domingo, 29 de julio de 2012

EL FUTURO DEL TRABAJO

Benjamín Prado

Prepárese: en el futuro, todos autónomos.
¿Cuáles serán las profesiones más demandadas y más lucrativas en el futuro? ¿Qué trabajos nos ofrecerán más salidas dentro de dos décadas? Acuicultor, nanomédico, webgardeners, microemprendedores, policía medioambiental, narrowcastes, bioinformático… Hoy parecen palabras incomprensibles; mañana, las tendremos todo el día en los labios.

Vivimos tiempos veloces e imprevisibles, en los que los avances de la tecnología y los retrocesos de la historia lo transforman todo de forma continua y el presente ha cambiado tanto que el futuro tampoco es ya lo que era. ¿Cómo será la Tierra cuando Europa y Estados Unidos vivan a la sombra de Asia y los dólares o euros sean papel mojado frente al yen? ¿Qué sustituirá al petróleo y quiénes serán los jeques de las energías renovables? ¿Qué va a ocurrir cuando un avatar o un holograma nos represente y haga de nosotros en una reunión virtual celebrada por videoconferencia, o incluso en la oficina? ¿Qué consecuencias tendrán las migraciones masivas o el envejecimiento radical de la población? ¿Con qué armas nos enfrentaremos a la contaminación atmosférica?

Aparte de a todo lo demás, esas dudas afectan también al mundo laboral, cuyo porvenir está lleno de preguntas para las que de momento no existen respuestas, sino solo apuestas: ¿cuáles serán las profesiones más importantes y más lucrativas dentro de una o dos décadas, cuando ya no sea tan lógico soñar con ser médico, abogado o ingeniero de telecomunicaciones?

Los analistas, que en este terreno son una mezcla de sociólogos y adivinos, pronostican que algunos oficios que hoy parecen simple ciencia-ficción, como los de fabricante de órganos humanos, acuicultor en plantaciones submarinas, banquero de tiempo, bioinformático, creador de identidades digitales o nanomédico, estarán el día de mañana entre los más codiciados y mejor pagados. Aunque todos ellos serán muy solitarios, porque lo que sí parece evidente es que para entonces la mayoría de los ciudadanos serán lo que ya se conoce como e-lancers, es decir, personas que ofrecerán sus servicios por libre y desde sus casas, conectados unos a otros y con sus clientes a través de Internet. En cualquier caso, parece obvio que ha llegado el momento de prepararse para lo desconocido.

Si uno se fija bien, sin embargo, los nombres exóticos de muchas de esas profesiones ocultan anhelos muy normales y, por encima de todos ellos, como es natural, el de la supervivencia, tanto biológica como económica, que por otra parte cada vez parecen más insolidariamente unidas: la buena salud es y será para los que pueden pagársela. Para demostrarlo, un estudio de la consultora Fast Future pronostica que entre las 20 profesiones que mejor se adaptarán a los avances científicos y tecnológicos que se avecinan de aquí al año 2030 están las de granjero farmacéutico —que se dedicará a cultivar plantas modificadas genéticamente para que tengan a la vez propiedades alimenticias y terapéuticas—, instructor para la tercera edad, geomicrobiólogo —cuyo fin será crear microorganismos que ayuden a eliminar la polución—, policía medioambiental —un agente de la ley que luchará contra los ladrones de nubes y controlará el lanzamiento de cohetes de yoduro de plata para provocar lluvias, algo que ya se hace en India y en China— y las ya mencionadas de nanomédico —una mezcla de doctor e informático que, entre otras cosas, nos podrá implantar microchips que aumenten nuestra memoria, igual que se hace con un ordenador— y fabricante de órganos, que será un reparador de la salud capaz de combinar cirugía plástica, mecánica robótica y clonación genética para remplazar las partes dañadas de nuestro cuerpo.

Pero todo cambio requiere personas dispuestas a organizarlo y por eso también estarán en primera línea los vendedores de talento, que buscarán a los profesionales mejor preparados y los colocarán en organizaciones de todo el planeta; o los gerentes del bienestar, encargados de la salud laboral en las empresas.

En su libro Prepárate, el futuro del trabajo ya está aquí, recién publicado en España por Galaxia Gutenberg, Lynda Gratton da una serie de consejos sobre la dirección a seguir para tener un “futuro elaborado” en lugar de un “futuro por defecto”.

En primer lugar, se trata de ver hacia dónde camina el mundo, cómo va a seguirle el paso a los nuevos gigantes que vienen de China, India y Brasil, y en qué medida nos van a afectar los cambios que se produzcan cuando la tecnología nos suplante, la globalización parta en dos la sociedad, los recursos energéticos se terminen y los cambios demográficos dejen sin sitio a parte de la población.

Otros problemas que ya sufrimos hoy, pero que se harán más grandes, son: la fragmentación, que dispersará cada vez más nuestras tareas, nos dejará sin tiempo y nos impedirá darle cohesión a nuestra vida; el aislamiento al que nos conducirá estar siempre conectados pero solo de forma virtual; la escasez de carburantes y la subida de sus precios, aunque en contrapartida se ahorrarán millones al trabajar desde casa y no tener que desplazarse; la exclusión de los pobres, que cada vez serán más y estarán a más distancia de las personas acomodadas, y la destrucción del ecosistema.

En ese último reto, cobrarán una enorme importancia los ingenieros de vehículos alternativos, que buscarán opciones ecosostenibles para el transporte, y los científicos especializados en la lucha contra el cambio climático. Podremos acogernos a la telepresencia en 3D para celebrar en una sola jornada laboral cuatro reuniones de negocios sucesivas en Tokio, Moscú, Río de Janeiro y Nueva Delhi; o comeremos frutas y verduras transgénicas, cultivadas por los agricultores verticales en las fachadas de los rascacielos o crecidas en los invernaderos espaciales que algunos arquitectos interplanetarios ya han diseñado para que sean construidos en la Luna y en Marte; pero nuestra lucha contra la enfermedad y la muerte será la misma.

Vamos a necesitar mucha determinación y un gran sentido de la libertad para defender nuestros derechos frente a ese futuro que parece muy selectivo, con muchas posibilidades para los técnicos y muy pocas para los obreros.

Lynda Gratton, a través de lo que ella llama cocreación, y otros autores como el inventor del término e-lancer, Thomas W. Malone, en El futuro del trabajo, creen sin embargo que, si sabemos utilizar la tecnología para formar redes, alianzas de ocasión y corporaciones globales, “podríamos obtener los beneficios propios de las grandes organizaciones sin tener que renunciar a los de las más pequeñas, que son la libertad, la creatividad y la flexibilidad. Las grandes empresas se han dado cuenta de que la descentralización les beneficia. Intel, Microsoft o IBM se nutren de un complejo entramado de fabricantes de equipos, desarrolladores de programas informáticos y diferentes firmas de servicios que trabajan fuera de sus sedes comerciales. Y todas ellas han mejorado su rendimiento por ese sistema, y son más valoradas por los mercados”.

Consciente de que su apuesta dará lugar a una serie de interrogaciones inevitables sobre la desaparición de la justicia social y el intento de engañarnos llamándole independencia a la inseguridad, la profesora Gratton habla de los microemprendedores, que se benefician de la conectividad y forman ecosistemas de ideas con otros internautas, aunque no los relaciona con los famosos mini-jobs que tanto defienden consultoras como Hays, cuyo director general en España, Christopher Dottie, sostiene que la única salida posible de la crisis es “seguir el camino de Alemania, que con ese método mandó una poderosa señal a los mercados, la del descenso del paro, y así ha fortalecido su economía”. Malone redondea el argumento dando una solución estrambótica: “Las organizaciones descentralizadas le brindan a la gente mayor libertad y flexibilidad, pero ¿qué pasa con otras necesidades, como la seguridad financiera, la salud y la formación? Una vez que son independientes, ¿cómo puede tenerlas cubiertas? Muy fácil: volviendo a los gremios, que en la Edad Media servían para entrenar a los aprendices, buscarles una colocación, financiar sus estudios o hacerles un préstamo”. Uno no puede tomarse muy en serio ninguna propuesta que plantee reducir la capacidad adquisitiva de los ciudadanos e-lancers a aquello que puedan sacar eventualmente con sus minijobs o, directamente, regresar al siglo XV; pero el disparate deja muy claro que el nuevo reto al que nos enfrentamos es el de siempre: la desigualdad.

En cualquier caso, parece evidente que el kilómetro cero del futuro está en la palabra tecnología y, por eso, según vaticinan el estudio sobre las profesiones del futuro encargado por el Gobierno británico a Fast Future y otros, hechos por la empresa Iberestudios o por las universidades de Oxford y Barcelona, se acercan buenos tiempos para los abogados virtuales y los controladores de datos-basura, que nos protegerán de los hackers mezclando el Derecho y la Ingeniería Informática; y para los desarrolladores de aplicaciones para teléfonos móviles, los webgardeners, que se encargan de actualizar los contenidos de la Red y los ayudantes de networking, que serán mitad educadores sociales, mitad relaciones públicas con objeto de mejorar nuestra integración social en Internet; o, como consecuencia de todo eso, para los psicólogos a distancia, que tratarán las adicciones y síndromes que los internautas puedan contraer mientras navegan. También les irá bien a los telecomunicólogos, que serán quienes mantengan la interconexión masiva de computadoras en un mundo en el que prácticamente nadie carecerá de una; y, por supuesto, a los creadores de videojuegos. Todo lo cual vuelve a decirnos que en el fondo van a cambiar más las formas que los moldes: los intermediarios se llamarán gestores, y poco más.

Todo eso está cerca, pero aún no está aquí y, según otro estudio, llevado a cabo en esta ocasión por la firma Adecco Professional, los tres empleos más deseados hoy día en España siguen siendo, por este orden, los de comercial, administrador de grandes cuentas —los famosos key account managers— e ingeniero de telecomunicaciones. Nuestro país también necesita “ingenieros especializados en energías renovables, cuyos puestos de trabajo han aumentado un 235% en la última década; analistas financieros y médicos de familia, debido sobre todo al envejecimiento de la población, el más acusado del mundo, solo por detrás del de Japón”.

Para terminar, diremos que hay malas perspectivas para los medios de comunicación, donde parece que la actividad con más futuro será la de narrowcaster, es decir, la de experto en segmentación informativa, un profesional que combinará el periodismo, la publicidad y las relaciones públicas para dar noticias a la carta, destinadas a grupos específicos de personas y adaptadas a sus intereses, teniendo en cuenta su nivel de vida, su religión, su estado civil, su lugar de residencia, etcétera. No parece que la palabra objetividad tenga sitio en ese proyecto con aires de plan de fuga.

El mundo cambia deprisa y el futuro, ese “espacio negro para muchos sueños, / espacio blanco para toda la nieve”, según lo describió el poeta Pablo Neruda, empieza a dejarse ver en el horizonte.

Cuando estemos allí, tendremos todo el día en los labios esas palabras que ahora suenan tan extranjeras, acuicultor, nanomédico, webgardeners, microemprendedores, bioinformático… Y a los que puedan ser definidos con alguna de ellas parece que les va a ir muy bien. El futuro ya no es lo que era, como dijo Paul Valéry.




sábado, 28 de julio de 2012

UNA REVISTA ARGENTINA HECHA POR POBRES PARA POBRES

Melisa Fuentes, en BBC Mundo

Luego de muchas puertas cerradas, y de sentirse tergiversados en el retrato que hacen los grandes medios, un grupo de habitantes de diferentes barriadas pobres de Argentina arrancó un proyecto de revista que intenta mostrar una realidad con la que se sintiesen más identificados.

Se trata de La Garganta Poderosa, una publicación semanal producida en una de las tantas "villas" o barrios más pobres de la ciudad de Buenos Aires.

La revista se vende en los quioscos de Buenos Aires desde hace años; pero ahora, en julio, por primera vez empezó a tener alcance nacional. En buena medida gracias a la ayuda prestada por distribuidoras y vendedores.

"Hoy en día, gracias a la revista, para que nos arreglen una cloaca sólo tenemos que escribir 140 caracteres en Twitter. Hace tres años, sin revista, teníamos que juntarnos 1.500 vecinos y marchar 10 cuadras de vecinos hasta la Legislatura para que alguien nos diese bola (les prestase atención)", cuenta a BBC Mundo uno de los editores de la publicación, quien pidió rigurosamente no ser identificado.

Para quienes están detrás del colectivo La Garganta Poderosa, el anonimato es esencial. Explican que son una organización horizontal en donde se pretende que nadie resalte por encima del otro. Identificarse para dar una entrevista, dicen, es una forma de romper el espíritu colectivo.

"La revista se volvió un caballo de batalla de todas esas peleas que se iban a volver más prioritarias o más urgentes" agrega el entrevistado.

Rompiendo esquemas

La problemática social de quienes viven en villas es similar a los cinturones de marginalidad que marcan y se replican en todas las urbes de América Latina.

Pero para quienes iniciaron el proyecto de esta publicación el problema principal al que apuntan es la estigmatización que les genera la pobreza. Lejos de lo filosófico se traduce en un impedimento cotidiano. Por ejemplo, a la hora de conseguir trabajo puede condicionar el hecho de decir que se vive en una villa.

Y según alega el editor, los grandes medios de comunicación comerciales y públicos son responsables en buena medida de esta estigmatización.

"Durante mucho tiempo aspiramos a que esos mismos medios que nos ponían en un lugar demoníaco después nos dieran alguna migaja para rectificar nuestra imagen. Pero llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que no alcanzaba", aseveró.

Y ahí surgió, hace ya ocho años, La Garganta Poderosa. Comenzó como un proyecto barrial y ahora llega a tener alcance nacional.

¿El objetivo? Crear un medio que no sólo los identifique, si no que también rompa con el estereotipo del pobre, del "villero".

La organización del funcionamiento de la publicación es reconocida por los académicos como novedosa.

En cada villa, una asamblea de vecinos elige -entre niños, adolescentes y adultos- a los comunicadores que escribirán las notas. El proyecto no tuvo financiamiento de empresa u organismo estatal. A fuerza de festivales y colectas entre los vecinos salió a la vía pública.

La finalidad de incluir a menores de edad es tratar de brindarles en la revista un espacio para ampliar el aprendizaje de la escritura y lectura que algunos ya ven en el colegio. Y también sirve de espacio de encuentro para alejarse de los vicios.

Ahora la revista se autosustenta y crece, mediante la creación de cooperativas de distribución.

El modelo de negocio es el siguiente: el vecino de la villa compra al costo la revista recién impresa y luego la vende con un margen de ganancia a los quioscos.

Para Eugenia Etkin, docente e investigadora del área comunicacional de los medios comunitarios en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), la mezcla de redactores profesionales y no profesionales, que escriben temas de índole popular, y su estricta planificación editorial "la hacen una publicación interesante, seria, comunicacional".

"Apuntan a sacar el estigma de lo que es la pobreza, de lo que son las villas, y tienen una ideología fuertemente definida. Han logrado mucha visibilidad pública al poner (en su portada) figuras populares reconocidas" explica.

En la última edición de La Garganta Poderosa la portada contó con la imagen del reconocido escritor uruguayo Eduardo Galeano. La anterior fue promocionada con el exfutbolista argentino Martín Palermo.

Al tener entrevistas con personalidades junto a los temas cotidianos que interesan en el barrio la hacen atractiva y explican su crecimiento, afirma Etkin.

¿Alcance regional?

La Garganta Poderosa es la fuerza de la organización por sobre la ausencia del Estado, remarca Etkin a BBC Mundo y "lo interesante a analizar es el capital social que ellos promueven desde su comunicación, por eso La Poderosa va más allá que cualquier análisis de mercado".

"Las organizaciones civiles que promueven un cambio social tienen que pensarlo desde esa lógica. En cambio una gran emisora de televisión piensa en un circuito económico y tiene una lógica de mercado. Ahí radica la gran diferencia", agregó.

La Poderosa, como la llaman, es quizás la punta de lanza o la cara más visible de una nueva tendencia de medios comunitarios que han ido surgiendo en Argentina.

Pero en este caso la diferencia la hace que son los mismos "villeros" quienes escriben para su público.

Según la docente, existen diversas razones para que estos medios alternativos tomen cada vez mayor fuerza "con la disponibilidad de las nuevas tecnologías que te permiten tener una difusión con costos muchísimo menores a los tradicionales".

Quienes forman parte del proyecto de La Poderosa han iniciado contactos con habitantes de zonas pobres en Bolivia y Paraguay, para tratar de replicar la experiencia de la revista.

A fin de cuentas, muchos de los moradores de las villas en Buenos Aires provienen de dichos países.

De hecho, con la reciente crisis política que hubo con la destitución de Fernando Lugo como presidente paraguayo, la publicación se abocó ampliamente al tema respondiendo a las necesidades de información que pedían los vecinos que deciden las notas en asambleas.

"La idea es que La Poderosa sea una plataforma de encuentro de todas las villas, de lo que nosotros sentimos que es nuestra patria América Latina", aseveró el editor.

Debate editorial interno

Esta historia del editor de La Garganta Poderosa explica el proceso editorial que hay dentro de la publicación.

"En marzo del año pasado, la tapa fue René de Calle 13. Nosotros amamos a René, nos parece que es un tipo que representa un montón de nuestra cultura latinoamericana, de nuestra problemática, de nuestro sueño.

Pero nadie en La Poderosa creía que la tapa tenía que ser René, porque adentro estaba la historia de Pascual, un vecino nuestro de veinte años que murió en la Villa31, porque el SAME (servicio de salud) nunca entró a buscarlo y el amigo cartonero (quien recoge desperdicios reciclables en la calle) que lo llevó en la carretilla hasta el hospital llegó cuando estaba muerto.

Si nosotros hubiéramos puesto en la tapa de la revista a Pascual, de La Poderosa habrían hablado 10 personas. Pero como en la tapa de la revista estaba René, la historia de Pascual la conocieron 10.000 personas".



viernes, 27 de julio de 2012

UNA OBEDIENCIA LIBERADORA

Joan Chittister, OSB, en 'Reflexión y Liberación'

La cuestión básica es, naturalmente, es si la obediencia religiosa tiene por objeto controlar o liberar a la persona… El religioso hace voto de obediencia, no de infancia perpetua ni de dependencia ni de irreflexión. 

Si lo que pretende la obediencia es el control, el sistema raya la inconsecuencia. La verdad es que resulta muy sencillo controlar a los niños. Lo único que una persona necesita para asegurar el control sobre otra es una autoridad capaz de respaldar sus amenazas con la fuerza correspondiente. Hacer equivalente el voto de obediencia a la promesa de vivir una vida controlada, haciendo cosas banales, imposibles o incluso personalmente destructivas, ridiculiza su significado. La obediencia no puede reducirse a un ejercicio consistente en saltar obstáculos cada vez más altos.

La función de la obediencia no consiste en menoscabar o manipular la voluntad humana. La obediencia, por el contrario, libera al alma humana para cosas más grandes que las banales exigencias cotidianas o el capricho espiritual de unos guías arbitrarios. La obediencia libera, no reduce ni, mucho menos, esclaviza a la persona. El objeto del voto no es lograr marionetas humanas.

Eso es algo que, sencillamente, no constituye el propósito espiritual que induce a los adultos a entregar su vida para cumplir la voluntad de Dios en la vida religiosa en un periodo en el que esa obediencia de marioneta pone en peligro a la población del planeta.

La obediencia genuina exige considerable madurez, así como la suficiente independencia, autonomía y humildad como para arriesgarse a la inquietud personal que puede conllevar la defensa ante la autoridad de una postura impopular o contraria.

La obediencia escucha a todos y todo a través del filtro de la Escritura, la voz de Dios y la llamada de Jesús a un mundo necesitado de Eucaristía y en búsqueda de las bienaventuranzas.

En definitiva, pues, la obediencia verdadera hace que el alma se remonte sobre las trivialidades organizativas y las instituciones humanas y vaya hacia un estado de mayor humanidad que no sabe de falsas limitaciones, no tolera reglas que hagan imposible el reino de Dios, no respeta leyes que interfieran en el Espíritu y no se inclina ante nadie que no se incline previamente ante la Voluntad de Dios respecto de la humanidad y ante los propios gobernados. Es una empresa de iguales en busca de la Voluntad de Dios, no un ejercicio de niños que pretendan tener satisfechas y contentas a todas las figuras paternas de la vida.

Cuando el voto de obediencia funciona bien, la conformidad y el cumplimiento, las recompensas y los sistemas, no ocupan el lugar de Dios. Cuando la autoridad funciona bien, el liderazgo significa más que coerción, las preguntas son más importantes que las respuestas y proporcionar ideas es más importante que recibir órdenes… Sólo quienes carecen de liderazgo recurren a la autoridad. Sólo quienes insisten en su propia autoridad destruyen toda posibilidad de obediencia y toda esperanza de liderazgo. 





jueves, 26 de julio de 2012

HISTORIA DEL DIOS TRANSPARENTE

Gonzalo Haya

Al leer la Historia del rey transparente de Rosa Montero (ver sinopsis y un extracto como adelanto en la página web de la autora) me llamó la atención el adjetivo “transparente” y se me ocurrió –quizás por deformación profesional- que es la cualidad de Dios que lo oculta a los sabios y prudentes, y lo revela a los humildes.

Desde este punto de vista podríamos escribir la Historia del Dios transparente. Para Rosa Montero la Historia del rey transparente es un pretexto para transmitir la fuerza del brote renacentista de libertad (los cátaros) y de feminismo (Corte de amor) que fue reprimido por el papismo. Para mi sería una ocasión para ver la Historia del Dios transparente en la Historia de la humanidad.

Dios es transparente, por eso no lo vemos aunque está presente en todo lo que vemos y palpamos. Ya lo dijo Jesús, el mejor trovador de esta Historia: algunos viéndolo no lo ven, y oyéndolo no lo oyen.

Nuestra Historia tendría sus semejanza y sus diferencias con la del Rey transparente. La diferencia está en que en el libro de Rosa Montero siempre le ocurre una desgracia al trovador que comienza a contar esa Historia. Eso no me asusta porque la “Historia del Dios transparente” sería un desbordamiento de plenitud y de paz; aunque no niego que falsos trovadores, al tergiversar su Historia, han provocado enormes desgracias.

La semejanza entre esas dos Historias sería que nadie llega a concluirlas. Dios resulta tan transparente que no logramos palparlo con nuestros conceptos. Nos fascina el interés de esa Historia, pero siempre se nos quedará a medias. Sólo vemos a Dios ocasionalmente cuando se materializa -cuando se encarna- en alguien que nos muestra su imagen y semejanza.

¿En quiénes visualizamos la imagen del Dios transparente? En los que tienen hambre y sed, en los inmigrantes, en los encarcelados, en los leprosos, en los crucificados. Lo que hicisteis con ellos, conmigo lo hicisteis.

En la Historia Medieval que sintetiza Rosa Montero, nos resulta difícil ver al Dios transparente en el fraile que aconseja a la Duquesa en su castillo; o en la Dama Blanca que se convierte en la Dama Negra por la crueldad y “la tristeza que le viene de sus demonios interiores”. Menos aún en los frailes que predican la cruzada contra los cátaros y condenan a la hoguera a los que no abjuran de su fe.

Vemos al Dios transparente en Guy, el gigantón inocente que se suma a la Cruzada de los Niños y termina vendido a un circo como un número de feria. Lo vemos en León, el herrero “endemoniado” (epiléptico) que salva a Leola de la emboscada, a Alina de su mal de ojo, y a Filippo “el juguete, el animal salvaje, el pobre bruto” propiedad del conde de Guîmes. Lo vemos en Violante “pequeña, deforme y alegre” y en su madre que, en vez de huir, espera la llegada de los cruzados porque “prefiero morir por mi fe y dar testimonio en el martirio”. Lo vemos en los 225 cátaros, sacrificados en la hoguera en el castillo Montségur, como lo vemos en Jesús crucificado.

La gran Historia del Dios transparente no coincidiría con la historia del papado, ni de la Iglesia, ni de las religiones; sería mucho más amplia que todas ellas y recorrería el revés de la trama de la Historia universal. Ni siquiera comenzaría con Adán y Eva, ni con unos neanderthales enterrando un cadáver bajo sus pinturas rupestres.

Empezaría quizás con el bosón de Higgs, pasaría por la amebas, por el sol y la lluvia, por el grano de mostaza, por los lirios del campo, por las aves del cielo. Pasaría por los tótem sagrados, por la Pachamama, por Confucio, Buda, Abraham, Melquisedec; por el centurión romano, la mujer sirofenicia, el endemoniado de Gerasa; por Mahoma, por Ibn-Arabi, por Auschwitz, por Hiroshima, por Gaza, por las fabelas y las Villas Miseria argentinas, y por los millones de sepultados en el olvido.

Nos ha costado verlo, pero Dios ha estado siempre, y está ahora, en los marginados. Si no lo vemos es porque es transparente y sólo es visible para los limpios de corazón porque, está dicho, ellos verán a Dios.




martes, 24 de julio de 2012

LOS NIÑOS INVISIBLES EN EE. UU.

Juan Gelman

No se trata ya de un hombre solo y andrajoso que pide limosna en una esquina: el segmento de homeless que aumenta más rápidamente es de las familias con hijos.

Hay estadísticas de todo tipo en cualquier país, pero una poco aflora públicamente entre las miles que cada año se compilan en EE.UU.: la de los niños sin techo del país, 1,6 millones en el año 2010, es decir, uno de cada 45, y un 38 por ciento más que en el 2007, según una investigación del National Center on Family Homelessness (NCFC) (www.homelesschildrenamerica.org, diciembre 2011). Nada mal para el país más poderoso del planeta.

El hecho cambia imágenes del sin techo en EE.UU. No se trata ya de un hombre solo y andrajoso que pide limosna en una esquina: el segmento de homeless que aumenta más rápidamente es de las familias con hijos. Tampoco de un haragán: unos 4 millones de familias perdieron su vivienda desde comienzos del 2007 a comienzos del 2012, informó The New York Times (//topics.nytimes.com, 19-7-12), al compás del crecimiento de la desocupación.

En el 2007 explotó el globo hipotecario que condujo a la crisis económica mundial que hoy castiga al mundo. Ese año, 2,2 millones de deudores hipotecarios perdieron su departamento o casa en EE.UU. y un millón en el 2010 (//utopianist.com, 18-1-11). Y aun los que trabajan con un salario exiguo no siempre pueden pagar un alquiler. En Orlando, el alquiler promedio de un departamento con dos dormitorios exige que el inquilino gane 18 dólares la hora. Una pareja que labore 40 horas por semana no la puede sufragar con un salario mínimo de 7,67 dólares la hora (//cfl.homeless.wordpress.com, 5-7-12).

En el estado de California hay que ganar 26 dólares la hora para alquilar esa clase de departamento, pero el salario mínimo que perciben muchos es de no más que 8 dólares la hora (//nlihc.org, 2012). No es sólo el desempleo, entonces.

El problema de los sin techo no tenía a comienzos de la década de los ’80 la calidad de endemia que alcanzó después. La tasa de familias neoyorquinas con hijos pequeños echadas a la calle aumentó un 500 por ciento entre 1981 y 1995 (www.eric.ed.gov, enero 1996) y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano registró en su evaluación correspondiente al 2010 que el 35 por ciento de los homeless del país dormía en albergues del gobierno y de entidades caritativas (//portal.hud.gov, 14-6-11).

Ralph da Costa-Núñez, que fue funcionario del ex alcalde de Nueva York Ed Koch, señaló al ex presidente Ronald Reagan como el culpable de la veloz expansión del fenómeno: “Anuló todos los programas sociales que ayudaban a los pobres. ¿A dónde iban a ir? A la calle, a los albergues. Un día le dije al alcalde Koch que lo que empezaba así iba a permanecer” (www.alternet.org, 16-7-12). En tanto, Reagan mistificaba la cuestión.

“Lo que tenemos en este país –declaró en el programa televisivo TV Good Morning America el entonces presidente de EE.UU.– es un problema que siempre tuvimos, incluso en los mejores tiempos; tal vez somos ahora más conscientes de su existencia, y es la gente que duerme a la intemperie, los sin techo que no tienen techo, se podría decir, por elección” (//abc.go.com, 31-1-84). Sí, desde luego, cómo no. Bill Clinton continuó estas políticas de su predecesor republicano y sus reformas en materia de pobreza no tomaron muy en cuenta a las mujeres y los niños. La ley de ayuda temporaria a las familias necesitadas que se promulgó durante su mandato imponía rigurosas exigencias para acceder a la asistencia y ésta, como lo indica el nombre de la ley, era de limitada duración.

Los niños homeless, en este marco, devienen “los marginados más jóvenes de EE.UU.”, señala el informe del NCFC. “Se han convertido gradualmente –agrega– en una parte descollante de un Tercer Mundo que está emergiendo en nuestra nación. A pesar de que su número crece, los niños sin techo son invisibles para la mayoría de nosotros, no tienen voz ni audiencia. Sin una cama que puedan llamar propia, han perdido seguridad, privacidad y el confort hogareño, así como a sus amigos, pertenencias, mascotas, rutinas reposadas y a sus comunidades. Estas pérdidas producen una experiencia de vida perturbadora que inflige heridas profundas y duraderas.”

Seis estados solamente –de los 50, más el distrito federal, que constituyen la federación estadounidense– han desarrollado estrategias para enfrentar la situación. Otros han diseñado proyectos decenales para resolverla por completo, pero su eficacia está por verse. Se olvida, además, que los niños sin techo pasan hambre y son más proclives a contraer infecciones respiratorias y digestivas, asma, tuberculosis y otras enfermedades. Su desamparo no les permite asistir a clase con regularidad: los cambios de ubicación de sus familias son frecuentes. En este caso, mucho más que en otros y por otras razones, se aplica lo dicho alguna vez por Jean Cocteau: “La infancia sabe lo que quiere. Quiere dejar atrás la infancia”.



lunes, 23 de julio de 2012

LA AFONÍA DE LA IGLESIA EN ESPAÑA

Juan Rubio, director de Vida Nueva

Europa acude en ayuda de España. ¡El dinero, el dinero! Falta el dinero y, como siempre, gana la Banca. En el juego, siempre gana la Banca ante el gran público que contempla el espectáculo de políticos rendidos a las plantas de los nuevos reyes y señores. Es el mensaje que hace años venimos escuchando y que se venía negando de forma sistemática. 

Ha habido que rendirse a la evidencia, maquillada por mensajes bien estudiados. Los fantasmas de los banqueros del emperador Carlos vuelven a revivir. De nuevo los Fugger que imponen sus condiciones; después impondrán, como en Grecia, a los gobiernos. Nerviosismo, falta de información. España convulsa, España a la deriva. Preocupación por doquier.

Mientras saltan las noticias, yo ando por tierras de México, y en la Argentina se sonríen entre labios. Los juegos malabares no son solo de este lindo país. También en España hay problemas. Se derrumba el Imperio. Falta información y cada uno barre para casa. Todo se estremece. Pese a que hubo voces que alertaron, todo parece derrumbarse.

Y hay que poner oído al taxista, al tendero, al portero, al colega y al vecino que solo busca su pan, su casa y su tranquilidad.

Ni un documento, ni una palabra de aliento.
Todos los episcopados han hablado
de la miseria, de la pobreza, de
las secuelas de este desbarajuste.
La Iglesia calla en España.

Se maquilla la intervención y se dice que son los bancos los que han de pagar, como si no fueran los ciudadanos los que pagan a los bancos con sus intereses tan draconianos. Los banqueros del emperador alemán que hablaba a las mujeres en francés, a los caballos en alemán y a Dios en español. Estos solo hablan el neolenguaje del dinero.

Y la Iglesia sigue callada, con silencio amedrentado. Ni un documento, ni una palabra de aliento. Todos los episcopados han hablado de la miseria, de la pobreza, de las secuelas de este desbarajuste. La Iglesia calla en España. Algún día tendrá que lamentarse de este silencio tan apegado al miedo a perder prebendas. Algún obispo en su diócesis, de forma aislada, ha ido hablando, pero la Conferencia Episcopal sigue dándole vueltas a la perdiz, preparando un documento que saldrá cuando la crisis acabe, allá por el año 2017, según los expertos.

No puede estar afónica la Iglesia
ante los nuevos Fugger, Rothschild, Rockefeller
y seguir recibiéndolos, con campanillas,
mientras desahucian a tantos pobres
que no pueden pagar sus hipotecas.

Hoy más que nunca hace falta que la Iglesia hable y devuelva a este país la confianza, la autoestima, la esperanza y la ilusión, y que sea hilo de Ariadna que nos saque del laberinto. Hace falta que los pastores hablen y digan claro en dónde está el límite de la usura, del poder del dinero y promuevan la justicia, la solidaridad y una manera de vivir más austera. “No prestes dinero a usura ni sobornes al inocente”. Son palabras olvidadas.

No puede estar afónica la Iglesia ante los nuevos Fugger, Rothschild, Rockefeller y seguir recibiéndolos, con campanillas, mientras desahucian a tantos pobres que no pueden pagar sus hipotecas. Son estos los que siguen pidiendo a la Iglesia no solo el dinero que los saque del apuro en los créditos sin interés que da Cáritas.

Hace falta una voz oportuna que pueda subirse a la montaña y gritar bien claro que la usura no construye a Europa. Intervenidos por la usura e hipotecando el futuro de un país que no puede entenderse sin Europa y que hace unos años ha dado las espaldas a América Latina. La Iglesia no puede seguir callada. Sería pecado de omisión.

domingo, 22 de julio de 2012

EL VICEPRESIDENTE DE LA ONU QUE QUIERE "OCUPAR Y NACIONALIZAR LA BANCA"

“Vivimos en un orden mundial criminal y caníbal, donde las pequeñas oligarquías del capital financiero deciden de forma legal quién va a morir de hambre y quién no. Por tanto, estos especuladores financieros deben ser juzgados y condenados, reeditando una especie de Tribunal de Núremberg”.

Con esta aplastante contundencia despacha Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU, su particular análisis del actual momento histórico.

La dilatada trayectoria diplomática de este profesor emérito en la Universidad de Ginebra y comprometido analista internacional, que fue relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación durante ocho años, impide que le tiemble la voz a la hora de señalar con el dedo inquisidor a los ‘culpables’ de la crisis sistémica.

“No puede ser que en un planeta con los recursos agroalimentarios suficientes para alimentar al doble de la población mundial actual, haya casi una quinta parte de sus habitantes sufriendo infraalimentación”.

En su último libro Destrucción Masiva. Geopolítica del hambre (Península), que Ziegler presentó ayer en Madrid, pone sobre la mesa una serie de cuestiones molestas de las que otros diplomáticos ni siquiera se atreven a hablar en los pasillos de la ONU.

Unas críticas irreverentes que ya ventiló en otros trabajos como El hambre en el mundo, Los nuevos amos del mundo y aquellos que se le resisten, El imperio de la vergüenza o El odio a Occidente.

Su receta para revertir esta situación es, si cabe, tan radical o más que su tesis sobre la generación de las desigualdades: “

Ocupar masivamente los bancos, nacionalizarlos y confiscar las arrogantes riquezas robadas por los especuladores financieros”.

Una extremista postura que lo lleva incluso a criticar la incapacidad de movimientos de la sociedad civil como el 15M en España u Occupy Wall Street en Estados Unidos.

“Reconozco que son símbolos importantes y que han logrado la simpatía de la sociedad, pero todavía son insuficientes para quebrar la actual relación de fuerzas si no desembocan en una huelga general indefinida.

Hay que darse cuenta de que en el orden mundial reina una violencia estructural que se debe combatir con una contraviolencia basada en la resistencia pacífica”.

La migración de los grandes fondos especulativos a los mercados de materias primas, principalmente de la agroalimentación, la cual creció exponencialmente en el trienio 2005-2008 como explica Ziegler en su último libro, “es el origen de esta crisis genocida porque han disparado el precio de los alimentos básicos”.

A pesar de la ‘destrucción masiva’ conceptualizada por Ziegler, el diplomático exhibe su característico optimismo de luchador a contracorriente y asegura que esta situación creará la conciencia social necesaria para “multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista, que acabarán derrumbándolo y creando un nuevo orden mundial”.

La insurrección será por el hambre o no será

El primer paso, explica, es darse cuenta de que “los criminales financieros son el enemigo común de los europeos, de los africanos y del resto de la población que sufre de hambre y desempleo en el mundo. Unos oligarcas que monopolizan los beneficios y privatizan los servicios y recursos”.

Para Ziegler, esta toma de conciencia será el advenimiento de una nueva forma de solidaridad internacional entre todos los pueblos, que posteriormente se transformará en un “frente de resistencia intercontinental”.

Un convencimiento “total”, pero que se transforma en duda cuando se le pregunta por los riesgos y los pilares sobre los que se fundará este alzamiento popular.

 “Es un misterio, no puedo hablar de la revolución porque se trata de la libertad liberada en el hombre y los procesos revolucionarios son imposibles de prevenir porque tienen sus propias leyes y no son conocidas”.

Lo que sí tiene claro Ziegler es que la insurrección, como ha ocurrido en la mayoría de estos procesos a lo largo de la historia, se producirá por el hambre.

“La hambruna ya es una realidad en las banlieues parisinas y el pueblo español también está sufriendo la pobreza, como el resto de Europa”.

En este contexto, indica, la lucha de clases es “absolutamente inevitable porque las oligarquías capitalistas no serán capaces de reeditar el genocidio americano de los indios, ya que es imposible matar a todo un país como España y hacerle aceptar permanentemente las cadenas”.
“España no debería pagar su deuda porque es delictiva e ilegítima”
Las “cadenas” a las que retóricamente se refiere este diplomático de la ONU estarían impuestas por las políticas económicas de la austeridad, que califica como “absurdas y destructoras”.

Los teóricos del neoliberalismo, añade, “nos han hecho creer que hoy en día la austeridad es la única política posible, pero sólo se aplica a la clase trabajadora y nunca a los banqueros. Estas políticas tienen un límite objetivo y no van a resolver los problemas”.

En contraposición a estas recetas neoliberales, Ziegler defiende unas políticas centradas en el crecimiento. Esta es la única esperanza que deposita en los representantes políticos, aunque matiza que de forma “extremadamente leve”.

Sus protagonistas no podrían ser otros que François Hollande y Barack Obama. “Ambos deben formar una alianza por el crecimiento basada en la inversión pública, el incremento del salario mínimo, las prestaciones sociales, la búsqueda del pleno empleo y la lucha contra la desindustrialización”.

Para el vicepresidente del consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU estas políticas no son la solución final si no van acompañadas de un despertar de la sociedad civil y, sobre todo, del impago de la deuda.

“Los dirigentes españoles deben hacer lo mismo que ha hecho Rafael Correa en Ecuador, es decir, negarse a pagar la deuda, cuya amortización ya es altísima, porque es odiosa e ilegítima.

Esto es, se ha creado, en gran parte, por la delincuencia financiera y la corrupción política, sin materializarse en inversiones reales”.

Una perspectiva que lo lleva incluso a cometer el atrevimiento de recomendar a los españoles que objeten en la declaración de la renta al porcentaje del gasto dedicado a la deuda pública. Una campaña lanzada desde el 15M que califica de “necesaria, inteligente y eficaz”. Todos estos elementos en su conjunto, unidos a la inflación, podrán acabar con las “deudas injustas”.

Refundar la ONU para instaurar un nuevo orden mundial
La Organización de las Naciones Unidas debe tener un papel central en el futuro escenario mundial. Como explica Ziegler, la ONU se fundó con el objetivo principal de defender el interés general de los pueblos y promulgar los principios recogidos en la Carta de los Derechos Humanos.

Sin embargo, “los mercenarios han pervertido su papel y destruido su credibilidad moral”.

Entre ellos, no duda en señalar al exsecretario general Ban Ki-moon o al presidente del consejo de selección de los relatores, el hondureño Roberto Flores, “quien apoyó el golpe de Estado en su país en 2009”.

Para Ziegler, la refundación de esta organización pasa por imprimirle “mucha más democracia” eliminando el poder de veto de las naciones integrantes del Consejo de Seguridad, limpiándola de “golpistas” y eliminando las prebendas del FMI y el BM.
El neoliberalismo delictivo, concluye el diplomático, “se cura con política”.