viernes, 21 de enero de 2011

LO QUE YO CREO último libro de Hans Küng

Hans Küng: "Las estrategias económicas deben ser vinculadas al juicio ético"

El teólogo Hans Küng considera que las estrategias económicas y el juicio ético deben ser vinculados entre sí para evitar, como ha ocurrido con el modelo neocapitalista actual al que responsabiliza de la actual crisis económica, sus antisociales consecuencias.

En su nuevo libro, 'Lo que yo creo', Küng reitera su convicción de que la nueva arquitectura de las finanzas debe estar respaldada por un ordenamiento marco de carácter ético, porque -afirma- la codicia y la altanería humanas "sólo pueden ser refrenadas con unas cuantas normas éticas básicas" como las que se han ido configurando desde la hominización del ser humano".

Publicado por Trotta, 'Lo que yo creo' -que llega estos días a las librerías españolas- quiere ser una síntesis, en clave espiritual, de toda su trayectoria "como pensador y del camino personal" que ha recorrido en su vida, afirma el autor en un blog puesto en marcha por la editorial y que inaugura el propio Küng con una referencia sobre su nuevo libro.

Esta síntesis, añade el teólogo, se despliega a lo largo del libro en tres líneas de fuerza que articulan su contenido: primera la del "decurso biológico que va del nacimiento a la muerte, desde los primeros pasos en la vida hasta la visión del final y la conciencia de la cierta -aunque incierta en cuanto a su hora- muerte del individuo".

Segunda, "la línea del decurso biográfico, la narración de los hechos y las vivencias de la propia vida, que he relatado pormenorizadamente en los dos volúmenes de mis memorias publicados hasta ahora, y que son la materia a partir de la cual se hacen las 'meditaciones' que contiene este libro".

Y, en tercer lugar, "el curso filosófico y teológico de las ideas, el estudio y la reflexión, a veces sobre materias muy especializadas, que han conformado mi trayectoria intelectual y que han determinado también mi compromiso en la práctica, al permitirme intervenir de forma razonada en discusiones sobre asuntos de interés general sin perder nunca de vista los grandes contextos", señala.

Küng fundamenta en esta visión de conjunto y al mismo tiempo personal, según sus propias palabras, "una triple esperanza: en la unidad de las Iglesias, en la paz entre las religiones y en la comunidad de naciones".

Al hablar de la unidad de las iglesias, el teólogo dice, tras reconocerse como un miembro fiel de la Iglesia: "creo en Dios y su Cristo, pero no creo 'en' la Iglesia. Rechazo toda equiparación de la Iglesia con Dios, todo infatuado triunfalismo y todo egoísta confesionalismo, permanezco abierto a la entera comunidad cristiana de fe, a todas las iglesias".

Recuerda su compromiso, a lo largo de su vida, con la renovación de la Iglesia y la teología católicas, así como en el entendimiento entre las Iglesias cristianas y reconoce, al respecto, que ha sido testigo "de algunos éxitos", sobre todo bajo Juan XXIII y durante el Concilio Vaticano II.

Pero, añade, "también he tenido que encajar reveses, en especial bajo los papas postconciliares: ellos y su aparato curial de poder traicionaron el concilio reformista y pusieron de nuevo en pie, a fin de bloquear cualquier reforma, el sistema romano, antirreformado y antimoderno propio de la Edad Media, con un colegio episcopal por entero domesticado".

Mi esperanza, afirma, "no se dirige a una homogénea Iglesia unitaria; los perfiles confesionales, regionales, incluso nacionales, de las diversas iglesias cristianas no deben fundirse en uno sólo".

"Mi esperanza apunta a una unidad ecuménica entre las Iglesias cristianas en una heterogeneidad reconciliada... Es una visión realista, cuya realización en la base de las Iglesias comenzó hace ya tiempo".

Y sitúa esa visión de esperanza "no en un mundo eclesial paradisiaco", sino de Iglesias "que vuelvan a guiarse en mayor medida por el Evangelio y estén abiertas a las necesidades de sus contemporáneos".



jueves, 20 de enero de 2011

LA NOTA DE LOS OBISPOS VASCOS

Joxe Arregi

TRAS no pocas dudas, me decido a escribir sobre la Nota publicada por los obispos de Pamplona, Bilbao, San Sebastián y Vitoria tras la declaración de alto el fuego permanente, general y verificable por parte de ETA. Lo hago como ciudadano de este pueblo y como miembro de esta Iglesia. Sé que el asunto es inmensamente delicado, por todo el dolor acumulado, e infinitamente complejo, por todos los factores en juego. Sé también que todo lo que yo diga sobre esta cuestión o cualquier otra es parcial y, por supuesto, discutible.

Pero son demasiadas las heridas del pasado que hay que curar y demasiadas las heridas del futuro que hemos de evitar. El País Vasco no es el ombligo del mundo, ni ETA es ahora mismo nuestro problema más grave, ni el conflicto político es nuestra cuestión principal, pero es demasiado importante lo que nos traemos entre manos en este bendito pueblo -y justo en este momento- como para que callemos por miedo a errar. O para que nuestros obispos hablen tan a la ligera.

Su Nota me ha decepcionado profundamente. Seis líneas, justamente seis, ¿y para decir qué? Que manifiestan su "anhelo y esperanza de paz", que "exigen la disolución definitiva de ETA", y que "piden al pueblo cristiano intensificar su oración". Y nada más. Ningún elemento de análisis, ningún criterio de juicio, ninguna pauta de acción. Ninguna aportación a la reflexión, ninguna invitación a la responsabilidad, ninguna llamada a la reconciliación. Ninguna luz, ninguna emoción, ningún aliento. Seis líneas escritas como a desgana y para salir del paso. Leí la Nota y me dije: "Mejor hubieran hecho en callar. Pero no, callar no era posible. De modo que mejor hubieran hecho en hablar de otro modo". Apunto, pues, con todo el riesgo, unas reflexiones sobre lo que echo de más y lo que echo de menos en la Nota de nuestros obispos.

1. La Nota elude la cuestión principal: ¿Qué nos toca hacer a todos para que este alto el fuego sea el definitivo, es decir, para que no haya más víctimas? Ya llevamos 12 muertos desde la ruptura del último alto el fuego, contando solo los muertos por ETA -que no sé si es buena contabilidad; me parece que no-. ¿Qué harías tú si tu vida estuviera en juego, o si estuviera en juego la vida de quien quieres más que a ti mismo/a? Por supuesto, no es posible hacer todo lo deseable, y no es lícito hacer todo lo factible. Entre lo deseable factible y lo factible lícito, ahí se abre nuestra incierta franja de acción. Y ahí no sirven declaraciones éticas abstractas. Menos sirven aun intereses espurios, sean personales o colectivos. El criterio es ese equilibrio inestable entre el mal menor y el bien mayor, y la pregunta es: ¿Cuál es, en este preciso momento y lugar, el mal menor que puedo tolerar para conseguir un bien mayor, y cuál el bien menor con el que me habré de conformar para evitar un mal mayor? Ese es el criterio, y no los Diez Mandamientos ni la Constitución, con perdón. El criterio es salvar la próxima vida en peligro, que puede ser la tuya o la de la persona que más quieres, y la cuestión es a qué acto positivo de riesgo y generosidad estás tú dispuesto/a para salvarla, y para que no se sume un muerto más a la larga lista, y tengamos que seguir lamentándonos. Nada de eso sugieren los obispos.

2. "Manifestamos nuestro anhelo y esperanza de paz", empiezan diciendo. Hemos de reconocer esta expresión de esperanza, por tímida y desganada que sea, cuando lo que más han abundado son manifestaciones de desencanto, a veces por un miedo de futuro más que comprensible, a veces por unos intereses de partido más que discutibles. Sólo habrá solución si tenemos esperanza, y agradezco a los obispos que hayan pronunciado esta simple y poderosa palabra: esperanza. La esperanza puede ser engañosa, pero sin ella no hay nada. La esperanza es engañosa cuando es abstracta, vacía. Es poderosa cuando es concreta, sincera, activa. Y la expresión de esperanza de la Nota episcopal me parece tan abstracta y descarnada, tan indolente y desangelada, que me parece vacía.

3. Nuestros obispos dicen a continuación: "Reiteramos la exigencia moral de su disolución definitiva e incondicional". Pero ¿es que hacía falta decirlo siquiera? Desde sus primeros asesinatos de ETA, llevamos cuarenta y tres años pidiendo su disolución, y los obispos vascos más que nadie. Llevo desde los 15 años deseando la disolución de ETA. Pero la "disolución" se ha convertido, en los últimos meses, en una consigna de partidos, y nuestros obispos se han plegado a la consigna. Y me temo que no por repetir más la consigna vamos a llegar antes a la disolución deseada por todos. Por otro lado, ¿pensaban realmente nuestros obispos que ETA iba a declarar su disolución definitiva? ¿Tan mal informados están acerca de lo que ha sido y es ETA, acerca de la historia de los movimientos terroristas que en el mundo han sido? ¿Tan ignorantes son, por ejemplo, de la historia de Irlanda y del IRA, que aun siendo tan diversa a nuestra historia, es la más parecida? La disolución de ETA -y de todas las dictaduras, todas- es la meta, sí, pero también es una tarea, una tarea compleja que aún va a ser larga, una tarea que va a exigir mucho más que consignas y que mera fuerza, una tarea que ha demandado hasta hoy y va a seguir demandando paciencia, prudencia, destreza, flexibilidad y mucha grandeza de ánimo. Virtudes todas políticas y evangélicas. ¿No lo saben aún nuestros obispos?

4. Añaden que la disolución ha de ser "incondicional". He aquí otra consigna, que nuestros obispos en su Nota se han limitado a corear. ¿Conocen acaso los obispos algún acto humano, algún acto político, algún acto eclesial que sea realmente incondicional? Me gustaría mucho conocerlo si existiera. Claro, no hay que ser ni ética ni políticamente muy avezado para ver que ETA no ha de imponer ningún marco político para el País Vasco como condición para su disolución. Pero la vida está llena de condiciones, la política no digamos, y el fin de ETA también, nos guste o no. Y procurar el máximo de condiciones humanas, penitenciarias, jurídicas, democráticas -solo democráticas, sí, pero plenamente democráticas, ¡y cuán lejos estamos de ello!-, eso no es ceder al chantaje, sino ser sabios. ¿O es que la sabiduría consiste solamente en saber ceder y negociar con el régimen chino, el régimen marroquí, el régimen israelí o el régimen ruandés de Kagamé, solo porque son poderosos o ricos o tienen buenos aliados? ¿Y no saben nuestros obispos que el Estado del Vaticano tiene relaciones y "negocios" directos o indirectos con todos esos regímenes terroristas, saltándose todas las consignas y diciendo que "hay lo que hay"? Hay un objetivo sagrado que vale por muchas condiciones: evitar la próxima muerte, el próximo duelo, la próxima tregua. Y también: curar las heridas, reconciliar la sociedad, convivir humanamente. Y eso vale más que todas las patrias y que todas las constituciones.

5. Los obispos dedican la mitad de la Nota, justo la mitad, a pedir "al pueblo cristiano que intensifique en estos momentos su oración a Cristo y a María". Y así terminan. Perdón, pero eso me parece un insulto a la oración y a los cristianos. Y una ofensa para Jesús y María. ¿Piensan nuestros obispos que hay violencia en el País Vasco y en el mundo, o que hubo un terremoto en Haití hace un año, porque no oramos bastante? ¿Piensan que la paz depende de Cristo y de María y que ellos, el hijo asesinado y la madre traspasada, ponen como condición nuestra oración?

Notas como esta hacen irrelevante la palabra de los obispos en nuestra sociedad. Pero eso no es lo peor. Desacreditan a la Iglesia y desactivan el fermento del Evangelio en el mundo. Y eso es lamentable.

miércoles, 19 de enero de 2011

CRISIS: ¿CUÁNTOS DERECHOS MÁS ESTÁS DISPUESTO A PERDER?

Xavier Caño Tamayo

El verano pasado, el gobierno francés expulsó a cientos de gitanos, violando sus derechos en una actuación claramente xenófoba. Esta semana, la Asamblea Nacional francesa prepara lasupresión de cinco autoridades en defensa de los derechos civiles para concentrar sus competencias en un Defensor de Derechos nombrado a dedo por Sarkozy. Cincuenta organizaciones de derechos humanos se oponen.

Una nueva ley de prensa húngara controla qué se puede publicar o no. Y amenaza con multas superiores a 700.000 euros a quienes atenten contra el interés público, el orden público y la moral… según un comité de políticos del partido del primer ministro húngaro.

La Unión Europea facilita a Estados Unidos hasta 34 datos personales de cada europeo que viaje a ese país. Y hace poco el gobierno estadounidense forzó a Twitter a revelar información confidencial (direcciones de email, números de teléfono, mensajes privados y dirección IP) de cinco personas inscritas en esa red relacionadas con Wikileaks; su fundador Julian Assange, la diputada islandesa Brigitta Jonsdottir y otros tres ciudadanos. Y Guantánamo no se cierra...

Es una muestra de actuaciones autoritarias y violaciones de derechos, pero hay muchas más. Vamos hacia atrás. Stefano Rodotá, profesor emérito de derecho en Roma, asegura que hoy Italia es un laboratorio de totalitarismo, en tanto que The Economist considera el modo de gobernar de Berlusconi una nueva forma de fascismo. En Rusia, Vladimir Putin “tiene montado un chiringuito de poder y corrupción cuya Justicia manda a la cárcel a sus adversarios, políticos o magnates de la economía, si se cruzan en su camino”, denuncia el periodista Miguel Bastenier.

Pero no sólo Italia y Rusia
Tras el atentado contra las Torres Gemelas, Trent Lott, senador de los Estados Unidos, aseguró impertérrito que “en tiempos de guerra hay que abordar de manera diferente las libertades públicas”. Y la juez del Tribunal Supremo de ese país, Sandra Day O’Connor, advirtió que “vamos a conocer las peores restricciones a nuestras libertades de toda nuestra historia”.

Desde entonces, gobiernos presuntamente democráticos han invadido el poder legislativo y judicial y han restringido y violado derechos civiles y políticos.

Intervenciones telefónicas e irrupciones en Internet sin autorización judicial, encarcelamientos sin intervención del juez, ausencia de garantías procesales a acusados de terrorismo, recortes de libertad de expresión así como del derecho a la información, aceptación de la tortura…

Los desmanes contra derechos humanos y las sangrientas dictaduras del siglo XX se perpetraron en nombre de la lucha contra el comunismo. Desaparecido el comunismo, se violan derechos en nombre de la seguridad contra el terrorismo. Hoy, también en nombre del crecimiento económico.

El nuevo autoritarismo no utiliza mascaradas con uniformes pardos o negros, liturgias delirantes, brazos en alto, oleadas de banderas y símbolos totémicos. Este autoritarismo controla medios de comunicación para desinformar, engañar, hipnotizar y manipular. Mentira y desfachatez son sus reglas para mantener ignorante, desorientada y adormecida a la ciudadanía y vaciar la democracia.

Este autoritarismo, camuflado de democracia disminuida (casi reducida a ritual electoral), se agudizó al inicio de la lucha contra el terrorismo a principios de siglo. Este autoritarismo ha sido y es violación de derechos cívicos y políticos. Pero hoy, la crisis ha dado alas y pretextos a los poderosos para asaltar también los derechos económicos y sociales.Y reducen o eliminan derechos laborales, disminuyen pensiones, recortan presupuestos de salud y educación públicas, hacen inalcanzable la vivienda, desahucian en masa a ciudadanos pobres...

Este asalto a derechos económicos y sociales, que a principios del XXI no podían justificar en nombre de la lucha contra el terrorismo, hoy lo perpetran con desfachatez en nombre del crecimiento económico. El crecimiento (dicen) es estabilidad y disminución del desempleo. Algo cada vez más lejos, por cierto.

El caso es que entre el temor a atentados terroristas y el pánico a una catástrofe económica, vivimos inmersos en el miedo. Miedo promovido y manipulado al servicio de intereses concretos, que busca hacer posibles unas conductas y actuaciones políticas que son claras violaciones de derechos, inadmisibles hace veinte años.

En vez de miedo, Stéphane Hessel propone indignación ciudadana (que no ira). Hessel, único redactor vivo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, convoca a la ciudadanía indignada a la insurrección civil pacífica. Para conseguir que los intereses particulares de la minoría privilegiada se subordinen al interés general de la mayoría.
Es una buena propuesta.

LA MALA NOTICIA DE LAS BUENAS NOTICIAS

Isaac Rosa, en 'Público'

Una buena noticia para los trabajadores de Nissan en Barcelona: la multinacional japonesa ha decidido adjudicar a la planta catalana la nueva furgoneta, y eso garantiza la producción por otros diez años.

Una mala noticia para los mismos trabajadores de Nissan: para conseguirlo han tenido que aceptar el chantaje de la empresa, consistente en pasarse el convenio colectivo por donde ya saben y perder poder adquisitivo en los próximos años, trabajar más días y ser más flexibles. Como los mismos trabajadores ya aceptaron un duro ajuste hace poco (que supuso 1.500 empleos menos), lo previsible es que éste no sea el último sacrificio que se les pide.

Una mala noticia para todos los trabajadores: lo de Nissan ha pasado ya en otras fábricas españolas y europeas, y lo esperable es que cunda el ejemplo en otras empresas y sectores. Ayer mismo la dirección de Mercedes en Vitoria vinculaba la adjudicación de un nuevo coche a la negociación del convenio, sin eufemismos, para que se entienda. La imagen de los trabajadores de las distintas plantas de una misma marca compitiendo en la subasta por ver quién se recorta más sus derechos es terrorífica. Otro triunfo de los dueños del trabajo.

Todos nos alegramos de que la planta no cierre. Y a todos nos asquea el chantaje empresarial. Pero es muy fácil decir que los trabajadores se han bajado los pantalones y que deberían haber resistido, cuando les hemos dejado solos. ¿Dónde estábamos los demás trabajadores? ¿Se nos ocurrió amenazar con no volver a comprar un Nissan? ¿Dónde los actos de solidaridad? ¿Dónde los gobiernos que en vez de validar el chantaje deberían exigir responsabilidad a unas empresas que reciben ayudas públicas?

Decía hace unos días la patronal de los automóviles, Anfac, que con ejemplos como el de Nissan los empresarios y sindicatos “hacen bien las cosas y mandan buenas señales a los inversores internacionales.” ¿Les suena de algo? Señales, inversores. Esa es la vida que nos espera: mercados chantajeando a gobiernos, empresas chantajeando a trabajadores, y todos dando las gracias por seguir vivos. Ajo y agua.

lunes, 17 de enero de 2011

EL CATOLICISMO TIENE UN PROBLEMA SERIO

ENTREVISTA AL TEÓLOGO RAFAEL AGUIRRE

- ¿Cuáles son los tópicos más frecuentes en torno al surgimiento del cristianismo?
- Hay visiones ingenuas e idealizadas que lo vinculan a decretos fundacionales explícitos de Jesús. También se mantiene la interpretación conspirativa, que sostiene que la Iglesia es un fraude montado por unos discípulos que no aceptaban el fracaso de su maestro y montaron la entidad tras su muerte; y las agresivas, que dicen que el cristianismo y la Iglesia son una tergiversación radical del proyecto original.

- ¿Resulta imposible la convivencia con el Islam?
- Entre el Islam y el mundo cristiano existe un gran contencioso que viene de muy lejos. Hoy, las tendencias radicales y fundamentalistas del primero están en auge y uno de sus objetivos es eliminar la presencia cristiana. Esto es intolerable, sumamente empobrecedor para ellos y doloroso para todos.

- Al acoso de los musulmanes hay que añadir el auge de las sectas evangélicas. ¿El catolicismo se bate en retirada?
- No. Existen lugares donde se produce una notable pujanza, como India, Corea del Sur y países de África y Asia. El catolicismo tiene un problema serio. Se ha constituido como una organización de tipo universal, pero sufre inercias históricas muy fuertes. Es demasiado monolítico y rígido y le cuesta adaptarse a la diversidad cultural.

-¿Se refiere al Vaticano?
- Sí, la colegialidad planteada en el Concilio Vaticano II era un intento de flexibilizar un organigrama enormemente piramidal, con una gran concentración de poder en el Papa y la Curia, lo que no responde a una eclesiología del pueblo de Dios más comunitaria y tampoco a una tradición que siempre había respetado las iglesias locales.

-Existe la opinión de que el Vaticano confía su estrategia a fuerzas neoconservadoras.
-En gran parte es verdad. Hay un proyecto pastoral que se apoya en nuevos movimientos de índole conservadora, que ambiciona la presencia pública y la facultad para condicionar a los poderes políticos. Creo que cabe otro tipo de proyecto más en la línea de lo testimonial, menos preocupado por la interpelación directa al poder y más por la influencia cultural y la promoción de formas de vida alternativas y más humanizantes que las vigentes.

- ¿Qué ocurrirá a la otra Iglesia , la que tiene la otra ideología?
- Hay una especie de ejercito eclesial en retirada, los supervivientes del Concilio Vaticano II, que lo estamos pasando un poco mal en la Iglesia. No renunciamos a nuestra presencia pública como cristianos y miembros y por otra no estamos de acuerdo con una Iglesia agitadora de masas en la calle.



domingo, 16 de enero de 2011

DESEOS PARA UN AÑO NUEVO

Joxe Arregi

A estas alturas del año nos hemos deseado infinidad de veces un feliz año nuevo. Pero, la verdad, le tengo un poco de manía a la fórmula. No acabo de entender muy bien en qué es el 1 de enero más nuevo que el 31 de diciembre y más viejo, a su vez, que este 13 de enero. Pero así le llamamos... y está bien.

Luego, ya sabemos, por una larga experiencia, qué poco nos dura lo nuevo y qué pronto todo se nos hace viejo. ¡Qué pronto nos queda vieja la ropa nueva! ¡Qué pronto se nos hace vieja la casa nueva, y el coche nuevo, y el nuevo ordenador y el nuevo móvil! ¡Qué rápido envejecen la tregua y las esperanzas de paz! Y ¾sólo el decirlo produce tristeza¾ ¡qué pronto nos queda viejo el nuevo amigo o la nueva amiga, el nuevo amor, el nuevo esposo, la nueva esposa! ¡Qué pronto envejecen el amor y la alegría de vivir!

En cuanto estrenamos algo, ya lo arrinconamos y buscamos algo nuevo. Una loca necesidad de lo nuevo nos arrastra, y me temo que de tanta novedad y de tanto deseo de lo nuevo lo estemos volviendo todo viejo y estropeándolo todo. La insaciable sed de lo nuevo nos empuja a usar y tirar. ¡Qué pronto va envejeciendo ya el Año Nuevo!

Y con todo, está bien que nos deseemos de corazón un feliz año nuevo. Pero ¿qué nos desearemos? Amigo, amiga, no te deseo nada nuevo y grande: sólo te llevaría a un hambre todavía mayor de otra cosa nueva. No te deseo nada de aquello que piensas que colmaría todos tus sueños. No deseo que te haya tocado o te toque la lotería, al menos una gran lotería. No te deseo que ganes más de lo que necesitas. No te deseo que seas el primero en la carrera en la que te has metido. No te deseo nada que ningún año nuevo de este mundo de aquí puede dar a nadie.

No te deseo, pues, que estés en plena forma. Y ¾¡perdón!¾ tampoco te deseo que tengas una salud plena. No te deseo una vida sin sombras. No te deseo una fe sin dudas. No te deseo que alcances la perfección en nada, ni que tengas una felicidad perfecta. Ni una fe perfecta, ni una esperanza perfecta, ni un amor perfecto. ¡Ojalá todo ello pudiera ser posible para todos, pero no lo es, y no te lo deseo.

¿Qué te deseo? Te deseo que sepas ser lo que eres, sin que te disgustes por lo que no puedes ser. Que sepas disfrutar de lo que tienes, sin ambición de tenerlo todo. Que sepas aceptar lo que venga, sin amargura. Que sepas tener bastante con lo que posees, y te diría más, que sepas tener bastante con poco.

Te deseo que sepas hacer cada día un poco de bien, sólo un poco, sin que te pese no hacer todo el bien. Que sepas ayudar en algo a un pobre, a un solo pobre de tu entorno o del ancho mundo. Que sepas decir una palabra o hacer un gesto que ayude a la paz en tu pueblo. Que pongas tu granito para vivir en paz en tu familia y con tus vecinos. Te deseo que tengas misericordia de tus heridas y las heridas de los otros. Que seas indulgente con tus defectos y los defectos de los otros.

Te deseo que saludes y des la bienvenida a cada día, con las sombras que traiga. Que sepas acostarte en paz cada noche, con las penas que el día te haya deparado. Te deseo que sepas sostener la fe clara y oscura de cada día y la esperanza débil de cada día y el amor frágil de cada día. Y que sepas guardar la alegría de vivir tan inconstante. Y te deseo que, en medio de todas las angustias, sepas respirar, respirar en Dios, ensanchar tu aliento en el aliento de Dios, y ofrecer a todos los seres en tu aliento la anchura de Dios.

Eso es lo que te deseo, y con eso te lo deseo todo, pero no hace falta nada para tenerlo todo, pues se nos da en todo a cambio de nada. En el año nuevo o viejo, y en cada día nuevo o viejo, Dios viene a ti con su presencia suave a aligerar tus cargas, a ensanchar tu aliento, a darte aliento. Ábrele tu puerta y respira su aliento. Dios te desea, a ti y a todos los seres, la alegría de ser, de vivir. Dios te desea una alegría de vivir que no necesita de muchas cosas, que no requiere de grandes cosas, la felicidad de una bondad sencilla, la sencilla felicidad de Nazaret.

Trata de que no fracase el deseo de Dios. En tu humilde día a día, en tus penas secretas de cada día, trata de procurarte la alegría de vivir que Dios te desea. Trata de ofrecer un poquito de esa alegría de ser profunda y simple que Dios desea a todos los seres.



jueves, 13 de enero de 2011

"DIOS SOLO SABE, SOLO QUIERE Y SOLO PUEDE AMAR"

ENTREVISTA A TORRES QUEIRUGA con motivo de su jubilación

- Ante esta jubilación, ¿cuál es el sentimiento que más predomina en usted, Andrés? ¿La felicidad -ese júbilo de la etimología latina- o quizá el de nostalgia?

Un poco de todo. Una sensación de normalidad. Parece que las cosas no van conmigo. El principal: una sensación de continuidad, acaso algo más libre para dedicarme a ciertos proyectos pendientes.

- Por cierto, ¿quién es quien se jubila: el profesor universitario, el teólogo, el sacerdote o la persona?

La sensación de continuidad es, ante todo, de la persona. La jubilación la noto, sobre todo, como profesor, pues ahí el cambio es radical.

- Es un buen momento para hacer balance. ¿De qué se siente íntimamente más satisfecho, más feliz, más realizado? ¿Qué es, por el contrario, lo que percibe como pendiente, como inacabado, como insuficiente?

Sin duda mi mayor satisfacción está en la realización de mi labor teológica. Creo que ahí he ido encontrando mi tono y perfilando un mensaje que ante todo fue liberador, incluso para mí. Me queda pendiente la realización de algunos proyectos teológicos. Uno nunca sabe ni se estará a la altura ni si habrá tiempo para realizarlos. Sobre la insuficiencia, la que más noto es el malentendido de alguna oficialidad eclesiástica que, con informes torcidos, hicieron que se enfocaran mal, muy mal, tanto mi teología como mis intenciones. Pero tengo la alegría íntima de comprobar que allí donde esto no existe, soy bien, muy bien, comprendido y acogido.

- Resulta imposible separar su trayectoria, su evolución, de la propia historia reciente de la Iglesia y, más en concreto, de la siempre pendiente Iglesia gallega. ¿Qué diría que pudo ser y no fue en la suya, en nuestra Iglesia?

Desde el pontificado de Quiroga Palacios nuestra Iglesia gallega no acaba de encontrarse a sí misma. Se perdió la oportunidad del Concilio Pastoral de Galicia. Se perdió la ilusión de la Asamblea Conjunta. No se emprendió ningún plan pastoral que, de verdad, quisiera preparar un futuro creativo. Desde el paso de Suquía desapareció todo proyecto ilusionante. Calma, sin verdadera esperanza.

- ¿Qué es más fácil de llevar: un teólogo cristiano dentro de la institución universitaria o un profesor universitario de filosofía dentro de la Iglesia institución?

Ninguna de las dos tareas resulta fácil. Pero no cabe negar que la Universidad crea un espacio mucho mayor de libertad intelectual. Debo decir, así y todo, que antes y después he mantenido el mismo tono y la misma libertad en mi trabajo teológico. Hay avance pero no cambio de dirección en mi obra. Nunca he escrito nada que no pensara y, menos, en el que no creyera..

- Háblenos de sus grandes e irrenunciables referentes.

El primero, interpretar todo, absolutamente todo, desde un Dios que, creando por amor, no busca ni su “servicio” ni su “gloria”, sino sólo y exclusivamente el bien y la realización humana. El segundo, trabajar juntos para mostrarlo. A nivel teórico, renovando la teología con la idea de un Dios totalmente entregado a nuestro bien y, por eso mismo, que no es intervencionista ni necesita de que lo informemos o lo tratemos de convencer con una oración y con una liturgia no debidamente actualizadas. A nivel práctico, apoyando y promoviendo todo aquello que ayude a la humanidad, empezando siempre desde abajo, desde los pobres, marginados y sufrientes: hay muchas creyentes y muchos creyentes empeñados en eso con una enorme generosidad, ellas y ellos deberían ser los grandes referentes eclesiales. El tercero, en el que no me puedo extender aquí, es el de (re)establecer una verdadera relación entre religión y moral: tengo la impresión de que un mal enfoque en este punto está impidiendo hablar de Dios y de su verdadero sentido en nuestra vida, con la consecuencia de grandes deserciones de personas que por “falsos escándalos” en la moral no comprenden el verdadero sentido da fe.

- No se puede hablar de su obra sin tener presente la revista Encrucillada, de la que es fundador. ¿Cuáles piensa que son el presente y futuro de la teología gallega y española? ¿Se puede hablar de una futura “escuela queiruguiana”?

Encrucillada es un pequeño milagro en un panorama muy desasistido. La teología está en un período bajo. Pero el viento del Concilio sigue ahí: reavivará las ascuas. Y hay una esperanza que a mí me impresiona cada vez más: la cantidad enorme de laicos y laicas que están a estudiar teología. De ahí saldrá algo joven, no previsible aún, pero que espero muy renovador y fecundo. Sobre lo de la “escuela” me resultaría ridículo no sólo hablar sino incluso pensarlo. Del que sí tengo casi seguridad es de que algunas de las ideas que propongo acabarán siendo muy generalmente aceptadas: no porque las proponga yo, sino porque están en el ambiente, acaso sin formular.

- Muchos tuvieron presente a Torres Queiruga a raíz de la polémica de este año, cuando se comenzó a hablar de una posible condena de algunos de sus posicionamientos teológicos. Hubo polémica y manifiestos de apoyo. ¿Cómo ve ahora toda aquella polémica? ¿Piensa que pode resurgir en algún momento?

Creo que el claro contraste entre la amenaza y los apoyos refuerza lo que he dicho antes. En el fondo está aquel malentendido oficioso. Tengo la esperanza de que ese lío, que considero absolutamente injustificado, se apague por sí mismo y acabe de una vez.

- Torres Queiruga es, sin duda ninguna, uno de las figuras singulares de la cultura y de la lengua gallega actual. Miembro de la Real Academia Gallega y del Consello da Cultura Gallega. No sólo con sus escritos, sino también en la calle, como se lo vio detrás de una pancarta de una marcha en defensa de la lengua gallega. ¿Qué importancia tiene publicar su obra en gallego?

Publicar en gallego es para mí consecuencia evidente de ser gallego y vivir en Galicia. Me parece que no tiene ningún mérito. Si acaso una llamada de atención a la situación duramente anormal de nuestra Iglesia a este respeto. La lengua tiene un porvenir difícil, que pide el compromiso de todos. La Iglesia no cumple; creo, y me cuesta decirlo, que retrocedió. El gobierno, lo mismo. En ninguno de los dos casos pienso en un mala intención subjetiva, pero sí en un muy falso diagnóstico que está haciendo un daño tremendo a las entrañas de Galicia; daño político y religioso.

- “Llega Queiruga a las puertas del cielo” -estas cosas pasan- “y San Pedro le dice: oye, Andrés, me dice el Santo Padre/Madre, el de verdad, que para pasar tienes que resumirme en dos párrafos la esencia de tu discurso sobre Dios, la humanidad y la salvación”.

Diría algo así: “Querido Pedro, casi colega, porque soy hijo de marinero; mi salvoconduto no llega a dos párrafos; basta con uno que casi no me atrevo a pronunciar: intenté decirle a la gente que ‘Dios sólo sabe, sólo quiere y sólo puede amar’”.