domingo, 13 de marzo de 2011

PRESENTACIÓN DEL LIBRO 'DIARIO DE UN VIAJE DE JOSÉ Mª DÍEZ-ALEGRÍA' EN LA FUNDACIÓN GREDOS



El autor, Juan Antonio Delgado: “Arrupe quiso siempre mucho a Alegría”
Sauquillo recuerda su célebre frase: "Fiarse de Dios y reírse de uno mismo"
El padre Tornos recordó que "la censura del libro 'Yo creo en la esperanza' le venía impuesta a la compañía por parte de la Curia romana"


José Manuel vidal

En el salón de actos del colegio Gredos San Diego de Madrid se presentó el libro ‘Diario de un viaje de José Mª Díez-Alegría". En la mesa, el autor, Juan Antonio Delgado, acompañado del padre Tornos, del teólogo Juan José Tamayo, de la política Francisca Sauquillo, del presidente de la Fundación Gredos (GSD), Rubén Cruz, y del periodista José Manuel Vidal. Tanto los invitados como el autor fueron desgranando las claves del libro y de la personalidad del "profeta" y "hombre libre" que fue Díez-Alegría y sus relaciones con la sociedad y con la propia Compañía: "Arrupe quiso siempre mucho a Alegría", destacó el autor de la obra.

Tras señalar que se trata de "un libro religioso financiado por una Fundación laica como GSD", el moderador Rubén Cruz dio la palabra al padre Andrés Tornos, amigo y compañero de Alegría. Tornos recordó que, en la época del diario que rememora el libro, año 1955, "la gran preocupación de José María era renovar el plan de estudios de la Compañía, hasta aquel momento demasiado escolástico". "Su empeño era abrir las ventanas", añadió.

Tornos recordó que a causa de la amistad que le unía con Alegría, se le pusieron "las cosas difíciles en el momento de la publicación del ‘Yo creo en la esperanza'. De las discusiones de entonces salí muy tocado para toda mi vida, pero mi amistad con él se afianzó".

El jesuita recordó que "la censura del libro le venía impuesta a la compañía por parte de la Curia romana", aunque, el final, los jesuitas terminaron expulsándolo de aquella manera. "En un caso de claro jesuitismo, dejó de ser oficialmente jesuita, pero siguió viviendo en las casas jesuitas".

Un libro, el ‘Yo creo en la esperanza' que, según el padre Tornos, sigue vivo y actual y vale la pena leer, para descubrir las claves del compromiso de Alegría. "Porque lo que llevó a Alegría a su serio compromiso social fue el contacto con personas comprometidas". Para alejarle de su compromiso "lo trasladaron a Roma, pero eso le hizo radicalizarse todavía más".

"Fiarse de Dios y reírse de uno mismo"

Francisca Sauquillo glosó también la figura del padre Alegría y una de las frases que él solía repetir y que la presidenta del Movimiento por la Paz siempre tiene presente: "Fiarse de Dios y reírse de uno mismo".

Para Sauquillo, "Alegría fue una persona valiente y sencilla, creyente y muy crítico, muy rebelde y muy fiel, una persona capaz de reírse de sí mismo y tan modesto que pensaba que lo que decía no iba a calar. Un hombre crítico con todo, pero positivo y que me enseñó a reírme de mí misma".

Juan José Tamayo, que colaboró con Alegría durante años en la Asociación de Teólogos Juan XXIII, alabó, en primer lugar, al autor, Juan Antonio Delgado, por haber conseguido que el pensamiento de Díez-Alegría haya entrado en dos universidades laicas, la Carlos III y la Autónoma.

Para Tamayo, su amigo Alegría fue "un transgresor de fronteras, un hombre de cultura del diálogo, un personaje que se adelantó a su tiempo y que ‘rompió cráneos' por las cosas que decía y por la forma de decirlas". Y, por eso, como a todos los transgresores, le reprochaban su audacia: "Alegría se está pasando".

Cerró el acto el autor, Juan Antonio Delgado, que se está convirtiendo en uno de los máximos expertos en la vida y obra de Díez Alegría. Primero, hizo su tesis doctoral sobre él (publicada también en la Universidad Carlos III, con el título de "Libertad de conciencia y derechos humanos. Vida y pensamiento de José Mª Díez-Alegría"). Y, ahora, publica un libro sobre un diario inédito de Alegría, que permaneció guardado y escondido durante 56 años.

Un diario sobre su viaje a Alemania para entrevistarse con los pensadores de aquella época. Entre ellos, con Karl Rahner, probablemente el mejor teólogo de los tiempos modernos. El autor recordó la relación de Alegría con Llanos y el giro político que el primero fue fraguando al lado del segundo, asi como sus aportaciones al Concilio Vaticano II y su fundamentación de la moral en el derecho.



1 comentarios:

ceheomsk dijo...

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