plato.

 

Los colegios de Etiopía se están quedando sin estudiantes por culpa del hambre y la desnutrición

Los colegios de Etiopía han comenzado este año el curso escolar con muchos menos alumnos que el año pasado. «Hace un año por esta época teníamos inscritos a 2.300 estudiantes. Ahora, la cifra es de 1.800», remarca Solomon Desta, director de la escuela de primaria de Bashiro, en el distrito de Bona, al sur del país. Ante este descenso, el centro decidió prolongar en quince días el plazo de inscripción con la esperanza de que se apuntaran más jóvenes. De momento, nadie lo ha hecho. Solomon advierte que «es la asistencia más baja de los últimos tres años».El pueblo de Shemna Hurufa, situado en la misma zona que el anterior, tiene una única escuela para niños de entre uno y cuatro años. Este año habían previsto que se apuntaran 800. A fecha del 26 de setiembre, lo habían hecho 710.

Los niveles extremos de inseguridad alimentaria han persistido en el sur y el sureste de Etiopía a causa de la falta de lluvia, las enfermedades del ganado, los conflictos, la inadecuada asistencia humanitaria y el fuerte incremente de los precios de los alimentos.

«Estas circunstancias ponen a los padres en una situación desesperada. Para las familias pobres, los costes básicos del material escolar son ahora completamente desorbitados. Todo el dinero debe ir a encontrar comida. En muchos casos, los niños no comen lo suficiente como para hacer el camino a la escuela y tampoco pueden concentrarse», destaca la ONG Save the Children.

El distrito de Wollayta, en la localidad de Sodo (a 330 kilómetros al sur de Addis Abeba), es una de esas zonas castigadas por las inclemencias del tiempo. Según subraya Abraham Asha, representante de la ONG estadounidense Concern, afronta la peor sequía desde 1984. Ese año, la tierra se secó completamente y alrededor de un millón de personas murieron de hambre. En 2003, la situación se repitió. «Más de catorce millones de personas necesitaron ayuda alimentaria urgente», recuerda Asha.

«No se puede sobrevivir sin ayuda alimentaria. Rogamos a Dios para que nos dé una mejor situación», manifiesta Okume Ochubo, residente en Wollayta e incapaz de rescatar a sus siete hijos de las garras del hambre. Aunque el tiempo de cosecha se acerca, sabe que será insuficiente porque las plantas siguen secas. La sequía, además de acabar con las cosechas intermedias, ha agotado las reservas de los campesinos. Las estimaciones del Gobierno etíope no son nada optimistas. De seguir así, 6,4 millones de personas necesitarán ayuda alimentaria en los próximos meses.

 

El ex relator de la ONU Ziegler Tilda el hambre de «crimen de la humanidad»

El ex relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, es tajante al calificar al hambre como «crimen contra la humanidad». «En 2000, la ONU se fijó como primer objetivo del milenio rebajar a la mitad el hambre. El plazo límite era 2015. Pero la catástrofe ha ido en aumento», critica en una entrevista a AFP.

Rechaza de igual manera que los estados más ricos «no hayan podido movilizar 82.000 millones de dólares al año para lograr los ocho objetivos del milenio, en particular, el fin de las epidemias o el hambre, mientras que, desde principios de setiembre, han invertido miles de millones en la crisis financiera». No duda de que «este absurdo reforzará el odio hacia Occidente en los países pobres. Imagínense a esos miles de africanos amenazados de muerte por el hambre que se enteran gracias a su pequeña radio de que los estadounidenses y europeos prefieren salvar sus bancos. Un niño que fallece de hambre es un asesinato», afirma indignado.

Ante la falta de recursos económicos del Programa Mundial de Alimentos (PAM), dependiente de la contribución de los estados, Ziegler remarca que la ayuda «se ha limitado a racionar la comida para los refugiados. Por ejemplo, en Darfur, un adulto recibe 1.600 calorías al día en vez de las 2.200 recomendadas por la Organización Mundial de la Salud».

«La tragedia del hambre se ha extendido por culpa de la explosión de los precios, que en primavera provocaron motines en unos cuarenta países, y por el desarrollo tan masivo de los criminales biocarburantes», añade. «Para obtener 50 litros de bioetanol, necesarios para que reposte un coche estadounidense, hay que quemar 358 kilos de maíz, lo que haría vivir a un niño mexicano durante un año», denuncia.

Ziegler espera que con la quiebra financiera, «quienes ya sufren en Occidente descubran al enemigo; al neoliberalismo que hizo creer que una desregularización masiva iba a reabsorber todos los problemas de la humanidad, incluido el hambre. Esto se está desmoronando, aunque aún dejará más víctimas antes de acabar en el cubo de la basura». 


Isabelle LIGNER



miércoles, 15 de octubre de 2008

LA FAMILIA

Que modelo de sociedad (y de Iglesia)
defendemos a través de la familia?



La familia, base de la sociedad (y de la Iglesia).
Como base de la sociedad, todos los poderes de los sectores que la conforman pretenden controlar la familia. El poder político a través de las leyes civiles, el religioso a través de la moral religiosa, y el poder económico a través de la mentalización mediática que incita al consumismo. 
Todos ellos saben que, según sean los valores que predominen en la familia, esos serán los valores que predominarán en la sociedad, por lo que su sector puede salir beneficiado o perjudicado con ello.
Por lo tanto, nos encontramos ante una pugna de poderes en el tema de la Familia.
En estos momentos, en España la disputa más evidente es la que está entablada entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal. Ambos poderes intentan imponer su modelo familiar (igualitario o patriarcal) .El predominio de uno u otro, podría inclinar la balanza hacia un régimen democrático, o hacia otro autoritario. Los dos afirman “defender la familia.”
.
Está en peligro la familia?
Encuestas realizadas en universidades españolas han dado como resultado que, por ahora, la institución más valorada por los jóvenes es la de la familia. Ahora bien, no se especifica qué tipo de familia prefieren los jóvenes. Saber ese detalle sería importante porque en la ONU se reconocen una veintena de modelos de familia, legales en los distintos países integrados en ella. Por otra parte, en España estamos asistiendo a la llegada y asentamiento de una pluralidad de culturas, con sus correspondientes tradiciones y modelos familiares, todas ellas constitucionales, siempre y cuando respeten la legislación vigente en nuestro país.

“La familia importa”
A raíz del cambio de signo político en España, algunos obispos españoles han incrementado su campaña “en defensa de la familia tradicional”. A ella se han sumado las asociaciones laicas de tendencia católico-conservadora. El lema que enarbolaban los obispos en junio del 2005, en su primera e inédita aparición al frente de una manifestación multitudinaria, era: “la familia importa”. Familias enteras que protestaban porque consideraban amenazados sus derechos civiles y morales, pues estaba en trámite una Ley que reconocía los de las parejas de hecho y los matrimonios entre personas del mismo sexo. Ley que, finalmente, quedó aprobada en el siguiente mes de julio.
¿Todos aquellos manifestantes confundían la gimnasia con la magnesia, como vulgarmente se dice? Era evidente que alguien se había encargado de confundirlos y de espolear la homofobia, porque en nuestro país el que otros modelos de familia vean sus derechos legalmente reconocidos, no afecta para nada los de las familias tradicionales. Si la familia no está en peligro, y si la familia importa a todo el mundo ¿a santo de qué se echaron a la calle los obispos?

Intereses inconfesados
Quienes encabezaban la manifestación no eran unos ignorantes, ni estaban confundidos. Sabían perfectamente que los derechos de todos los ciudadanos están garantizados por la Constitución Española. En esa y en sucesivas ocasiones, la defensa de la familia ha sido solo una excusa por parte de algunos obispos (y de las organizaciones laicas afines) para hacer una demostración de fuerza ante un Gobierno que está advirtiendo de la necesidad de revisar los acuerdos del Estado Español con la Santa Sede, que datan del año1979 y que han garantizado hasta ahora privilegios de la religión católica sobre las otras religiones en nuestro país. A los obispos les interesaría conseguir que el actual Gobierno de izquierdas dejara de gobernar para que las cosas no cambien. Alegaban entonces, y siguen alegando ahora, motivos morales para organizar crispación a fin de desbancarlo. ¿Confían en que el partido político de derechas al que suelen apoyar, si recupera el poder, derogará no solo la ley contra la que se manifestaban entonces, sino otras leyes y proyectos de ley que resultan peligrosas para el monopolio moral que durante siglos había detentado la Iglesia Católica en España? Creo que los obispos no se hacen muchas ilusiones al respecto, dado que, cuando tuvo ocasión dicho partido político no lo hizo. Por lo tanto, parece ser que el deseo real de los obispos es el de retrasar lo más posible la inevitable separación Religión-Estado, o laicidad, hacia la que se encamina toda la sociedad occidental. Por lo pronto los políticos de derechas ya han demostrado que pueden tener muy mala memoria respecto a la caducidad de los Acuerdos con la Santa Sede.

Qué modelo de familia?
Los obispos defienden (a instancias del Papa Benedicto XVI y por la cuenta que les tiene) el modelo de familia tradicional llamado “cristiano”. O sea, defienden la familia formada a partir de una pareja heterosexual y casada canónicamente y, por lo tanto, indisoluble (siempre y cuando el Tribunal de la Rota no decida que ese matrimonio no ha existido jamás). 
Su lucha sería legítima, si fuera honesta ¿Porqué digo esto? Pues porque, además de desinformar a las familias sobre sus verdaderas razones para lanzarse a la calle, en la campaña 2004-2005, los obispos, con la intención de influir en las conciencias de los fieles, afirmaban en una nota de la Subcomisión Episcopal de Familia y Defensa de la Vida, (difundida en todas las parroquias y centros católicos del país) que la familia mixta fue “instituida” por Dios en el instante de la Creación(“Hombre y mujer los creó”Gen. 1,27) El Catecismo de la Iglesia Católica siempre nos había enseñado que “los sacramentos fueron instituidos por Jesucristo”. Ahora , con la evidente intención de descalificar moralmente la unión de personas homosexuales, resulta que La Conferencia Episcopal Española, mas papista que el Papa, dice que fue el mismo Dios quién “instituyó” el sacramento del matrimonio. (Jornada de Familia y Vida, 2- .”La verdad del matrimonio: hombre y mujer”) Esto, indudablemente, debió espolear la homofobia entre los que decidieron asistir a la mencionada manifestación en contra de las uniones homosexuales. Menos mal que la cita bíblica no seguía en dichos folletos porque de seguir leyendo la narración., por la misma regla de tres, hubieran “probado” también que Dios “instituyó” el incesto en el instante de la Creación (“y les bendijo Dios y les dijo: fructificad y multiplicaos”, 28) porque ¿como se entiende sino que pudieran haberse ”multiplicado” las primeras generaciones de seres humanos, partiendo de dos únicos ejemplares ,como dice la Biblia, si no hubiera sido a base de sucesivos incestos? No, aprovecharse del analfabetismo bíblico-religioso de la mayoría de los fieles, no me parece honesto. .

¿Es cristiana la llamada “familia cristiana”?
Me hago esta pregunta a tenor de que, quienes la defienden con más ahínco, son aquellos que defienden las prerrogativas del “cabeza de familia” por encima de la igualdad en dignidad, libertad y derechos del resto de los miembros de la familia. Y, ante algo tan alejado del mensaje central de igualdad fraterna del Evangelio de Jesús de Nazaret, no tengo más remedio que expresar perplejidad por el empeño, por parte de la Jerarquía católica, en llamar “cristiano”al modelo determinado que ellos defienden. ¿Es que un régimen familiar donde existe diferencia de dignidades (todos los miembros de la familia supeditados al “cabeza”, y las mujeres por debajo de los varones) carencia de libertad (el “cabeza” la concentra toda) amén de la desigualdad en derechos y oportunidades entre sus componentes, puede ser fruto de una fe cristiana? ¿Acaso la palabra “cristiano” no identifica a un discípulo de Cristo? ¿Es que Cristo no es el mismo Jesús del Evangelio que nos reveló que Dios es Padre de todos los seres humanos por igual?
Pienso que se está utilizando con demasiada ligereza el apellido de “cristiano” aplicándolo indiscriminadamente a todo lo que proviene de la Iglesia Católica. Y, si somos sinceros con nosotros mismos, deberemos reconocer que no todo lo que provenga de normas y leyes católicas puede ser considerado fruto del Espíritu Fraterno del Evangelio. Recordemos las excomuniones por no obedecer al Papa sumisamente, los anatemas por atreverse a pensar diferente, las discriminaciones por razón de sexo, el atender más a la grandeza de la Institución que al bien de las personas, el aliarse descaradamente con los magnates de un sistema socio-económico-político- globalizado- neoliberal que está matando (con guerras y de hambre) a las personas, expoliando pueblos, deshumanizando a las generaciones, destruyendo la Naturaleza etc.

¿Puede la familia patriarcal transmitir valores de solidaridad?
Pero volviendo a la familia ¿puede una familia, en donde los miembros sometidos se ven abocados a competir entre sí para obtener el beneplácito del “cabeza” familiar, desarrollar y crecer en valores de solidaridad? La envidia y la rivalidad entre hermanos por esta causa está presente ya desde los inicios de la Historia, todo a lo largo del Antiguo Testamento, cuando el Patriarcado se consideraba poco menos que Ley Divina.
A partir del Nuevo Testamento, la solidaridad con todos los seres humanos es la característica reveladora de lo que es o no es “cristiano”. Solo por este “detalle”, podríamos afirmar que la familia de filosofía patriarcal “no es cristiana” (independientemente de la calidad moral de cada uno de sus miembros, claro está)

¿Porque la defiende con uñas y dientes la Jerarquía católica?
El hecho de que sean precisamente unos señores célibes y (supuestamente) sin hijos quienes defienden con más tesón la familia tradicional de raíces patriarcales, no deja de ser curioso aunque, en mi opinión, tiene una explicación:
Una familia estructurada patriarcalmente, es un calco de la actual estructura eclesiástica católica. Es decir, la Iglesia oficial está estructurada de forma piramidal, con un “cabeza” a quien el resto de los miembros están supeditados, y el cual tiene el poder de conceder privilegios a quienes considere más idóneos, sin que nadie se lo discuta. Otro tanto ocurre en la familia de inspiración patriarcal. En la familia patriarcal, el “cabeza” tiene poder absoluto para censurar y castigar arbitrariamente. Es el temor a la autoridad lo que la mantiene unida. En la Iglesia Católica ocurre otro tanto. Por otra parte, siendo la familia la posible cantera de nuevos miembros para el clero, hace falta que ellos estén educados en la línea de la obediencia ciega a la autoridad única, y que la asuman como”designio divino”(al igual como ocurre en la familia de filosofía patriarcal). De lo contrario, si estuvieran educados en la igualdad y la libertad, pondrían en peligro la jerarquización absolutista- piramidal y los privilegios (de casta y de género) de que han disfrutado, durante tantos siglos, quienes se han auto-adjudicado el derecho a ejercer el poder en la Iglesia.


¿Cuales son los valores éticos que reivindica la Jerarquía en nombre de la familia?
Los valores que enarbolan quienes en España se resisten a revisar los acuerdos con la Santa Sede, giran en torno a la conducta sexual de los fieles. Exigen que, lo que la Doctrina Católica cataloga como “pecado”, sea declarado “delito” por las leyes civiles.(divorcio, aborto, unión de homosexuales, investigación biogenética) La misoginia y la homofobia, además del afán de poder y de diferenciarse como clase social, quedan evidentes en sus actuaciones y manifestaciones. Una actitud reveladora de los valores del modelo de sociedad que defiende la Iglesia Católica oficial, es la no-ratificación por parte del Estado Vaticano de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y, por parte de la Conferencia Episcopal Española, la campaña en favor de la objeción a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Asignatura que incluye el estudio de dichos Derechos Humanos en las escuelas. Que“la Iglesia no puede ser una Democracia, porque es una Teocracia”, se lo oímos decir a Juan Pablo II, y se lo hemos oído también a otros miembros de la Jerarquía. Sin embargo, algunos jerarcas españoles en diciembre pasado, durante otro encuentro de familias en la plaza de Colon de Madrid, afirmaron (sin sonrojarse) que la actuación del actual Gobierno “amenaza” los Derechos Humanos y la Democracia, como si ellos fueran acérrimos defensores de los unos y la otra.
Por otra parte, es evidente que la igualdad no es el valor más apreciado por los padres católicos conservadores que objetan la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Dichos padres suelen llevar a sus hijos a colegios segregados en los que se imparte una educación específica para cada sexo. En el I Congreso Internacional de Educación Católica para el siglo XXI celebrado en Valencia en abril pasado, el Arzobispo García Gasco reclamó subvenciones para dichos colegios privados, los cuales no pueden ser homologados como concertados por no cumplir la Ley de Igualdad: “El Estado no puede limitarse a tolerar las escuelas de iniciativa social porque prestan un servicio público y tienen, por consiguiente, el derecho a ser ayudadas económicamente", dijo. 
En nombre de la moral, unos y otros se oponen a que los jóvenes reciban información sexual científica y laica en la escuela, lo que revela irresponsabilidad por parte de los padres, dada la libertad de costumbres de los jóvenes hoy en día. Y, por parte de quienes han renunciado voluntariamente a las relaciones sexuales, además de a las responsabilidades familiares, el deseo de controlar el como, el con quien y el cuando de las relaciones sexuales de los demás. ¿ No se dan cuenta que, a excepción de algún grupo fundamentalista, prácticamente nadie les hace caso en cuanto a la pecaminosidad del uso de los preservativos y anticonceptivos?. Pero la Jerarquía, en lugar de recapacitar de lo absurdo de sus prohibiciones en esta materia, insiste en mostrarse víctima del “laicismo galopante extremista”.Y en lugar de reconocer la pluralidad de la sociedad española, insiste en recibir un trato de favor especial .No acepta un Estado laico en el que ninguna religión imponga sus esquemas éticos en la sociedad civil 
Conclusión: según sean los valores del modelo de familia que se adopte, será el modelo o concepto de sociedad (y de Iglesia) que se defienda: igualitario o totalitario.

ROSER PUIG
Cristiana y feminista.Palma de Mallorca


martes, 14 de octubre de 2008

OTRO CRISTIANISMO ES POSIBLE. curso

Por qué este tema


Intentamos contextualizar este jugoso texto de Roger Lenaers para comprenderle mejor y situarnos más certeramente como lectores. Vaya por delante que la intención del autor es indudable: “Otro cristianismo es posible”… para mejor seguir a Jesús.

El subtítulo delimita la intención: exponer la fe cristiana en el único lenguaje hoy comprensible por el hombre moderno ¡el de la Modernidad!, es decir, el que tiene su origen en la revolución copernicana que supuso en la cultura en general el llamado Siglo de las Luces, la mejor Ilustración. La doctrina oficial de las iglesias no lo ha tenido en cuenta con el resultado conocido: el mundo ideológico cristiano, incluidos muchos teólogos progresistas, resulta ser una burbuja ajena a las mujeres y hombres de hoy y, por lo mismo, cada vez es más ininteligible e irrelevante en su aislamiento.

El título en las ediciones flamenca, alemana e inglesa es mucho más incisivo “El sueño de Nabucodonosor: el fin de una Iglesia Católica medieval”. Este título tan ‘deconstructor’ ¿hubiera tenido mejor o peor acogida entre nosotros que el más propositivo de la edición española? ¿En España? ¿En América Latina? Será muy significativo el parecer de los propios lectores.

¿Cómo va a caer este texto, sin duda rompedor, entre grupos y comunidades de base, en especial entre las inscritas arrolladoramente mayoritarias de Latinoamérica? Texto rompedor en su contenido aunque el autor avanza -como se verá- con cautela. Para atisbar cómo puede caer este texto en un concreto lector y para que éste reaccione adecuadamente ante él convendrá tener permanentemente en cuenta el contexto vital de Lenaers, mientras escribía entre sus 70 y 85 años, sepultado en vida en dos pueblitos perdidos en las montañas del Tirol. Y por eso, para comenzar, nos preguntamos ¿cómo cayó este anciano ‘rompedor’ en ese rincón rural obviamente conservador?

Recordemos lo que sucedía cuando un curita ‘progre’ llegaba a un pequeño pueblo español: desconcierto y, muy en breve, polarización entre los favorables y los contrarios. Lenaers es más que progresista: compara el impacto de su pensamiento al del pequeño guijarro que viene a golpear los pies de barro de la colosal estatua del sueño de Nabucodonosor; él mismo explica la alegoría: la piedra es el pensamiento de la modernidad, la estatua, toda de oro y bronce, que se desmorona por entero en virtud del impacto que sufre en sus pies de arcilla significa la actual construcción religiosa cristiana. Así de radical es Lenaers tras su profunda humildad y su humanismo.

Sin embargo, el chileno Manuel Ossa va a visitarlo con su esposa y nos describe algo sorprendente. A Roger le conoce todo el mundo, vive entre ellos como uno más, “el P.Lenaers -escribe- no inquieta a los campesinos y artesanos del lugar con los cuestionamientos de la razón crítica que aparecen en su libro (…) Les acompaña domingo a domingo con misas que guardan todas sus tradiciones (…) con monaguillos de rojo que hacen tintinear las mismas campañillas a que están acostumbradas sus abuelas…” ¿Exagera Manuel Ossa en los detalles tradicionales que describe? ¿O es que Roger Lenaers ha preferido cumplir su tarea sin entrar en mayores cuestionamientos? ¿O el buen padre jesuita despliega una tan fina estrategia -tan jesuita, diríamos- que los va abriendo y transformando sin sobresaltos, sin que casi se den cuenta? El caso es, aclara M. Ossa, que los del pueblo les preguntaron a él y su esposa a qué venían. “Pues a conocer a vuestro párroco por un libro suyo que conocimos en Chile”, “¿Tú…escribiste un libro?” le preguntaron entonces a él, entre admirados y divertidos…(…) Al hombre sonriente y lleno de humor que íbamos a visitar, los feligreses lo conocían sólo por su cercanía humana y su trabajo pastoral, ignorando sus preocupaciones teológicas”. Preocupaciones teológicas y pastorales ¿las pudo ocultar Lenaers durante quince años hasta ese grado?

M.Ossa no parece creerlo: “Él (Lenaers) cree en el Dios de Jesús, pero siente que el lenguaje que sigue utilizando la iglesia no le dice ya más nada a los hombres y mujeres de hoy, porque sus términos y su mentalidad provienen de visiones del mundo y de la sociedad vigentes hasta la Edad Media, pero incompatibles con el sentido común contemporáneo”.

Lenguaje y mentalidad, dice Ossa. En efecto, envoltorio y contenido es una distinción que recorre todo el libro y siempre nos deja de algún modo con ganas de mayor precisión. Porque el envoltorio puede quedarse en algo superficial pero también puede ser inseparable de los contenidos que encierra. Y esto es ya más delicado. Porque el nivel del lenguaje puede servir para camuflar el perfil acusado de unos contenidos radicales ¿No es esto lo que muchos laicos reprochan a teólogos modernos que no se sabe bien ‘si van o vienen’; que querrían, en definitiva, estar en la procesión y repicando las campanas?

En modo alguno parece Lenaers adolecer de tal ambigüedad: un falso respeto a los lectores podría haberle inducido a ella, aunque también puede parecer ambigüedad el esfuerzo de matización.

¿Podrías imaginar cómo Lenaers trasluciría sus convicciones ante su gente? ¿las ocultaría? o ¿cómo se las apañaría para comunicarlas sin ofuscarles?

¿No te hace temer que las ideas de este libro te desbaraten algunas seguridades?

Así, por lo que tú conoces, ¿crees que en la iglesia sólo el lenguaje es medieval o piensas que tal vez también sus contenidos?

Y así, de entrada, ¿te atreverías a mencionar media docena de creencias que habría que dejar de lado por ‘infumables’? Y esto no a efectos definitivos, por supuesto, sino para caer en la cuenta de ¿por dónde, en el momento actual de tu proceso creyente, te parece que se debería situar el corte entre lo nuevo y lo caduco?