miércoles, 19 de diciembre de 2012

UNA INMENSA SIMPATÍA

Jose Arregi, en 'Atrio' 

“La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio. Una simpatía inmensa lo ha penetrado todo“. Así se expresaba Pablo VI en la sesión pública de la clausura del Concilio Vaticano II, el 7 de diciembre de 1965, hace 47 años.

Y presumo que la mención de aquella parábola de Jesús –en la que el sacerdote y el levita del templo pasan de largo ante el herido y un samaritano hereje o pagano, lleno de compasión, cuida de él hasta que se cura– pudo resultar para muchos padres conciliares tan provocadora como para el piadoso escriba que escuchaba a Jesús.

Es como si el papa les dijera: “Hermanos, el mundo moderno es como ese caminante herido, ante el que tanto tiempo hemos pasado de largo, como si estuviera perdido y nos fuera a contaminar. Pues dejémonos contaminar. Es hora de que pasemos del templo y de los dogmas a la misericordia y la compasión de los heridos. Curemos heridas. Pero no solo eso, hermanos. No solo hemos de acercarnos al mundo moderno para curar sus heridas, sino también para aprender de él y tal vez dejarnos curar, pues también nosotros estamos heridos. Somos hermanos heridos de todos los heridos del mundo, del mundo en el que somos, del mundo que somos. Su camino es nuestro camino. Sus fracasos son nuestros fracasos. Sus éxitos, nuestros éxitos. Pero el mundo moderno también es tal vez como ese samaritano que llevamos siglos condenando como impío y enemigo. Esta parábola nos provoca, hermanos. No nos humilla, pero sí nos invita a una gran humildad: he aquí que a ese samaritano heterodoxo o increyente se nos pone como modelo. La espiritualidad del samaritano y una inmensa simpatía: ésta es, hermanos, mi conclusión del Concilio”.

No es que Pablo VI fuera un Hans Küng, el teólogo más joven y crítico del Concilio. Aquel papa no era ni siquiera un Rahner o un Congar, mucho más moderados. Y a veces la duda y el miedo se apoderaban de él y entonces se aferraba a la tradición y apelaba a su autoridad absoluta, pensando que así salvaba a la Iglesia (como muy pronto se vería, por ejemplo, en su lamentable decisión de imponer la Humanae Vitae, la prohibición de todos los medios “artificiales” de anticoncepción, contra el parecer de los teólogos expertos y contra el episcopado de no pocos países).

Pero aquel hombre creía en el Espíritu, alma del ser humano y de todos los seres. Y el Espíritu universal le ensanchaba la mente y el corazón. De modo que prosiguió en su alocución: “Una corriente de afecto y de admiración se ha volcado del Concilio hacia el mundo moderno (…). El Concilio ha enviado al mundo contemporáneo, en lugar de deprimentes diagnósticos, remedios alentadores; en vez de funestos presagios, mensajes de esperanza; sus valores no solo han sido respetados, sino honrados, sostenidos sus incesantes esfuerzos, sus aspiraciones, purificadas y bendecidas”. Y a quienes (el actual papa entre otros), ya antes de la clausura del Concilio, expresaban reticencias sobre su resultado final y lamentaban que se hubiera limitado a proclamar un mero humanismo, Pablo VI les dijo: “Nuestro humanismo se hace cristianismo. Para conocer a Dios es necesario conocer al hombre. Hay que enseñar a amar al hombre para amar a Dios”.

¡Cómo han cambiado, 47 años después, la letra y la música, el mensaje y el tono de las declaraciones de la jerarquía eclesiástica! ¡Ojalá nos hablaran así los obispos! ¡Ojalá hablara así el portavoz de la Conferencia Episcopal Española! ¡Ojalá recuperara la Iglesia esta fe en el mundo moderno, esta fe en los hombres y mujeres de hoy, esta fe en el Espíritu que habita en todas las criaturas, y sufre y goza con ellas, en ellas! ¡Ojalá recuperara la Iglesia la fe en su fe, y se pareciera a Jesús! ¡Ojalá percibiéramos en cada una de sus palabras, y también en su rostro y su tono, una huella amable del Misterio de Dios que no es sino eso: la simpatía universal que todo lo transforma, sana, salva.



1 comentarios:

carmen dijo...

No sé muy bien cuales fueron las propuestas del vaticano II que cerró pablo VI porque murió Juan XXIII. No es la primera vez que oigo que tuvo miedo a llevar a cabo una apertura de la iglesia hacia el mundo real.
También he leído que sencillaqmentre no pudo,la curia le exfisiaba. No sé si es cierto o no, no entiendo de la organización de la Iglesia .

Nunca he entendido bien , El Papa, ¿no es el líder espiritual de la iglesia y cuando habla ex cátedra nunca se equivoca? ¿no tiene un poder absoluto sobre los poderes absolutos? entonces ¿ dónde está el problema? Los papas lo tienen muy sencillo: papa dixi...


Ahora estamos en el caso opuesto, o eso nos quieren dar a entender, En Papa Paco va de puro evangelio. Incluso ya dicen que tiene perfil de santo y que fué alguien que luchó mucho para salvar a compañeros y ' prójimos' del horror de la dictadura de su pais.

Pues quizás sea el momento... QUe el papa ' escriba, firme papeles, deje sobre su mesa de despacho una legado para todos los cristianos, pero por escrito. La palabras ¿sabe? las palabras se las lleva el viento, aunque queden registradas ahora en todo tipo de aparatos tecnológicos, no dejan de ser meras palabras.

¿ o es que tampoco es cierto que el papa puede decir lo que el espiritu santo le dice al oido? ¿ No es verdad que no se equivoca? ¿no es cierto que su poder es absoluto en la iglesia es incuestionable?
Porque si el papa tiene los atributos que nos han contado a los que no sabemos nada de como funciona en realidad la iglesia, pues francamente, solamente tiene que empezar a dar forma legal a todo eso que dice en los periódicos: aceptación de la homosexualidad, celibato optativo para el que así lo desee, despenalizar los medios anticonceptivos, no condenar leyes antiabortistas que no son de obligado cumplimiento, volver a acoger en la iglesia a las personas que tras un matrimonio roto tuvieron la suerte de poder rehacer su vida..,,,en fin, una serie de cosas que quizás para los religiosos no tienen importancia, pero para l os que 'vivimos en el mundo ' la tiene y mucha.
ç¿O es que no puede?

¿O quizás no lo ve tan claro y no se atreve?

Si escuchase un poco más a todas esas comunidades de base y menos a los funcionarios de la iglesia, a lo mejor las cosas serían distintas.

¿ o es todo imagen?

No sé, el tiempo dirá.

Me encanta todo lo que escribe.

Un saludo,

Carmen.