lunes, 6 de febrero de 2012

LO QUE SOY Y LO QUE SÉ SE LO DEBO A LOS JESUITAS

ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA CASTILLO

José María Castillo (Puebla de Don Fadrique, Granada, 1928) fue expulsado de la cátedra de Teología de la universidad de Granada por el entonces cardenal Ratzinger, "y todavía espero una explicación". El teólogo abandonó la Compañía de Jesús tras medio siglo largo como jesuita. El próximo miércoles pronuncia una conferencia en el Club de este diario. Lo entrevista Matías Vallés en La Opinión de Mallorca.

-Para que se haga cargo del tipo de entrevista: "¿Dios grabará esta entrevista?"

-No. Dios no es una representación que hacemos a nuestra imagen y semejanza, es una realidad que no conocemos ni podemos conocer. Está fuera de nuestro alcance porque es trascendente.

-Se es jesuita o no se es jesuita, pero no se deja de ser jesuita.

-Es muy difícil dejar de serlo, porque marca a las personas. Yo no tengo palabras para agradecer lo que debo a los jesuitas, tanto lo que soy como lo que sé. Mi problema es con la realidad envolvente por encima de ellos.

-Un enemigo suyo dice que "José María Castillo no es católico, pero tiene razón".

-Si por católico se entiende a una persona que se identifica incondicional y acríticamente con la Iglesia, no lo soy. Si se entiende a alguien que comulga con la fe fundamental, sí lo soy. No puedo aprobar una institución que habla de derechos humanos pero no los practica.

-El Vaticano cede su fascinación a la Casa Blanca.

-El Vaticano es la última monarquía absoluta de Europa, no entiendo que la Unión Europea lo permita. El Papa procura mantener excelentes relaciones con los poderes fácticos, también con la Casa Blanca. Reagan pactó con Juan Pablo II el pago de millones al sindicato polaco Solidaridad, a cambio de información a la CIA sobre los movimientos de base más activos en el Caribe.

-Lo suyo con Ratzinger era algo personal.

-No soy tan importante, pero me informaron de que el entonces cardenal ­y secretario del antiguo Santo Oficio, junto al cardenal Suquía, citaron al general de los jesuitas y me prohibieron la enseñanza. Tengo la profunda herida de la calumnia que me dirigió el cardenal Cañizares con la mejor voluntad del mundo, al decir que yo era "un peligro para la Iglesia".

-Dios es una posibilidad, la Santísima Trinidad es un invento.

-Tal como se explica, la Santísima Trinidad es efectivamente un invento. No aparece en el Nuevo Testamento. En la tradición se habla de Dios Padre, de Jesús y del Espíritu. Más allá de eso, las "personas" son una invención.

-Las cifras de abortos sugieren que miles de católicas se someten a la interrupción del embarazo.

-Sí. Es más, en Granada podría dar el nombre de alguna persona que llevaba la pancarta en una manifestación contra el aborto, y a la que poco antes casi se le muere una hija que traía de abortar en Londres. Son cosas que uno no entiende.

-¿El hundimiento de la economía salvará a la religión?

-Puede influir, porque sigue siendo verdad el dicho, "En las trincheras no hay ateos". Al verse amenazada, la gente tiene una tendencia espontánea a acudir a algo superior, la Virgen o los santos. Además, la austeridad impuesta por la crisis obliga a llevar una vida menos condicionada por el consumo, y enfocada hacia valores más importantes.

-Stalin se inspira en la Compañía de Jesús.

-Stalin fue seminarista, y he oído que sentía una gran atracción por las Constituciones de la Compañía de Jesús. ¿En qué sentido me resulta comprensible? Los jesuitas no son dictadores, muestran una gran tolerancia y respeto hasta el punto de que en ningún partido político me hubieran aguantado lo que ellos. Sin embargo, también hacen hincapié en la obediencia y la fidelidad.

-¿Qué sabe Hawking de Dios?

-Sabe lo que puedo saber yo y cualquiera. O sea, nada. Los físicos que se meten a teólogos van tan errados como los teólogos que condenan a Galileo.

-Vayamos con el título de una de sus conferencias: "¿Es posible un cristianismo no religioso?"

-No solamente posible, sino necesario, en cuanto que las religiones son un conjunto de prácticas y observancias con el propósito de atrapar a la gente. Jesús fue un laico, no fue un religioso. Estuvo en conflicto con la religión, y por eso lo matan los sumos sacerdotes.

-¿Peca la jerarquía eclesiástica de adicción al sexo?

-Tienen una obsesión excesiva, ridícula y extraña con ese tema. Se entiende por su apetencia de conquistar el poder y de mantenerlo. Cuando controlas el sexo de una persona, la dominas. Los Evangelios no hablan jamás directamente de la sexualidad.

-Zapatero pagó todas las facturas de la Iglesia.

-Zapatero se equivocó con la Iglesia, que siempre saca todo lo que puede. No sé por qué el expresidente del Gobierno le concedió tantos privilegios, pensaba seguramente en una contrapartida.

-¿Puede sintetizar a Dios en tres líneas?

-A mí me recuerda a Jesús de Nazaret. No a Jesucristo, que ya incorpora al Cristo o Mesías. Un sencillo trabajador que no expresa la divinidad, sino el anhelo de ser profundamente humano. 




domingo, 5 de febrero de 2012

CÓMO DEJAR DE SER UN EXITOSO BANQUERO DE INVERSIÓN PARA CONVERTIRSE EN MONJE BUDISTA

María Igartua 

Dinero, éxito, popularidad… Wall Street parece que puede dárselo todo a cualquier joven con ambición, talento, ilusión y ganas de trabajar duro. Sin embargo, las Gran Manzana puede resultar una cárcel de oro y, de vez en cuando, alguno de sus habitantes para un instante para darse cuenta de esa realidad. Es entonces cuando suceden cosas tan inverosímiles como la historia deRasanath Das, que siendo una incipiente estrella de los negocios en Nueva York, prefirió abandonarlo todo para convertirse en monje budista.

A sus 36 años se ha convertido en uno de los guías espirituales del la ‘Occupy Wall Street’, la misma corriente que se inició en España con el 15M. Desde la meditación combate lo mismo de lo que hace no mucho tiempo fue parte: la agresiva voracidad del sistema financiero.

Das trabajaba como banquero de inversión en Bank of America, especializado en el sector de las tecnología, medios y telecomunicaciones, vendía productos estructurados. No en vano cursó sus estudios superiores en el Indian Institute of Thechnology antes de llegar al país de los sueños en el 2000 para cumplir su mayor ilusión desde adolescente: trabajar en Wall Street.

Estudió un MBA en Cornell y entró a trabajar en Deloitte como consultor. Poco después firmó con Bank of America. Sólo por firmar, cuenta a CNNMoney, ganó 60.000 dólares y su primer año su sueldo pasó a ser de 170.000 dólares al año.

Pero este joven natural de Munbai pronto se dio cuenta de que ese mundo no estaba hecho para él. “Quería darle el sentido a mi vida que el dinero no da”, explica en la entrevista. “En 2008 mi jefe me pidió ideas de M&A para la compañía Playboy. Pensé entonces que estaba ganando dinero vendiendo sexo y justo cuando la economía estaba cayendo… Entonces entré en el monasterio”.

Ha pasado de tener un apartamento con cuatro suites y su propio ropero en el que sólo tenía que pulsar un botón para encontrar sus camisas a dormir en el frío suelo de un monasterio al que donó todo su patrimonio y en el que pasa las horas meditando y tratando de promover su religión por la comunidad. No echa nada de menos de su vida anterior salvo a la gente. De hecho, defiende que pese a todo “trabajé con gente muy, muy buena en Wall Street”.



jueves, 2 de febrero de 2012

LO QUE QUIERO AHORA

Ángeles Caso, en 'La Vanguardia'

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿QUÉ DEBEMOS ENTENDER POR 'UMBRAL DE POBREZA'?

Parece “a priori” complicado que se siga dando la cohesión social en un país con el 25 % de sus habitantes por debajo del llamado “Umbral de pobreza”.

¿Qué es el umbral de la pobreza?.
El umbral de la pobreza no es un concepto único, sino varios.
En ocasiones se utilizan de forma confusa los distintos conceptos de umbral de pobreza, dando lugar a malentendidos muy extendidos.

La ONU utiliza 2 acepciones distintas:
1. Umbral de pobreza absoluto:
Se calcula mediante estimaciones sobre el coste de los alimentos necesarios para cubrir las necesidades energéticas de una persona, a lo que se añade el coste de otros productos no alimentarios que se consideran básicos.
2. Umbral de pobreza relativo:
Quedan por debajo del umbral de pobreza relativo aquellos que ganen menos de la mitad del ingreso medio de un país.
El umbral de pobreza absoluto lo utiliza la ONU para países en desarrollo. Dependiendo del país queda establecido en cifras como 1$, 2$, etc. que es la cantidad de dinero necesaria para no pasar hambre (expresado de forma esquemática) en países subdesarrollados de África, Asia, etc.

El umbral de pobreza relativo es el que utiliza la ONU para países desarrollados. Por ejemplo, si el ingreso medio de un país es de 60.000$ al año están por debajo del umbral de la pobreza aquellos que ganen menos de 30.000$ al año.

Los medios de comunicación, y la propia ONU, utilizan habitualmente ambos conceptos de forma tan confusa que provocan desinformación.

En muchas ocasiones hablan del “umbral de la pobreza” (sin apellido; absoluto o relativo) de países desarrollados dando la sensación de que se están refiriendo a personas que viven con menos de 1$ al día (absoluto) cuando en realidad se están refiriendo a gente que gana menos de 30.000$ (por ejemplo) al año.

Esto produce la paradoja de que mucha gente que vive bajo el umbral de la pobreza relativo en Estados Unidos (por ejemplo) tiene un nivel de vida superior al del ciudadano medio europeo, pero los citados informes de la ONU y de los medios de comunicación no muestran la información de forma clara y, aunque no lo citan textualmente, dan a entender que la cifra se refiere a personas que se están muriendo de hambre por las calles.

En Mónaco y Liechestein, por ejemplo, también existe y se puede calcular un umbral de pobreza relativo, y habrá un porcentaje importante de la población que esté por debajo de ese umbral de la pobreza (relativo), a pesar de que esos “pobres” tengan una vivienda en propiedad que en el resto de Europa se considera de lujo, un Mercedes (pequeño, eso sí, como un Clase C) y una segunda residencia para pasar las vacaciones.

*El Umbral de pobreza en España.

La línea de pobreza utilizada por el INE se basa en los ingresos netos por unidad de consumo (u.c.) del hogar, entendiendo como tales los ingresos netos totales del hogar (renta disponible del hogar) entre el número de unidades de consumo.

El número de unidades de consumo se ha calculado utilizando la escala de la OCDE modificada: peso 1 para el primer adulto, 0,5 para el resto de adultos y 0,3 para los menores de 14 años.

Una vez que se han calculado los ingresos por unidad de consumo del hogar se adjudican a todos los miembros del hogar.

La línea de pobreza o umbral de pobreza se fija en el 60% de la mediana de la distribución de los ingresos por unidad de consumo adjudicados a las personas, a esta cifra se le llama también umbral de pobreza.

Se clasifica como pobre a todo individuo que tenga unos ingresos por unidad de consumo inferiores al umbral. Se considera que el resto de personas no son pobres.

Todos los miembros de un mismo hogar serán, por tanto, clasificados de la misma manera, como pobres o como no pobres.

Bien, pues con estos criterios anteriores alrededor del 25 % de la población incluida en el Censo del Reino de España esta en riesgo de exclusión social por encontrarse por debajo del Umbral de Pobreza en estos momentos.



lunes, 30 de enero de 2012

LAS VIVENCIAS SE TRANSMITEN POR ÓSMOSIS

Fray Marcos

En la primera lectura (Dt 18,15-20), Moisés, después de convencer a los israelitas de que Dios les hablaba desde la formidable tormenta del Sinaí, con voz de trueno y les miraba con los ojos encendidos del rayo, les promete que no va a meterles más miedo. Pero eso sólo será posible si prometen hacerle caso a él y a los profetas. Les habla de una figura profética que liberaría de verdad al pueblo, como el mismo Moisés lo había liberado de Egipto.

Los primeros cristianos vieron en Jesús a ese profeta. Era la figura tantas veces anunciada y siempre esperada por el pueblo de Israel. Esa identificación garantiza que las palabras de Jesús son las palabras de Dios. Esta es la clave para interpretar todo el mensaje del evangelio de Marcos. Hablará con la autoridad propia del mismo Dios. Sus palabras tendrán la fuerza creadora y sus acciones serán liberadoras como las acciones del mismo Dios.

Pablo (1Cor 7,32-35), con una visión de Dios muy cercana a la del “Jupiter tonante” del Sinaí, llega a la conclusión de que preocuparse del marido, o de la mujer o de los hijos, es alejarse de Dios.

El Dios de Jesús es muy distinto. El mensaje de Jesús nos dice que a Dios sólo se puede ir a través del hombre. Buscar a Dios prescindiendo del prójimo es idolatría. Creer que el tiempo dedicado a las personas es tiempo negado a Dios es una trampa.


CONTEXTO

Estamos en el primer día de actividad de Jesús. Su primer contacto con la gente tiene lugar en la sinagoga. Es un signo de que la primera intención de Jesús fue enderezar la religiosidad del pueblo que había sido tergiversada por una interpretación opresora de la Ley.

Por dos veces en el relato se hace referencia a la enseñanza de Jesús, pero no se dice nada de lo que enseña. Se habla de la obra. Lo que Jesús hace es liberar a un hombre de un poder opresor, el espíritu inmundo (contrario al espíritu santo). La clave es que Jesús libera, cuando habla y cuando actúa.

La buena noticia que anuncia Marcos es la liberación, en dos direcciones: de las fuerzas del mal (espíritu inmundo); y de la fuerza opresora de la Ley, explicada de una manera alienante por los fariseos y letrados (no como los letrados).

La intención de Marcos es que la gente se haga la pregunta clave: ¿Quien es Jesús? Lo que acabamos de leer y todo lo que sigue en este evangelio, será la respuesta.


EXPLICACIÓN

En el evangelio el acercamiento a Jesús produce asombro. Si hemos perdido nuestra capacidad de asombro ante la buena nueva de Jesús, es que no lo hemos descubierto de verdad. En el evangelio, la admiración de la gente va en dos direcciones. Por una parte se asombran de su enseñanza y por otra, quedan estupefactos al ver la curación del hombre. En Jesús, la predicación y la acción son inseparables.

“Les enseñaba como quien tiene autoridad”. Hoy la palabra clave es “exousia”. No es nada fácil penetrar en el verdadero significado de este término.

Lo primero que deberíamos hacer es distinguirlo de “dynamis”. Esta distinción es relativamente fácil: “Dynamis” sería la fuerza bruta que se impone a otra fuerza física. “Exousía” sería la capacidad de hacer algo en el orden jurídico, político, social o moral, siempre en un ámbito interpersonal.

La palabra griega significa, además de autoridad, facultad para hacer algo, libertad para obrar de una manera determinada.

Otra característica de la “exousía” es que la persona la puede tener por sí misma o recibirla de otro que se la otorga.

Dando esto por supuesto, todavía nos queda mucho para saber, en concreto, qué quiere decir el evangelista cuando le aplica a Jesús esa “autoridad”. Se trata de una autoridad que no se impone, de una potestad que se manifiesta en la entrega, de una facultad de acción que se pone al servicio de los demás.

Sería la misma autoridad de Dios dándose a todas sus criaturas sin necesitar nada de ninguna de ellas. El concepto de Dios “todopoderoso” que exige un sometimiento absoluto, nos impide entender la exousía de Jesús. Sólo desde la experiencia del Dios-Amor de Jesús podremos entenderla.

Jesús enseñaba con autoridad, porque no hablaba de oídas, sino de su experiencia interior. Trataba de comunicar a los demás sus descubri­mientos sobre Dios y sobre el hombre.

Los letrados del tiempo de Jesús (y los letrados de todos los tiempos) enseñaban lo que habían aprendido en las Escrituras. De todas ellas tenían un conocimiento perfecto, y tenían explicaciones para todo, pero el objetivo de la enseñanza era la misma Ley, no el bien del hombre. Se quería hacer ver que el objetivo de Dios al exigir los preceptos, era que le dieran gloria a Él, no la plenitud del mismo ser humano.

Lo que dejó atónitos a los oyentes de Jesús fue el ver que su enseñanza no era así, sino que hablaba con la mayor sencillez de las cosas de Dios tal como él las vivía. Su experiencia le decía que lo único que Dios quería, era el bien del hombre. Que Dios no pretendía nada del ser humano, sino que se ponía al servicio del hombre sin esperar nada a cambio.

Esta manera de ver a Dios y la Ley no tenía nada que ver con lo que los rabinos enseñaban. Todos los problemas que tuvo Jesús con las autorida­des religiosas se debieron a esto. Todos los problemas que tienen los místicos y profetas de todos los tiempos con la autoridad jerárquica responden al mismo planteamiento.

Jesús se decanta por el hombre que resulta liberado del dios araña que intenta chuparle la sangre. Naturalmente si Dios no es exigente, si Dios no quiere nada para sí, ¿en nombre de quién pueden exigir tantos sacrificios sus representantes?

Cállate y sal de él. La expulsión del “espíritu inmundo” refleja desde el principio, el planteamiento del evangelio como una lucha entre el poder del bien y el poder del mal. Bien entendido que “mal” es toda clase de esclavitud que impide al hombre ser él mismo.

Nadie se asombra del “exorcismo”, que era corriente en aquella época. Lo que les llama la atención es la superioridad que manifiesta Jesús al hacerlo, demostrando así quién es. Jesús no pronuncia fórmulas mágicas ni hace ningún signo estrafalario. Simplemente con la autoridad de su palabra obra la curación.


APLICACIÓN

Hablar con autoridad hoy sería hablar desde la experiencia personal y no de oídas. Lo único que hacemos, también hoy, es aprender de memoria una doctrina y unas normas morales, que después trasmitimos como papagayos, como se trasmite la lista de los reyes godos. Eso es lo que no funciona.

En religión, la única manera válida de enseñar es la vivencia que se trasmite por ósmosis, no por aprendizaje. Esta es la causa de que nuestra religión sea hoy completamente artificial y vacía, que no nos compromete a nada porque la hemos vaciado de todo contenido vivencial.

“Espíritu inmundo” sería hoy todo lo que impide una auténtica relación con Dios y con los demás. Fijaros hasta qué punto estamos todos poseídos por espíritu inmundo. Esas fuerzas las encontramos tanto en nuestro interior como en el exterior. Nunca, a través de la historia, ha habido tantas ofertas falsas de salvación.

Una de las tareas más acuciantes del ser humano, es descubrir sus propios demonios; porque sólo cuando se desenmascara esa fuerza maléfica, se estará en condiciones de superarla. Con esta perspectiva veremos que la tarea fundamental de Jesús es librar al hombre del maligno.

Una importante tarea en esta liturgia, sería descubrir nuestras ataduras y tratar de desembarazarnos de ellas. Todos estamos poseídos por fuerzas que no nos dejan ser lo que desearíamos ser. Hoy sigue habiendo mucho diablo suelto que tratan por todos los medios de que el hombre no alcance su plenitud. La manera de conseguirlo es la manipulación para que no consiga alcanzar libremente su plena humanidad.

Toda nuestra vida debería ser un acopio de autoridad para ayudar al hombre a liberarse de todos sus demonios. Jesús emplea su autoridad, no contra los hombres, sino contra las fuerzas que los oprimen. ¡Qué ejemplo para imitar si de verdad queremos ser cristianos!

Como individuos, como comunidad y como Iglesia, estamos siempre tratando de aumentar nuestra “autoridad”. Pero, ¿para qué? Si intentamos estar por encima de los demás para someterlos a nuestro capricho, aunque sea bajo pretexto de hacer la voluntad de Dios o de buscar el bien de los demás, estamos en la antípoda del evangelio.

Como Jesús, tenemos que luchar a brazo partido contra todas las fuerzas que oprimen al hombre y no le dejan desarrollar su verdadero ser.

En el evangelio de Marcos, Jesús deja muy claro, desde el primer día, que los enemigos del hombre son los únicos enemigos de Dios. Un dios que exige al hombre sacrificarse por él, no es el Dios de Jesús. La gloria de Dios y el bien del hombre, son una misma realidad, mejor dicho son la única realidad.

La teología, la liturgia, todas las normas morales tienen que tener como fin ayudar al hombre a ser él mismo. “El sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado”. El defender este principio le costó la vida a Jesús.



PREGUNTAS

Joxe Arregi

No sé muy bien de dónde ni por qué, pero en algún momento de la comida de Año Nuevo salió el tema del Vaticano y de los obispos, de eso que indebidamente se llama "la iglesia". Yo estaba sentado frente a tres de nuestros veinte sobrinos, tan distintos de nosotros y entre sí, todos ellos encantadores: Josu, Mikel y Xabier. Tienen, los tres, entre 18 y 28 años.

Quise provocarles un poco, a ver hasta dónde llegábamos. Y no se me ocurrió otra cosa que lanzarles una pregunta tan extravagante como el último desatino de algún obispo que seguramente estaba en el origen de aquella conversación: "¿Se os ha ocurrido alguna vez ser curas, o frailes, ir al seminario?". El más tímido de los tres sonrió amablemente, el más desenvuelto hizo algún aspaviento, el más divertido soltó una carcajada. "¿Tan disparatado os parece?", insistí. "Pues poned las condiciones que pudieran hacer el oficio de cura algo interesante para vosotros. Tú, por ejemplo, Xabier, si te dejaran seguir y vivir con tu novia, podrías ser un buen cura para los jóvenes de Azpeitia. ¿No?" (Xabier es un chico juicioso, responsable, y muy agradable). Arrugando la frente y levantando las cejas, como suele, respondió con su habitual franqueza: "Puff…, la verdad, no me parece una vida muy divertida".

No era la vocación clerical de mis sobrinos lo que me interesaba, y avancé un poco: "Bueno, pero la religión… ¿no creéis nada de la religión?". Josu, el más joven de los tres, con su carita de bueno, alegre y espabilado como es, se apresuró a responder: "Yo no, nada". Pero, a su lado, Mikel intervino con su característica ponderación y calma: "Depende". "¿Cómo que depende?", le repuse. Mikel parece muy tímido, pero no lo es tanto, y el primer día de este año descubrí lo inteligente y agudo que es, además de muy modesto, y lo muchísimo que sabe de todas las ciencias. "Depende -se explicó- de lo que entiendas por religión". "¡Oh, qué interesante!", dije yo. De modo que 'religión' puede significar más de una cosa… Explícate un poco". Mikel siguió: "Pues, por ejemplo, yo no creo que haya un dios ahí arriba, y que creó el mundo, y todas esas cosas que dicen…".

Ya nos habíamos lanzado y podíamos seguir, como sobre una barquichuela en alta mar, o sin barquichuela. Dije a Mikel: "Seguramente tienes razón, seguramente no existe por ahí un dios como dices, que haya creado el mundo así, de repente y desde fuera. Pero todo lo que existe, existe por algo, ¿no? ¿Y por qué existe este mundo tan maravilloso? ¿Cómo, por qué, por quién?". "Dicen -respondió Mikel- que el universo nació del vacío cuántico. Es una ecuación matemática que se puede explicar". Me dejó aturdido.

"Sí, algo me suena…", repuse. "Pero, bueno, de la nada no puede salir nada, ¿verdad?". Mikel asintió. Y proseguí: "Y ese vacío cuántico no pudo ser una pura nada, ¿verdad?". "No, por supuesto, el vacío no significa que no haya nada", concedió Mikel sin perder su tímida y decidida parsimonia. "En ese vacío habría algo, pero ese algo también sería algún tipo de materia. Todo lo que hay es materia. También en nosotros es así. Todos los átomos de nuestro cuerpo (hidrógeno, carbono, oxígeno, silicio…) se formaron en las reacciones que se dieron dentro de las estrellas. Venimos de ahí. Somos eso. También nuestras neuronas, son eso: materia. Y algún día, observando el cerebro de alguien, seremos capaces de saber lo que está pensando o sintiendo".

"Me parece muy posible - dije yo- Nada es sin eso que llamamos 'materia', aunque no sabemos muy bien qué es la materia. No sabemos ni si está compuesta de partículas o de ondas. Por supuesto, el pensamiento y el sentimiento son gracias a la materia, emergen de ella, pero ¿te parece que la emoción que sientes tú al escuchar una música maravillosa o al ver la sonrisa de tu novia no es más que tus neuronas? De la materia surge la vida, pero ¿la vida no es algo más que los átomos? ¿La belleza no es algo más que su soporte físico? Tus ideas y tus emociones brotan de la materia, de las neuronas, de sus complejas conexiones, pero ¿no son algo más que neuronas físicas?". "Pues sí…", asintió Mikel con aire reflexivo. Yo seguí: "¿Pero qué es, entonces, esa materia de la que puede surgir la forma, la vida, la belleza, el pensamiento, la ternura?". Mikel, primero, calló. Luego encogió los hombros y dijo muy serenamente: "Pues no sé".

Yo tampoco, Mikel. Nadie lo sabe. Pero es maravilloso, ¡a que sí! Tal vez eso tenga que ver con lo que llamamos "Dios". "Dios", tal vez, tenga que ver con ese misterio del ser, con esa matriz o materia, con el Origen eterno o el Todo insondable, y tal vez sea como un océano inmenso que nos alberga o un inmenso corazón que late dentro de cada corazón y de cada átomo. Para mí, la religión es fundamentalmente reconocer el misterio de la realidad con gratitud y respeto, vivir en confianza y respeto, llenarlo todo de bondad y de respeto.

Llegados a ese punto de silencio, me atreví a plantear otra pregunta, una pregunta que a todos nos duele: "Y la muerte… ¿qué será? ¿Qué creéis que pasará después de esta vida?". Josu, que seguía atento, hizo en silencio un movimiento horizontal con sus manos, como diciendo: "Se acabó, todo se acabó". Su rostro no había perdido vivacidad, pero sus ojos reflejaban una pena profunda. Era el primer Año Nuevo que celebrábamos sin ella, la añorada madre, la querida abuela.

Yo, compartiendo su zozobra, pregunté todavía: "¿Nada? ¿Pero existe la nada? ¿Conoces algo que se convierta en nada? La flor que se muere ¿se convierte en nada? La música bella que tú tocas en la banda, cuando dejas de tocarla, ¿se convierte en nada? Tu querida abuela, ahora, ¿es nada?". De nuevo intervino Mikel con toda su calma: "Los que se mueren no se convierten en nada, se transforman en otras cosas, pero dejan de ser lo que eran. Al disolverse el soporte material, se disuelve y desaparece la forma, la persona". A mí tampoco me quedaban ya argumentos, sino solo preguntas, y alguna imagen, frágil como la memoria: "¿Será tan seguro, Mikel, que desaparece del todo la forma, o la persona, o la abuela, cuando se disuelve el soporte material o el cuerpo? Tú eres ingeniero en informática: ¿En qué se convierte una bella canción que acabas de escuchar o la fresca risa de tu novia que acabas de mirar en el ordenador cuando lo apagas? Ahí está en la memoria, en esos circuitos eléctricos que parecen tan fríos. ¿Y si hubiera una inmensa memoria cósmica y cálida como un gran corazón que guarda vivas todas las formas, todas las canciones, todas las risas, a todas las abuelas? Y ¿si Dios fuera esa inmensa memoria, ese inmenso corazón, donde el pasado y el futuro son el mismo presente?".

¿Y si la religión no fuera dar respuestas, sino mantener siempre abiertas todas las preguntas con reverencia, compasión y confianza?



jueves, 26 de enero de 2012

TODOS ESTAMOS HACIÉNDONOS

Fray Marcos

CONTEXTO

Seguimos con el evangelio de Marcos que vamos a leer durante todo este año. Es el primero que se escribió y tiene aún la frescura de los comienzos. Es el más conciso. No tiene grandes discursos de Jesús ni cuenta muchas parábolas. Le interesa sobre todo la vida de Jesús. Su actitud vital para con los pobres y oprimidos es la verdadera salvación. Las curaciones y la expulsión de demonios, entendidos como liberación, son la clave para comprender el verdadero mensaje de salvación de este evangelio.

EXPLICACIÓN

El versículo 15 es un denso resumen de todo el escrito, y nos marca la perspectiva desde la que hay que mirar el resto del evangelio.

“Cuando arrestaron a Juan”. Quiere resaltar el evangelista que Jesús va a continuar la tarea del Bautista, pero a la vez, deja clara la diferencia.

Una vez más tenemos que advertir que los datos cronológicos no tienen importancia en la elaboración de un “evangelio”. En el evangelio de Juan, después de haber narrado las relaciones de Jesús con Juan y el seguimiento de los primeros discípulos, después de contarnos la boda en Caná, la purificación del templo y el encuentro con Nicodemo, nos dice que Jesús fue con sus discípulos a la región de Judea y bautizaba allí, a la vez que Juan estaba también bautizando en otro lugar. Dice expresamente: esto ocurrió antes de que Juan fuese encarcelado

“Llegó Jesús a Galilea”. Está claro que el evangelista quiere desligar la predicación de Jesús de toda connotación oficial. Lejos de las autoridades religiosas, lejos del templo y de todo lo que significaba ambas cosas. Galilea era tierra fronteriza y en gran parte habitada por gentiles. Esto para un judío era, de entrada, una descalificación.

“Se puso a proclamar la “buena noticia” de parte de Dios”. Había empezado él su evangelio diciendo que se trataba de exponer los orígenes de la “buena noticia de Jesús”. Estos textos son los que dieron origen a la palabra “evangelio”, cuyo género literario se inaugura con el escrito de Marcos. Jesús no espera, como Juan, a que la gente venga a él.

“Se ha cumplido (colmado) el kairos”. En la fiesta de Año Nuevo, hablamos del significado de “Cronos” y “kairos”. Aquí el texto dice ‘kairos’, es decir, se trata del tiempo oportuno para hacer algo definitivo. No es que algún cronos sea especial. Cualquier cronos lo podemos convertir en kairos si nuestra actitud vital es adecuada. El texto nos está recordando que todo los Kairos se han concentrado en el que ahora está presente.

“Está apareciendo el Reino de Dios”. Esta expresión es la clave de toda la predicación de Jesús. Hemos hablado cientos de veces del Reino. No se trata de que Dios reine. Se trata de que Dios se haga presente entre nosotros, gracias a las actitudes de los seres humanos. Jesús hace presente ese Reino, que es Dios, porque sus relaciones con los demás, basadas en el amor y la entrega, hacen surgir en cada instante a Dios. Dios es amor, de modo que está allí donde exista una verdadera empatía y compasión. Ese Reino está ya presente en Jesús que fue capaz de hacer presente a Dios, amando. No es una promesa de futuro, sino una realidad presente que hay que vivir.

“¡Cambiad de mentalidad!” La traducción oficinal, “convertíos”, no expresa bien el sentido del texto, porque nosotros hemos inventado un concepto de conversión que no está en el original griego. Para nosotros convertirse es salir de una situación de pecado. En cambio lo que pide Jesús es una manera nueva de ver la realidad que no tiene por qué partir de una situación depravada. Es más, el cambio se exige como actitud que no debe abandonarse nunca.

“Metanoeite” significa cambia de rumbo, cambia de mentalidad, no significa hacer penitencia, ni torturarse el espíritu por descubrir que hemos mantenido actitudes que nos deterioran como seres humanos. La llamada de los discípulos a continuación les obliga a hacer su personal cambio de rumbo (metanoya): “Dejan la barca y a su padre y le siguieron”.

Aquí debemos hacer todos, un serio examen de conciencia. Cuántas veces hemos descubierto nuestros fallos y nos hemos conformado con ir a confesarlos, incluso cumpliendo una “penitencia”, pero no hemos cambiado el rumbo. ¿De qué puede servir toda esa parafernalia, si continuamos con la misma actitud?

“Tened confianza en la buena noticia”. La traducción oficial del griego “pisteuete” nos puede llevar a engaño. No se trata de creer la noticia, sino de confiar en que es buena noticia para nosotros. Tanto en el AT como en el nuevo, la fe no es el asentimiento a unas verdades, sino la confianza en una persona. Si la buena noticia que Jesús predica, viene de parte de Dios, podemos tener confianza plena en que es buena.

También debemos recordar que, por extraño que parezca, “euangelio” no significa “evangelio”. Nosotros hemos colocado detrás de la palabra evangelio, un concepto muy concreto y preciso. Evangelio = uno de los escritos de las primeras comunidades donde intentan expresar lo que Jesús vivió y predicó. Hemos caído en un monumental fraude. Hemos confundido el estuche con la joya que debía contener. Aquí “euangelio” significa esa estupenda noticia que Jesús descubrió y nos comunicó de parte de Dios.

Con relación a la llamada de dos parejas de hermanos, sólo señalar, que no podemos armonizarla con lo que el domingo pasado nos contaba el evangelio de Juan. Una prueba más de que para ellos lo importante no es cómo y cuándo sucedió, sino el mensaje que ese suceso puede aportarnos.

A la llamada de Jesús que acabamos de comentar, corresponden las primeras respuestas personales, de parte de unos simples pescadores sin preparación alguna, que se fiaron de Jesús.

Es muy significativo que desde el primer instante de su andadura pública, Jesús cuenta con personas que le siguen de cerca y están dispuestas a compartir con él su manera de entender la vida. La comunidad, por muy reducida que sea es clave para poder emprender una vida cristiana. Más tarde nos dirá: “Donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

APLICACIÓN

El ser humano tiene que ir aprendiendo a base de continuos errores y rectificaciones. Darse cuenta de que hemos emprendi­do un camino equivocado es la única manera de evitarlo e intentar acertar con el verdadero. Cada vez que rechazamos un camino falso, nos estamos acercando al verdadero.

Todos tenemos que convertirnos porque todos estamos haciéndonos. Convertirse es rectificar la dirección de mi existencia para que se acerque cada vez más a la meta. Pecado en el AT era errar en el blanco. Da por supuesto que intentas dar en el blanco, pero te has desviado. Somos flechas disparadas que tienden a desviarse del blanco y que constantemente tienen que estar contrarrestando esas fuerzas que nos distorsionan, para seguir en la verdadera dirección.

Convertirse no es abandonar el mal por el bien, porque el mal y el bien en el ser humano, no se pueden separar nunca del todo. Para el maniqueísmo está todo demasiado claro: son realidades distintas que deben estar separadas. Nunca hemos superado esa tentación. La realidad es muy distinta: ni el bien ni el mal se pueden dar químicamente puros. Siempre que trazamos una línea divisoria entre el bien y el mal, nos estamos equivocando. Lo que llamamos mal no tiene entidad propia, es solo ausencia de bien.

El mal (ausencia de perfección) no es un accidente, sino que pertenece a la misma estructura del hombre. Sin esa limitación, que hace posible el error, pero que también hace posible el crecimiento, no habría persona humana. La hondura del misterio del mal está precisamente ahí. Del mismo mal surge el bien, y el mal acompaña siempre al bien.

Con frecuencia necesitamos la advertencia de alguien que nos saque del error en que estamos. Aún con la mejor voluntad, podemos estar equivocados. Las mayores barbaridades de la historia se hicieron en nombre de Dios por personas buenas. Cruzadas, quema de herejes, caza de brujas, etc. etc. En nombre del bien, ¡cuánto mal!

En nuestro caminar hacia la meta, siempre estaremos necesitados de rectificar la dirección. Constantemente estamos emprendiendo sendas equivocadas que tenemos que abandonar. Tenemos que aprender de los errores. Como seres humanos, no tenemos otra manera de progresar.

Hoy estamos en condiciones de entender que la llamada no viene de fuera, sino de lo hondo de nuestro ser, que anhela la plenitud a la que está llamado. La conversión no puede ser un hecho aislado, sino una actitud consecuencia de un descubrimiento en la persona de Jesús, de lo que significa ser hombre en plenitud.

Ni el estar bautizado, ni ser creyente, ni ser practicante, es suficiente. La conversión es entrar en un proceso que debe durar toda la vida.

Sin un cambio en la estructura interior de la persona, nunca se producirá el cambio en la sociedad que todos esperamos.